Un clásico tiene vida propia. Y a esa se agarró, sin éxito, el Real Madrid, con Xabi Alonso cambiando la idea y el Barcelona llegando como gran favorito, defensa de cinco y un plan de resistencia que echó por tierra Raphinha. Un doblete del brasileño le dio la 16ª Supercopa de España al Barcelona (3-2).
Consciente del momento que atravesaba su equipo, volvió el Xabi intervencionista. Ese que se vio en el Mundial de Clubes y que se fue diluyendo durante la presente temporada. Un plan defensivo que recordó al de la época de José Mourinho en los primeros clásicos tras recibir una goleada (5-0) y el de Carlo Ancelotti en el Etihad ante un todopoderoso Manchester City, que acabó con victoria en los penaltis del Real Madrid antes de levantar la 15ª Liga de Campeones.
Penaltis a los que no llegó la final de la Supercopa de España en Yeda (Arabia Saudí) por un Barcelona que, tras golear al Athletic, se vio en dificultades, aunque gran dominador del balón. Pedri puso la magia en el gol de Lewandowski y Raphinha volvió a demostrar su gran estado de forma, ‘con la flechita para arriba’, para ejercer de líder y salir de la península arábiga como ‘MVP’.
Tanto que el brasileño tumbó el plan con el que sorprendió Xabi. Tras fallar ante Courtois en el minuto 35, con la pierna derecha, en el 36 no perdonó, ya con la zurda, su pierna más hábil, para cruzar el balón ante el guardameta belga y poner por delante al Barcelona. Pidió Xabi calma y cabeza a sus jugadores, pero lo que le metió en el partido fue todo lo contrario.
Un descuento de locura. Tres minutos que se convirtieron en siete y medio y que dieron de sí tres goles. El primero, de un Vinícius Junior que rompió su racha de 16 partidos sin anotar. Xabi Alonso y Carvajal, en la previa al partido, se mostraron convencidos de que era el escenario perfecto para que el brasileño volviera a ver puerta. Y tenían razón.
‘Vini’ marcó un gol del ‘Vini’ que optó al Balón de Oro. Ese del que ha estado a años luz en los últimos meses. Encaró a Koundé, le ganó en velocidad, le tiró un caño, rompió a Cubarsí y marcó el empate en el minuto 46+. Puro Vinícius. Pura energía para un Real Madrid que se recuperó para seguir creyendo.
Eso sí, la magia de Pedri, el jugador del Barça más aclamado en Arabia Saudí, volvió a adelantar al Barcelona. El interior del pie derecho del canario es oro, y Lewandowski, apuesta de Flick por delante de Ferrán en el once titular, aprovechó el balón para, en el 48+, volver a pegar a la mandíbula de un Real Madrid que encajaba golpes, pero que se resistía a caer a la lona.
Lo demostró un Gonzalo García que ejecutó el plan de Xabi a la perfección. Por momentos, centrocampista para tapar huecos, pero en el primer balón que le cayó dentro del área demostró que es el ‘9’, aunque con el ‘16’ a la espalda, del Real Madrid. En un córner, en el minuto 51+, Huijsen remató al travesaño, Gonzalo peleó con Pedri por el rechace y, desde el suelo, disparó con la pierna derecha, el balón volvió a dar en el palo y se coló en la portería de Joan García.
Tres minutos, que fueron siete y medio, que rompieron la dinámica de un partido que el descanso hizo que volviera al control. Ordenada defensa de cinco del Real Madrid ante un Barcelona que le faltó claridad para encontrar las grietas.
Solo, de nuevo, Vinícius rompía el ritmo del partido, pero en dos disparos se impuso Joan García después de que Koundé siguiera sufriendo al espacio contra el brasileño. De antídoto contra Vinícius a ser un duelo desequilibrado.
Reaccionó Hansi Flick con los cambios. Al contrario que en el clásico de Liga, con una amplia lista de bajas, el Barça contaba con pólvora en el banquillo. El físico fue un factor clave en los últimos 20 minutos y los azulgrana asestaron otro golpe cuando el factor Kylian Mbappé iba a aparecer en escena.
Se preparaba el galo para entrar desde el banquillo cuando Raphinha marcó su segundo tanto y volvió a adelantar al Barcelona en un gol con fortuna, pero que llegó tras minutos del Barça viviendo en campo rival. Disparo Raphinha resbalándose, el balón rozó en Asencio, cambió la trayectoria y superó a Courtois.
Este sí fue el golpe que tumbó a un Real Madrid sin fuelle, pero que tuvo una inesperada vida extra en un tiempo de descuento que manejó el Barça hasta que el Real Madrid fue sin red.
Expulsión de De Jong en una entrada a Mbappé que restó unos minutos finales de juego en los que Rashford tuvo la sentencia y perdonó, como lo hizo, primero, un Álvaro Carreras que se encontró un balón dentro del área, solo, pero disparó a las manos de Joan García, y un Asencio que, de cabeza, en la última jugada del partido, también remató sencillo para la parada del guardameta azulgrana.
