El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes que las conversaciones con Irán continúan a pesar de los ataques cruzados tras la ruptura de la tregua, aunque afirmó que no cree que Teherán esté «listo» aún para llegar a un acuerdo de paz definitivo.
«Estamos totalmente preparados y listos para actuar, pero estamos hablando con ellos», dijo Trump a reporteros en el Despacho Oval.
El mandatario insistió en que los iraníes a veces «no quieren admitir que quieren llegar» a una resolución del conflicto, que ha escalado en las últimas dos semanas con continuos ataques, la reimposición del bloqueo estadounidense a las costas iraníes y la interrupción del tráfico por el estrecho de Ormuz.
«Quieren hacerse los duros, pero sí quieren llegar a un acuerdo. Estamos hablando con ellos en este preciso momento», agregó.
Trump advirtió que en su opinión, los negociadores persas «están mostrando una seriedad muy superior a la que se había visto antes».
«Pero eso no significa que vayamos a lograrlo. Veremos qué sucede. Pero siempre prefiero esa alternativa», indicó el republicano, que ha amenazado con destruir puentes e instalaciones eléctricas en todo el país, incluida la capital Teherán, si la Guardia Revolucionaria iraní sigue atacando petroleros en el estrecho de Ormuz.
También afirmó que no está presionado por las próximas elecciones legislativas de noviembre. «No tengo prisa. Tenemos que hacerlo bien», aseguró.
El líder estadounidense declaró la víspera al portal Axios que está considerando lanzar un «ataque masivo» contra la República Islámica, mayor a la ofensiva que Estados Unidos e Israel emprendieron el pasado 28 de febrero y que derivó en la guerra actual.
Este viernes se reunió con sus principales asesores mientras evalúa si intensifica la guerra contra Irán, según publica The New York Times.
Horas antes, afirmó en su red Truth Social que ni China ni Rusia están apoyando a Irán con la venta de armamento para la guerra, al tiempo que les advirtió de que, si lo hicieran, sería «muy malo» para ambos países.
Al menos 18 militares estadounidenses han muerto en la guerra, cuatro de ellos en la reciente escalada.

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