El estudio cinematográfico Paramount anunció este martes un acuerdo con Activision, filial de Microsoft, para producir la primera película de acción real basada en el universo del popular videojuego Call of Duty.
La franquicia, que cuenta con más de 30 títulos desde su lanzamiento en 2003, ha marcado la historia de los videojuegos de disparos en primera persona con campañas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, guerras modernas y conflictos futuristas. Aunque aún no se han revelado detalles de la trama, Paramount confirmó que la producción respetará la esencia militar que caracteriza a la saga.
David Ellison, presidente y director ejecutivo de Paramount, celebró el anuncio al señalar que el acuerdo es un “sueño hecho realidad” y subrayó que el plan contempla expandir Call of Duty hacia nuevas producciones audiovisuales, incluidas series. “Que Activision y jugadores de todo el mundo nos hayan confiado la tarea de llevar este extraordinario universo narrativo a la gran pantalla es un honor y una responsabilidad que no nos tomamos a la ligera”, expresó.
En la misma línea, Rob Kostich, presidente de Activision, aseguró que la meta será mantener la fidelidad a la franquicia: “La película honrará y ampliará lo que hizo grande a esta saga. Nuestro objetivo común es crear una experiencia cinematográfica inolvidable que emocione a los fanáticos y atraiga a nuevos seguidores”.
La producción de Call of Duty se suma a la ola de adaptaciones de videojuegos que impulsan los grandes estudios de Hollywood. Paramount ya tuvo éxito con Sonic the Hedgehog, mientras que otras compañías han apostado por títulos como Super Mario Bros., Minecraft: The Movie o Mortal Kombat, confirmando la creciente convergencia entre la industria del cine y los videojuegos.
El acuerdo llega apenas un mes después de que Paramount concretara su fusión con Skydance por $8,000 millones, movimiento estratégico que refuerza su posición en el mercado del entretenimiento global.
Las fuerzas de seguridad de Haití han abatido a más de 300 integrantes de bandas armadas en los últimos cinco meses mediante el uso de drones kamikazes, en una estrategia que, pese a su impacto, sigue siendo insuficiente para frenar la ola de violencia que azota Puerto Príncipe.
De acuerdo con datos de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH), al menos 300 pandilleros fueron eliminados y más de 400 resultaron heridos —algunos de gravedad— desde que el gobierno haitiano inició el uso de drones explosivos a comienzos de este año. La estrategia, sin embargo, ha fallado en alcanzar a los principales líderes criminales, como Jimmy Cherizier, alias “Barbecue”, quien logró escapar durante la primera operación en Delmas 6.
Un informe reciente de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití reveló que entre abril y junio de 2025 murieron 814 personas y 449 resultaron heridas en el marco de las operaciones policiales, el 36 % de ellas por ataques con drones explosivos.
El despliegue de esta tecnología fue anunciado por el primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, en marzo, cuando se creó un grupo de trabajo conjunto entre la Presidencia y el Consejo Presidencial de Transición (CPT) para coordinar ataques a gran escala contra las pandillas. La estrategia incluye a 360 agentes de unidades élite de la Policía Nacional de Haití, formados en técnicas de pilotaje de drones por la unidad francesa RAID, especializada en intervenciones de alto riesgo.
No obstante, organizaciones defensoras de derechos humanos advierten que los resultados han sido limitados. “Los resultados hasta ahora no nos parecen concluyentes. En cualquier caso, no lo suficiente”, afirmó Marie Rosy Auguste Ducéna, directora de programas de la RNDDH. Agregó que sospechan de posibles filtraciones de información, ya que “no tiene sentido que en intervenciones aparentemente aleatorias los jefes de bandas siempre logren escapar”.
Además del bajo nivel de precisión, los drones kamikazes también han provocado daños colaterales. El pasado 19 de agosto, dos agentes de la unidad SWAT murieron tras un accidente con uno de estos dispositivos en Kenscoff. Según reportes preliminares, vecinos transportaban el dron como un acto de colaboración, sin saber que portaba explosivos. La Policía Nacional anunció una investigación, pero el sindicato policial cuestionó la versión oficial y calificó el hecho como “más grave de lo que se presenta”.
La ONU alertó que los barrios de Gran Ravine, Martissant y Village-de-Dieu han sido los más golpeados por la intensificación de los operativos, al tiempo que las pandillas siguen cometiendo abusos contra los residentes en las zonas que ya controlan.
El organismo internacional también criticó la opacidad del gobierno haitiano al no divulgar detalles sobre la estructura, funciones o integrantes del grupo que dirige el uso de drones explosivos en el terreno.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este martes que las fuerzas armadas de su país eliminaron a 11 integrantes del Tren de Aragua durante una operación militar de precisión contra una embarcación narcotraficante en el sur del mar Caribe.
A través de su cuenta en Truth Social, el mandatario publicó un video del Comando Sur en el que se observa el momento en que una embarcación, monitoreada durante varios segundos, es destruida mediante el disparo de un misil. Trump indicó que los tripulantes eran miembros del Tren de Aragua, organización designada como grupo terrorista por su administración.
«Operan bajo el control de Nicolás Maduro, responsable de asesinatos en masa, tráfico de drogas, tráfico sexual y actos de violencia y terrorismo en Estados Unidos», sostuvo el presidente Trump en su comunicado oficial.
Poco antes de la confirmación presidencial, el Departamento de Defensa había adelantado a la agencia EFE que el ataque fue realizado como parte de una operación antidrogas. El objetivo era una embarcación proveniente de Venezuela que transportaba sustancias ilícitas y era operada por “narcoterroristas”, de acuerdo con fuentes del Pentágono.
Por su parte, el Secretario de Estado, Marco Rubio, también publicó en su cuenta oficial los detalles preliminares del operativo, destacando que la embarcación era una amenaza directa contra la seguridad de Estados Unidos y que fue neutralizada en cumplimiento de los lineamientos del combate al narcotráfico.
El gobierno estadounidense ha desplegado recientemente ocho buques de guerra equipados con misiles y un submarino de propulsión nuclear en el mar Caribe, cerca de las costas venezolanas, con el objetivo de frenar el tráfico de drogas que, según Washington, “contamina las calles” del país norteamericano.
Ante este despliegue, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, declaró que su país enfrenta “la mayor amenaza en América en los últimos cien años” y advirtió que Venezuela se declarará “en armas” si llega a ser agredida por fuerzas extranjeras.
Fuentes del Departamento de Defensa confirmaron que el “ataque de precisión” fue ejecutado específicamente contra una estructura del narcotráfico vinculada al Tren de Aragua, un grupo que Estados Unidos considera una organización narcoterrorista por sus operaciones criminales dentro y fuera de Venezuela. «Se publicarán más detalles del operativo en las próximas horas», informaron altos funcionarios del área de Defensa.
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El director de cine neoyorquino Woody Allen elogió las dotes actorales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien dirigió en la película Celebrity (1998). En una reciente entrevista en el pódcast Club Random, del cómico Bill Maher, el cineasta de 89 años aseguró que le gustaría volver a trabajar con Trump: “Si me dejara dirigirlo, creo que podría hacer maravillas”.
Allen destacó que es “una de las pocas personas que pueden decir que dirigió a Trump” y lo describió como “muy buen actor, educado, convincente y carismático”. Según relató, durante el rodaje el ahora mandatario “daba en el clavo, hacía todo correctamente y tenía un don para el espectáculo”.
El presidente compartió en su red social Truth Social un enlace a la noticia de Variety que recogía las declaraciones del cineasta.
Aunque Allen y Maher aclararon que son demócratas y que votaron por Kamala Harris en 2024, el realizador insistió en que, pese a discrepar con Trump en “el 99 %” de los asuntos políticos, no duda de sus cualidades interpretativas. “Fue muy fácil trabajar con él”, subrayó.
El cineasta también confesó que le sorprendió la incursión de Trump en la política.
“Es un tipo al que solía ver en los partidos de los Knicks, al que le gustaba jugar golf, ser juez en concursos de belleza y hacer cosas divertidas y relajantes. No entiendo por qué alguien querría lidiar con dolores de cabeza políticos”, comentó Allen.
Al cierre de la entrevista, Allen reiteró que le encantaría volver a dirigir al presidente estadounidense, aunque reconoció: “Eso no va a pasar”. Entre risas, Maher respondió: “Haré una llamada”.
Iniciamos el mes de la patria, nuestro país de viste de azul y blanco, pero existe otro evento que no debe pasar desapercibido y es que el próximo 3 de septiembre se conmemora y celebra en nuestro país el Día Nacional de la Mediación. Esta fecha, lejos de ser un mero formalismo, debe ser entendida como la ratificación de un compromiso con un futuro en el que la resolución de conflictos no dependa exclusivamente de la coerción, sino de la comprensión mutua y la voluntad de construir la paz.
Desde una perspectiva criminológica, la mediación es mucho más que una herramienta jurídica: es una piedra angular del control social informal, una estrategia que nos permite intervenir en la raíz de la violencia y fomentar una cultura de sana convivencia. Desde esta columna por años he sido promotor de la mediación y de la relevancia para nuestro país de resolver diferencias y evitar la escalada de conflictos activando la mediación.
Tradicionalmente, la criminología se ha centrado en el estudio del delito y en las respuestas formales del Estado, como la policía, los tribunales y las prisiones. Sin embargo, para un país como El Salvador, que ha transitado por décadas de conflicto y violencia, esta visión resulta insuficiente. La mediación, promovida como un proyecto emblemático por la Procuraduría General de la República, y de manera muy especial durante la gestión del señor procurador René Gustavo Escobar con su equipo de trabajo especializado a nivel nacional, representa un cambio de paradigma crucial. Nos invita a pasar de un modelo reactivo a uno proactivo, donde se empodera a las comunidades y a los ciudadanos para que resuelvan sus disputas y conflictos de manera pacífica y constructiva, antes de que escalen a actos delictivos.
La relevancia de este enfoque es doble. En primer lugar, la mediación actúa como una forma de criminología preventiva. Muchos delitos, desde agresiones, lesiones menores hasta disputas territoriales, de patrimonio, y otras situaciones de posibles delitos menores tienen su origen en conflictos interpersonales no resueltos, tensiones vecinales o problemas familiares que se han ido acumulando. Al ofrecer un espacio neutral y confidencial para el diálogo, la mediación permite a las partes expresar sus emociones y encontrar soluciones personalizadas, restaurando los lazos sociales y evitando que la escalada de violencia desemboque en un hecho criminal.
En segundo lugar, la mediación fomenta una cultura de paz y sana convivencia. Este es un concepto clave que trasciende la simple ausencia de guerra. La cultura de paz se construye sobre el respeto, el diálogo y la justicia. El proyecto de mediación de la Procuraduría General de la República no solo resuelve casos, sino que también siembra en la población la semilla del entendimiento y la empatía. Al participar en un proceso de mediación, los ciudadanos aprenden a escuchar, a ceder y a responsabilizarse de sus actos, habilidades que son vitales para una convivencia armoniosa y que tienen un impacto positivo en la cohesión social.
En conclusión, la conmemoración del Día Nacional de la Mediación es un recordatorio de que la seguridad de un país no se mide solo por la disminución de las tasas de homicidio, o de los delitos en general, sino por la capacidad de sus ciudadanos para vivir sin miedo, en un entorno donde los conflictos se resuelven de forma pacífica.
La mediación, como un pilar fundamental del control social informal, es una inversión en el tejido social del país. Es un camino hacia la justicia restaurativa y hacia un El Salvador donde la paz no es un ideal distante, sino una práctica cotidiana. Y para ellos contamos con adultos significativos en todo el país que se continúan formando, capacitando, adiestrado en mediación por medio de la PGR llevando una cultura de paz a todo el país.
El derecho a la vida no es un privilegio, es la esencia de la existencia humana y el punto de partida de todo orden justo. Sin vida, no hay libertad, no hay justicia, no hay dignidad. Defender este derecho exige hablar con claridad, y con profundidad, desde lo jurídico, lo antropológico y lo teológico. Y hoy, más que nunca, es necesario también incluir una reflexión contundente sobre quienes, además de los no nacidos, sufren la amenaza contra su existencia: los privados de libertad detenidos de forma injusta, muchas veces sin debido proceso, y a quienes también se les debe reconocer el derecho a vivir.
El artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que “todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. La Convención Americana sobre Derechos Humanos lo reafirma en su artículo 4, y la Constitución, en su artículo 1, declara la vida como un bien protegido desde el instante mismo de la concepción. No obstante, las falacias de la ideología de género pretenden relativizar la vida según percepciones subjetivas; del mismo modo, prácticas estatales buscan relativizar el derecho a la vida de los privados de libertad.
Todo ello bajo el argumento de que “perdieron sus derechos” al delinquir o al ser sospechosos. Ambas posturas parten de un error fundamental: creer que la vida humana puede clasificarse en vidas dignas y vidas desechables. El derecho a la vida no distingue entre inocentes y culpables, entre fuertes y débiles, entre nacidos y no nacidos, entre libres o encarcelados. Negarlo a unos, aunque se justifique en razones ideológicas o de seguridad, abre la puerta para negarlo a todos el derecho a existir.Desde la antropología, el ser humano es indivisible: cada persona pertenece a la familia humana por su simple condición de ser humano, no por sus méritos ni por su estatus legal.
El niño en el vientre, la madre en dificultad, el anciano olvidado o el detenido arbitrariamente comparten la misma dignidad esencial. Las ideologías que niegan la diferencia sexual y las prácticas políticas que justifican la violencia estatal contra detenidos arbitrarios coinciden en un punto: ambas desarraigan al ser humano de su esencia. En el primer caso, reducen la identidad a percepciones subjetivas; en el segundo, convierten al individuo en objeto prescindible de control social. Ambas perspectivas socavan la comunidad, la cultura y el futuro de la humanidad.
La fe cristiana enseña que la vida es un regalo de Dios. Jeremías escuchó al Señor: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué” (Jeremías 1:5). Esta afirmación no solo aplica al no nacido, sino a todo ser humano, incluso a aquel que ha errado, porque su vida sigue siendo sagrada. El Señor Jesucristo proclamó: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen” (Mateo 5:44). El llamado divino no es a justificar el mal, sino a no responder con la misma violencia que destruye. El detenido, aunque culpable, no pierde su condición de ser creación de Dios ni su derecho a vivir; mucho menos aquel que es privado de libertad sin pruebas ni debido proceso.
Negar el derecho a la vida a los encarcelados arbitrariamente es contradecir el Evangelio, que exige misericordia y justicia: “Estuve en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mateo 25:36). La falacia de la subjetividad absoluta: en la ideología de género, la identidad se define al margen de la biología; en el autoritarismo punitivo, la dignidad depende de la etiqueta de “delincuente” o “sospechoso”. La falacia de la vida relativa: en el aborto se niega la vida del no nacido; en las detenciones arbitrarias se relativiza la vida del detenido. La falacia del bien común distorsionado: se argumenta que eliminar vidas inocentes o sacrificar derechos fundamentales “favorece a la sociedad”.
En realidad, la sociedad se debilita cuando acepta la injusticia como norma. La defensa del derecho a la vida exige coherencia. No se puede proteger al no nacido y callar frente a la muerte arbitraria de los privados de libertad; tampoco se puede exigir respeto para los encarcelados si se legitima la eliminación de quienes aún no nacen. La dignidad humana es un todo indivisible. Ser contundentes en esta defensa no significa ofender ni atacar, sino hablar con la elocuencia de la verdad: la vida humana no se negocia, no se fragmenta y no se relativiza. Defenderla es la tarea más alta del derecho, la mayor certeza de la antropología y el mandato supremo de Dios.
Porque en palabras del Señor Jesucristo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). Esa abundancia debe alcanzar al niño en el vientre, a la madre vulnerable, al anciano enfermo y también al detenido —incluso al injustamente encarcelado—, porque en todos late la misma dignidad que procede deDios el Creador.
Por supuesto que es una especulación, pero tengo la percepción de que el déspota venezolano le ha llenado el gorro de guizazos, una expresión cubana que refleja hartazgo, a personalidades muy importantes con recursos suficientes para derrocarlo y hasta encarcelarlo.
Otra percepción es que hay dictadores muy malos, pero tienen la suerte de serles simpáticos a esos factores de poder como pasaba con Fidel Castro, a quien nunca el rey Juan Carlos I de España mandó a callar como sí le hizo al insoportable Hugo Chávez con el inolvidable y apropiado “¿Por qué no te callas?” el 10 de noviembre de 2007, por interrumpir frecuentemente a su jefe de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la actualidad, un fiel asalariado de Nicolás Maduro y de otros déspotas, en una Cumbre Iberoamericana.
Retomando el tema y reconociendo antes que todo que los tiempos han cambiado radicalmente y que las voluntades imperiales por muy republicanas que sean tienen que arroparse bien, no descarto, tampoco digo que vaya a ocurrir, que Estados Unidos aliado con más de una nación latinoamericana y el respaldo de sectores venezolanos que viven la agonía destructiva que sufre el país, le cobre a los criminales venezolanos en el gobierno todas sus tropelías, algunas de las cuales afectan profundamente a la sociedad estadounidense como el narcotráfico.
El presidente Donald Trump en su primer mandato ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por Nicolás Maduro, luego, el presidente Joe Biden la escaló a 25 millones la que ha sido duplicada por Trump en este ejercicio presidencial, llevando la recompensa por criminales a una cantidad sin precedentes, el doble de lo que se ofreció por el terrorista global, Osama Bin Laden.
Por otra parte, Washington distinguió al Cártel de los Soles como una organización terrorista y a Maduro como su jefe, un señalamiento que incluye además de sanciones económicas, la exigencia de que los bienes e intereses de las personas designadas que se encuentren en Estados Unidos o bajo el control de personas estadounidenses, sean bloqueados e informados a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
A todas estas hay que atribuirle una particular importancia al hecho que la secretaria de Justicia de Estados Unidos acusó al capo Maduro de utilizar miembros de cárteles para traer “drogas mortales y violencia a nuestro país… agregando que es uno de los narcotraficantes más grandes del mundo y una amenaza para nuestra seguridad nacional”, un aspecto determinante para que la Casa Blanca actúe contra quienes sindica de delincuentes.
El resultado es que Estados Unidos está desplegando 4,000 agentes, especialmente infantes de Marina, en aguas latinoamericanas y del Caribe para combatir a los cárteles del narcotráfico, además de endurecer su presencia con aviones de reconocimiento, destructores equipados con misiles y un submarino nuclear, maniobra que en opinión del escritor José Antonio Albertini tiene el objetivo de forzar a los militares venezolanos para que actúen contra Maduro.
En honor a la verdad tal despliegue tiene mucho de militar y poco de policial, si consideramos el reciente despliegue frente a Venezuela de un escuadrón anfibio, fuerza que bien podría servir de avanzada de una operación mucho más compleja, si consideramos que los infantes de marina, como he leído y muestra la historia, tienen como objetivo “llevar a cabo operaciones expedicionarias y anfibias mediante armas combinadas, implementando sus propias fuerzas de infantería, artillería, fuerzas aéreas y de operaciones especiales”, los infantes de marina y los destructores son una novedad, entiendo, en la lucha contra el narcotráfico.
Por demás está destacar que no es habitual que se confisquen propiedades a mandatarios en ejercicio y según declaraciones de la propia secretaria de Justicia, a Maduro le han sido embargados bienes por más de 700 millones de dólares, una cifra más que notable que evidencia el talento para hacerse millonario de un simple conductor de autobús o la falta de escrúpulos morales de estos enemigos del capital que ellos no poseen.
A fin de cuentas, la situación de Nicolás Maduro, junto a sus asociados más notables, entre otros, el verdugo de Diosdado Cabello y los hermanísimos Jorge y Delcy Rodríguez, es bien complicada, así que es de esperar, que, en el mejor de los casos, tengan una celda reservada en cualquier rincón de mundo, con preferencia en la base naval de Guantánamo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que la ofensiva militar israelí sobre la Franja de Gaza, que ya ha dejado más de 63,000 palestinos muertos, está “perjudicando” seriamente la imagen internacional de su principal aliado en Oriente Próximo.
“Van a tener que acabar con esa guerra de una vez. Está perjudicando a Israel. Puede que estén ganando militarmente, pero no están ganando en el mundo de las relaciones públicas”, afirmó Trump en una entrevista con el portal estadounidense Daily Caller.
Trump recordó que “hace 15 años Israel era el grupo de presión más fuerte” en el Congreso, pero aseguró que hoy su influencia ha disminuido. “Tenían control total sobre el Congreso, y ahora ya no lo tienen. Me sorprende verlo”, comentó, mencionando a figuras progresistas como Alexandria Ocasio-Cortez como parte del cambio de percepción.
El mandatario defendió sus credenciales como aliado cercano de Israel. “Nadie ha hecho más por Israel que yo, incluyendo los recientes ataques a Irán que acabaron con esa cosa”, dijo en referencia a los bombardeos contra instalaciones nucleares iraníes a principios de junio.
Asimismo, lamentó que “la gente se olvidó del 7 de octubre, un día realmente horrible”, en referencia a los ataques de Hamás contra Israel, que dejaron 1,200 muertos y 250 secuestrados.
Trump subrayó que, aunque mantiene un fuerte apoyo de la comunidad israelí, Israel enfrenta hoy un escenario de creciente escepticismo, incluso entre jóvenes simpatizantes del movimiento Make America Great Again (MAGA), lo que podría impactar en el respaldo político dentro de Estados Unidos.
Casi a la medianoche del martes 14 de agosto de 1945, un grupo de técnicos de la radioemisora oficial japonesa NHK llegó a un búnker en el Palacio Imperial, tras sortear los múltiples obstáculos y escombros dejados por los masivos bombardeos aliados sobre Tokio. El emperador Shōwa (nombre oficial de Su Majestad Hirohito) les destinó cinco minutos para grabar. Hizo dos intentos, ambos con baja voz y con una versión culta del japonés, muy lejos de la lengua hablada por el pueblo llano. La grabación fonográfica de mala calidad fue emitida al día siguiente, en cadena nacional.
Tras la destrucción y mortandad sembrada en Hiroshima y Nagasaki por las dos bombas atómicas del 6 y 9 de ese mes, el gobernante nipón no deseaba prolongar la recién declarada guerra contra la Unión Soviética, por lo que le comunicó a su pueblo que aceptaba los términos de la declaración conjunta alcanzada en Potsdam por Estados Unidos, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Reino Unido y China. En la grabación de su breve discurso, el monarca del Trono del Crisantemo se cuidó de usar la palabra rendición. Su pueblo quedó confundido, pero la realidad era que había llegado el atardecer al poderoso Imperio del Sol Naciente y que la noche consecuente sería larga y difícil.
La delegación japonesa se reúne para firmar el documento de rendición formal a bordo del acorazado USS Missouri de la Armada estadounidense en la bahía de Tokio, en una foto de archivo del 2 de septiembre de 1945.
El acto formal de rendición se produjo en la mañana del domingo 2 de septiembre de 1945. Reunidos en la cubierta del USS Missouri, anclado en la bahía de Tokio, los representantes del gobierno y tropas del Japón procedieron a firmar su sometimiento ante los dirigentes militares de las fuerzas aliadas de ocupación. La ceremonia duró 23 minutos (entre las 09:00 y las 09:23 a. m., huso del Japón) y fue transmitida por radio, a la vez que fue grabada en cine para después difundirla en el mundo y archivada en los principales depósitos intelectuales de Estados Unidos. Se firmaron seis copias del documento oficial, donde el vencido imperio nipón aceptaba las cláusulas impuestas por Estados Unidos, URSS, Reino Unido, China, Francia, Canadá, Holanda, Nueva Zelanda y Australia.
Puesto en formación sobre la cubierta de su buque del servicio de ingenieros de los Estados Unidos se encontraba el marino salvadoreño Juan Armando Canales Espinoza. Ese compatriota fue uno de los más de 400 salvadoreños que se enlistaron en las fuerzas militares de las naciones aliadas en contra del Eje Berlín-Roma-Tokio y también fue uno de los miles de soldados que, bajo el rigor militar, aquel 2 de septiembre de 1945 presenciaron la firma de la rendición japonesa. Esa noche, el cielo tokiota se iluminó con fuegos artificiales, lanzados desde las naves ancladas Armando Canpara festejar el fin de la Segunda Guerra Mundial. Se cerraba así el frente del Pacífico sur y se iniciaba la reconstrucción del Imperio del Sol Naciente. La autoridad suprema del emperador Shōwa jamás fue cuestionada por las potencias vencedoras.
El marino salvadoreño Juan Armando Canales Espinoza sirvió en la Marina de EEUU en la Segunda Guerra Mundial.
Nacido en la entonces ciudad de Nueva San Salvador o Santa Tecla, departamento de La Libertad, en 1921, Canales Espinoza fue hijo de Medardo Fuentes Canales (Suchitoto, 1897-¿?). Tras ingresar por la frontera terrestre de Laredo (Texas), el 30 de octubre de 1943, se dirigió a San Francisco (California), donde se enlistó en el Cuerpo de Ingenieros de la U. S. Navy. Tras el entrenamiento de rigor, sus labores consistieron no solo en combatir para defenderse de los ataques nipones en los diferentes escenarios de guerra en los que intervino (en especial, en el archipiélago de las Filipinas), sino que también tuvo que construir pontones o puentes provisionales para facilitar el avance de la artillería e infantería aliadas.
Llegado al Japón durante la segunda quincena de agosto de 1945, Canales Espinoza se dio cuenta de la dureza de los primeros momentos de la posguerra. El otoño estaba a las puertas y todo presagiaba que sería un invierno muy crudo para aquel pueblo devastado y donde campeaban los jinetes apocalípticos. Por eso, durante sus meses de permanencia dentro de las tropas de ocupación, buscó proporcionar comida y cigarrillos a quienes se los pidieron, los que tomaba de sus propios recursos personales, proporcionados para su sustento por el ejército estadounidense. Aquellos bienes de consumo se usaban en las ciudades japonesas para cambiarlos por otros, como comida y otros materiales de primera necesidad. Para su colección personal, aceptó que le dieran billetes de diferentes denominaciones de Filipinas, Japón y otros territorios otrora ocupados por las tropas japonesas. Todo ese papel moneda era dinero sin valor alguno en los mercados, pues la severa inflación lo privó de sus valores de uso y cambio.
El viernes 20 de noviembre de 2000 tuve ocasión de visitarlo en su casa familiar, en la urbe tecleña, a escasa media cuadra al oriente del Colegio Fátima, al lado de un pequeño hospital privado. Al contarle de mi interés por los salvadoreños que tomaron parte en la Segunda Guerra Mundial, se mostró muy entusiasmado de platicar y mostrarme sus recuerdos. La que no tenía buen semblante era su esposa Marta Escobar de Canales. Ella no se sentía cómoda con que él me contara algunas “anécdotas” que su esposo había tenido durante aquellos lejanos días de su presencia en el Japón de la posguerra.
Resultaba curioso ver el cuidado con el que el marino Canales Espinoza había conservado las fotos donde aparecía con sus compañeros de andanzas en el Pacífico sur, páginas en las que también había pegado los billetes que coleccionó y más de alguna foto de esas féminas con las que había bailado y que tanto molestaban a su esposa salvadoreña varias décadas después.
Canales Espinoza no se consideraba un héroe, sino un mero espectador de una guerra en la que entró bajo la idea de que defendía la libertad en contra de uno de los más grandes totalitarismos mundiales. Me contó que nunca pensó en que podría morir en alguna de aquellas batallas y que se limitó a desarrollar su trabajo al servicio de la ingeniería militar de los Estados Unidos. Hablaba bajo y con voz pausada, pero con dominio de los detalles. Sus ojos destellaban al vagar por sus recuerdos. Incluso me habló de otro marino salvadoreño, Arturo Novoa, con quien había tenido ocasión de encontrarse durante aquel tiempo de permanencia en la armada estadounidense.
Cientos de salvadoreños se enlistaron para marchar a los teatros de operaciones en Europa, África y el Pacífico sur, así como en las operaciones de fabricación de material de guerra y mantenimiento de buques y submarinos en California y Panamá. Para los que se iban a los frentes de guerra, había un seguro de vida por 10,000 dólares o 25,000 colones, mientras que los que retornaban tenían el camino expedito para solicitar la residencia y nacionalidad estadounidense. Sin embargo, no fueron pocos los que decidieron mejor retornar a la patria salvadoreña, como fue el caso del soldado Canales Espinoza.
Él y otros excombatientes que tomaron parte en la Segunda Guerra Mundial, Corea y Vietnam asistieron a la primera conmemoración del Día de los Veteranos, que se desarrolló en el interior de la fortificada Embajada de los Estados Unidos, en la mañana del lunes 12 de noviembre de 2001. Fue la última vez que lo vi. Falleció de un ataque fulminante al corazón, el domingo 23 de septiembre de 2007 y su cuerpo descansa en el cementerio privado Jardines del Recuerdo, al lado de su esposa, fenecida seis meses antes. La casa tecleña donde lo visité ahora es ocupada por un negocio.
En el periodo enero-julio de 2025, la desaceleración del empleo en Estados Unidos y el endurecimiento de la política migratoria del presidente, Donald Trump, provocaron una caída interanual del 5,5 % de las remesas hacia México, el primer descenso registrado en este lapso desde 2019.
En este periodo, las remesas que llegan a México sumaron 34.889 millones de dólares, un 5,5 % menos frente a los 36.919 millones de dólares registrados en 2024, de acuerdo con cifras oficiales del Banco de México.
Un retroceso para este periodo no ocurría desde 2019, cuando se redujeron de 21.554 millones de dólares a 21.139 millones de dólares entre 2018 y 2019, una caída interanual del 1,9 %.
Tan solo en julio, las remesas se situaron en 5.330 millones de dólares, una contracción anual de 4,7 %, lo que acumuló cuatro meses consecutivos de retrocesos interanuales —y cinco en lo que va del año—, una racha no vista desde 2013.
En este sentido, Gabriela Siller, directora de análisis económico y financiero de Banco Base, señaló que “no caían tantos meses consecutivos de remesas desde el periodo de febrero a junio del 2013, en el que cayeron cinco meses consecutivos”.
“Hasta ahora llevan cuatro meses consecutivos (a la baja) y es muy posible que se acumule un quinto mes consecutivo”, aseguró Siller.
La especialista explicó que la caída se debe a varios factores, entre ellos, el deterioro presentado en el mercado laboral de EE.UU., además del “miedo de los migrantes que están allá a salir, a hacer actividades”.
En tanto, un análisis de Valores Mexicanos Casa de Bolsa señaló que en términos reales, al ajustar por tipo de cambio e inflación, “las remesas registraron en julio de 2025 una caída real de 5 % anual, lo que marcó la segunda disminución consecutiva en términos reales”.
“Esta contracción obedeció a la combinación de menores ingresos en dólares y continuas presiones inflacionarias internas, que han erosionado el poder adquisitivo de estos flujos”, agregó el reporte elaborado por el economista en jefe de esta firma, Gerónimo Ugarte y el economista Luis Fernando Campos.
Impactos en economías locales
Por su parte, los especialistas descartaron que los niveles récord al cierre del año registrados desde 2020 se vuelvan a ver, ante la poca probabilidad de su recuperación en los cinco meses que restan del 2025.
“Posiblemente veamos una contracción de las remesas en este 2025, considerando que ya en más de la mitad de lo que va del 2025 se está registrando una caída significativa y vemos poco probable que sea revertida hacia los últimos meses de este 2025”, detalló Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil en Monex Grupo Financiero.
De acuerdo con las proyecciones compartidas por SIller, para el cierre de este año banco Base estima un retroceso anual del 4 % en las remesas, mientras otras entidades como el BBVA México han previsto una caída por encima del 5 %, alcanzando los 61.000 millones de dólares.
El retroceso de las remesas implica menos recursos para el consumo en regiones altamente dependientes, como Michoacán, Zacatecas, Guerrero y Chiapas, donde representan más del 10 % del PIB estatal, advirtió también Siller.
En este mismo sentido, el reporte de Valores Mexicanos sostiene que el “ajuste real refuerza la señal de deterioro en el ingreso disponible de los hogares receptores, lo que podría traducirse en una menor capacidad de consumo en el corto plazo”.
Además, indicó que “la tendencia descendente de las remesas en 2025 refleja un entorno más adverso, influido por cambios en las políticas comerciales y migratorias en Estados Unidos», así como, al interior, «por los efectos de una apreciación cambiaria y la persistencia inflacionaria en México, que seguirían presionando el ingreso real de las familias”, concluye el análisis.