Autor: Alvaro Cruz

  • Muere Valentino, el legendario diseñador del icónico ‘rojo’ que marcó la moda

    Muere Valentino, el legendario diseñador del icónico ‘rojo’ que marcó la moda

    El mundo de la moda está de luto. El diseñador italiano Valentino Garavani, referente de la alta costura internacional y creador del emblemático ‘rojo Valentino’, falleció este lunes en Roma a los 93 años. Con más de cuatro décadas de trayectoria, su legado es sinónimo de elegancia atemporal y sofisticación.

    Valentino, nacido el 11 de mayo de 1932 en Voghera, al norte de Italia, fue considerado por muchos como el “último emperador” del diseño. Se retiró oficialmente en 2007, pero nunca se desligó por completo de la moda, manteniéndose activo hasta los últimos años en colaboraciones especiales.

    Desde joven mostró pasión por el diseño. A los 14 años se trasladó a Milán para estudiar en la Escuela del Arte del Figurín, y más tarde perfeccionó su técnica en París, trabajando junto a grandes nombres como Jean Dessé y Guy Laroche. En 1960 regresó a Italia y fundó su casa de moda en Roma, en plena época de la Dolce Vita, atrayendo a celebridades como Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor y Grace Kelly.

    Su consagración definitiva llegó en 1968, cuando diseñó el vestido nupcial de Jacqueline Kennedy para su boda con el magnate Aristóteles Onassis. Ese mismo año, el joven de bronceado permanente y mirada refinada, consolidó su sello personal con el tono que lo haría inmortal: el rojo Valentino.

    Durante su carrera, compartió vida y negocios con Giancarlo Giammetti, su pareja sentimental y socio estratégico. Juntos convirtieron la firma Valentino en una de las casas más influyentes de la moda internacional.

    En 1967 fue galardonado con el premio Neiman Marcus —considerado el “Óscar de la moda”— y sus creaciones vistieron a figuras como Nancy Reagan, Sofia Loren, Farah Diba, Ava Gardner y Jane Fonda. En los años 80, fue pionero al lanzar una línea de ropa vaquera, una innovación para la época, y recibió distinciones oficiales del gobierno italiano.

    Su último desfile de alta costura fue el 23 de enero de 2008 en París, donde cerró la pasarela con modelos vestidas de rojo, como tributo a su sello más característico. En 2009 su vida fue retratada en el documental Valentino: The Last Emperor, dirigido por Matt Tyrnauer.

    A lo largo de su carrera, diseñó para actrices como Julia Roberts y Jessica Lange, y para miembros de la realeza como Máxima de Holanda y Mette-Marit de Noruega. También vistió a musas como Rosario Nadal, Gwyneth Paltrow, Marie-Chantal Miller, Olivia Palermo y Nati Abascal.

    En 2004 recibió el premio Aguja de Oro en España, país al que siempre manifestó admiración. En 2016 colaboró con Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli en el vestuario de La traviata, dirigida por Sofia Coppola en la Ópera de Roma.

    El universo Valentino continuará sin su creador, pero el rojo que lleva su nombre quedará como símbolo eterno del glamour y la alta costura.

     

  • Dolly Parton cumple 80 años entre rumores sobre su salud y legado filantrópico

    Dolly Parton cumple 80 años entre rumores sobre su salud y legado filantrópico

    La cantante y compositora estadounidense Dolly Parton, ícono de la música country y figura clave de la cultura popular de su país, celebró este viernes su 80.º cumpleaños alejada de los reflectores, en medio de especulaciones sobre su estado de salud y con una activa agenda benéfica.

    Parton, autora de himnos como Jolene, 9 to 5 o I Will Always Love You, pospuso el año pasado una serie de conciertos en Las Vegas y no asistió a la ceremonia de los Óscar donde sería reconocida con el premio humanitario Jean Hersholt. Su ausencia avivó los rumores, aunque ella misma se encargó de desmentirlos.

    “¡Aún no estoy muerta!”, expresó en un video compartido en redes sociales, grabado desde un set de rodaje. “Todos piensan que estoy más enferma de lo que estoy. ¿Te parece que estoy enferma? ¡Estoy trabajando duro!”, afirmó la artista, conocida también por su sentido del humor y cercanía con sus seguidores.

    El pasado miércoles, Parton estrenó una nueva versión de su canción Light of a Clear Blue Morning, acompañada por Lainey Wilson, Miley Cyrus, Queen Latifah y Reba McEntire. La grabación, lanzada con motivo de su cumpleaños, destinará sus ganancias netas a la investigación del cáncer pediátrico en el Hospital de Niños Monroe Carell Jr., de Vanderbilt, en Nashville.

    “Escribí esta canción en una época en la que buscaba esperanza, y cincuenta años después, ese mensaje sigue siendo igual de cierto. Esta nueva versión es mi manera de usar lo que he recibido para iluminar el futuro”, expresó Parton al presentar el tema.

    A finales de 2023, la artista publicó Star of the Show: My Life on Stage, un libro que recoge sus memorias desde los escenarios. En una entrevista concedida a la revista People, aseguró sentirse más activa que nunca: “Siento que apenas estoy comenzando. Si te dejas envejecer, envejecerás. ¡Yo no tengo tiempo para eso!”.

    Parton es una de las artistas más prolíficas de la industria musical. Ha lanzado cerca de 90 álbumes de estudio, vendido más de 100 millones de discos en todo el mundo y ha sido galardonada con 10 premios Grammy, entre otras decenas de reconocimientos.

    Nacida en una familia de escasos recursos en Tennessee, fue la cuarta de doce hermanos criados en una cabaña sin agua ni electricidad. Su carrera profesional comenzó a los 18 años, y su historia de superación la ha convertido en una leyenda viviente. Además de su carrera musical, destaca por su labor filantrópica en favor de la educación infantil y la investigación médica.

    “He vivido a un ritmo frenético toda mi vida. Al escribir mi libro, comprendí todo lo que he sacrificado. Nunca tuve hijos, pero vi mis sueños hacerse realidad. Y estoy agradecida por eso”, confesó.

     

  • Julio Iglesias pide archivar en España denuncia por agresión sexual por falta de jurisdicción

    Julio Iglesias pide archivar en España denuncia por agresión sexual por falta de jurisdicción

    El cantante español Julio Iglesias solicitó a la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España archivar la denuncia en su contra por presuntas agresiones sexuales cometidas contra dos exempleadas domésticas, argumentando que los tribunales españoles no tienen jurisdicción para investigar hechos ocurridos fuera del país.

    En un escrito presentado por su abogado, José Antonio Choclán, se plantea que tanto Iglesias como las denunciantes residen fuera de España y que los hechos habrían tenido lugar en residencias ubicadas en República Dominicana y Bahamas, por lo que —según la defensa— las supuestas víctimas debieron acudir a las autoridades de esos países.

    “La condición de nacional español no basta para establecer competencia territorial si ni el investigado ni las denunciantes viven en España”, argumenta el documento, en el que también se cuestiona que las víctimas opten por un “foro judicial más conveniente”.

    Además de pedir el cierre del caso, el equipo legal del artista instó a frenar la “campaña mediática de grave daño reputacional” que —sostienen— lo expone a una “pena natural” antes de cualquier proceso judicial.

    La Fiscalía, por ahora, ha descartado admitir la personación de Iglesias en las diligencias, al tratarse de una fase preprocesal. No obstante, su abogado advirtió que, si se toma testimonio a las denunciantes como testigos protegidas, exigirá participar para “acreditar la falsedad de las imputaciones” y salvaguardar el derecho al honor del cantante.

    Julio Iglesias también se pronunció públicamente a través de su cuenta de Instagram: “Estas acusaciones son absolutamente falsas. Nunca había sentido tanta maldad”, escribió. El artista agregó que defenderá su dignidad “ante un agravio tan grave”.

    Las acusaciones se basan en una investigación periodística realizada por elDiario.es en colaboración con Univisión Noticias. Dos exempleadas —una empleada doméstica y una fisioterapeuta— declararon haber sido víctimas de tocamientos, humillaciones, insultos y presiones para mantener relaciones sexuales mientras trabajaban en casas del cantante.

    Una de las mujeres aseguró que fue “usada casi todas las noches” por Iglesias cuando tenía 22 años, y relató escenas de agresión física y participación de otra trabajadora en los encuentros. Las periodistas aseguran haber entrevistado a 15 extrabajadoras del artista entre 1990 y 2023, y haber recopilado documentación que respalda los testimonios.

    Las presuntas agresiones habrían ocurrido en las residencias del cantante en Punta Cana y Lyford Cay, bajo conocimiento del personal encargado de la administración del hogar, según las denunciantes.

     

  • Shriners realizará torneo de golf benéfico el 21 de febrero

    Shriners realizará torneo de golf benéfico el 21 de febrero

    El Club Shriners El Salvador confirmó la cuarta edición de su torneo de golf con fines benéficos, que se llevará a cabo el próximo 21 de febrero en las instalaciones de El Encanto Country Club. El evento busca recaudar fondos para apoyar la atención médica de niños en el Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom.

    La actividad reunirá a jugadores de golf, empresas patrocinadoras y organizaciones solidarias, y se ha consolidado como una de las iniciativas filantrópicas más destacadas del club en el país, al combinar deporte y compromiso social.

    Giovanni Santamaría, presidente del Club Shriners El Salvador, destacó que este tipo de eventos promueven la solidaridad a través del deporte.

    “Este torneo nos permite seguir apoyando a la niñez salvadoreña que más lo necesita y fortalecer el compromiso con la salud infantil”, expresó.

    La Fundación reiteró que el total de lo recaudado será destinado a tratamientos médicos especializados que reciben menores en el Hospital Bloom, uno de los centros pediátricos más importantes de El Salvador.

    El Club Shriners El Salvador es parte de una red internacional que apoya programas de salud enfocados en la atención infantil, y ha promovido múltiples actividades con fines solidarios en el país.

     

  • Descarrilamiento ferroviario en España deja 39 muertos y más de 100 heridos

    Descarrilamiento ferroviario en España deja 39 muertos y más de 100 heridos

    El descarrilamiento de dos trenes este domingo en Adamuz, al sur de España, dejó un saldo preliminar de 39 personas fallecidas y más de un centenar de heridos, en lo que ya se considera uno de los peores siniestros ferroviarios ocurridos en Europa en lo que va del siglo XXI.

    La tragedia tuvo lugar en la localidad cordobesa, ubicada en la comunidad autónoma de Andalucía. Las autoridades continúan con las labores de rescate y confirmaron que la cifra de víctimas podría aumentar debido a la gravedad de varios lesionados.

    Este accidente remite al más trágico registrado en España en las últimas décadas: el del 24 de julio de 2013, cuando un tren Alvia que cubría la ruta Madrid-Ferrol se descarriló en Angrois, cerca de Santiago de Compostela, provocando la muerte de 80 personas y dejando 130 heridos.

    A nivel europeo, el peor siniestro de las últimas décadas ocurrió el 3 de junio de 1998 en Eschede, al norte de Alemania. Un tren de alta velocidad que viajaba a 200 kilómetros por hora impactó contra un pilar de puente, dejando 98 muertos y 120 heridos.

    Desde el año 2000, Europa ha sido escenario de varios accidentes ferroviarios letales:

    22 de julio de 2004 (Turquía): 38 muertos tras el descarrilamiento de un tren de alta velocidad en Pamukova, cuando se dirigía de Estambul a Ankara.
    23 de enero de 2006 (Montenegro): 46 fallecidos y 135 heridos, entre ellos 75 niños, al descarrilar un tren cerca de Podgorica por una posible falla en los frenos.
    12 de octubre de 2010 (Ucrania): 43 personas murieron en un paso a nivel no vigilado, donde una locomotora colisionó con un autobús en Márganets.
    12 de julio de 2016 (Italia): 23 muertos tras la colisión de dos trenes regionales que circulaban en vía única entre Andria y Corato, en Apulia.
    8 de julio de 2018 (Turquía): 24 personas murieron y 73 resultaron heridas en un descarrilamiento cerca de Sarılar, en la línea que conecta Edirne con Estambul.
    España vuelve a ser epicentro de una de las mayores tragedias ferroviarias de Europa, mientras las autoridades investigan las causas del nuevo desastre ocurrido en Adamuz.

     

  • La intolerancia social y los homicidios intencionales en El Salvador 

    La intolerancia social y los homicidios intencionales en El Salvador 

    Al cerrar el balance de seguridad pública y delictivo del año 2025, El Salvador se enfrenta a una paradoja criminológica interesante y a la vez preocupante. Mientras el país celebra, con justa razón, el desmantelamiento de las estructuras criminales que nos asfixiaron por décadas, las salas de emergencia, escenas del delito, las morgues, y de manera pública en las redes sociales de la PNC reportan una tipología de asesinatos que no es novedosa, pero que ahora resalta ante el combate efectivo a las pandillas criminales. Ya no es el homicidio instrumental aquel ordenado por una clica por territorio, extorsión o por absurdos de las pandillas, sino el homicidio expresivo: el crimen nacido de la intolerancia social.

    En El Salvador, donde caminar por la calle es seguro y real, demostrable, el peligro parece haberse trasladado a la intimidad de la convivencia. La intolerancia social, en nuestro contexto actual, se define como la incapacidad colectiva para gestionar la frustración sin recurrir a la violencia y agresión física. Es el salvadoreño que lo conocemos como «mecha corta» contexto cultural que ha quedado expuesta una vez que la marea de los asesinatos de las pandillas bajó y se encuentran erradicados.

    Para entender por qué nos seguimos matando, aunque ya no sea por rifarse el «barrio», debemos diseccionar tres factores criminógenos precipitantes que han marcado la pauta en el año 2025:

    La cultura etílica como detonante: Las estadísticas de 2025 son claras. Un porcentaje alarmante de homicidios y lesiones graves ocurre durante los fines de semana y en contextos de ocio aun en días que no son fines de semana o asuetos. El alcohol en nuestra sociedad no es solo un lubricante social, es un desinhibidor de una agresividad latente. La mezcla de alcohol con una cultura que valida el «no dejarse de nadie» convierte una discusión de cantina, bar, tiendita o en la comunidad en una escena del crimen.
    El estrés vial y la territorialidad urbana: Ante la reconfiguración urbana y el aumento del parque vehicular, el tráfico se ha convertido en una olla de presión. El vehículo se percibe como una extensión del cuerpo y el espacio privado; invadir ese carril se interpreta como una ofensa al honor. Hemos visto casos donde una pequeña colisión vehicular termina en golpes, lesiones leves o graves con arma blanca un fenómeno de pura impulsividad criminal.
    La normalización de la violencia como resolución: Décadas de conflicto armado y violencia pandilleril nos dejaron una secuela psicológica: la validación de la fuerza. Aunque el ciudadano promedio detesta al pandillero, ha interiorizado su método: el conflicto se resuelve eliminando al oponente, no dialogando. Es una violencia reactiva, no planificada, pero igualmente letal. Con raíces en el machismo y cultura patriarcal.
    La estrategia de seguridad del gobierno ha sido impecable en la represión del crimen organizado. Sin embargo, el reto para este 2026 es la prevención primaria y secundaria. La criminología moderna nos dicta que, para combatir la intolerancia, debemos intervenir en la cognición social. Necesitamos campañas masivas de salud mental y desarticulación de la «masculinidad frágil» que asocia la negociación con la debilidad. Necesitamos mecanismos de justicia de paz que sean más rápidos que la ira de un ciudadano armado. Como resolución alterna de conflictos, mediación y los facilitadores judiciales en las comunidades.

    El Salvador sigue ganando la guerra contra las pandillas, pero ahora enfrenta la batalla contra la intolerancia social, la falta de amor, empatía y respeto por el más próximo. La seguridad pública ya no depende solo del gobierno, sino de la capacidad de cada salvadoreño de respirar hondo, hacer una pausa y entender que ninguna ofensa verbal vale una vida. Si no desactivamos el gatillo de la intolerancia, seguiremos llorando muertos, esta vez, a manos de nosotros mismos. De los 82 homicidios intencionales registrados en el 2025, 43 corresponden a intolerancia social y 31 a intolerancia familiar. Esto significa que el 90.2% de esos homicidios en El Salvador ya no son producto del crimen organizado, sino de la incapacidad ciudadana para gestionar conflictos de manera pacífica.  Para disminuir la tasa de homicidios en el año 2026 debemos como sociedad colaborar y contribuir de lo contrario será imposible llegar a una tasa de homicidios inferior a uno por cada 100,000 habitantes.

    • Ricardo Sosa / Doctor y máster en Criminología  @jricardososa 

  • Orden sin deliberación: cuando la eficacia reemplaza a la democracia

    Orden sin deliberación: cuando la eficacia reemplaza a la democracia

    En sociedades cansadas del conflicto, la promesa de orden tiene un poder casi hipnótico. Orden significa previsibilidad, seguridad, normalidad. Frente al caos —real o percibido—, cualquier autoridad que ofrezca resultados rápidos suele recibir un amplio margen de confianza. El problema comienza cuando esa confianza se transforma en cheque en blanco y la eficacia se usa como argumento para prescindir de la deliberación democrática.

    En El Salvador, el discurso del orden ha ganado centralidad. Se presenta como una solución técnica a problemas históricos: crimen, ineficiencia estatal, corrupción, lentitud institucional. El mensaje es claro y seductor: menos discusión, más acción. Sin embargo, toda política que reduce el espacio para el debate público no elimina los conflictos; simplemente los desplaza fuera de la conversación.

    La democracia, por definición, es lenta. No porque sea ineficiente, sino porque incorpora voces distintas, intereses contradictorios y procesos de control. La deliberación no es un defecto del sistema democrático: es su mecanismo de corrección. Cuando se la reemplaza por decisiones verticales justificadas en la urgencia o en la popularidad, se abre una puerta difícil de cerrar.

    La eficacia, en sí misma, no es un valor negativo. Un Estado incapaz de ejecutar políticas públicas pierde legitimidad. Pero cuando la eficacia se convierte en el único criterio, se vuelve peligrosa. Un gobierno puede ser eficaz encarcelando sin debido proceso, silenciando opositores o concentrando poder. La historia latinoamericana ofrece numerosos ejemplos de regímenes que “funcionaron” durante un tiempo y dejaron, a largo plazo, instituciones debilitadas y sociedades fragmentadas.

    El problema no es el orden, sino el orden sin reglas compartidas. Cuando las normas se subordinan a la voluntad del poder, dejan de ser garantías y se transforman en instrumentos. Hoy se aplican contra “los otros”; mañana pueden aplicarse contra cualquiera. La excepcionalidad, una vez normalizada, deja de ser excepción.

    Otro rasgo preocupante es la confusión entre popularidad y legitimidad. Un gobierno con amplio respaldo electoral no está exento de límites. Las mayorías no sustituyen a la Constitución ni a los derechos fundamentales. Sin embargo, en el discurso público contemporáneo se insinúa con frecuencia que cuestionar decisiones del poder es ir en contra de la voluntad popular, como si el voto autorizara cualquier medida posterior.

    Este razonamiento erosiona uno de los pilares de la democracia: el control ciudadano permanente. Elegir gobernantes no equivale a renunciar a la crítica. Por el contrario, una ciudadanía madura es aquella que apoya cuando corresponde y cuestiona cuando es necesario, incluso —y sobre todo— cuando el poder goza de altos niveles de aprobación.

    La reducción del debate también tiene consecuencias culturales. Se instala una lógica binaria: a favor o en contra, patriota o enemigo, orden o caos. En ese esquema, el matiz desaparece y la complejidad se percibe como debilidad. Pero los problemas estructurales no se resuelven con consignas; requieren diagnósticos incómodos y soluciones imperfectas, discutidas colectivamente.

    Además, el silenciamiento no siempre adopta formas explícitas. No hace falta censura abierta cuando basta con deslegitimar la crítica, ridiculizar al disidente o saturar el espacio público con una narrativa única. La autocensura suele ser más eficaz que la represión directa, porque no deja huellas visibles.

    El riesgo mayor de este modelo es su fragilidad. Un sistema sostenido únicamente por la eficacia inmediata carece de amortiguadores cuando las cosas salen mal. Sin instituciones fuertes, sin prensa crítica, sin espacios de deliberación, los errores se acumulan hasta volverse crisis. Y entonces, paradójicamente, el orden prometido se vuelve insostenible.

    Defender la deliberación no es defender el desorden. Es defender la idea de que el poder debe explicarse, justificarse y someterse a límites. Que la rapidez no sustituye a la legalidad y que la popularidad no reemplaza a la ética pública.

    El verdadero desafío para El Salvador no es elegir entre orden o democracia, sino comprender que sin deliberación no hay orden duradero. Lo demás es eficacia momentánea, políticamente rentable, pero institucionalmente costosa. Y la factura, como suele ocurrir, no la paga el poder: la paga la sociedad.

  • La violencia no puede gobernar a Guatemala

    La violencia no puede gobernar a Guatemala

    La oleada de violencia desatada por las pandillas este fin de semana en Guatemala marca uno de los episodios más graves y dolorosos de los últimos años. El asesinato coordinado de nueve agentes de la Policía Nacional Civil, los ataques directos a las fuerzas de seguridad y los motines simultáneos en centros penitenciarios constituyen no solo crímenes atroces, sino un desafío frontal al Estado de derecho y a la convivencia democrática.

    No se trata de hechos aislados ni de estallidos espontáneos. Lo ocurrido revela una estrategia deliberada de intimidación, terror y represalia por parte de estructuras criminales que, al verse acorraladas por operativos estatales, responden con violencia extrema. Atacar a quienes garantizan la seguridad pública es un mensaje claro: las pandillas buscan sembrar miedo, paralizar al país y presionar al Estado para recuperar privilegios que nunca debieron tener, tal como sucedió en El Salvador y que la política de seguridad decidida de la administración Bukele quebró con fuerza.

    Ante esta realidad, la declaración del estado de sitio por 30 días es una decisión grave, excepcional y polémica, pero también comprensible en el contexto de una amenaza directa contra la institucionalidad. Ninguna democracia recurre a la suspensión de garantías sin razones de peso. Ocho policías asesinados en un solo día, motines en cárceles de alta seguridad y la capacidad de coordinación mostrada por los grupos criminales constituyen, sin duda, una emergencia nacional.

    El combate al crimen organizado debe ser firme. Es necesario reconocer el sacrificio de las fuerzas de seguridad. Los policías asesinados cumplían con su deber en circunstancias de alto riesgo, enfrentando a organizaciones criminales que durante años se fortalecieron al amparo de la corrupción, la impunidad y la debilidad institucional. Su muerte no puede quedar en estadísticas ni en discursos; exige justicia, memoria y un compromiso real para desmantelar las redes criminales que operan dentro y fuera de las cárceles.

    La violencia de las pandillas no solo mata policías: fractura comunidades, paraliza la economía, amenaza la justicia y erosiona la esperanza. Guatemala no puede permitir que el miedo dicte su rumbo. Como afirmó el presidente, no se negocia con criminales ni se toleran acciones terroristas. Pero esa firmeza debe ir acompañada de una visión de largo plazo: depuración institucional, reforma penitenciaria, fortalecimiento del sistema de justicia y políticas de prevención que ataquen las raíces sociales del crimen.

    Hoy más que nunca, la sociedad guatemalteca necesita unidad, claridad moral y rechazo absoluto a la violencia criminal. El Estado debe recuperar el control, sí, pero también la confianza ciudadana. Porque la seguridad no se construye solo con fuerza, sino con justicia, legalidad y un compromiso inquebrantable con la vida.

  • Accidentes de tránsito ya cobran la vida de más de 60 personas en 2026

    Accidentes de tránsito ya cobran la vida de más de 60 personas en 2026

    En los primeros 18 días del año, al menos 68 personas han fallecido en accidentes de tránsito en El Salvador, un promedio de cuatro personas fallecidas al día, según datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial. La cifra representa un incremento del 36% con respecto al mismo periodo del 2025.

    La madrugada del jueves 18 de enero, dos mujeres perdieron la vida tras un fuerte choque entre una camioneta y un pickup en el kilómetro 28 de la carretera Troncal del Norte, a la altura de Guazapa. El impacto, ocurrido a las 3:30 a.m., también dejó cinco personas lesionadas, quienes fueron trasladadas a centros asistenciales por equipos de socorro.

    Las estadísticas oficiales también reflejan un preocupante incremento de accidentes. Entre el 1 y el 17 de enero de 2026 se contabilizaban 1,103 accidentes. En el mismo período de 2025 se habían registrado 788 incidentes, lo que representa un aumento de casi 300 percances más en el presente año, es decir un crecimiento porcentual de 40%.

    Además, hasta el 18 de enero de 2026, se reportaron 694 personas lesionadas por siniestros viales y además, 102 detenidos por conducción peligrosa.

    Las principales causas identificadas por las autoridades siguen siendo la distracción al conducir, invasión de carril contrario, no guardar distancia entre vehículos, irrespetar señales de tránsito y la velocidad excesiva.

     

  • Guatemala bajo estado de sitio: Nueve policías asesinados reavivan pulso entre Arévalo y pandillas

    Guatemala bajo estado de sitio: Nueve policías asesinados reavivan pulso entre Arévalo y pandillas

    La masacre de nueve agentes de la Policía Nacional Civil de Guatemala el pasado domingo y la ola de motines simultáneos en tres cárceles han encendido una nueva escalada de tensión entre el gobierno de Bernardo Arévalo y las pandillas, particularmente la temida estructura criminal Barrio 18.

    En respuesta, el mandatario guatemalteco decretó estado de sitio la noche del mismo domingo, una medida que se prolongará durante 30 días y que permite a las fuerzas de seguridad detener a sospechosos sin necesidad de una orden judicial.

    La confrontación directa entre el Gobierno y las estructuras criminales se remonta a julio de 2023, tras una masacre en una funeraria de la capital donde sicarios de Barrio 18 asesinaron a siete personas que velaban a un supuesto pandillero rival de la Mara Salvatrucha. El ataque motivó al Ejecutivo a trasladar a cabecillas de ambas pandillas a una prisión de máxima seguridad conocida como “Renovación I”.

    Entre los reos trasladados figura Aldo Ochoa, alias «El Lobo», líder de Barrio 18 condenado a más de 80 años por asesinato. Según el Ministerio del Interior, Ochoa habría liderado uno de los motines del fin de semana como protesta por la eliminación de privilegios en prisión, como aire acondicionado, camas amplias y comida a domicilio.

    Expertos consideran que el repunte de violencia responde a intereses políticos en un año clave para la justicia guatemalteca, marcado por el relevo en mayo de la fiscal general Consuelo Porras, sancionada por Estados Unidos y la Unión Europea. Los amotinados habrían solicitado incluso una sublevación popular contra Arévalo, una postura respaldada por actores políticos también sancionados.

    “Sabemos quiénes están detrás: grupos que se benefician de la corrupción y que buscan infundir terror porque este año Guatemala recuperará su sistema de justicia”, advirtió el presidente, refiriéndose a los cambios previstos en la Fiscalía y la Corte de Constitucionalidad.

    El estado de sitio activado por el Ejecutivo es la antesala al estado de guerra, la medida más severa contemplada en la legislación guatemalteca. Durante su vigencia, el Gobierno puede realizar capturas inmediatas contra sospechosos de terrorismo o sedición, mientras se prepara una ofensiva más amplia para capturar a los responsables del crimen que ha conmocionado al país.