El papa León XIV instó este miércoles a que se tomen todas las medidas posibles para renovar el tratado START III, firmado en 2010 entre Estados Unidos y Rusia, el cual expira mañana. Durante su audiencia general en el Aula Pablo VI del Vaticano, advirtió que la no renovación del acuerdo podría desencadenar una nueva carrera armamentística que amenace aún más la paz mundial.
“Mañana expira el tratado New Start (START III), firmado en 2010 por los presidentes de los Estados Unidos y de la Federación Rusa. Este tratado ha representado un paso significativo para contener la proliferación de las armas nucleares y renovar el aliento a todo esfuerzo constructivo en favor del desarme y la confianza mutua”, declaró el pontífice ante miles de fieles.
En su mensaje, el papa hizo un llamado urgente para que este instrumento de control armamentístico no sea abandonado sin buscar una solución concreta y efectiva que garantice su continuidad. Enfatizó que, frente a la coyuntura actual, es indispensable actuar con decisión para evitar que las naciones entren en una nueva escalada nuclear.
“La situación actual exige hacer todo lo posible para evitar una nueva carrera armamentística que amenace aún más la paz entre las naciones”, reiteró León XIV.
También advirtió que en tiempos de creciente tensión, “es más urgente que nunca sustituir la lógica del miedo y la desconfianza por una ética compartida, capaz de orientar las decisiones hacia el bien común y de hacer de la paz un patrimonio custodiado por todos”.
Además de su exhortación por la paz y el desarme, el papa pidió oraciones y apoyo para el pueblo ucraniano, que sigue sufriendo las consecuencias de los bombardeos, especialmente aquellos dirigidos contra la infraestructura energética.
“Todos apoyemos con nuestras oraciones a nuestros hermanos y hermanas de Ucrania, duramente golpeados por las consecuencias de los bombardeos que han vuelto a afectar también a las infraestructuras energéticas”, expresó ante unas 7,000 personas presentes en la audiencia.
El pontífice agradeció las acciones de solidaridad impulsadas desde las diócesis católicas de Polonia y otras naciones europeas, que —según dijo— ayudan a la población ucraniana a sobrellevar las difíciles condiciones de este crudo invierno.

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