La Copa Mundial de la FIFA es el escenario donde se forjan las leyendas y se toca el cielo con las manos, pero el fútbol también es un deporte implacable. A lo largo de sus casi cien años de historia, la máxima cita deportiva ha sido testigo de caídas estrepitosas, sorpresas dolorosas y resultados humillantes que han marcado a las naciones para siempre. Hoy repasamos los tropiezos más grandes de los Mundiales.
La herida propia: La dolorosa noche de El Salvador (España 1982)
En el terreno de las estadísticas negativas, hay un capítulo que nos toca directamente y que los libros de récords se niegan a olvidar. Como documenta rigurosamente el portal The Sporting News, el Mundial de España 1982 fue testigo de la mayor goleada registrada en la historia de la competición.
El archivo histórico del sitio Argentina.gob.ar detalla con crudeza ese episodio, recordando que fue en ese torneo donde se produjo un 10-1 implacable a favor de Hungría sobre nuestra selección de El Salvador. Es, hasta el día de hoy, el marcador con mayor diferencia de goles en una fase final mundialista.
El silencio de una nación: El «Maracanazo» (Brasil 1950)
Si hablamos de decepciones que cambiaron la cultura de un país, debemos viajar a 1950. La cadena ESPN y el sitio Goal.com coinciden en señalar esta edición como una de las derrotas más dolorosas en la historia del fútbol: el infame «Maracanazo».
Según los archivos oficiales de la FIFA, la selección brasileña necesitaba únicamente un empate para coronarse campeona en su propia casa, pero terminó perdiendo por 2-1 ante Uruguay frente a una atónita multitud de 174,000 espectadores que abarrotaron el estadio de Maracaná. El portal Argentina.gob.ar relata que, contra todos los pronósticos y arruinando una fiesta nacional ya preparada, Uruguay se quedó con el título.
Las pesadillas argentinas: Del «Desastre de Suecia» a la caída del 2002
Las potencias tampoco están exentas de los fracasos rotundos. El recuento histórico de Argentina.gob.ar rememora uno de los peores episodios para la Albiceleste durante el Mundial de Suecia 1958; tras llegar con un plantel renovado, el equipo sufrió una humillante derrota de 6-1 ante Checoslovaquia que lo dejó eliminado en primera ronda, un tropiezo que el periodismo de la época bautizó implacablemente como el «desastre de Suecia».
Años más tarde, el mismo archivo gubernamental señala otro golpe devastador: en Corea-Japón 2002, el seleccionado argentino dirigido por Marcelo Bielsa llegó a la justa asiática como el más firme candidato tras haber arrasado en las eliminatorias. Sin embargo, luego de ganarle a Nigeria, perder con Inglaterra y empatar con Suecia, el equipo se quedó sorpresivamente fuera en la primera ronda, generando una enorme frustración que los medios de comunicación no dudaron en calificar como un «gran fracaso».
El colapso moderno del anfitrión: El 7-1 de Brasil (Brasil 2014)
La maldición de ser anfitrión volvió a perseguir a la Canarinha más de seis décadas después de 1950. El archivo histórico de Argentina.gob.ar describe cómo, en el Mundial de 2014, los locales volvieron a sufrir una nueva y brutal frustración ante su gente. El equipo anfitrión se quebró por completo durante las semifinales del torneo al ser goleado de manera insólita e irreconocible por Alemania con un marcador de 7-1, un resultado que desmoronó por completo el sueño del hexacampeonato en casa.

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