Autor: Redaccion DEM

  • Caos Trumpiano en la salud pública internacional

    Caos Trumpiano en la salud pública internacional

    “Esta tarde hemos recibido la orden de paralización de las obras (stop work order). Estamos trabajando con la dirección para determinar los próximos pasos y los requisitos específicos del proyecto. Por ahora, me gustaría compartir la información que tenemos.” Así comenzaba la comunicación electrónica de la directora del proyecto multinacional de salud pública financiado con fondos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en ingles). Aquellos que recibimos dicha comunicación sabíamos que, a partir de ahora, TODO el trabajo debe detenerse.

    Eso significaba que no podíamos participar en ninguna reunión o evento relacionada con el proyecto, ninguna discusión con las misiones de país del USAID o el gobierno del país donde se ejecutaban acciones. Adicionalmente, no se permite viajar con fondos del gobierno de los EE. UU., excepto para regresar a casa si ya se estaba de viaje. De la noche a la mañana el mundo del trabajo de salud pública internacional había cambiado. Entrabamos en un mundo de confusión, incertidumbre, miedo para muchos de perder sus trabajos. Para muchos colegas, sus vidas ahora eran dominadas por tonos fríos verdes y azules, melancólicos y sombríos. Si, todavía reinaba el invierno en la nación del norte, y sus días proponían una monotonía gris.

    La nueva administración, que había tomado posesión una semana antes, no había perdido el tiempo en implementar sus amenazas de un cambio revolucionario, de una “Nueva América” más grande y más fuerte que nunca. Y esa tromba magnánima y poderosa engullía todo a su paso, comunicaciones, data, contrataciones, itinerarios de viaje, todo lo pertinente al trabajo internacional fue afectado. Un alto consejero federal me dijo: «Bienvenido al partido fuera de casa». En otras palabras, el panorama ha cambiado: estamos en un campo de juego diferente, con árbitros diferentes. La conmoción, la agresividad y la rapidez parecen ser tácticas estratégicas sólo hipermotivadas por un historial de cuestionamiento del papel de la ciencia y la salud pública.

    La gran pregunta es… ¿por qué?

    Con cada administración cambiante es normal que se produzca un periodo de transición, donde los nuevos lideres, muchas veces tienen vacíos de conocimientos sobre el rol y responsabilidades de algunas agencias gubernamentales. En ciertas ocasiones no se han nombrado los lideres actuales de estas agencias y por ello decisiones importantes, cambios de políticas y de rumbo muchas veces se dilatan. Sin embargo, otros movimientos importantes y deliberados podrían estar insertados en un cambio de valores. Es fácil asumir, en base a la experiencia con la primera administración de Trump, que, si estamos en un nuevo juego, y que las reglas fundamentales del juego son totalmente diferentes. Por ello, la mayoría de los salubristas en todo el mundo, estamos confundidos. Pero hoy más que nunca no tenemos que desesperar, hay que llenarnos de paciencia y comenzar a comprender las nuevas reglas y así poder jugar nuestros partidos importantes. Según la nueva administración, durante 90 días, todos y cada uno de los proyectos financiados por el USAID serán revisado. Algunos continuarán, otros serán finalizados.

    ¿Qué proyectos podrían verse afectados?

    Congelamiento de Fondos: La administración Trump ha congelado casi todos los fondos para programas de ayuda en el exterior, incluidos aquellos gestionados por USAID, con algunas excepciones como la asistencia alimentaria de emergencia. Esto podría impactar proyectos de salud pública que dependen de estos fondos.

    Programas Regionales: El Programa Regional de USAID para Centroamérica y México apoya varios objetivos de salud pública, pero no se ha anunciado específicamente que estos programas estén en riesgo de terminación. Sin embargo, cualquier cambio en la política de ayuda exterior podría influir en su financiamiento futuro. Respuesta Sostenible al VIH en Centroamérica, que incluye a El Salvador, podría también verse afectado.

    Proyectos en Guatemala: En Guatemala, proyectos de salud como «Promoviendo resultados a través de políticas y palancas económicas (PROPEL) salud» y «Traduciendo Datos Para Implementación» están congelados temporalmente debido a la revisión de objetivos políticos.

    El Salvador: USAID colabora con el Ministerio de Salud de El Salvador en varios proyectos, incluyendo el apoyo a la Agenda Nacional de Seguridad Sanitaria. Cualquier reevaluación de la ayuda podría afectar estos esfuerzos. Así también los programas de salud materno-infantil, donde históricamente el USAID ha destinado fondos significativos a reducir la mortalidad infantil y materna en El Salvador.

    La reevaluación de la ayuda exterior es un hecho. Al momento no existe información suficiente que nos guie sobre las nuevas políticas de ayuda en el campo de la salud pública. Tampoco sabemos si esta área realmente será una prioridad para la nueva administración. Como decía Tácito: pero… ¿quién piensa en eso? Tú, espera. Sé paciente y trabaja, es decir, sonríe y juega.»

  • Marco Rubio llega hoy a El Salvador tras advertir a Panamá de la influencia china

    Marco Rubio llega hoy a El Salvador tras advertir a Panamá de la influencia china

    El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llegará este lunes a El Salvador, la segunda escala de una gira por cinco países de la región con temas migratorio y de seguridad en la agenda bilateral.

    Rubio llegará a primera hora de este lunes y se espera que se reúna con el presidente Nayib Bukele, un viejo conocido del secretario de sus tiempos de Senador y al que visitó los últimos años.

    “Francamente el Presidente Bukele es el presidente más consecuente en la región en estos momentos. Por eso la primera llamada (del presidente Donald Trump) a un líder de la región la semana pasada fue al Presidente Bukele”, dijo el viernes el Enviado Especial para América Latina Mauricio Claver-Carone, en una conferencia de prensa desde Washington.

    Claver-Carone recordó que hace diez años “San Salvador era la capital de asesinatos del mundo y hoy en día es la ciudad más segura del mundo”.

    “Esos temas de seguridad que son de tanta importancia obviamente han convertido al Presidente Bukele en un líder regional. Hemos visto que le han hecho visitas de Estado. Todos los líderes le piden visitas de Estado. Hizo en Buenos Aires, hizo en San José, porque se ha convertido en ese factor relevante de seguridad y para nosotros en un gran aliado en los temas de migración”, explicó el funcionario.

    Además, Claver-Carone se refirió a un acuerdo migratorio de la primera administración Trump y dijo que “queremos revivir ese acuerdo” e incluir a los miembros de las pandillas venezolanas del Tren de Aragua.

    Rubio ha elogiado el liderazgo de Bukele y ha reconocido especialmente sus logros en seguridad

    Claver-Carone aseguró que la agenda trata “temas obviamente profundos, muy importantes”.

    Rubio también ha advertido que hará un énfasis en la región sobre la influencia de la República Popular China y aseguró que buscará contrarrestarla. El domingo, en su primera escala en Panamá, fue especialmente severo con el gobierno de José Raúl Mulino, al que advirtió que Estados Unidos tomará medidas si no realiza «cambios inmediatos» en el canal de Panamá respecto a la influencia de China.

    En 2023 y 2024, Rubio advirtió al presidente Bukele de mantenerse a distancia de China y pidió no negociar con la empresa china Huawei la concesión de la red 5G, algo que tampoco ha hecho Costa Rica. Precisamente Costa Rica será el próximo país en la agenda de Rubio, seguido de Guatemala y República Dominicana, donde terminará su periplo el 6 de febrero.

  • Biden, Trump y el estrés global

    Biden, Trump y el estrés global

    Como ya se ha dicho en esta columna de opinión, parte del legado de la Administración de Joe Biden será el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca. Por lamentable o injusto que sea para los presidentes salientes, la gestión de quienes les suceden en el cargo es también un trozo —a veces bueno, otras indigesto— de su herencia política. En el caso de Biden, desde luego, su responsabilidad detrás del fortalecimiento del trumpismo es gigantesca e inocultable.

    Así como al desastroso periodo de Jimmy Carter (solo cuatro años) le sobrevino el aluvión de 12 años de presidentes republicanos, a la pésima gestión de Joe Biden puede remplazarla una fase incierta de nacionalismo y discordia, aciertos e incongruencias, fuerza justificada y tensiones gratuitas, una fase que durará el tiempo que lleve al movimiento MAGA (Make America Great Again) acabar con la paciencia de los votantes americanos. ¿De qué dependerá? De lo que este personaje disruptivo, Donald Trump, vaya a hacer, y, muy importante, con quién y contra quién lo haga.

    Al trumpismo se le juzga racionalmente por la retórica de su vocero principal, pero no suele distinguirse la razón de fondo por la que esa retórica —tan agresiva y divisionista— tiene éxito en Estados Unidos. Cuando el fenómeno de un líder incendiario aparece en el panorama político, la mera irrupción de ese liderazgo no es más que el síntoma de algo que debe medirse de otra manera, con mayores elementos antropológicos e históricos.

    Mi abuelo materno, salvadoreño de ascendencia alemana e italiana, vio a Hitler vociferar en una plaza de Berlín durante un viaje y le pareció, sencillamente, que estaba presenciando el suicidio político de un loco. Su sorpresa fue enorme cuando se puso a hablar con los transeúntes berlineses y ellos le dijeron que confiaban en las palabras “esperanzadoras” de aquel hombre estrafalario. “¿Cómo puede inspirarles confianza un tipo que dice estas cosas sin ninguna vergüenza?”, preguntó mi abuelo, Federico Aguilar. “Porque la verdad es a veces desvergonzada”, le respondió un sujeto de traje sastre, quevedos en la nariz y sombrero de fieltro que luego se identificó como catedrático de la Universidad de Heidelberg.

    No estoy sugiriendo comparación alguna entre Hitler y Trump. Donald Trump, de hecho, no es Adolf Hitler, y el Estados Unidos de 2025 no es la República de Weimar de 1933. Alemania, sumida en el caos económico y la desmoralización social, no tenía forma de detener el avance de un demagogo hábil, entre otras cosas porque existía un ánimo colectivo dispuesto a dar crédito a esa demagogia. Como se ha dicho hasta el cansancio, puestos en una batidora el Tratado de Versalles, el masivo sentimiento de humillación, la mediocridad política de entreguerras, el mal manejo de la economía, una eficaz maquinaria propagandística, la arraigada tradición antisemita y ese no siempre bien disimulado sentido de superioridad característico de ciertas etnias de origen indoeuropeo, todo eso, bien mezclado, produjo ese engendro del nacionalsocialismo. Pues ningún tirano se impone y ningún despotismo triunfa por generación espontánea.

    En el Estados Unidos que atraviesa el primer cuarto del siglo XXI, las causas de la tiranía deben ser muchas más que las apuntadas arriba para prevalecer. Si en verdad quisiera convertirse en dictador, Trump la tendría muy difícil. Todo lo cual no significa que no vaya a someter al continente americano y al mundo entero a un enorme estrés —el discurso de toma de posesión de Trump fue calificado por El País como una “prueba de estrés para la democracia”, creo que con puntería. Pero si se quiere entender el éxito del trumpismo y adelantarse a sus posibles efectos, los grandes medios de comunicación —como El País, sin ir muy lejos— deben iniciar urgentes y dolorosos exámenes de introspección que apunten a algo más que los síntomas del problema.

    El sano ejercicio de tomar el espejo con ambas manos para ver qué refleja, fue siempre una característica del periodismo honesto y riguroso. Pero este ejercicio, admitámoslo, ya brilló demasiado por su ausencia. Los grandes consorcios noticiosos deben volver a practicarlo sin miedo, con absoluto apego a esa integridad que reclaman en los políticos pero que ellos han dejado de asumir en sus redacciones.

    La misma capacidad de autocrítica cabe esperar de la industria de entretenimiento, de las más importantes universidades, de los organismos internacionales de cooperación y de los principales centros de difusión científica. Ante la realidad que viene, todos estos conglomerados, poderosos como son, no pueden darse el lujo de seguir ignorando que esa apuesta —facilona y acrítica— que con pocas e ilustres excepciones ejecutaron a favor de un progresismo elitista e intolerante, muy proclive a la censura y la cancelación, tuvo efectos nocivos en casi cada dimensión humana: desde la familia hasta la escuela, desde el arte hasta el deporte, de la igualdad de los ciudadanos ante la ley al derecho de un padre o una madre a ser informados de que su hijo de siete años pide cambiar de sexo. ¿Es que no existe la suficiente honradez intelectual y el más elemental sentido común para admitir que hace rato se cruzaron líneas que nunca debieron cruzarse?

    La Administración de Joe Biden, por eso, tiene tan grande e intransferible responsabilidad en la vuelta de Donald Trump al poder. No dejemos de señalarla cuando las futuras generaciones se pregunten cómo es que alguien con las características morales, intelectuales y retóricas del actual inquilino de la Casa Blanca consiguió estresar al mundo por cuatro años más.

  • La Victimología: Más Allá del Delito, el Rostro Humano del Sufrimiento

    La Victimología: Más Allá del Delito, el Rostro Humano del Sufrimiento

    En el intrincado tapiz del sistema de justicia, donde el foco se centra en el delincuente y el delito, emerge una disciplina crucial, pero a menudo relegada: la victimología. Esta rama de la criminología, cual faro en la oscuridad, ilumina el lado más humano y vulnerable de la ecuación criminal: la víctima.

    La victimología no se limita a identificar a la víctima, sino que profundiza en su experiencia. Estudia el impacto del delito en su vida, las secuelas físicas y psicológicas que perduran mucho después de que el eco del crimen se desvanece. Analiza la victimización primaria, aquella que surge del acto delictivo en sí, pero también la secundaria, la que se deriva de la interacción con el sistema de justicia, a menudo indiferente o incluso revictimizante. Y la terciaria que es cuando la víctima y los delincuentes luego de cumplir una condena regresan a la comunidad y son etiquetados.

    Benjamin Mendelsohn, considerado mayoritariamente el «padre de la victimología», definió a la víctima como: la personalidad del individuo o de la colectividad en la medida que se encuentra por las consecuencias sociales de un sufrimiento determinado por factores de muy diverso origen que puede ser físico, psíquico, político o social, así como el ambiente natural o técnico.

    Una definición que en lo personal me parece brillante porque no se limita a las víctimas de delitos, sino que incluye a quienes sufren las consecuencias de diversos factores, como desastres naturales o accidentes. Expone una dimensión social ya que la víctima no es solo un individuo, sino que también puede ser un colectivo o grupo social. Experimenta un sufrimiento que puede ser de diversa índole y este origen del sufrimiento puede ser variado, incluyendo factores sociales, políticos, ambientales, entre otros.

    El objeto de estudio de la victimología es multifacético: la víctima individual, su vulnerabilidad, su relación con el victimario, los factores que la predisponen a ser víctima, las consecuencias del delito en su vida y su proceso de recuperación. Pero también la víctima colectiva, grupos o comunidades que sufren las consecuencias de un delito, como el terrorismo o los desastres naturales.

    La victimología es relevante para el sistema de justicia porque aporta una visión más completa y humana del delito, permite comprender las necesidades de las víctimas, diseñar políticas públicas de prevención y atención, y mejorar la respuesta del sistema judicial. Una justicia que ignora a la víctima es una justicia incompleta, ciega ante el sufrimiento humano que el delito inflige.

    Pero la victimología no se limita al ámbito judicial. Tiene una dimensión social que trasciende los tribunales y las leyes. Nos habla de la responsabilidad de la sociedad en la prevención del delito, en la protección de las víctimas y en la construcción de un entorno más seguro para todos. Nos invita a reflexionar sobre nuestras propias actitudes y prejuicios, aquellos que a veces nos hacen culpabilizar, condenar, criticar y juzgar a la víctima en lugar de ofrecerle apoyo.

    La victimología es un llamado a la empatía, a reconocer en el otro el dolor que nosotros también podríamos sentir. Es un recordatorio de que detrás de cada estadística, de cada titular de periódico, hay una persona con una historia, con sueños rotos y heridas que tardan en sanar.

    En definitiva, la victimología nos invita a mirar más allá del delito, a ponerle rostro humano al sufrimiento. Nos recuerda que la justicia no se trata solo de castigar al culpable, sino también de reparar integralmente el daño causado a la víctima y de construir una sociedad más justa y solidaria. Trabajemos porque las victimas recuperen su proyecto de vida y que existan garantías de no repetición.

    *Por Ricardo Sosa, Doctor y máster en Criminología
    @jricardososa

  • Panamá no renovará convenio de la Ruta de la Seda con China tras las presiones de EEUU

    Panamá no renovará convenio de la Ruta de la Seda con China tras las presiones de EEUU

    El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, anunció el domingo que su Gobierno no renovará el memorándum de entendimiento, denominado de La Ruta de la Seda, firmado con China en noviembre de 2017.

    “El memorándum de entendimiento del año 2017 sobre la Ruta de la Seda no será renovado por mi gobierno, eso es así, y vamos a estudiar la posibilidad de si se puede terminar antes”, declaró el mandatario en un pronunciamiento frente a los medios de comunicación tras de reunirse con el Secretario de Estado de EE.UU., Marcos Rubio.

    «Vamos a estudiar la posibilidad de si se puede terminar antes o no. Creo que le toca en uno o dos años la renovación», explicó.

    Mulino hizo el anuncio tras reunirse con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, quien había exigido «cambios inmediatos» ante la «influencia y el control del Partido Comunista Chino» sobre el Canal, según recoge el diario panameño ‘La Prensa’.

    «El presidente (Donald) Trump ha llegado a la conclusión preliminar de que la actual posición de influencia y control del Partido Comunista Chino sobre el Canal de Panamá es una amenaza para el Canal y supone una violación del Tratado Sobre la Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal de Panamá», ha indicado el Departamento de Estado en un comunicado.

    Por ello, Rubio ha trasladado a las autoridades panameñas que «este ‘statu quo’ es inaceptable y que, a falta de cambios inmediatos, Estados Unidos tendría que tomar las medidas necesarias para proteger sus derechos conforme el Tratado».

    Rubio ha tratado también «la importancia de la colaboración en la crisis migratoria del hemisferio y ha dado las gracias al presidente Mulino por su apoyo al programa conjunto de repatriación» que según Washington «ha reducido la inmigración ilegal a través del tapón del Darién».

    Además ha trasladado su «deseo» de «un mejor clima de inversión» y «garantizar un entorno justo para la competición de las empresas estadounidenses». Por último ha destacado el «liderazgo regional» de Mulino «en apoyo de una Venezuela democrática y libre».

    El presidente panameño no descartó sostener un acercamiento con el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

    «Ojalá se dé una reunión con el presidente Trump, yo creo que es importante que nos conozcamos, y podamos intercambiar opiniones cara a cara, señaló el presidente de Panamá.

  • Los aranceles de Trump, un terremoto para el comercio internacional

    Los aranceles de Trump, un terremoto para el comercio internacional

    Los aranceles aduaneros impuestos el sábado por Donald Trump a productos provenientes de los tres mayores socios comerciales de Estados Unidos representan una escalada sin precedentes recientes en el comercio internacional, con importantes repercusiones para las cuatro naciones.

    ¿Qué representa el comercio entre los cuatro países?

    Para México, Canadá y China, Estados Unidos es un socio comercial esencial, más aún para sus vecinos del norte y del sur que para la segunda potencia económica del mundo.

    En total, las importaciones desde esos tres países representaron, durante los primeros 11 meses de 2024, algo más de 1,2 billones de dólares en productos, o más del 40% de las importaciones a Estados Unidos, según datos del Departamento de Comercio estadounidense.

    Para México y Canadá, Estados Unidos es, con diferencia, el principal comprador. Los bienes que envían a su vecino representan respectivamente el 77% y el 84% de sus exportaciones totales, según sus instituciones estadísticas

    China es menos dependiente, aunque Estados Unidos es también, con diferencia, su mayor socio comercial, representando casi el 15% de sus exportaciones en 2024, según datos de las aduanas chinas.

    Estados Unidos tiene un importante déficit comercial con estos tres países: más de $270,000 millones con China, $157,000 millones con México y $55,000 millones con Canadá, en los primeros 11 meses de 2024.

    ¿Cuál podría ser el efecto en sus economías?

    Debido a su dependencia a Estados Unidos, México debería ser el más afectado. Según Oxford Economics, los gravámenes de Trump podrían provocar un avance de la inflación hasta el 6% anual, frente al 4,2% de diciembre, y una caída del 7% de la moneda nacional, el peso. Además, amenazan al país con una recesión.

    Para Canadá, incluso antes del posible efecto de sus represalias, el impacto debería representar una pérdida de PIB del 2,7% en 2025 y del 4,3% en 2026, en comparación con el nivel que se habría alcanzado aranceles, con una inflación creciente, estimó el economista jefe de EY, Gregory Daco.

    Para la economía estadounidense, el impacto más obvio debería de ser en los precios. La gama de productos afectados es gigantesca, desde automóviles o aguacates de México hasta aceite o aves de corral de Canadá, pasando por baterías de automóviles o iPhones de China.

    Con impuestos adicionales del 10 % al 25 % sobre estos bienes, no hay duda de que las empresas trasladarán al menos parte de ellos a los consumidores estadounidenses.

    La Tax Foundation estimó el viernes que aranceles de esta magnitud podrían resultar en una pérdida del 0,4% del PIB a largo plazo para Estados Unidos y un costo adicional de 830 dólares por hogar para este año.

    EY, por su parte, prevé un aumento de 0,7 puntos porcentuales de la inflación en el primer trimestre, antes de ver atenuarse los efectos.

    ¿Qué medidas de represalia se tomaron?

    Tan pronto como se impusieron los derechos de aduana a sus productos, los tres países anunciaron que tenían intención de responder.

    Canadá «impondrá aranceles del 25 % sobre un total de $106,000 millones a productos estadounidenses», anunció el primer ministro, Justin Trudeau, con una implementación gradual a partir del martes.

    China tomará «contramedidas correspondientes para salvaguardar decididamente» los derechos e intereses chinos, respondió el Ministerio de Comercio chino en un comunicado de prensa. En las guerras comerciales «no hay ganadores», añadió el Ministerio de Asuntos Exteriores.

    Pekín y Ottawa han anunciado que quieren presentar un recurso contra Washington ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

    En cuanto a México, su presidenta Claudia Sheinbaum anunció que se impondrían «medidas arancelarias» a los productos estadounidenses en represalia, un «plan B» que detallará el lunes.

  • Con la película «Aún estoy aquí» Brasil enfrenta al fantasma de la dictadura

    Con la película «Aún estoy aquí» Brasil enfrenta al fantasma de la dictadura

    «Si ganamos vamos a festejar como una Copa del Mundo», promete Isabela Caetano, una estudiante de 19 años de Sao Paulo que, como muchos brasileños, vive las nominaciones al Óscar del filme «Ainda Estou Aqui» (Aún estoy aquí) como una cuestión de orgullo nacional.

    En las calles y las redes sociales, ciudadanos, artistas y políticos -incluido el presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva- se subieron a la ola de euforia por la película del cineasta Walter Salles, sobre la desaparición del exdiputado progresista Rubens Paiva en 1971.

    Lee también: «¿Tambalea la nominación al Óscar de Karla Sofía Gascón tras romper reglas?«.

    Candidata al Óscar como Mejor Película y Mejor Película Internacional, la cinta enfrenta a Brasil con el fantasma de su dictadura militar (1964-1985), un tema por décadas marginal en el debate público.

    Casi cuatro millones de brasileños ya la vieron en cines, mientras el país asiste a revelaciones sobre la reciente implicación de militares en una presunta trama golpista.

    Un visitante observa la tumba de Eunice Paiva en Sao Paulo, Brasil. Photo by Carlos FABAL / AFP

    Con protagónico de Fernanda Torres, ganadora del Globo de Oro y nominada al Óscar a Mejor Actriz, la película narra la lucha de la esposa Eunice Facciolla Paiva para esclarecer el secuestro de su marido por las fuerzas armadas.

    El cuerpo de Paiva jamás apareció y su crimen sigue impune. Una Comisión Nacional de la Verdad dilucidó en 2012 que el Estado fue responsable.

    De la pantalla a las calles

    El éxito de «Aún estoy aquí» inspiró una idea inusitada en Sao Paulo. La tumba de Eunice Paiva, fallecida en 2018, fue incluida como atracción en una visita guiada al cementerio de Araçá, uno de los mayores de la capital económica de Brasil, organizada por el proyecto «O que te assombra?» (¿Qué te atormenta?).

    «Vine a homenajearla porque hay que recordar lo que su lucha nos dice sobre nuestro país de hoy», dice Mirella Rabello, una médica de 28 años que dejó flores en la tumba.

    En Rio de Janeiro, la casa donde se filmó «Aún estoy aquí» –basada en un libro de un hijo de Paiva– atrae a turistas nacionales movilizados por la historia.

    La tumba de Eunice Paiva hoy en día es parte de un recorrido de necroturismo en Brasil. Photo by Carlos FABAL / AFP«Soy de Brasília y vine a esta casa para registrar para mis nietos lo que una película puede significar para la memoria de un país», dice Silvana Andrade, una maestra de 55 años, frente a la residencia en Urca, un barrio tranquilo sobre la bahía carioca.

    «Esta película también es sobre nuestro presente», dijo Salles, cuyo film «Central do Brasil» (Estación Central, 1998) también fue nominado al Oscar, en una reciente entrevista con la AFP.

    La policía brasileña acusó en noviembre al expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, capitán retirado del Ejército y nostálgico de la dictadura, por un supuesto plan para impedir la asunción de Lula en 2022.

    Bolsonaro y mandos de las fuerzas armadas podrían enfrentar cargos por presunta conspiración contra la democracia. El exmandatario se declara inocente y dice ser un «perseguido».

    Tras el estreno en noviembre de «Aún estoy aquí», cuentas asociadas a la extrema derecha llamaron a un «boicot» contra la película en redes sociales.

    Un país «más sensibilizado»

    Brasil nunca juzgó los delitos de la dictadura, que según cifras oficiales dejó 202 muertos, 232 desaparecidos y miles de víctimas de torturas y detenciones ilegales.

    Una ley de amnistía aprobada en 1979 por el régimen militar impidió castigar a los culpables.

    Pero un ministro de la corte suprema brasileña interpretó por primera vez en diciembre que la amnistía no puede incluir la ocultación de cadáveres.
    En su decisión, que el pleno de la corte aún debe considerar, el ministro Flávio Dino citó a «Aún estoy aquí», estrenada un mes antes.

    «Hoy Brasil está más sensibilizado sobre la dictadura, gracias a factores que van desde una película hasta noticias sobre una conspiración militar», dice Eugenia Gonzaga, presidenta de la estatal Comisión de Muertos y Desaparecidos Políticos.

    Según Gonzaga, la cifra de víctimas del régimen militar puede ser mucho mayor a la oficial, si se consideran grupos sin militancia partidaria como indígenas castigados por la represión.

    Para los muertos registrados oficialmente, la justicia ordenó en diciembre que se corrijan sus certificados de defunción para explicitar que murieron a manos del Estado. También se emitirán actas para los desaparecidos.

    Admitido en 1996 como muerto, Rubens Paiva es una de las víctimas cuyo certificado ahora dice: «Muerte causada por el Estado en el contexto de la persecución sistemática a la población identificada como disidente».

  • El peligroso juego de los aranceles de Trump puede traer graves consecuencias

    El peligroso juego de los aranceles de Trump puede traer graves consecuencias

    El reciente anuncio del presidente Donald Trump de imponer aranceles del 25% a productos de Canadá y México, así como un 10% adicional a las importaciones chinas, marca un nuevo episodio en su estrategia proteccionista.

    Sin embargo, más allá de la retórica populista y del nacionalismo económico con el que busca fortalecer su base electoral, la realidad es que estas medidas pueden tener efectos devastadores no solo para la economía global, sino también para los propios ciudadanos estadounidenses.

    Los aranceles, en teoría, pueden parecer una forma de proteger la producción nacional, pero la historia ha demostrado que su impacto suele traducirse en mayores costos para los consumidores y las empresas. Al encarecerse las importaciones, los precios suben, afectando el poder adquisitivo de los estadounidenses y aumentando la inflación, que ya es una preocupación para la economía del país. Como bien señala el economista Gregory Daco, se espera que estas medidas eleven la inflación en un 0,7% en el primer trimestre, algo que puede generar inestabilidad en los mercados financieros y un freno en la inversión empresarial.

    Además, no se debe subestimar la capacidad de respuesta de los países afectados. Canadá ya ha anunciado una reacción “robusta, rápida y medida”, mientras que México, bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, analiza sus próximos movimientos con prudencia. China, por su parte, ha demostrado en el pasado que no dudará en contraatacar con medidas que perjudiquen sectores clave de la economía estadounidense, como la agricultura y la manufactura.

    Paradójicamente, las políticas de Trump pueden terminar perjudicando a la misma clase trabajadora que dice defender. Un alza en los costos de producción y distribución podría generar despidos o reducir el crecimiento del empleo en sectores dependientes del comercio internacional. Y si bien Trump confía en que la economía de Estados Unidos es lo suficientemente fuerte como para resistir el impacto, el riesgo de una desaceleración económica y de inestabilidad global es real.

    La visión de Trump de “usar los aranceles como un arma de negociación” no es nueva, pero es un juego peligroso. Apostar a que México y Canadá cederán a sus presiones para endurecer su postura en materia de inmigración y drogas, o que China no responderá con sus propias represalias, es un riesgo innecesario para una economía que ha mostrado signos de recuperación tras la crisis inflacionaria post-pandemia.

    Las guerras comerciales no son ganadas por nadie; generan incertidumbre, perjudican a los consumidores y dañan relaciones económicas clave. Si Trump realmente busca fortalecer la economía estadounidense, debería apostar por estrategias de cooperación y acuerdos comerciales en lugar de recurrir a medidas que solo alimentan el proteccionismo y el aislamiento económico. La historia nos ha enseñado que el costo de estas políticas es alto y, al final, quienes terminan pagando son los ciudadanos comunes.

  • Una Beyoncu00e9 más «blanca» que nunca gana por primera vez el Grammy a Álbum del Año

    Una Beyoncu00e9 más «blanca» que nunca gana por primera vez el Grammy a Álbum del Año

    Tal parece que esta vez la cantante Beyoncé no tendrá necesidad de «aniquilar» a nadie y ningún ganador tendrá que hacerle más reverencias de las debidas -tal y como señalan las teorías conspirativas-, ya que la afroamericana de 43 años ganó anoche y por primera vez la máxima categoría de los premios Grammy: a Álbum del Año, por su producción «Cowboy Carter».

    Y lo de más «blanca» que nunca va en serio, ya que la artista no solo luce una tez cada vez más clara, con un vestuario e iluminación apropiada para este efecto, además una cabellera blanca (que suscitó un debate meses atrás), sino que también triunfó con un disco en género country, que por generaciones ha sido el ritmo representativo de las etnias caucásicas en Estados Unidos.

    Lee además: «Shakira: Mejor Álbum de Pop Latino por 'Las mujeres ya no lloran'«.

    Beyoncé hizo así historia con su «Cowboy Carter» este domingo en Los Ángeles, donde se celebró la 67ª ceremonia de los premios de la Academia de la Grabación.

    Una teoría cospirativa sostiene que la cantante, esposa del magnate del rap Jay-Z, nunca debe ser opacada por otras estrellas, especialmente en los premios, por lo que, de ganarle, deben hacerle loor a ella como toda una eminencia, de lo contrario sufrirían consecuencias fatales.

    La producción de la megaestrella texana se impuso en una competitiva categoría que también disputaban Andre 3000, Sabrina Carpenter, Charli XCX, Jacob Collier, Billie Eilish, Chappell Roan y Taylor Swift.

    Kendrick Lamar aceptó el premio de Canción del Año de manos de la legendaria Diana Ross. Photo by Amy Sussman / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP

    Por su lado, el también afroamericano Kendrick Lamar ganó la segunda categoría más importante de la gala, el Grammy a la Canción del año con su rap «Not Like Us».

    Con el imparable éxito, el rapero estadounidense se impuso en una peleada categoría disputada por piezas de Shaboozey, Billie Eilish, Lady Gaga & Bruno Mars, Taylor Swift, Chappell Roan, Sabrina Carpenter y Beyoncé.

    Fue el quinto Grammy de la noche para Lamar, quien llegó con siete nominaciones a la 67ª edición de los premios de la Academia de la Grabación, y que se llevó entre otros el codiciado premio a la Grabación del año con la pieza, lanzada en mayo de 2024 en medio de una larga batalla musical con Drake.

    Lady Gaga y Bruno Mars ganaron como Mejor Performance de un Dúo o Grupo Pop, por 'Die with a Smile'. Photo by KEVIN WINTER / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP«Al final del día, nada es más poderoso que la música rap», dijo Lamar al recibir el premio de manos de Diana Ross. «Not Like Us» era la quinta canción de Lamar en la cual atacaba con sus líricas al rapero canadiense, quien acababa de lanzar, horas antes, su sencillo «Meet the Grahams».

    La pegajosa melodía y el simple refrán, que funciona casi como himno, se volvió ubicua y llevó a los críticos a proclamar a Lamar como ganador del feudo entre los músicos en cuyas letras salieron acusaciones tan delicadas como abuso doméstico y conducta sexual indebida.

    Lamar, de 37 años, llegó a la 67ª edición de los premios de la Academia de la Grabación con siete nominaciones. Aunque el músico ya tenía 17 gramófonos en su haber, nunca había ganado el de Grabación del año.

    Chappell Roan ganó como Mejor Artista Nuevo. Photo by KEVIN WINTER / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP

    Por su parte, la cantante Chappell Roan, de 26 años, se coronó como Mejor Artista Revelación, uno de los más importantes trofeos de la principal gala de la industria musical. Ella venció en la disputada categoría a Benson Boone, Sabrina Carpenter, Doechii, Khruangbin, Raye, Shaboozey y Teddy Swims.

  • Shakira: Mejor Álbum de Pop Latino por «Las mujeres ya no lloran»

    Shakira: Mejor Álbum de Pop Latino por «Las mujeres ya no lloran»

    Shakira ganó el Grammy a mejor álbum de pop latino con su disco «Las mujeres ya no lloran» este domingo en Los Ángeles, donde se celebra la 67ª edición de los premios de la Academia de la Grabación.

    Emocionada, la artista que este domingo cumplió 48 años dedicó su discurso a los inmigrantes en Estados Unidos, quienes viven momentos de incertidumbre con la llegada del republicano Donald Trump a la Casa Blanca y sus promesas de deportaciones masivas.

    Lee también: «Beyoncé y Kendrick Lamar ganan primeros Grammys en gala 2025«.

    «Quiero dedicar este premio a todos mis hermanos y hermanas inmigrantes en este país», dijo Shakira, trofeo en mano.

    «Ustedes son amados, ustedes valen y siempre voy a pelear con ustedes», agregó, exaltando a la comunidad de inmigrantes latinos, que en Estados Unidos absorbe generalmente los trabajos manuales en sectores como el campo y la construcción.

    «Este premio es para ustedes», insistió.

    La cantante recibió el premio de manos de Jennifer López, con quien protagonizó en 2020 uno de los más sonados actos de medio tiempo de la final de fútbol americano en Estados Unidos.

    La barranquillera dedicó además su gramófono a sus hijos Sasha y Milan, presentes en la ceremonia.

    Shakira está a punto de comenzar este mes una gira internacional de su álbum en Brasil.

    «Las mujeres ya no lloran» es el duodécimo álbum de la artista colombiana y fue su regreso luego de casi siete años sin firmar una nueva producción de estudio.

    Lanzado hace casi un año, el álbum es inspirado, en parte, en sus reflexiones tras la ruptura con su pareja, el futbolista Gerard Piqué, una dramática separación seguida de cerca por los medios, y que además fue el tema de la exitosa colaboración con el argentino Bizarrap titulada «Shakira: BZRP Music Sessions, Vol. 53».

    La canción, ganadora de un Grammy Latino, forma parte del disco, al igual que otras colaboraciones con Karol G, Ozuna, Grupo Frontera, Cardi B y Rauw Alejandro, entre otros.