El Benfica de Mourinho golea al Real Madrid y lo manda al playoff de la Champions

El Real Madrid cayó este miércoles en Lisboa (4-2) ante el Benfica de José Mourinho, una derrota que le deja fuera del top ocho de la Liga de Campeones, mientras que los portugueses, con un gol heroico del portero Trubin en el tiempo de prolongación, logran entrar entre los 24 primeros.

El conjunto encarnado fue justo vencedor, ya que tuvo más ocasiones y logró desordenar a un Madrid que no mostró una buena versión en Portugal.

Los primeros minutos del partido estuvieron marcados por la intensidad de los jugadores de José Mourinho, que salieron muy enchufados para apretar la salida de balón del Real Madrid y espoleados por su público.

La primera ocasión llegó en el minuto 6 tras una saque de esquina de Sudakov. Balón dividido en el área pequeña, la toca Otamendi y Tomas Araújo remata y el esférico se va por la línea de fondo.

La segunda clara la tuvo Pavlidis en el minuto 13, gracias a una buena jugada por la derecha de Sudakov, que le tomó la espalda a Carreras y centró medido al griego, que falló en el control ya en el área, delante de Courtouis.

Y dos minutos después, con el partido alocado, penalti de Bellingham sobre el joven argentino Prestianni en una buena contra de los encarnados. El árbitro, tras ser avisado por el VAR, anula la pena máxima. Mourinho, muy enfadado por la decisión, metía presión al cuerpo arbitral.

El Madrid intentaba controlar el balón y la primera reacción llegó con un pase medido de Guler a Bellingham, que controló para meterse en el área, aunque el disparo lo cortó la defensa lisboeta.

Acto seguido, en el minuto 20, Prestianni, que debutó con la absoluta argentina en noviembre pasado, disparó desde el vértice del área al palo contrario de Courtois, que salvó milagrosamente tras tocar con los dedos el esférico, que se estrelló en el larguero.

El Madrid no era capaz de parar al Benfica, que apretaba por la banda de Carreras, donde hacían mucho daño jugadores como Prestianni, Sudakov o Pavlidis.

En la primera posesión larga del Madrid, gol de Kylian Mbappé en el minuto 29 tras un centro cruzado de Asencio que el delantero francés remató de cabeza a placer. Su gol número 12 en esta Liga de Campeones, por lo que destrona a Cristiano Ronaldo, que con 11 dianas en la temporada 2015-2016, era el máximo anotador en una fase de grupos del máximo torneo continental.

Casi en el 48, agarrón de Tchouaméni a Otamendi en un córner y el colegiado italiano Davide Massa pita la pena máxima. Lo tiró Pavlidis y marcó sobre la bocina el 2-1, por lo que se iban al vestuario con ventaja sobre los blancos.

Tras el descanso, la primera la tuvo el Madrid, tras un buen centro por la derecha de Mbappé, que Vinicius remató fuera muy forzado.

Pero en una contra, el Benfica, con un Madrid con las líneas rotas, aumentaba la ventaja en el 54 tras una disparo al primer palo del extremo noruego Schjelderup.

Ante el 3-1, reacción de Arbeloa, que sienta a Mastantuono y Tchouaméni y da entrada a Rodrygo y Camavinga.

Hubo reacción en el minuto 57, tras una buena jugada de Rodrygo por la derecha, recorte en la banda de Guler que centra raso para que Mbappé, de primeras, anotara su segundo tanto tras una excelente definición y metiera de nuevo en el partido a los blancos.

Aun así, el Benfica seguía apretando en todas las líneas y en el 65, tras un error defensivo de Huijsen, ocasión clara para el ucraniano Sudakov, que disparó fuera de exterior en un disparo cruzado.

Con un Madrid muy dividido, sin centro del campo, el Benfica, que no bajaba el ritmo, entraba por las dos bandas y generaba ocasiones con claridad, como la que tuvo Prestianni en el 72, que obligó a Courtois a mostrar sus reflejos.

En el 78, triple cambio del Madrid: entran Cestero, Brahim y Alaba por Huijsen, Carreras y Guler.

Sin embargo, el Benfica seguía dominando y en el 83, tras una excelente jugada de Prestianni, Barreiro la tuvo muy clara dentro del área pequeña, que salvó Courtois ‘in extremis’.

En la recta final, el Madrid se quedó sin Asencio y Rodrygo, expulsados, y la afición portuguesa enloqueció cuando el portero Trubin marcó el 4-2 definitivo de cabeza en un córner que daba a los suyos un puesto entre los mejores 24.

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