San Vicente volvió a sentir el aroma del fútbol copero. Este miércoles, el estadio Jiboa abrió nuevamente sus puertas para recibir su segundo partido como sede de la Copa Presidente 2026, torneo que ha permitido al Cruzeiro de la Segunda División asumir la localía en un recinto con historia.
El equipo amarillo y azul ha hecho del Jiboa su casa, tal como en su momento lo hicieron los tradicionales clubes vicentinos Audaz e Independiente, instituciones que marcaron época en el balompié nacional.
Aunque las gradas no lucieron un lleno total, el color predominante fue el amarillo y azul. Entre cánticos y aplausos, los asistentes respaldaron al conjunto dirigido por el salvadoreño Guillermo Rivera, un técnico con recorrido en la Primera División y que ahora apuesta por consolidar un proyecto competitivo en la categoría de plata.
Más allá del partido, la conversación en las gradas giró en torno a la importancia del certamen. Para muchos, la Copa Presidente representa una vitrina para nuevos talentos.
“Yo considero que esta es una competencia muy importante, ya que se le da minutos a los jugadores que en Primera División, no los ven”, aseguró Eduardo Rivas, fiel aficionado a Platense que se hizo presente a las instalaciones del certamen.

La opinión fue compartida por jóvenes del distrito, como un estudiante identificado como Victor, quien valoró el impacto del torneo en las comunidades. “Me parece bien tener esta competencia porque une a las tres divisiones de nuestro país y es una oportunidad para los de Segunda y Primera”.
Así, entre voces optimistas y el eco de los cánticos, San Vicente reafirma que el fútbol sigue siendo punto de encuentro, identidad y esperanza para una afición que espera ver crecer nuevamente a sus equipos en el escenario nacional.

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