La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) solicitaron este jueves $42 millones para anticiparse al impacto de un fenómeno de El Niño que, según las previsiones, será inédito. Los recursos permitirán proteger a millones de personas vulnerables en el sur de África antes de que las condiciones climáticas deterioren la producción agrícola.
Las dos agencias de la ONU indicaron, tras una reunión con sus socios en Maputo, capital de Mozambique, que aún falta cubrir esa cantidad de los $54 millones necesarios para asistir a 2.3 millones de habitantes de Madagascar, Malaui, Mozambique y Zimbabue.
En un comunicado conjunto, ambas organizaciones señalaron que «Por primera vez, la FAO y el PMA han emitido un llamamiento conjunto y prospectivo para la acción anticipatoria a gran escala», y advirtieron que la falta de financiamiento podría empujar a las familias más vulnerables hacia una crisis alimentaria.
El representante de la FAO en Mozambique, José Luis Fernández, afirmó que «El período previo a la principal temporada de siembra es crucial para la acción». Agregó que una intervención temprana «costará menos y protegerá mucho más» que responder después del fracaso de las cosechas y de la pérdida de los activos productivos.
Fernández sostuvo que «Con financiación oportuna y flexible, podemos ayudar a los agricultores a acceder a semillas e insumos adecuados, proteger el ganado y los recursos hídricos, y mantener la producción de alimentos antes de que la escasez de lluvias cause pérdidas irreversibles».
Por su parte, la representante del PMA en Mozambique, Claire Conan, aseguró que actuar «antes del desastre» resulta más eficaz y rentable que esperar a que las comunidades pierdan sus bienes y medios de subsistencia. Además, destacó que el organismo trabaja con el Gobierno mozambiqueño para convertir los pronósticos climáticos en acciones preventivas que reduzcan el impacto de sequías e inundaciones.
Entre las medidas previstas por ambas agencias figuran el apoyo a los agricultores, el fortalecimiento de los sistemas de producción de alimentos y la protección de la seguridad alimentaria de los hogares más vulnerables, con el objetivo de reducir el riesgo de hambrunas en la región.
El fenómeno de El Niño se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial y por alteraciones en la circulación atmosférica, lo que modifica los patrones climáticos en distintas regiones del mundo. Su episodio más reciente, entre 2023 y 2024, estuvo vinculado a récords de temperatura global, severas sequías en el sur de África, Centroamérica y el norte de Sudamérica, además de incendios forestales, lluvias torrenciales e inundaciones.

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