Un tribunal salvadoreño condenó a 17 integrantes de una estructura dedicada al tráfico ilegal de personas que operaba en el occidente del país, informó la Fiscalía General de la República (FGR).
De acuerdo con las investigaciones, la red criminal operaba principalmente desde el departamento de Ahuachapán y utilizaba puntos ciegos en la frontera de Las Chinamas y el Río Paz para evadir los controles migratorios.
Las autoridades determinaron que los implicados trasladaban ilegalmente a migrantes con destino a Estados Unidos, poniendo en riesgo la vida de adultos, niños y adolescentes que viajaban solos o acompañados, con el objetivo de obtener ganancias ilícitas.
Entre las condenas más altas impuestas por el tribunal destaca la de Celedonia Esmeralda Jerez, quien fue sentenciada a 178 años de prisión por su participación en la estructura criminal.
Asimismo, Andy Jefferson Morán Cortez recibió una pena de 142 años de cárcel, mientras que Salvador Armando Pérez fue condenado a 90 años de prisión por su implicación en las operaciones de tráfico de personas.
Según la Fiscalía, estas condenas forman parte de los esfuerzos de las autoridades para combatir las redes de tráfico de migrantes que operan en zonas fronterizas del país y que ponen en riesgo la seguridad y la vida de las personas que intentan migrar de forma irregular.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, dejará su cargo el próximo 31 de marzo de 2026 y será reemplazada por el senador republicano por Oklahoma, Markwayne Mullin.
La salida de Noem se produce en medio de cuestionamientos dentro del propio Gobierno y del Congreso por varias decisiones y declaraciones recientes. Funcionarios actuales y anteriores del Departamento de Seguridad Nacional habían expresado en privado dudas sobre cuánto tiempo permanecería en el cargo tras una serie de polémicas.
Entre los episodios que generaron críticas se encuentra la decisión de pausar el programa TSA PreCheck durante el actual período de financiación del DHS, una medida que tomó por sorpresa a la Casa Blanca y que fue revertida pocas horas después.
También provocaron malestar sus intervenciones durante dos audiencias en el Congreso realizadas esta semana, donde legisladores cuestionaron su gestión y sus respuestas ante varios temas de seguridad nacional.
Según fuentes citadas por medios estadounidenses, el presidente Trump mostró especial molestia durante esas audiencias por una afirmación de Noem —que él niega— sobre que el mandatario estaba al tanto de una costosa campaña publicitaria del DHS en la que ella aparecía.
En conversaciones con legisladores republicanos, Trump había mencionado la posibilidad de sustituir a Noem y barajó varios nombres del Congreso como posibles reemplazos, antes de inclinarse por el senador Mullin.
Las tensiones también aumentaron tras los tiroteos que provocaron la muerte de los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti en Minneapolis, un episodio que generó cuestionamientos sobre la respuesta del Departamento de Seguridad Nacional.
Además, algunos funcionarios de la Casa Blanca han manifestado frustración con Corey Lewandowski, principal asesor de Noem, quien fue objeto de fuertes interrogatorios durante las audiencias del Congreso de esta semana.
Con el nombramiento de Mullin, la Administración de Trump busca reorganizar el liderazgo del DHS en medio de las críticas y reforzar la estrategia de seguridad nacional del Gobierno.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la eventual caída del Gobierno de Cuba sería “la cereza del pastel” tras décadas de presión política y económica ejercida por Washington sobre la isla.
Durante una entrevista con el medio Politico, el mandatario aseguró que la crisis que atraviesa el país caribeño está relacionada con las medidas adoptadas por su administración, entre ellas el bloqueo al suministro de petróleo y recursos financieros.
“Cuba caerá (…) Después de 50 años, eso es la cereza del pastel”, declaró Trump, quien sostuvo que el Gobierno cubano enfrenta graves dificultades económicas y necesita ayuda externa.
El mandatario también explicó que su gobierno cortó el flujo de recursos provenientes de Venezuela, país que durante años fue una de las principales fuentes de petróleo y apoyo financiero para La Habana.
La crisis energética en la isla se agravó tras el arresto del presidente venezolano Nicolás Maduro a inicios de enero de 2026 durante una operación estadounidense, lo que redujo el suministro de crudo hacia Cuba y profundizó la escasez de combustible y electricidad.
Además, el gobierno de Trump firmó recientemente una orden ejecutiva que establece aranceles para los países que vendan o suministren petróleo a Cuba, con el objetivo de aumentar la presión económica sobre el gobierno de la isla.
En ese contexto, el presidente estadounidense aseguró que su administración mantiene conversaciones con autoridades cubanas y señaló que el país caribeño “necesita ayuda”, en medio de una crisis económica y energética que ha provocado apagones y escasez de recursos básicos.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió este jueves que una prolongación del conflicto en Oriente Medio podría afectar los precios internacionales, los mercados energéticos y la inflación a nivel mundial.
Durante su participación en la conferencia Asia en 2050, celebrada en Bangkok, la economista señaló que la economía global vuelve a enfrentar un momento de incertidumbre ante la escalada del conflicto en la región.
Georgieva afirmó que “si el conflicto se prolonga, tiene un potencial evidente de afectar los precios, los mercados energéticos y a la inflación a nivel mundial”, y agregó que la resiliencia de la economía global está siendo nuevamente puesta a prueba.
La funcionaria también subrayó que el mundo atraviesa un período marcado por crisis frecuentes e inesperadas.
“La incertidumbre se ha convertido en la nueva normalidad”, indicó al referirse al contexto económico internacional.
Según la directora del FMI, una de las regiones más expuestas a los efectos del conflicto es Asia, debido a su fuerte dependencia energética. El estrecho de Ormuz es una vía estratégica por la que transita alrededor del 20 % del petróleo y del gas natural licuado que se comercia en el mundo.
Datos de la consultora Kpler y de la Administración de Información Energética de Estados Unidos indican que entre 84 % y 90 % del crudo que sale por ese paso marítimo tiene como destino Asia, mientras que el 83 % del gas natural licuado transportado por esa ruta también llega al continente.
A pesar de los riesgos derivados de la crisis energética, Georgieva destacó que Asia continúa siendo uno de los principales motores de la economía global, ya que la región genera cerca de dos tercios del crecimiento mundial y concentra alrededor del 40 % del comercio internacional.
La economista también señaló que el continente enfrenta retos para mantener ese liderazgo, entre ellos el aumento de la productividad mediante el desarrollo de la inteligencia artificial. En ese ámbito mencionó a Singapur como uno de los países más preparados, mientras que China y Corea del Sur figuran entre los líderes en su desarrollo.
Salí del país vía Comalapa rumbo al Aeropuerto Benito Juárez el 31 de octubre de 1983. Llegando me dirigí a Villa Coapa, zona urbana ubicada al sur del Distrito Federal mexicano en Tlalpan y muy cercana al Estadio Azteca; sus orígenes se remontan hasta 1967, antes de la masacre en Tlatelolco y las Olimpiadas celebradas en aquel país. Permanecí unos meses en la casa de un compatriota, profesional y académico, amigo de juventud que con su esposa e hijo vivían en el exilio; de haberse quedado, seguramente lo hubiera asesinado la dictadura. Bueno, en enero de 1981 su hermano y su cuñada ingresaron a la lista de las miles de personas desaparecidas de manera forzada.
No obstante haber sufrido un episodio grave para mi seguridad en agosto de ese año, mi partida se consumó hasta noviembre de 1983. Fue una especie de autoexilio al que recurrí convencido de que duraría poco y me veía regresando lo más pronto posible. Pero me quedé ocho años, dos meses y cinco días para hacer de México mi otra patria tras haber sido cofundador ‒en 1984‒ del Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria, O. P.”, perteneciente a los religiosos dominicos, y secretario ejecutivo del mismo hasta finales de 1991.
Desde dicho espacio conocí la dura situación que golpeaba a sus mayorías populares, acompañándolas en sus angustias. Antes había escuchado decir que,allá, “los derechos humanos se respetaban del esmog para arriba”; no así de esa contaminada nube negra hacia abajo. Siendo “extranjero”, terminé expulsado por meterme en “asuntos internos” y volví a mi país de origen ‒ya contratado‒ a dirigir el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (IDHUCA), dos años y meses después de la ejecución impune de su fundador: el jesuita Segundo Montes.
Pero aquel compromiso permaneció y así fuiexpulsado nuevamente en abril de 1997 ‒por la misma razón‒ cuando integré una misión internacional encargada de observar la situación de derechos humanos, particularmente en los conflictivos Estados de Guerrero y Chiapas. Continuaron, pues, mi interés sobre dicha realidad y la relación con colegas de allá. Ello, pese a que después de esta última eventualidad me negaron la visa. Solo pude retornar hasta finales de mayo del 2003; es decir, siete años despuésgracias a la intervención de la querida Mariclaire Acosta cuando fungió como subsecretaria para Derechos Humanos y Democracia en la cartera de Relaciones Exteriores. Dicho cargo desapareció en agosto. Para mi suerte, esa oportuna gestión me posibilitó contar con un salvoconducto e ingresar al territorio del hermano país apenas tres mes antes.
¿Por qué comparto hoy esta historia? Pues porque, además de haberme involucrado directamente en la promoción y defensa de los derechos humanos del pueblo mexicano durante algunos años hace más de cuatro décadas, he permanecido pendiente de lo ocurrido luego hasta la actualidad. Eso me vincula con aquel entorno que no es ajeno al nuestro.
Ciertamente, acá comenzaron a reducirse progresivamente las muertes violentas a partir del 2016. Después se instauró desde hace cuatro años el régimen de excepción que aún permanece. Disminuyeron además las desapariciones forzadas,aunque oficialmente no se busquen las víctimas directas; también comenzaron a bajar las extorsiones y el temor a las pandillas. ¡Qué bien!, pese a cómo se logró. Pero eso no convierte a El Salvador en “el país más seguro del hemisferio occidental”, como presumen el oficialismo y sus aplaudidores.
Es, sí, el más militarizado; en tal escenario se presentó recientemente acá una famosa artista colombiana. La misma acaba de realizar en México una gira de catorce conciertos que cerró ante más de cuatrocientas mil personas en el Zócalo capitalino, rompiendo allá el récord de asistencia a ese tipo de eventos y sin el montón de soldados rodeándola como acá.
Por eso, pregunto, ¿es México un país seguro como la versión gubernamental salvadoreña alardea del nuestro? Para responder atinadamente, se debe considerar de forma integral cada contexto. En el nuestro, se dice que personeros policiales intentaron negociar con el Cártel Jalisco Nueva Generación ‒ese que encabezaba “El Mecho”, recién abatido‒ para secuestrar y regresar desde aquella nación a la nuestra a uno de los máximos líderes mareros. El tamaño, las finanzas, el armamento y el poder de fuego de los grupos criminales salvadoreños para nada se acercaban al de los mexicanos como el mencionado, cuyos tentáculos se extienden por el mundo. Pero resulta raro que acá, que yo sepa, no hubo bajas entre las pandillas.
Llenar estadios y otros escenarios con aplausossonoros a “lobas” y “murciélagos”, no significa vivir y disfrutar de una paz sólida y duradera. Por ello, debemos esforzarnos para que nuestros países ‒además de ser “lindos”‒ ya no sigan siendo “heridos”recurrentemente y de variadas formas.
El Tribunal Quinto Contra el Crimen Organizado decretó detención provisional para los integrantes de una estructura dedicada al narcotráfico internacional que operaba en el occidente de El Salvador, informó la Fiscalía General de la República (FGR).
Según las investigaciones fiscales, la red criminal era liderada por William César Leiva Hernández, quien actualmente cumple una condena de 28 años de prisión. La organización recibía droga procedente de Guatemala para distribuirla en territorio salvadoreño.
Entre los procesados figuran un médico y una enfermera, quienes presuntamente facilitaban fármacos utilizados para adulterar los estupefacientes que comercializaba la estructura.
La Fiscalía acusa a los implicados de los delitos de tráfico ilícito internacional, cooperación en el tráfico de drogas, agrupaciones ilícitas, cohecho y encubrimiento personal.
Las capturas se realizaron tras allanamientos ejecutados el pasado mes de febrero por la Fiscalía en conjunto con la Policía Nacional Civil (PNC) en distintas zonas del occidente del país.
Durante los operativos, las autoridades incautaron dinero en efectivo, nueve vehículos, diferentes cantidades de cocaína, éxtasis, metanfetaminas y marihuana, así como 106 cajas del medicamento Rivotril.
Un estudio de la Universidad de Cambridge reveló que las personas que dejan de tomar medicamentos para adelgazar como Ozempic o Wegovy recuperan, en promedio, el 60 % del peso que habían perdido durante el tratamiento. Los resultados fueron publicados este jueves en la revista científica EClinicalMedicine.
Los investigadores analizaron seis ensayos clínicos con la participación de aproximadamente 3,200 personas que habían utilizado fármacos de nueva generación para tratar la obesidad. El seguimiento se extendió hasta 52 semanas después de suspender los medicamentos.
Según el estudio, aunque estos tratamientos pueden generar pérdidas de peso de entre 15 % y 20 %, la interrupción del tratamiento provoca una recuperación rápida del peso durante los primeros meses. A las 52 semanas, los pacientes habían recuperado cerca del 60 % del peso perdido, aunque posteriormente el aumento se estabiliza.
A largo plazo, la reducción neta de peso se mantiene en alrededor del 25 % del peso que se había perdido durante el tratamiento. Esto significa que una persona que haya reducido inicialmente un 20 % de su peso corporal mantendría una pérdida real de aproximadamente 5 % un año después de dejar la medicación.
Los científicos explican que estos medicamentos funcionan como un “freno” biológico del apetito. “Medicamentos como Ozempic y Wegovy actúan como frenos en nuestro apetito. Nos sacian antes, y eso hace que comamos menos y que perdamos peso. Cuando las personas dejan de tomarlos, esencialmente están quitando el pie del freno, y esto puede conducir a una rápida recuperación de peso”, explicó Brajan Budini, del Trinity College de la Universidad de Cambridge y coautor del estudio.
Los investigadores señalan que, pese al efecto rebote, algunas personas mantienen parte de la pérdida de peso porque durante el tratamiento desarrollan hábitos alimenticios más saludables. También plantean que estos fármacos podrían producir cambios hormonales que influyen en los mecanismos cerebrales que controlan el apetito.
No obstante, los expertos advierten sobre un posible riesgo en la composición corporal. Los estudios indican que entre 40 % y 60 % del peso perdido durante el tratamiento corresponde a masa muscular, por lo que al recuperar peso existe la posibilidad de que el aumento se produzca principalmente en forma de grasa.
Por ello, los autores recomiendan que estos medicamentos no se utilicen como única herramienta para bajar de peso y que los pacientes reciban acompañamiento en dieta y ejercicio para mantener hábitos saludables una vez suspendido el tratamiento.
La selección de Argentina llegará al Mundial de 2026 con el objetivo de conquistar nuevamente el título y entrar en el exclusivo grupo de selecciones que han ganado dos Copas del Mundo consecutivas, un logro que solo han conseguido Brasil e Italia en la historia del torneo.
Brasil lo logró en las ediciones de Suecia 1958 y Chile 1962, mientras que Italia alcanzó la hazaña en Italia 1934 y Francia 1938. Que únicamente dos selecciones lo hayan conseguido en 96 años de historia y 22 ediciones refleja la dificultad del desafío que enfrentará la Albiceleste en la próxima cita mundialista.
El equipo dirigido por Lionel Scaloni, campeón en Catar 2022, mantiene la ilusión de repetir la corona. Sin embargo, el entrenador ha adoptado una postura prudente, especialmente ante la incertidumbre sobre la participación de Lionel Messi, la principal figura del conjunto argentino.
Scaloni ha decidido darle tiempo y libertad al capitán para que tome su decisión sobre disputar o no el torneo, mientras continúa evaluando al resto de jugadores que podrían integrar la plantilla que competirá en el Mundial que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá.
El técnico argentino pretende mantener la base del equipo que conquistó el título en Catar, con futbolistas como el portero Emiliano Martínez, el defensor Nicolás Otamendi y los mediocampistas Alexis Mac Allister, Rodrigo de Paul y Enzo Fernández, además de Messi.
En el camino hacia la Copa del Mundo, Argentina tiene previsto disputar la Finalissima ante España el 27 de marzo en Doha. No obstante, el partido ha sido puesto en duda debido a la situación de seguridad tras el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, que llevó a la federación de fútbol de Catar a suspender competiciones deportivas hasta nuevo aviso.
A este panorama se suman varias lesiones en la lista provisional del seleccionador. Valentín Carboni quedó descartado tras sufrir una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, mientras que Juan Foyth también se perderá el Mundial por una lesión en el tendón de Aquiles. En tanto, Giovanni Lo Celso y Lisandro Martínez continúan en proceso de recuperación.
El sueño argentino de conquistar su segundo título consecutivo dependerá en gran medida de la decisión de Lionel Messi y de si el capitán decide disputar lo que podría ser su sexto Mundial con la Albiceleste.
La entrada en guerra con Irán por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, supone hasta ahora la decisión más trascendental de su segundo mandato: una operación de objetivos y duración inciertos que, además, afronta el desafío de no estancarse y convertirse en un nuevo Irak.
Tras el ataque a gran escala iniciado el sábado por Israel y Estados Unidos, que resultó en el asesinato del ayatolá Alí Jameneí, en el poder desde 1989, Trump afirma que el golpe mayor está por venir y que la ofensiva continuará hasta destruir el programa iraní de misiles, su marina y sus capacidades para fabricar un arma nuclear.
Descabezar al régimen iraní había sido una demanda constante del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien presionó a Trump en varias ocasiones, pero el republicano, que en campaña se opuso a las guerras «eternas» en el extranjero, se había mostrado cauteloso.
En junio de 2025, cuando Trump ordenó el bombardeo de tres instalaciones nucleares iraníes, advirtió que conocía el escondite de Jameneí, pero descartó eliminarlo para no desestabilizar la región.
Sin embargo, 2026 arrancó con un Trump envalentonado por la exitosa operación militar de enero en Venezuela, en la que fue derrocado y capturado Nicolás Maduro sin que se registraran bajas estadounidenses.
Además, Estados Unidos había tomado nota de la debilidad de la respuesta iraní a los ataques del año pasado y, a principios de año, Trump comenzó a amenazar con un ataque masivo contra la república islámica por la dura represión exhibida contra las protestas antigubernamentales.
Mientras el Pentágono realizaba un enorme despliegue militar en la región, incluidos dos portaaviones, la Casa Blanca aseguraba que prefería una solución diplomática con Teherán y pactar un acuerdo para limitar su programa nuclear, como el que Trump rompió en su primer mandato.
Del pulso diplomático al ataque «preventivo»
Sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, mantuvieron el jueves en Ginebra la última ronda de negociaciones con el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, quien salió satisfecho del encuentro, aunque para entonces a Trump se le había agotado la paciencia.
Según fuentes estadounidenses, Irán rechazó una oferta de Washington para recibir un suministro permanente y gratuito de combustible nuclear si renunciaba por completo a enriquecer uranio, actividad que la república islámica decía llevar a cabo con fines pacíficos.
Por el contrario, afirman funcionarios de la Administración, Teherán poseía uranio enriquecido para elaborar 11 bombas atómicas, una cifra que podría aumentar hasta 50 en un año.
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostiene además que Israel iba a atacar a Irán y que el país persa planeaba responder contra bases estadounidenses, por lo que Washington debía golpear «preventivamente».
Ante este escenario, el viernes, a bordo del Air Force One camino a Texas para un mitin, Trump ordenó el inicio de la llamada operación Furia Épica. Posteriormente visitó una hamburguesería y se trasladó a su residencia en Florida para supervisar los bombardeos.
El ataque, que tomó desprevenido a Irán al realizarse inusualmente a plena luz del día del sábado, destruyó el cuartel general de Jameneí y eliminó a buena parte de su cúpula militar, aunque Irán ha denunciado que también hubo ataques contra civiles, entre ellos una escuela infantil.
Teherán ha respondido desde entonces con ataques aéreos en represalia contra Israel y varios países de la región donde la potencia norteamericana tiene bases militares.
Vista de los daños causados por un ataque estadounidense en Irán. EFE
El riesgo de otro conflicto interminable
Al menos seis militares estadounidenses han muerto por la respuesta iraní, y el propio Trump prevé que haya más bajas, algo que pone contra las cuerdas al líder estadounidense de cara a las elecciones de medio mandato del próximo noviembre, en las que está en juego la exigua mayoría republicana en el Congreso.
Por lo pronto, la escalada regional es ya inevitable y Estados Unidos, cuya embajada en Arabia Saudí fue atacada el lunes, ha pedido a sus ciudadanos que abandonen de inmediato una quincena de países de la región.
La oposición demócrata denuncia que la operación no se notificó debidamente al Congreso, único órgano facultado para autorizar una guerra, y que la evacuación de estadounidenses es un caos.
El Gobierno emite, mientras tanto, mensajes contradictorios sobre el objetivo final: Trump ha llamado al pueblo iraní a tomar el poder, mientras el Pentágono niega que el objetivo sea un cambio de régimen.
El presidente también afirma que la operación podría durar varias semanas si fuera necesario, aunque el Ejército matiza que no será un conflicto «interminable» como la invasión de Irak de 2003, que Trump siempre ha criticado.
En concreto, Washington diseñó una ofensiva de unas cuatro o cinco semanas. Los próximos días demostrarán si fue un acierto o un error de cálculo.
El Clásico Mundial de Béisbol comenzará este jueves con su sexta edición, un torneo que reúne a 20 selecciones nacionales y que se disputará en Japón, Estados Unidos y Puerto Rico, consolidándose como la principal competencia internacional de este deporte.
El campeonato se extenderá hasta el 17 de marzo y tendrá sedes en Tokio, San Juan, Houston y Miami. Las rondas iniciales se jugarán en esas ciudades, mientras que las semifinales y la final se disputarán en el estadio loanDepot Park de Miami.
Japón llega como campeón defensor tras vencer 3-2 a Estados Unidos en la final del torneo de 2023 y buscará su cuarto título en la historia del Clásico Mundial. El equipo asiático contará con la estrella de los Dodgers de Los Ángeles, Shohei Ohtani, quien participará únicamente como bateador designado.
Estados Unidos, campeón en 2017, intentará recuperar la corona, mientras que República Dominicana, ganador en 2013, buscará dejar atrás su eliminación en la fase de grupos en la edición anterior. El torneo también contará con varias figuras de las Grandes Ligas, lo que aumenta el nivel competitivo del campeonato.
América tendrá 11 representantes: Brasil, Canadá, Colombia, Cuba, Estados Unidos, México, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela. Además participarán Australia, Corea del Sur, Japón, Taiwán, Gran Bretaña, Israel, Italia, Países Bajos y República Checa.
El formato mantiene cuatro grupos de cinco equipos que jugarán bajo sistema de todos contra todos. Los dos mejores de cada grupo avanzarán a los cuartos de final en un torneo corto donde cada partido puede ser decisivo.
El Clásico Mundial también tendrá impacto olímpico, ya que los dos mejores equipos del continente americano —sin contar a Estados Unidos como país anfitrión— obtendrán clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.