American Airlines ha recibido la autorización del Gobierno de EE.UU. para reiniciar los vuelos directos entre este país y Venezuela, que permanecían suspendidos desde 2019, según confirmó a EFE el Departamento de Transporte (DOT) estadounidense.
Con el reinicio de las correspondencias entre Miami con Caracas y Maracaibo, American Airlines se convertirá en la primera aerolínea de Estados Unidos en regresar a los aeropuertos venezolanos en casi siete años, después de que ambos países estrecharan su relación tras la captura del ahora depuesto expresidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
En concreto, el DOT concedió a Envoy Air, subsidiaria de American Airlines, una exención por dos años (del 4 de marzo de 2026 al 4 de marzo de 2028) para prestar transporte aéreo regular de pasajeros, carga y correo, según el documento al que tuvo acceso EFE.
La empresa aérea anunció a fines de enero su intención de pedir autorización a la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, para retomar su servicio a Venezuela, después de que el republicano levantara el veto que él mismo impuso en 2019, durante su primer mandato, a los vuelos comerciales y de carga entre ambas naciones.
American hizo formal la petición el pasado 13 de febrero. «La aprobación de esta solicitud avanzaría aún más la meta del presidente Trump de reabrir el servicio aéreo a Venezuela y servir al interés público al proveer una oportunidad para el negocio, el placer, y el viaje humanitario a la región», indica la solicitud.
La compañía recordó entonces que, hasta la interrupción de 2019, era desde 1987 la mayor aerolínea estadounidense que volaba a y desde Venezuela.
También aseveró que los vuelos no afrontarán «problemas energéticos o ambientales», y anticipó que no habrá dificultad en obtener combustible para sus servicios Miami-Caracas y Miami-Maracaibo.
El reinicio de vuelos desde Florida, aún sin fecha, volverá a conectar el país suramericano con Miami, hogar de la mayor diáspora venezolana en Estados Unidos.
Washington y Caracas han acercado posiciones desde la operación militar del pasado 3 de enero, cuando EE.UU. capturó en Venezuela al expresidente Nicolás Maduro, y le dio un voto de confianza a su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, que ejerce como presidenta interina venezolana bajo la tutela de la Administración Trump.
Estados Unidos negó este jueves que uno de sus cazas haya sido derribado durante operaciones de combate sobre Irán, como parte de la guerra que libra junto a Israel contra la República Islámica.
«Los rumores que circulan en las redes sociales sobre el accidente de un F‑15E estadounidense en Irán a primera hora del miércoles carecen de fundamento y NO SON CIERTOS», publicó en X el Comando Central de EE.UU. (Centcom).
Reportes sobre el supuesto derribo de un caza estadounidense en el país persa comenzaron a circular este miércoles en esa red social después de que OSINTdefender, una cuenta especializada en inteligencia militar que acumula unos 2 millones de seguidores, informara sobre un derribo atribuido a un posible fuego iraní.
«Hemos decidido eliminar los informes publicados anoche sobre el accidente de un F-15E Strike Eagle de la Fuerza Aérea de EE. UU. en Irán y la evacuación exitosa de la tripulación por parte de los equipos de Búsqueda y Rescate de Combate (CSAR) estadounidenses e israelíes», publicó hoy la cuenta de monitoreo.
OSINTdefender insistió en que «mantiene la confianza en sus fuentes; sin embargo, la historia está siendo negada oficial y públicamente» por el Centcom.
En su mensaje eliminado, OSINTdefender aseguraba: «Tras hablar con varias fuentes directas, ahora me siento seguro al informar que un F-15E Strike Eagle de la Fuerza Aérea estadounidense se estrelló la madrugada del miércoles durante una misión de ataque sobre el suroeste de Irán».
Según la cuenta, la causa del presunto accidente se desconocía, aunque «al menos una fuente» lo atribuyó a las defensas aéreas iraníes. «Tanto el piloto como el navegante lograron eyectarse con éxito sobre Irán», agregaba el mensaje borrado.
EE.UU. e Israel han atacado con misiles y drones a miles de objetivos en la República Islámica, mientras que Teherán ha respondido con ataques a Israel y varias bases militares y embajadas estadounidenses en países región, entre ellos Kuwait y Arabia Saudí.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró este jueves que representantes de la FIFA quedaron satisfechos tras la reunión sostenida con autoridades mexicanas para revisar aspectos organizativos del próximo Mundial, en el que el país será una de las sedes.
Durante su conferencia de prensa diaria, la mandataria explicó que el encuentro permitió aclarar inquietudes relacionadas con la seguridad del torneo. “Fue una muy buena reunión. Se quedaron muy contentos. Tenían pues algunas preguntas de cómo iba a estar la seguridad y se quedaron muy contentos”, afirmó.
La reunión ocurrió el miércoles entre el Gabinete de Seguridad de México y representantes de la FIFA, como parte de los preparativos para la Copa del Mundo en la que México albergará 13 partidos.
Sheinbaum detalló que también se discutieron aspectos de movilidad para facilitar el traslado de aficionados y delegaciones hacia los estadios. Según explicó, el organismo internacional compartió recomendaciones para garantizar el acceso fluido a los recintos deportivos. Entre ellas mencionó que “no haya tráfico para llegar al estadio”.
La presidenta recordó que su administración lleva trabajando “desde hace mucho tiempo” en la planificación del evento y que ya existen protocolos y simulacros para garantizar el funcionamiento de los operativos durante el torneo. “Estamos en el periodo pues de revisión y simulacros de todo lo que estamos haciendo, que ni siquiera se nota porque está muy bien trabajado”, concluyó.
En la reunión participaron también el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y el canciller Juan Ramón de la Fuente. El encuentro se produce en medio de cuestionamientos sobre la capacidad de México para garantizar la seguridad del torneo, tras la ola de violencia registrada en el país después del operativo militar en el que se abatió al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera, “El Mencho”, a finales de febrero.
Pese a esas preocupaciones, Sheinbaum ha reiterado en los últimos días que México mantiene su condición de sede y que existe coordinación permanente con la FIFA para asegurar la logística y la seguridad en las ciudades anfitrionas.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, también ha reiterado la confianza del organismo en la capacidad de México para organizar el torneo junto con Estados Unidos y Canadá. El país será sede de un Mundial por tercera ocasión, después de los torneos de 1970 y 1986, y recibirá partidos en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Francia anunció este jueves que autorizó a aviones militares de Estados Unidos utilizar sus bases en Oriente Medio, en el contexto de la campaña de ataques contra Irán. La medida, según el Estado Mayor del Ejército francés, busca contribuir a la protección de los aliados en la región.
Fuentes militares confirmaron que la autorización se concede “en el marco de nuestras relaciones con Estados Unidos” y tendrá carácter temporal. Las autoridades no precisaron en qué instalaciones operarán las aeronaves estadounidenses, pero recalcaron que la decisión responde al objetivo de resguardar a los socios de Francia en Oriente Medio.
En paralelo, la ministra francesa de Defensa, Catherine Vautrin, explicó este jueves en una entrevista con la emisora RTL que Francia reforzó su despliegue militar tras el inicio de la guerra el pasado fin de semana. El país envió seis cazas Rafale adicionales a los que ya mantenía en sus bases en los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
En ese país, dos bases donde hay presencia de militares franceses fueron atacadas por Irán a comienzos de esta semana. Sin embargo, Vautrin subrayó que “no tenemos la certidumbre” de que las fuerzas francesas fueran el objetivo directo, ya que las instalaciones también son utilizadas por el Ejército de los EAU.
La ministra añadió que los ataques no dejaron víctimas ni heridos y que las bases continúan operando con normalidad. Además, explicó que el portaaviones Charles de Gaulle, que se encontraba en el mar Báltico, llegará al Mediterráneo “a finales de esta semana o a comienzos de la próxima” para una misión de seguridad marítima.
El despliegue naval también incluye las fragatas Provence, Forbin y Languedoc. Francia criticó a Estados Unidos e Israel por iniciar los ataques contra Irán al margen de la legalidad internacional, aunque sostuvo que Teherán tiene la responsabilidad final del conflicto por sus programas de armamento nuclear y balístico y por su apoyo a grupos armados en la región.
Entre las prioridades del gobierno francés está proteger a los 400,000 ciudadanos franceses que residen en Oriente Medio, respaldar a sus aliados “injustamente atacados por el régimen iraní” y restablecer la seguridad en las rutas marítimas afectadas por la crisis, para lo cual París propuso la creación de una coalición internacional.
Rusia informó este jueves que realizó un intercambio de 200 prisioneros de guerra con Ucrania, en cumplimiento de los acuerdos alcanzados durante las recientes negociaciones de paz celebradas en Ginebra. El canje incluyó la liberación del mismo número de militares por cada bando.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó el intercambio a través de su canal en la red de mensajería MAX. “Retornaron 200 soldados rusos. A cambio fueron entregados 200 prisioneros de guerra de las Fuerzas Armadas de Ucrania”.
Según el mando militar ruso, los soldados liberados fueron trasladados a Bielorrusia, donde actualmente reciben atención médica y apoyo psicológico antes de regresar a territorio ruso.
El jefe del equipo negociador de Rusia en las conversaciones de paz, Vladímir Medinski, explicó que el proceso continuará en las próximas horas con un nuevo intercambio de prisioneros entre ambos países. “Lo importante es que los nuestros regresarán”, escribió en su canal de Telegram.
Medinski agregó que, entre jueves y viernes, se espera completar el intercambio de 500 prisioneros de cada lado, como parte de los compromisos establecidos en las conversaciones para aliviar tensiones en medio del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Un estudio de la Universidad de Cambridge reveló que las personas que dejan de tomar medicamentos para adelgazar como Ozempic o Wegovy recuperan, en promedio, el 60 % del peso que habían perdido durante el tratamiento. Los resultados fueron publicados este jueves en la revista científica EClinicalMedicine.
Los investigadores analizaron seis ensayos clínicos con la participación de aproximadamente 3,200 personas que habían utilizado fármacos de nueva generación para tratar la obesidad. El seguimiento se extendió hasta 52 semanas después de suspender los medicamentos.
Según el estudio, aunque estos tratamientos pueden generar pérdidas de peso de entre 15 % y 20 %, la interrupción del tratamiento provoca una recuperación rápida del peso durante los primeros meses. A las 52 semanas, los pacientes habían recuperado cerca del 60 % del peso perdido, aunque posteriormente el aumento se estabiliza.
A largo plazo, la reducción neta de peso se mantiene en alrededor del 25 % del peso que se había perdido durante el tratamiento. Esto significa que una persona que haya reducido inicialmente un 20 % de su peso corporal mantendría una pérdida real de aproximadamente 5 % un año después de dejar la medicación.
Los científicos explican que estos medicamentos funcionan como un “freno” biológico del apetito. “Medicamentos como Ozempic y Wegovy actúan como frenos en nuestro apetito. Nos sacian antes, y eso hace que comamos menos y que perdamos peso. Cuando las personas dejan de tomarlos, esencialmente están quitando el pie del freno, y esto puede conducir a una rápida recuperación de peso”, explicó Brajan Budini, del Trinity College de la Universidad de Cambridge y coautor del estudio.
Los investigadores señalan que, pese al efecto rebote, algunas personas mantienen parte de la pérdida de peso porque durante el tratamiento desarrollan hábitos alimenticios más saludables. También plantean que estos fármacos podrían producir cambios hormonales que influyen en los mecanismos cerebrales que controlan el apetito.
No obstante, los expertos advierten sobre un posible riesgo en la composición corporal. Los estudios indican que entre 40 % y 60 % del peso perdido durante el tratamiento corresponde a masa muscular, por lo que al recuperar peso existe la posibilidad de que el aumento se produzca principalmente en forma de grasa.
Por ello, los autores recomiendan que estos medicamentos no se utilicen como única herramienta para bajar de peso y que los pacientes reciban acompañamiento en dieta y ejercicio para mantener hábitos saludables una vez suspendido el tratamiento.
La entrada en guerra con Irán por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, supone hasta ahora la decisión más trascendental de su segundo mandato: una operación de objetivos y duración inciertos que, además, afronta el desafío de no estancarse y convertirse en un nuevo Irak.
Tras el ataque a gran escala iniciado el sábado por Israel y Estados Unidos, que resultó en el asesinato del ayatolá Alí Jameneí, en el poder desde 1989, Trump afirma que el golpe mayor está por venir y que la ofensiva continuará hasta destruir el programa iraní de misiles, su marina y sus capacidades para fabricar un arma nuclear.
Descabezar al régimen iraní había sido una demanda constante del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien presionó a Trump en varias ocasiones, pero el republicano, que en campaña se opuso a las guerras «eternas» en el extranjero, se había mostrado cauteloso.
En junio de 2025, cuando Trump ordenó el bombardeo de tres instalaciones nucleares iraníes, advirtió que conocía el escondite de Jameneí, pero descartó eliminarlo para no desestabilizar la región.
Sin embargo, 2026 arrancó con un Trump envalentonado por la exitosa operación militar de enero en Venezuela, en la que fue derrocado y capturado Nicolás Maduro sin que se registraran bajas estadounidenses.
Además, Estados Unidos había tomado nota de la debilidad de la respuesta iraní a los ataques del año pasado y, a principios de año, Trump comenzó a amenazar con un ataque masivo contra la república islámica por la dura represión exhibida contra las protestas antigubernamentales.
Mientras el Pentágono realizaba un enorme despliegue militar en la región, incluidos dos portaaviones, la Casa Blanca aseguraba que prefería una solución diplomática con Teherán y pactar un acuerdo para limitar su programa nuclear, como el que Trump rompió en su primer mandato.
Del pulso diplomático al ataque «preventivo»
Sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, mantuvieron el jueves en Ginebra la última ronda de negociaciones con el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, quien salió satisfecho del encuentro, aunque para entonces a Trump se le había agotado la paciencia.
Según fuentes estadounidenses, Irán rechazó una oferta de Washington para recibir un suministro permanente y gratuito de combustible nuclear si renunciaba por completo a enriquecer uranio, actividad que la república islámica decía llevar a cabo con fines pacíficos.
Por el contrario, afirman funcionarios de la Administración, Teherán poseía uranio enriquecido para elaborar 11 bombas atómicas, una cifra que podría aumentar hasta 50 en un año.
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostiene además que Israel iba a atacar a Irán y que el país persa planeaba responder contra bases estadounidenses, por lo que Washington debía golpear «preventivamente».
Ante este escenario, el viernes, a bordo del Air Force One camino a Texas para un mitin, Trump ordenó el inicio de la llamada operación Furia Épica. Posteriormente visitó una hamburguesería y se trasladó a su residencia en Florida para supervisar los bombardeos.
El ataque, que tomó desprevenido a Irán al realizarse inusualmente a plena luz del día del sábado, destruyó el cuartel general de Jameneí y eliminó a buena parte de su cúpula militar, aunque Irán ha denunciado que también hubo ataques contra civiles, entre ellos una escuela infantil.
Teherán ha respondido desde entonces con ataques aéreos en represalia contra Israel y varios países de la región donde la potencia norteamericana tiene bases militares.
Vista de los daños causados por un ataque estadounidense en Irán. EFE
El riesgo de otro conflicto interminable
Al menos seis militares estadounidenses han muerto por la respuesta iraní, y el propio Trump prevé que haya más bajas, algo que pone contra las cuerdas al líder estadounidense de cara a las elecciones de medio mandato del próximo noviembre, en las que está en juego la exigua mayoría republicana en el Congreso.
Por lo pronto, la escalada regional es ya inevitable y Estados Unidos, cuya embajada en Arabia Saudí fue atacada el lunes, ha pedido a sus ciudadanos que abandonen de inmediato una quincena de países de la región.
La oposición demócrata denuncia que la operación no se notificó debidamente al Congreso, único órgano facultado para autorizar una guerra, y que la evacuación de estadounidenses es un caos.
El Gobierno emite, mientras tanto, mensajes contradictorios sobre el objetivo final: Trump ha llamado al pueblo iraní a tomar el poder, mientras el Pentágono niega que el objetivo sea un cambio de régimen.
El presidente también afirma que la operación podría durar varias semanas si fuera necesario, aunque el Ejército matiza que no será un conflicto «interminable» como la invasión de Irak de 2003, que Trump siempre ha criticado.
En concreto, Washington diseñó una ofensiva de unas cuatro o cinco semanas. Los próximos días demostrarán si fue un acierto o un error de cálculo.
Cerca de 100,000 personas abandonaron la capital de Irán, Teherán, durante los dos primeros días posteriores a la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel, según informó este jueves el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
El organismo internacional indicó que miles de residentes han salido de la ciudad, principalmente hacia el norte del país.
“Se estima que 100,000 personas abandonaron Teherán en los dos primeros días tras los ataques, con entre 1,000 y 2,000 vehículos diarios que, según informes —de la Policía iraní— salieron de la capital”, detalló ACNUR en una nota informativa.
La agencia de la ONU advirtió que la situación humanitaria en la región ha sufrido un deterioro significativo en medio del conflicto, donde ya se contabilizan 24.6 millones de desplazados y personas retornadas.
El conflicto también se ha extendido a otros puntos de Oriente Medio. En Líbano se han registrado ataques cruzados entre el Ejército israelí y el grupo chií Hezbolá, lo que ha provocado nuevos desplazamientos de población.
Solo el lunes, casi 10,000 ciudadanos sirios y alrededor de 1,000 libaneses abandonaron el sur del Líbano y zonas del sur de Beirut para trasladarse hacia Damasco, en Siria.
La ministra de Asuntos Sociales de Líbano, Hanin el Sayed, indicó que el número de desplazados internos en el país supera los 83,000, mientras que organizaciones humanitarias estiman que la cifra podría superar las 180,000 personas. Las autoridades libanesas también informaron que hay 399 refugios habilitados para atender a la población desplazada.
ACNUR había advertido a inicios de la semana sobre el riesgo de nuevos movimientos de población debido a la escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel, que ha incluido ataques contra territorio israelí y contra intereses estadounidenses en la región.
El aumento del nivel del mar provocado por el cambio climático ha sido subestimado en numerosos estudios científicos y podría ser, en promedio, 30 centímetros mayor de lo calculado hasta ahora. Así lo concluye una investigación publicada este miércoles en la revista Nature, basada en el análisis de cientos de estudios sobre la exposición de las zonas costeras.
El trabajo fue elaborado por Katharina Seeger y Philip Minderhoud, investigadores de la Universidad de Wageningen, en Países Bajos, quienes revisaron 385 artículos científicos publicados entre 2009 y 2025. Según los expertos, más del 90 % de los estudios analizados se basan en modelos gravitacionales o geoides obtenidos a partir de datos satelitales, sin considerar mediciones reales del nivel del mar en cada región.
Estos modelos geoides contemplan factores como la gravedad y la rotación de la Tierra, pero dejan fuera variables locales determinantes, entre ellas el viento, las corrientes marinas o las mareas, que influyen directamente en la altura real del mar.
“La mayoría de los estudios sobre el nivel del mar no reflejan la realidad porque se basan en modelos y no utilizan mediciones directas”, explicó Minderhoud durante una rueda de prensa.
El estudio señala además que solo el 9 % de las investigaciones revisadas combinan mediciones del nivel del mar con la elevación del terreno, aunque presentan fallas en la alineación de datos. Menos del 1 % de los trabajos científicos relaciona adecuadamente ambos factores para calcular con precisión el riesgo real en zonas costeras.
La subestimación no afecta a todas las regiones por igual. Aunque el promedio global es de 0.3 metros, en regiones como el sudeste asiático y el Pacífico la diferencia entre lo estimado y la subida real del mar podría oscilar entre 1 y 1.5 metros. En Latinoamérica también se ha detectado una subestimación importante, mientras que en Europa y la región mediterránea las discrepancias entre los modelos y la realidad son menores.
Los investigadores advierten que esta diferencia tiene implicaciones directas para las poblaciones costeras. Según sus cálculos, cerca de 80 millones de personas viven actualmente por debajo del nivel del mar, una cifra muy superior a los 30 millones estimados anteriormente. Esto podría adelantar el impacto de inundaciones costeras y aumentar el riesgo para países vulnerables, especialmente pequeños estados insulares y naciones de baja altitud.
El Senado de Estados Unidos rechazó este miércoles una resolución que buscaba detener la ofensiva militar contra Irán, impulsada por la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el marco de la operación denominada “Furia Épica”.
La iniciativa, presentada por el Comité de Relaciones Exteriores, pretendía frenar la participación militar estadounidense en el conflicto iniciado junto a Israel el pasado sábado. Sin embargo, la moción fue derrotada con 53 votos en contra y 47 a favor, tras el respaldo mayoritario de los senadores republicanos.
Entre los votos favorables a la resolución figuraron senadores demócratas e independientes cercanos a ese partido, además del republicano Rand Paul, conocido por su postura crítica frente al despliegue militar estadounidense en el extranjero. Por otro lado, el demócrata por Pensilvania John Fetterman se sumó al bloque que rechazó la medida.
Las senadoras republicanas Susan Collins y Lisa Murkowski también votaron en contra de la resolución. Collins defendió la ofensiva al argumentar que Estados Unidos no puede “tolerar un Irán con armas nucleares”, al considerar que el programa de misiles y el respaldo iraní a grupos armados representan una amenaza para la seguridad nacional de su país.
La legisladora también sostuvo que la administración se ha ajustado a las disposiciones de la Ley de Poderes de Guerra, que exige notificar al Congreso dentro de las 48 horas posteriores al inicio de las hostilidades, y aseguró que el Gobierno ha entregado informes clasificados sobre la operación.
Por su parte, Murkowski señaló que la Casa Blanca ha realizado mayores esfuerzos para informar al Congreso sobre la ofensiva en comparación con otras crisis internacionales recientes.
El conflicto forma parte de una escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán que comenzó a finales de febrero con ataques contra objetivos iraníes y posteriores represalias en la región, lo que ha generado una fuerte división política en el Congreso estadounidense.