El Consejo Marítimo Báltico e Internacional (BIMCO), la mayor organización patronal de la industria naviera mundial, pidió este jueves la creación de un organismo internacional que coordine el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz para garantizar la seguridad de las embarcaciones tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán orientado a poner fin al conflicto y reabrir esta importante vía comercial.
La organización señaló que, aunque existe un entendimiento para restablecer la navegación en la zona, todavía persisten importantes riesgos operativos y de seguridad que obligan a actuar con cautela antes de reanudar plenamente el tránsito de buques.
«BIMCO espera que se establezca pronto un organismo internacional de coordinación para facilitar el tránsito», afirmó Jakob Larsen, jefe de Seguridad del organismo, quien recomendó a los armadores esperar a que la situación quede completamente aclarada para evitar incidentes.
Larsen explicó que la parte central del estrecho continúa afectada por la presencia de minas, por lo que actualmente solo las rutas de tráfico costero cercanas a Omán e Irán pueden considerarse libres de ese peligro. Además, advirtió que el elevado número de embarcaciones que buscan salir de la zona podría provocar congestión y aumentar el riesgo de accidentes.
«A pesar de la firma del acuerdo de alto el fuego, creemos que la situación de seguridad para la industria naviera todavía es volátil. Aún consideramos arriesgado que los barcos comiencen a transitar por el riesgo de congestión e incidentes de navegación en las zonas costeras», apuntó.
Estados Unidos e Irán anunciaron el pasado domingo un memorando de entendimiento firmado digitalmente un día antes. El documento contempla el cese de hostilidades y la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo y por donde circulaba cerca del 20 % del petróleo global antes del conflicto.
Sin embargo, BIMCO considera que el acuerdo deja abiertas varias interrogantes relacionadas con la seguridad operativa. Entre ellas figuran la definición de corredores seguros de navegación, mecanismos de separación del tráfico marítimo, procedimientos de salida para los barcos retenidos en el golfo Pérsico y protocolos de emergencia y protección naval.
«El siguiente paso para los armadores es que se reafirme no sólo que se permite el tránsito en el estrecho de Ormuz, sino también que es seguro. Los barcos atrapados en el golfo Pérsico están interesados en salir tan pronto como sea seguro, pero debe hacerse de forma coordinada», sostuvo Larsen.
Por su parte, el analista de transporte marítimo de BIMCO, Niels Rasmussen, señaló que una vez garantizada la seguridad de la ruta, el tráfico marítimo podría recuperar los niveles previos al conflicto en aproximadamente dos meses. No obstante, advirtió que la recuperación total de los volúmenes de carga tomará más tiempo debido a los daños sufridos por instalaciones energéticas clave en la región.
«El daño causado a la producción de gas en Ras Laffan en Catar y al complejo en los Emiratos Árabes Unidos retrasará la recuperación de los cargamentos de gas natural licuado (GNL) y también impactará la producción y exportación de fertilizantes», explicó Rasmussen.
Varias de las principales compañías navieras del mundo, entre ellas Maersk, Hapag-Lloyd y Mitsui OSK, han manifestado cautela sobre una reanudación inmediata de operaciones en la zona mientras no existan garantías suficientes para la seguridad de las embarcaciones y sus tripulaciones.
La guerra se desató luego de una ofensiva militar de Estados Unidos e Israel que provocó la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí. El conflicto derivó en una escalada regional con ataques iraníes contra Israel y países que albergan bases militares estadounidenses, además del cierre temporal del estrecho de Ormuz, considerado uno de los puntos estratégicos más importantes para el comercio energético mundial.

Deja una respuesta