La IA no sustituye el trabajo: reduce el costo del conocimiento y multiplica las oportunidades de crecimiento

La conversación sobre inteligencia artificial suele centrarse en la automatización y la posible sustitución de empleos. Sin embargo, existe otra perspectiva: la IA puede aumentar la productividad, reducir el costo de los servicios especializados y hacerlos accesibles para empresas que antes no podían pagarlos.

Este cambio puede ser especialmente relevante para las pequeñas y medianas empresas. Al tener acceso a conocimiento, herramientas y capacidades que antes estaban reservadas para organizaciones con mayor presupuesto, miles de empresas podrían fortalecer sus operaciones, crecer y participar en nuevos mercados.

La pregunta que deberíamos estar haciendo

Durante décadas, las grandes transformaciones tecnológicas han cambiado profundamente la forma de trabajar.

La inteligencia artificial parece seguir ese mismo camino, pero gran parte de la conversación actual se concentra en una pregunta:

¿Cuántos empleos serán reemplazados?

Tal vez sea necesario plantear otra:

¿Qué ocurre cuando una persona aprende a trabajar mejor con inteligencia artificial y logra producir más resultados sin invertir más tiempo?

Esta pregunta permite analizar el impacto de la IA desde una perspectiva diferente: no solamente como una tecnología que automatiza tareas, sino como una herramienta que puede aumentar la capacidad productiva de las personas y reducir el costo de generar conocimiento.

Más productividad, menor costo de producción

Cuando un profesional incorpora herramientas de IA a sus procesos, puede realizar determinadas tareas con mayor velocidad, consistencia y, en muchos casos, calidad.

Diversos estudios han mostrado aumentos significativos de productividad en trabajos basados en conocimiento. Investigaciones realizadas por el National Bureau of Economic Research (NBER) encontraron incrementos promedio de productividad del 14% en agentes de servicio al cliente, mientras que otros estudios asociados al MIT muestran mejoras relevantes en tareas de consultoría, análisis y redacción profesional.

El efecto inmediato es que una misma persona puede generar más valor durante la misma jornada laboral.

Pero existe una consecuencia adicional. Si producir un determinado resultado requiere menos tiempo, también disminuye el costo de producirlo. Esto crea la posibilidad de ofrecer servicios a precios más accesibles sin sacrificar necesariamente la rentabilidad. Y ahí aparece una de las mayores oportunidades de la inteligencia artificial.

Cuando bajar el costo permite crear nuevos mercados

Durante mucho tiempo, determinados servicios profesionales estuvieron principalmente al alcance de organizaciones con capacidad financiera suficiente para contratarlos.

Entre ellos se encuentran:

• Consultoría empresarial.

• Transformación digital.

• Gestión avanzada de recursos humanos.

• Inteligencia de negocios.• Analítica de datos.

• Automatización de procesos.

• Estrategias de marketing especializadas.

Muchas empresas pequeñas no carecen de interés por acceder a estas capacidades. Lo que normalmente les falta es presupuesto.

Si la inteligencia artificial permite que los profesionales que ofrecen estos servicios sean más productivos, el costo de prestarlos puede disminuir. Como consecuencia, soluciones que anteriormente estaban reservadas para grandes organizaciones pueden comenzar a estar al alcance de pequeñas y medianas empresas.

Esto cambia el tamaño potencial del mercado.

No se trata únicamente de vender más a los clientes existentes, sino de incorporar a miles de empresas que antes estaban fuera de ese mercado.

La democratización del conocimiento especializado

La reducción del costo no representa solamente una ventaja económica para quien presta un servicio. También puede ampliar el acceso al conocimiento especializado.

A medida que consultores, asesores, especialistas y otros profesionales aumentan su productividad mediante la IA, más empresas pueden contratar capacidades que anteriormente consideraban inalcanzables.

El resultado puede ser un ecosistema empresarial con mayor acceso a mejores prácticas, herramientas y procesos de gestión.

Las pequeñas empresas pueden fortalecer su administración. Las medianas empresas pueden acelerar su crecimiento. Y las organizaciones pueden mejorar su competitividad.

El verdadero reto de las MYPES: crecer

Las pequeñas y medianas empresas representan una parte fundamental de la actividad económica de cualquier país.

Sin embargo, muchas enfrentan limitaciones para acceder a las capacidades necesarias para avanzar hacia una nueva etapa de crecimiento.En áreas como gestión, asesoría especializada, automatización, análisis financiero, recursos humanos, inteligencia de negocios y transformación digital, la barrera muchas veces no es la necesidad, sino el costo.

Esto contribuye a que miles de empresas permanezcan durante años en la misma escala operativa, con dificultades para mejorar su productividad, profesionalizar sus procesos o expandirse hacia nuevos mercados.

La inteligencia artificial puede modificar esta ecuación.

El caso de El Salvador

El impacto potencial adquiere una dimensión particular en El Salvador. Las MYPES representan más del 99% del parque empresarial nacional. Además, existen alrededor de 290,000 microempresas y más de 17,000 pequeñas empresas distribuidas en todo el país. *

Según datos compartidos por CONAMYPE, las micro y pequeñas empresas representan más del 93% de los patronos formales activos del país y generan más del 70% del empleo nacional.

Su contribución económica también es determinante. Diversos estudios y estimaciones sitúan su aporte entre el 40% y casi el 50% del PIB nacional, considerando tanto la actividad formal como informal.

Estas cifras hacen que la capacidad de crecimiento de las pequeñas empresas tenga una relación estrecha con el futuro económico del país.

Por eso, el desafío no consiste únicamente en crear nuevas empresas, sino también en ayudar a las existentes a crecer.

De microempresa a gran empresa

Si miles de pequeñas empresas pudieran acceder a servicios especializados a una fracción de su costo histórico, podrían fortalecer áreas fundamentales de su operación.

Entre otras posibilidades, podrían:

• Profesionalizar su administración.

• Implementar indicadores de gestión.

• Automatizar procesos.• Mejorar sus controles financieros.

• Gestionar mejor a su personal.

• Incrementar sus ventas.

• Tomar decisiones basadas en datos.

Con mejores capacidades, aumentaría la posibilidad de que más empresas evolucionen de microempresa a pequeña empresa, de pequeña a mediana empresa y de mediana a gran empresa.

Ese proceso tendría un impacto directo en la productividad nacional, la generación de empleo y la capacidad competitiva del país.

También es necesario preguntarse:

¿Cuántas nuevas oportunidades pueden surgir cuando millones de empresas tengan acceso a capacidades que antes solo estaban al alcance de unas pocas?

La verdadera revolución no ocurrirá cuando unas pocas grandes empresas utilicen inteligencia artificial. Ocurrirá cuando miles de pequeñas empresas puedan utilizarla para crecer.

En Conclusión

La inteligencia artificial será realmente transformadora cuando permita que una pequeña empresa acceda al mismo conocimiento, las mismas capacidades y las mismas oportunidades que antes estaban reservadas para las grandes organizaciones. Cuando eso ocurra, no solo crecerán las empresas; crecerá también la economía del país.

*Observatorio MYPE de la Escuela LID de FUSAI. (2025). El Estado de la MYPE 2025: La Otra Cara de la Economía. San Salvador, El Salvador. Fundación de Apoyo Integral (FUSAI) en alianza con Programa FLACSO El Salvador, octubre de 2025

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