Las nuevas generaciones de estadounidenses crecen marcadas por legado de atentados del 11-S

Escrito por

en

A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, una nueva generación de estadounidenses conoce la caída de las Torres Gemelas de Nueva York principalmente por sus familias, las escuelas y los libros de historia, mientras crece bajo las consecuencias sociales y políticas que dejaron los ataques.

Unos 100 millones de estadounidenses no habían nacido cuando ocurrieron los atentados o eran demasiado pequeños para conservar recuerdos propios, según Beth Hillman, presidenta y directora ejecutiva del Museo del 11S de Nueva York. Una encuesta de Pew Research señala, además, que 10 % de los adultos estadounidenses nació después de 2001.

Entre los jóvenes de 18 a 24 años, 60 % conoció por primera vez los ataques en clases o mediante trabajos escolares, mientras 16 % recibió información inicialmente de familiares o amigos. Otro 8 % descubrió lo ocurrido «leyendo o viendo algo por su cuenta» y 14 % no recuerda cómo conoció los acontecimientos.

Las experiencias reflejan una diferencia generacional frente a quienes presenciaron directamente los ataques. «Mi madre me lo contó cuando yo tenía unos ocho años. Me dijo que fue un día muy trágico y devastador para la ciudad», comenta Antonia, una joven de 14 años de Nueva York. Verónica, estudiante universitaria nacida en 2000, resume esa distancia: «Yo nací en el año 2000 y la gente me dice: ‘ah, tú eres un bebé del 11S’. Las personas de entre 40 y 50 años tienen una experiencia muy diferente a la mía».

Pese a no conservar recuerdos propios, estos jóvenes viven con las consecuencias de las decisiones adoptadas después de los atentados. Deepa Iyer, autora de ‘We Too Sing America’, señala que conviven «con las consecuencias de las decisiones que se tomaron tras el 11S», entre ellas políticas migratorias más agresivas y las intervenciones militares estadounidenses en Afganistán e Irak.

La huella también permanece en la percepción sobre otras comunidades y en las medidas de seguridad implementadas posteriormente.

«La forma en que la gente ve otras culturas y a otras personas ha cambiado mucho. Surgieron muchos prejuicios y mucho racismo contra los musulmanes», asegura Catarina, neoyorquina de 18 años. Anastasia, también de 18 años, destaca «el cambio que supuso en la seguridad de los aeropuertos».

Las instituciones educativas enfrentan ahora el desafío de transmitir lo sucedido a estudiantes cada vez más alejados temporalmente de los ataques. En las escuelas de Nueva York, el 11S forma parte de los programas de octavo, décimo y undécimo grado, donde se estudian tanto sus repercusiones mundiales como las historias de las víctimas y de quienes participaron en las labores de ayuda.

El Museo del 11S también mantiene la tarea de preservar la memoria de las casi 3,000 víctimas mortales y prepara para el 12 de septiembre una exposición dedicada al legado de servicio surgido después de la tragedia. «ese vínculo personal y ese trauma se han convertido más en un recuerdo que intentamos transmitir y trabajar con los estudiantes», explica Brian Carlin, director de Ciencias Sociales del Departamento de Educación de Nueva York.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *