La inteligencia artificial (IA) comienza a posicionarse como una herramienta clave para complementar los ensayos clínicos tradicionales y facilitar la selección de pacientes adecuados, según expuso el oncólogo Rodrigo Dienstmann durante el encuentro científico internacional ‘SOLTI NEXUS 2026’, realizado el 16 y 17 de abril en Madrid.
El evento reunió a más de 170 expertos del ámbito médico y tecnológico, quienes analizaron cómo las tecnologías digitales, impulsadas por la IA, están cambiando la investigación oncológica y la práctica clínica. Uno de los principales enfoques fue el uso creciente de herramientas avanzadas para optimizar procesos y mejorar decisiones médicas.
Actualmente, el 85 % de los líderes del sector salud ya explora o implementa capacidades de inteligencia artificial generativa, enfocadas en mejorar la eficiencia operativa, la productividad clínica y la optimización de procesos, según un informe de McKinsey presentado en el encuentro.
Uno de los temas centrales fue el uso de los llamados “datos en vida real”, considerados cada vez más relevantes por su origen en la práctica clínica diaria, incluyendo historiales médicos electrónicos, registros de cáncer y experiencias reportadas por pacientes.
“Los resultados en vida real pueden contribuir al desarrollo de ensayos más realistas, facilitar una selección más adecuada de los pacientes y, en algunos casos, utilizarse como brazo control externo en estudios no aleatorizados. Es decir, una referencia basada en datos históricos que se compara con un nuevo tratamiento experimental”, explicó Dienstmann.
Además, la IA permite automatizar tareas clave en los ensayos clínicos. “Puede ayudar a automatizar procesos que hoy consumen mucho tiempo, como la revisión de criterios de inclusión y exclusión o la identificación de pacientes candidatos. Herramientas como TrialGPT permiten relacionar pacientes con ensayos clínicos adecuados y explicar por qué cumplen los criterios de participación”, detalló el especialista.
El análisis de grandes volúmenes de datos también fue un eje relevante. La combinación de información clínica, molecular e imágenes permite comprender mejor cada tumor, identificar alteraciones poco frecuentes y detectar posibles tratamientos personalizados.
No obstante, los expertos advirtieron sobre retos importantes. “El principal desafío es garantizar la calidad de los datos y que sean adecuados para la pregunta de investigación. Esto implica trabajar aspectos como la estandarización, la trazabilidad, la representatividad de los pacientes o la gestión de datos incompletos, además de asegurar la protección de la privacidad”, señaló Dienstmann.
En el ámbito ético y clínico, especialistas coincidieron en que, aunque la IA alcanza alta precisión en tareas automatizadas, aún presenta limitaciones en diagnósticos complejos. “La inteligencia artificial está demostrando un gran valor en la automatización de tareas repetitivas y cuantificables, donde puede alcanzar niveles de precisión superiores a los del profesional, como en la cuantificación de marcadores. Sin embargo, cuando se trata de interpretar la biología del tumor o realizar valoraciones diagnósticas complejas, su fiabilidad es todavía limitada”, afirmó la doctora Raquel Pérez.
Por su parte, la oncóloga Nuria Ribelles advirtió que la precisión de estas herramientas no elimina el riesgo de errores en ciertos grupos de pacientes. “La explicabilidad de la inteligencia artificial es clave para preservar la autonomía tanto del médico como del paciente y generar confianza en su uso clínico”, subrayó.
El encuentro también abordó el uso de biomarcadores basados en IA y sistemas de apoyo para la toma de decisiones clínicas. La presidenta de Solti, Mafalda Oliveira, destacó que la oncología evoluciona hacia un modelo más dinámico, donde los datos y la tecnología son fundamentales.
“SOLTI NEXUS nace precisamente para afrontar este cambio y conectar ámbitos que tradicionalmente han estado separados, como la investigación, la práctica clínica y la tecnología. Es un espacio para anticipar, pero también para actuar: un lugar donde no solo se comparten ideas, sino donde se generan conexiones que pueden convertirse en proyectos, en ensayos y en soluciones reales para los pacientes”, concluyó Oliveira.

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