El beisbolista japonés Shohei Ohtani ha revolucionado la economía de los Dodgers de Los Ángeles, convirtiéndose en el eje de un ecosistema publicitario que genera ingresos millonarios dentro y fuera del campo.
Desde su llegada al equipo en diciembre de 2023, tras firmar un contrato histórico de $700 millones por diez años, el jugador ha impulsado una expansión sin precedentes en patrocinios y alianzas comerciales.
Aunque percibe apenas $2 millones anuales en salario directo, debido a un acuerdo diferido, Ohtani acumula $127 millones en ingresos externos, según un informe reciente.
Su impacto trasciende el deporte, posicionándose como una de las figuras más influyentes a nivel global, especialmente en el mercado asiático.
Marcas internacionales como Uniqlo y Daiso han establecido alianzas estratégicas con el jugador, aprovechando su proyección mediática.
Uno de los acuerdos más destacados es el patrocinio de Uniqlo, valorado en más de $125 millones, que incluso llevó a renombrar el campo de juego del Dodger Stadium.
Esta decisión rompió una tradición de más de seis décadas al incorporar por primera vez un patrocinio corporativo en el recinto.
El fenómeno conocido como “Ohtanimanía” también ha impulsado ventas masivas de productos, incluyendo artículos de edición limitada que se agotan rápidamente.
Entre ellos destacan vasos conmemorativos de hasta $75 y colecciones especiales vinculadas a personajes populares como Yoshi, de Nintendo.
El mercado de coleccionistas también se ha visto impactado, con tarjetas autografiadas del jugador que han alcanzado precios de hasta $3 millones en subastas.
El auge comercial ha elevado el valor de los Dodgers a $7,800 millones, consolidándolos como una de las franquicias más valiosas de las Grandes Ligas.
Actualmente, el equipo ocupa el segundo lugar en valor, solo por detrás de los New York Yankees, que alcanzan los $8,500 millones.
El caso de Ohtani refleja cómo una figura deportiva puede transformar no solo el rendimiento en el campo, sino también el modelo de negocio de una organización.
Este domingo continúa la jornada 20 del Clausura 2026 con tres partidos interesantes. El líder Club Deportivo FAS defenderá el primer lugar del certamen, a expensas de lo que haga Luis Ángel Firpo, ante el Club Deportivo Cacahuatique en el estadio Óscar Alberto Quiteño de Santa Ana.
El FAS volverá a enfrentar a Cacahuatique, rival al que venció en la primera vuelta de este Clausura 2026 y con quien quedó eliminado el pasado Apertura 2025 en ese mismo recinto. Sin embargo, los tigrillos intentarán vencer a los migueleños con miras a quedarse con ese primer lugar.
El partido está programado para las 5:00 de la tarde y cerrará la jornada que iniciará con otros dos partidos a las 3:00 de la tarde, informó la Primera División.
La jornada iniciará en el estadio Atlético Las Delicias de Santa Tecla, entre el Club Deportivo Hércules y el Luis Ángel Firpo. Los firpenses vienen de caer ante Isidro Metapán como locales, mientras que los herculianos vencieron a Cacahuatique de visita.
Asimismo, la jornada continuará con el duelo entre el Club Deportivo Águila y el Inter FA programado en el estadio Juan Francisco Barraza de San Miguel. Los aguiluchos vencieron a Alianza en la pasada jornada 19 y se quedaron con el clásico centro-oriente, por su parte, Inter FA empató con el líder FAS, por lo que ambos necesitan la victoria para tener una buena posición con miras a cuartos.
Municipal Limeño y Alianza Fútbol Club igualaron este sábado 0-0 en el estadio Ramón Flores Berríos, en un partido con pocas emociones correspondiente a la jornada 20 del Clausura 2026.
El duelo tuvo escasas oportunidades de gol y se caracterizó por la falta de contundencia en ataque por parte de ambos equipos.
En el complemento, el trámite del partido no cambió significativamente. Limeño sufrió la salida de Fredy Espinoza, quien dejó el campo por acumulación de tarjetas amarillas.
Con el empate, Municipal Limeño suma 35 puntos y continúa en la tercera posición, mientras que Alianza llega a 31 unidades y se mantiene en el quinto lugar.
La fecha se completará este domingo con los partidos entre Hércules y Firpo, FAS frente a Cacahuatique y Águila ante Inter FA.
El Zacatecoluca Fútbol Club tiene vida en la Primera División aún, ya que este sábado venció 1-0 a Club Deportivo Fuerte San Francisco en la jornada 20 del Clausura 2026 y llegó a 28 puntos en la tabla acumulada, lo que significa una presión para los morazánicos y Club Deportivo Hércules en la recta final del torneo.
Al minuto 42, el delantero uruguayo Matías Mier, conocido por su potente pegada, ejecutó un peligroso disparo de media distancia que se dirigió con fuerza y colocación hacia la portería defendida por Jonathan Funes. A pesar de la potencia del remate, el guardameta supo reaccionar con reflejos y colocación, logrando atajar el balón o desviarlo lo suficiente para evitar la caída de su marco, manteniendo así el marcador en cero de forma momentánea.
Precisamente, en la recta final de la primera mitad, que se disputó con intensidad en el mediocampo, fue el equipo de Zacatecoluca el que generó las oportunidades de mayor peligro. También, casi de forma simultánea al remate de Mier, el atacante Andy Rodríguez se convirtió en el protagonista ofensivo para su equipo. Rodríguez gozó de las opciones más claras de gol, poniendo a prueba nuevamente a la defensa rival y exigiendo una respuesta inmediata del portero.
Al 61’, el ecuatoriano Dany Cetré intentó otro disparo hacia la portería de Marcelo Urquilla, sin embargo, el esférico se fue sobre el sector derecho de la valla defendida por el viroleño. Al 64’, Cetré tiró nuevamente sobre la portería de Urquilla quien vió como el balón pegó en el travesaño.
Al 87’, el uruguayo Matías Mier anotó el único gol para darle la victoria a Zacatecoluca y le dió una jornada más de vida a los viroleños quien llega a 28 puntos y le mete presión a Fuerte San Francisco y Hércules en la lucha por el no descenso.
Este domingo, la jornada 20 tendrá tres partidos importantes: Hércules contra Firpo, FAS versus Cacahuatique, y un enfrentamiento entre Águila e Inter FA.
Club Deportivo Platense dio la sorpresa este sábado de la jornada 20 del Clausura 2026 al vencer 2-0 a Isidro Metapán. Con este resultado, Platense mantiene viva la posibilidad de clasificar a los cuartos de final, aunque su pase no depende de sí mismo.
El primer tiempo no hubo opciones claras de gol, ya en el segundo, el centrocampista Marvin Monterrosa y el colombiano Jonathan Urrutia tuvieron opciones claras a gol, pero no concretaron.
El primer gol de Platense llegó al 49’, cortesía de Wilmer Novoa quien le quitó el balón al centrocampista Melvin Cartagena y tras un pase del colombiano Carlos Bogotá, sentenció el primer tanto para el conjunto viroleño.
Metapán presionó a lo largo del segundo tiempo, buscando incesantemente una oportunidad para intentar lograr el empate. El equipo se volcó al ataque, incrementando la intensidad y la posesión del balón en campo contrario.
Al 64’, el defensor Milton Molina dejó con 10 jugadores a Metapán tras una falta sobre Bogotá en el borde del área, lo que complicó más al equipo calero en la recta final. Tras el tiro libre ejercido por Bogotá, el arquero de Metapán Óscar Pleítez se quedó con el balón.
El gol de la victoria llegó al 80’ cortesía del juvenil Franklin Martínez quien sentenció la victoria de Platense quien llegó a 19 puntos por lo que aún puede meterse en los cuartos de final del certamen. Por su parte, Metapán es séptimo con 27.
La jornada 20 de este domingo presenta tres encuentros destacados: Hércules se enfrentará a Firpo, FAS jugará contra Cacahuatique, y Águila tendrá un duelo ante el Inter FA.
El capitán de la Real Sociedad, Mikel Oyarzabal, el que próximo martes cumple 29 años, no ha tenido mejor manera de adelantar su celebración y, pese a que está aún con mucha carrera futbolística por desarrollar, se ha convertido ya en un histórico del club guipuzcoano.
El delantero txuri urdin, que cumple su undécima temporada como futbolista de la Real, ya fue protagonista en «una final muy diferente», según recordó el viernes ante la prensa, la que ganaron en abril de 2021 en este mismo escenario al Athletic Club, que se jugó con restricciones de público por la pandemia y en la que él marcó de penalti el gol de la victoria (1-0).
En aquella ocasión, el capitán de los donostiarras era Asier Illarramendi, quien no jugó el partido por lesión pero que sí fue el encargado de recibir el trofeo de campeón, el tercero entonces en la historia del club, y alzarlo al cielo de Sevilla en medio de unas gradas vacías.
Fue el primer título del futbolista guipuzcoano con su equipo de toda la vida y ahora suma el segundo, con un estadio repleto con setenta mil espectadores que disfrutaron de lo que, dicen, es el partido del año en el fútbol español.
El internacional español le quitó el protagonismo a otro jugador que quería serlo en Sevilla, el delantero francés del Atlético de Madrid Antoine Griezmann, quien aseguró el viernes en su comparecencia de prensa de la víspera de la final que querían regalarse «la Copa que este vestuario se merece» y también, sin reconocerlo, para que él mismo empiece a despedirse con gran sabor del club en el que ha estado la gran parte de su carrera como futbolista.
Griezmann, al que sitúan fuera de la entidad colchonera a la conclusión de este curso, aún tiene por delante unas semifinales de la Liga de Campeones, la opción de alzar otro título, pero este sábado en La Cartuja se quedó con la miel en los labios de meterse en su currículum el de Copa, que sería la undécima del Atlético después de la lograda en 2013 en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid dos campañas antes de que precisamente el francés llegara procedente de la Real.
El Atlético de Madrid y la Real Sociedad ya jugaron anteriormente el último partido de este torneo en este mismo escenario, entonces otra vez con recuerdo grato para los guipuzcoanos, que se llevaron el trofeo ante el Athletic Club, y malos para los madrileños, que lo perdieron frente al Valencia.
En mayo 1999, en el recién estrenado estadio construido en la Isla de La Cartuja para albergar los Mundiales de atletismo de ese año y como joya de la frustrada aspiración olímpica hispalense, que presentó candidatura para los Juegos de 2004 y 2008, se disputó la final de Copa de ese año.
Sus protagonistas fueron el Valencia y el Atlético de Madrid y la copa se la llevó el conjunto ché, que le endosó a los colchoneros un rotundo 3-0, con un doblete del argentino Claudio ‘Piojo’ López y un gol de Gaizka Mendieta.
En la primavera de 2020, con el estado de alarma decretado por la pandemia de la covid-19 y suspendidas las competiciones deportivas, no se disputó una final que estaba fijada en La Cartuja y a la que habían llegado los equipos vascos de la Real Sociedad y el Athletic Club.
Hubo que esperar hasta el 4 de abril 2021 para que tuviera lugar el partido en ese mismo escenario y lo hizo además con restricciones de público. El 1-0 del equipo guipuzcoano sobre el vizcaíno fue un tanto de penalti transformado por Mikel Oyarzabal, lo mismo que este sábado logró para participar en la victoria de los suyos, en esta ocasión tras prórroga y lanzamientos de penalti.
Ahora, el Atlético y la Real volvieron a La Cartuja para disputar su segunda final en este estadio y también fue la segunda vez que se encontraban ambos en el último partido de este torneo después de que verse en la edición de 1987, que se jugó en el estadio La Romareda de Zaragoza y en la que se impusieron los donostiarras, otra vez en los penaltis tras otro 2-2 del tiempo reglamentario.
La Real Sociedad se proclamó campeona de la Copa del Rey en Sevilla y, tras llegar a la prórroga con 2-2 ante el Atlético de Madrid, se llevó la gloria en una tanda de penaltis en la que Unai Marrero, habitual en este torneo y suplente en Liga, fue el héroe al detener dos lanzamientos, al noruego Sorloth y al argentino Julián Álvarez, y marcar el último Pablo Marín.
La final fue trepidante, con un primer tiempo con más ímpetu de los donostiarras, que se adelantaron dos veces, primero con un tanto de Barrenetxea a los 14 segundos y luego, tras neutralizarlo el nigeriano Lookman en el 18, con otro de Mikel Oyarzabal de penalti, cometido por el meta Musso sobre Guedes. La segunda mitad fue de total dominio atlético, que forzó la prórroga con un gol de Julián Álvarez en el 83, aunque se llegó a los penaltis y en ese trance fue más efectiva la Real.
Se medían en la séptima final copera consecutiva en La Cartuja dos equipos en un gran momento, con confianza y con hambre, buscando un título que no saboreaban desde 2021 la Real Sociedad, que ganó la edición 2019-20 aplazada por la pandemia, y desde 2013 el Atlético, eufórico tras su pase el martes a la semifinal de la ‘Champions’ al eliminar al Barcelona.
Ambos técnicos, el argentino Diego Simeone, un ‘semidios’ para su gente pese a las irregularidades de los últimos años, y el estadounidense Matarazzo, que le ha cambiado totalmente la cara a una Real ahora supercompetitiva, fueron fieles al guion previsto y alinearon sus onces más previsibles, confiados y leales a sus hombres, en teoría, más fiables.
Así, sólo hubo un cambio en el Atlético respecto al que perdió con el Barça (1-2), pero que se clasificó para semifinales de la Liga de Campeones por el 0-2 de la ida, con la entrada de Marc Pubill por el francés Lenglet. El resto, lo esperado, con Musso en el marco, Molina de lateral, Llorente en el medio con el sempiterno Koke y arriba Griezmann y Julián Álvarez.
Mientras, en la Real volvían a la titularidad el portero Unai Marrero, el habitual en la Copa en lugar de Remiro; el central Jon Martín por Elustondo; el extremo portugués Guedes por Brais; y el capitán Oyarzabal por el islandés Oskarsson.
La final arrancó con un ritmo vertiginoso y un grave despiste de los rojiblancos que fue letal. Y sólo se llevaban 14 segundos. Marrero envió un balón en largo hacia el ataque izquierdo realista y Guedes, muy activo en la primera mitad en una banda que el Atlético no tapó bien, centró para que Barrenetxea le ganara el sitio a Ruggeri y, en un escorzo, cabeceara al fondo de la red.
El 0-1 tan temprano para los donostiarras cambiaba todos los planes del equipo de Simeone. Fue un mazazo para los colchoneros. El equipo vasco, con un juego muy fluido y vertical, demostró tener las ideas muy claras, pero el Atlético, tras reclamar sin éxito una posible falta de Martín sobre Julián al borde del área, reaccionó e igualó pronto, a los 18 minutos.
Lo hizo por medio de su jugador más enchufado e incisivo, el extremo izquierdo nigeriano Lookman, quien, tras la única buena triangulación quizás de los rojiblancos en la primera mitad, controló un pase de Griezmann al centro del área para batir a Marrero de un tiro raso e inapelable. El 1-1 lo devolvía todo al origen, pero levemente con mejores sensaciones para la Real.
Desconectado en el medio campo y con Llorente y Koke superados por la presión ‘txuri urdin’ y por un gran Soler, bien auxiliado por Turrientes y los laterales donostiarras, al Atlético le costó un mundo hilvanar jugadas. Su fútbol era gris, nublado, salvo algunas incursiones de Lookman, su mejor hombre, y apariciones intermitentes de Griezmann, con Giuliano y Julián Álvarez desaparecidos.
El centrocampista de la Real Sociedad Pablo Marín celebra su penalti que le dio la victoria al equipo donostiarra. / EFE.
Ante este panorama, la Real Sociedad, muy vertical y enchufada, buscando las bandas, siguió a lo suyo. Tras un tiro lejano de Guedes al lateral de la red antes de otro intento de Lookman, poco acompañado por los suyos, el conjunto guipuzcoano halló el premio a su mayor claridad y llegada en el tiempo de prolongación del primer tiempo.
Lo propició una fallida salida de Musso, en una desafortunada acción tras una falta centrada de Soler. Su intento de despeje golpeó con el puño en la cabeza de Guedes, siempre presente, y el árbitro decretó un penalti que Oyarzabal, engañando a la perfección al argentino con un disparo a su derecha, transformó en el 1-2 en el primer minuto del añadido.
En la reanudación, el Atlético pareció salir con otro ritmo, con más brío y más participación de sus jugadores referentes ante la enorme presión y la lucha cuerpo a cuerpo, en los duelos y los balones divididos, de los donostiarras, si bien la Real siguió estando cómoda, con una defensa cerrada, atenta y concentrada, y sin pasar excesivos apuros.
Los rojiblancos dejaron claro tras el descanso que iban a hacer lo imposible para cambiar el rumbo de la final. Lo hizo, con un aviso tempranero, Griezmann, quien disparó alto a la media vuelta. Pero era obvio que el Atlético, exigido por el marcador y por su propia ambición, jugó ahora más, con mucho más sentido y criterio, y también con más llegadas.
El portero de la Real Sociedad, Unai Marrero, detiene el lanzamiento del delantero argentino del Atlético de Madrid, Julián Álvarez, durante la final de la Copa del Rey. / EFE.
Llorente se vació, se multiplicó y, en una rápida arrancada por la derecha, sirvió un buen balón al área que Lookman mandó a las nubes. Griezmann también empezó a activarse y Simeone movió ficha sobre la hora de juego ante una Real Sociedad que reculó peligrosamente. Entraron los atacantes Nico González y el noruego Sorloth por Lookman y Ruggeri.
Matarazzo refrescó a su equipo con Gorrotxategui y Marín por Turrientes y ‘Barrene’, y luego cambiando a su delantera con Aihen y Óskarsson por Guedes y un Oyarzabal ‘tocado’, más el japonés Kubo en lugar de Sergio Gómez. También lo hizo Simeone en la recta final con Baena, Johnny y Almada por Giuliano, Molina y un Griezmann ya sin gasolina.
El segundo tiempo fue un monólogo rojiblanco, con la Real Sociedad afanada en defender y el Atlético, dominador y llegando mucho arriba. Pero con centros ‘fáciles’ y sin clarividencia ni tino para hacer daño, hasta que en el 83 Julián Álvarez controló con la derecha un pase de Llorente y se sacó desde la frontal un potente zurdazo para forzar la prórroga.
La Real, hundida en su área toda la segunda parte, salió con más brío y todo se igualó, con las fuerzas mermadas en ambos. Soler y Óskarsson tuvieron opciones, pero la más clara la tuvo en el 100 el atlético Julián Álvarez, reactivado tras el descanso, remató a la cruceta derecha, lo que dio paso a una tanda de penaltis en la que triunfo el cuadro ‘txuri urdin’.
Aficionados de la Real Sociedad celebran la victoria en San Sebastián. / EFE.
Así jugó la Real Sociedad
Marrero (8,5): No pudo hacer demasiado en el gol del empate y tampoco tuvo que intervenir durante la primera parte. En la segunda, con el Atlético volcado, mostró seguridad, especialmente en salidas y balones aéreos pero no pudo detener el golazo de Julián Álvarez. Tuvo una parada milagrosa a Cardozo en el tramo final. Se convirtió en el héroe de la tanda de penaltis al detener los dos primeros lanzamientos de Sorloth y Julián.
Aramburu (5,5): Muy exigido por Lookman. El venezolano no pudo prodigarse tanto en ataque como acostumbra y sufrió cada vez que el extremo atlético encaraba el flanco izquierdo o aprovechaba los huecos a su espalda. Con el cambio del nigeriano respiró.
Jon Martín (8): Solventó muy bien una peligrosa acción al límite con Julián Álvarez en la primera mitad. A sólo unos días para cumplir los 20 años, el central volvió a lucir jerarquía y seguridad en la zaga ‘txuri-urdin’.
Caleta-Car (5,5): Pudo encimar más a Lookman en el gol del empate. Estuvo bien en acciones aéreas, su especialidad. Su encuentro estuvo sostenido por el excelente desempeño de Martín. Acabó con molestias.
Sergio Gómez (5): Protegió bien el lado izquierdo y sujetó muy bien a un Giuliano ausente en los primeros 45 minutos. Conectó muy bien con Guedes y ayudó, como de costumbre, en la salida de balón del equipo. El Atleti incidió más por su banda en el segundo tiempo y estuvo más exigido con las caídas de Marcos Llorente.
Turrientes (7): Tuvo más peso y control en el partido tras el empate del Atlético. Alternó bien con Soler a la hora de bajar para dar salida al equipo o ganar altura sin balón. Un ‘todocampista’ con capacidad para leer los partidos y detectar cuándo y dónde incidir con y sin balón. Fue de más a menos con el equipo replegado en la segunda parte.
Carlos Soler (6,5): Cada vez más consolidado en un puesto más ‘fijo’ del centro del campo. En su doble pivote con Turrientes, el internacional español se incrustó entre centrales para salir fácil desde atrás y canalizar el juego de los suyos. En la segunda sufrió al no controlar tanto el balón y estar más voluntarioso con sus laterales. No estuvo fino en los saques de esquina.
Sucic (6): Fue el centrocampista que más libertad tuvo de los tres que colocó Matarazzo. Dejó muestras de su calidad pero, como el equipo, decreció su rendimiento con el paso de los minutos. Se le hizo muy largo el partido.
Barrenetxea (7,5): Pese a la diferencia de tamaño, ganó el salto a Ruggeri y marcó el 1-0 a los 14 segundos. Su velocidad continuó frustrando al italiano y provocó la amarilla de Le Normand pasada la media hora de partido. No brilló tanto tras el paso por vestuarios y acusó el esfuerzo pasada la hora de partido.
Guedes (8): Fue uno de los grandes protagonistas de la primera parte. Suyo fue el centro que remató ‘Barrene’ en el 0-1; dispuso de una gran ocasión en el 26; y provocó el penalti de Musso al borde del descanso. Ayudó atrás al equipo y no tuvo fuelle para acompañar al contrataque.
Oyarzabal (6,5): Se las bastó él solo para pugnar balones largos con Pubill y Le Normand. Aunque no tuvo excesivo protagonismo en el primer tiempo, marcó el 1-2 desde los 11 metros, donde es un seguro. Siguió trabajando sin balón hasta que acusó el desgaste.
——————-
Pablo Marín (5): Fue de los pocos argumentos a los que pudo aferrarse la Real en la segunda parte. Protagonizó una jugada por la derecha que acabó en saque de esquina.
Gorrotxategi (5): Ante la necesidad de piernas frescas en el centro del campo, ‘Gorrotxa’ salió para dar más empaque y contención al centro del campo ‘txuri-urdin’.
Aihen Muñoz (5): Su salida liberó a Sergio Gómez del lateral y aportó experiencia a la línea defensiva pero sufrió para contener las acometidas por su banda. Metió su penalti en la tanda.
Óskarsson (5): El islandés que ‘llevó a Sevilla’ a su afición pero estuvo muy inocente en un par de acciones en la prórroga, especialmente en un rechace suelto que resolvió bien después Musso. Falló su lanzamiento desde los 11 metros.
Kubo (6): El empate de Julián rompió los esquemas de Matarazzo. El japonés salió ante la falta de amenaza en el minuto 88 y fue el principal baluarte ofensivo de los vascos en el tiempo extra.
Aritz (s.c.): Salió a falta de siete minutos para relevar a un agotado Aramburu y ocupó el lateral derecho.
Atlético de Madrid y Real Sociedad se enfrentarán este sábado en la final de la Copa del Rey en el estadio La Cartuja de Sevilla, en un duelo marcado por la intensidad, la presión y la ilusión de conquistar el título.
El encuentro representa el cierre de una larga temporada para ambos clubes, en la que cada detalle será determinante en un partido sin margen de error, donde solo uno podrá alzarse como campeón.
El Atlético, dirigido por Diego Simeone, llega con la experiencia de finales recientes, aunque no levanta este trofeo desde 2013, mientras que la Real Sociedad busca repetir la hazaña lograda en 2021.
En el terreno de juego, figuras como Antoine Griezmann y Julián Álvarez liderarán al conjunto madrileño, mientras que Mikel Oyarzabal será el referente ofensivo del equipo vasco.
El equipo rojiblanco afronta el compromiso con desgaste físico tras su exigente calendario, incluyendo su reciente participación en la Liga de Campeones, lo que podría influir en la alineación titular.
Por su parte, la Real Sociedad llega con mayor descanso y confianza, respaldada por el impulso de su afición, que ha acompañado masivamente al equipo hasta Sevilla.
El historial entre ambos favorece al Atlético en los enfrentamientos recientes, aunque la única final de Copa disputada entre ambos fue ganada por el conjunto donostiarra en 1987.
El partido se perfila como un choque equilibrado, donde la eficacia colectiva y la capacidad de gestionar la presión serán claves para definir al nuevo campeón.
Municipal Limeño se medirá este sábado a Alianza en el duelo estelar de la jornada 20 del Clausura 2026, en un duelo que servirá para adueñarse del tercer lugar de la tabla general.
Los santarroseños se ubican como terceros de la clasificación con 34 puntos, mientras que Alianza es quinto con 30 unidades. Ambos equipos intentarán obtener la victoria para definir una mejor posición con miras a los cuartos de final, y en el caso de Limeño, encaminarse a obtener el tercer lugar de la clasificación general.
Este partido está programado para las 7:30 de la noche en el estadio Ramón Flores Berríos de Santa Rosa de Lima. Pese a que este será el último partido programado para el sábado, la jornada tendrá otros dos cotejos a las 7:00 de la noche.
Uno de ellos será el de Zacatecoluca ante el Fuerte San Francisco, que se disputará en el estadio Ana Mercedes Campos de Sonsonate. Los viroleños necesitan la victoria para salir de la última posición de la tabla acumulada, donde ostentan 25 puntos, por su parte, Fuerte San Francisco es décimo con 31 unidades, por lo que una victoria estaría salvandolos.
Los morazánicos vienen de empatar ante otro rival de Zacatecoluca, el Platense como local. Por su parte, los tecolotes cayeron como locales entre semana ante el Limeño, por lo que están necesitados de la victoria y no les vale un empate o una derrota.
Además, el otro partido que se llevará a cabo el sábado será el de Isidro Metapán ante el Platense en el estadio Jorge “El Calero” Suárez. Los metapanecos vienen de derrotar al campeón Firpo entre semana, mientras que los gallos empataron de visita ante el Fuerte San Francisco.
Los caleros son séptimos en la tabla general con 27 unidades y firmaron su clasificación a los cuartos de final, por su parte, Platense necesita ganar sus próximos tres partidos pero a la vez que Cacahuatique no sume para acceder a la ronda eliminatoria.
Para el domingo están programados los partidos entre el Hércules y Firpo, Águila ante el Inter FA y el FAS contra Cacahuatique, nuevamente en el estadio Óscar Alberto Quiteño.
La selección femenina de El Salvador cumplió con solvencia su objetivo y avanzó a la fase final de las Eliminatorias mundialistas tras imponerse este viernes 0-2 a Trinidad y Tobago, en un partido donde la delantera Brenda Cerén fue determinante.
La delantera salvadoreña firmó los dos goles del encuentro, guiando a la Selecta a un triunfo clave que consolida su buen momento en la competición.
El combinado nacional ya había mostrado su fortaleza en las jornadas previas. En su debut, superó 2-0 a Honduras, mientras que en su segunda presentación protagonizó una goleada contundente de 13-0 frente a Barbados.
Con paso firme y sin ceder puntos, El Salvador confirma su crecimiento en el fútbol femenino regional y mantiene vivo el sueño de clasificar al Mundial de Brasil 2027.