Los precios del petróleo superaron los $100 por barril por primera vez desde 2022, impulsados por la escalada del conflicto en Medio Oriente y la interrupción del comercio energético en la región.
El crudo Brent, referencia internacional, subió hasta $104.05 por barril al inicio de las operaciones en los mercados de Asia-Pacífico, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos y Centroamérica, alcanzó los $108.15 por barril.
El incremento se produce después de que varios productores del Golfo redujeran su producción debido a la guerra con Irán y al cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo a nivel mundial.
Según analistas del sector energético, el conflicto ha eliminado cerca de 20 millones de barriles diarios del mercado global, generando temores de un déficit de suministro que podría elevar aún más los precios.
La situación se agravó luego de que Kuwait anunciara recortes preventivos en su producción petrolera, mientras que Irak registró una caída de aproximadamente 70 % en la producción de sus principales campos del sur, que pasaron de 4.3 millones a 1.3 millones de barriles diarios.
En los Emiratos Árabes Unidos, las autoridades energéticas informaron que están ajustando la producción para gestionar el almacenamiento de crudo, debido a la acumulación de petróleo que no puede ser exportado por la interrupción del tránsito marítimo.
Aproximadamente 20 % del consumo mundial de petróleo pasa por el estrecho de Ormuz, pero los buques petroleros han evitado transitar por la zona ante el riesgo de ataques en medio del conflicto.
Expertos del sector advierten que, si la guerra continúa, el precio del crudo podría alcanzar los $120 o incluso los $150 por barril, lo que aumentaría los costos de energía y combustibles a nivel global.
