Los veinte clubes de la Premier League cumplieron con las reglas de ‘fair play’ financiero durante la temporada pasada y no enfrentarán sanciones deportivas por parte de la competición inglesa, tras la revisión de sus balances económicos.
El equipo legal y financiero de la liga analizó las cuentas entregadas por las entidades antes del 31 de diciembre y determinó que ninguno superó el límite de pérdidas de 105 millones de libras en un período de tres años, cifra que la normativa permite como tope.
Algunos clubes, como el Everton y el Aston Villa, recurrieron a la venta de sus equipos femeninos a empresas vinculadas a los mismos propietarios para equilibrar sus balances y evitar posibles multas o deducciones de puntos. Aunque la legalidad de esta práctica ha sido cuestionada en distintas ocasiones, continúa vigente dentro del marco regulatorio actual.
No obstante, el Aston Villa podría enfrentar una sanción económica de la UEFA, cuyo sistema de control financiero es más estricto. El organismo europeo establece que el gasto en fichajes, salarios y comisiones a agentes no debe superar el 70 % de los ingresos, un margen inferior al permitido por la liga inglesa.
El modelo financiero de la Premier está en vigor desde 2013 y ha sido señalado como desactualizado al no contemplar el impacto de la inflación ni el aumento general de los costos en el fútbol. Por ello, la competición aprobó una reforma que entrará en vigor la próxima temporada y que alineará sus reglas con las de la UEFA, aunque con mayor flexibilidad, al fijar el límite en el 85 % de los ingresos.
La decisión evita nuevos casos de deducción de puntos o sanciones deportivas en la liga inglesa y abre una nueva etapa en el control económico de los clubes, en un contexto de creciente presión financiera en el fútbol europeo.

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