Etiqueta: Administración del presidente Donald Trump

  • Trump afirma que la guerra con Irán puede durar hasta tres semanas más: «El tiempo no es crucial para nosotros»

    Trump afirma que la guerra con Irán puede durar hasta tres semanas más: «El tiempo no es crucial para nosotros»

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que la guerra con Irán podría prolongarse dos semanas, o «quizás tres», y descartó que el tiempo sea un «factor crucial» para los intereses de Washington.

    «De una forma u otra, ganamos», dijo. «O cerramos el trato correcto o ganamos con mucha facilidad. Desde el punto de vista militar, ya hemos ganado», aseguró el presidente de Estados Unidos en una entrevista para a ABC News, publicada este martes, tal y como él mismo apuntó.

    «Ya me han oído decirlo un millón de veces», dijo. Trump evitó, no obstante, pronunciarse acerca de si los ataques de Irán sobre Emiratos Árabes Unidos (EAU) han supuesto una violación de la tregua. «Ya veremos qué pasa», dijo.

    En un acto en la Casa Blanca el lunes minimizó el alcance de estos ataques afirmando que «no hubo daños importantes». Asimismo, restó importancia a la posible duración de la guerra, ya que según él, en contraste con lo que apuntan las encuestas, existe una gran aceptación entre el público estadounidense hacia esta guerra.

    «El tiempo no es un factor crucial para nosotros», ha asegurado. Por otro lado, el presidente de Estados Unidos afrimó que tienen el control del estrecho de Ormuz después de poner en marcha la operación ‘Proyecto Libertad’, una iniciativa «humanitaria», según dijo hace unos días, con la que pretender facilitar el tráfico marítimo de aquellos buques atrapados en el golfo Pérsico.

    Con respecto a la reservas de uranio de Irán, principal argumento que han esgrimido Estados Unidos e Israel para poner en marcha esta nueva ofensiva, Trump minimizó su alcance como consecuencia de los bombardeos lanzados en junio.

    «Probablemente no se pueden usar», dijo el jefe de la Casa Blanca, aunque apuntó que le gustaría hacerse con ellas para evitar que las autoridades iraníes «caigan en la tentación» de insistir con sus aspiraciones nucleares.

  • Trump espera llegar a un acuerdo con Irán «dentro de uno o dos días»

    Trump espera llegar a un acuerdo con Irán «dentro de uno o dos días»

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, espera llegar a un acuerdo con Irán «dentro de uno o dos días» para poner fin a la guerra, según dijo este viernes en una entrevista.

    «Los iraníes quieren reunirse. Quieren llegar a un acuerdo. Creo que probablemente habrá una reunión este fin de semana. Creo que lograremos un acuerdo dentro de uno o dos días», expresó en una breve llamada telefónica con el medio digital estadounidense Axios.

    El líder estadounidense aseguró que el acuerdo «garantizará la seguridad de Israel», país que «saldrá fortalecido» después de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero.

    Trump dio estas declaraciones el mismo día en el que Irán anunció la reapertura total del estrecho de Ormuz, aunque Estados Unidos afirma que mantendrá el bloqueo naval contra buques iraníes hasta que se cierre un acuerdo definitivo.

    Según publican Axios y la cadena CNN, Estados Unidos estaría considerando descongelar 20.000 millones de dólares en fondos iraníes a cambio de que Irán renuncie a sus reservas de uranio enriquecido.

    El plan de paz que se está negociando con la mediación de Pakistán también incluiría una moratoria sobre el enriquecimiento de Irán por parte de la República Islámica.

    Representantes estadounidenses e iraníes mantuvieron el fin de semana pasado unas negociaciones de paz en Islamabad, las de más alto nivel entre ambos países desde la revolución islámica de 1979, pero concluyeron sin acuerdo.

    Tras esa ronda de contactos, Trump ordenó un bloqueo naval contra Irán, país al que acusó de no querer renunciar a sus ambiciones nucleares.

    El presidente estadounidense ha sugerido que este fin de semana podría haber una segunda ronda de contactos en la capital paquistaní, pero no ha sido confirmado de forma oficial.

  • EE.UU. afirma que busca un alto el fuego «duradero y efectivo» con Irán

    EE.UU. afirma que busca un alto el fuego «duradero y efectivo» con Irán

    Estados Unidos está intentando alcanzar un alto el fuego «duradero y efectivo» con Irán para poner fin a la guerra, según declaró este jueves el subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau. Durante un foro en el centro de pensamiento Atlantic Council en Washington, Landau señaló que ambas partes han expresado su disposición a lograr un acuerdo, aunque «ha sido más difícil en los detalles, en cuanto a hasta dónde se extiende, a quién cubre y qué operaciones abarca».

    «Estamos en conversaciones en este momento para tratar de concretar todo eso», agregó el subsecretario de Estado.

    El acuerdo temporal de alto el fuego, alcanzado en la madrugada del miércoles, tiene una duración de dos semanas y está condicionado a que Irán reabra el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio global de hidrocarburos. Sin embargo, la tregua está en riesgo debido a la escalada de los ataques israelíes en el Líbano.

    Landau también indicó que, en términos generales, Estados Unidos ha logrado los objetivos militares de la ofensiva iniciada el 28 de febrero, que tenían como fin debilitar las capacidades navales y de misiles de Irán.

    «Tengo esperanza. Aunque nunca se sabe, las cosas son provisionales, y el régimen iraní es aún más opaco que de costumbre, pero estamos trabajando muy duro para poner fin a la campaña militar», afirmó.

    El conflicto, que ha dejado al menos trece soldados estadounidenses muertos, ha puesto a la Administración de Donald Trump en una situación difícil. A menos de un mes de las elecciones de medio mandato, el aumento de los precios de la gasolina, causado por el bloqueo de Ormuz, añade presión al gobierno estadounidense.

  • Prohiben visitas al mayor centro de detención de migrantes en EEUU por brote de sarampión

    Prohiben visitas al mayor centro de detención de migrantes en EEUU por brote de sarampión

    Las autoridades estadounidenses prohiben temporalmente las visitas al mayor centro de detención para migrantes en Estados Unidos, ubicado en la ciudad de El Paso (Texas), después de que se detectaran al menos 14 casos de sarampión.

    Camp East Montana, un complejo de grandes carpas con capacidad para unos 5,000 detenidos, permanecerá cerrado a los visitantes hasta mediados de marzo, según informó la congresista demócrata Verónica Escobar en un comunicado de prensa.

    Al menos 112 de los migrantes detenidos están «aislados», detalló la legisladora y denunció además que durante sus pasadas visitas al centro ha visto que el personal no usa tapabocas o medidas de protección para evitar que se propaguen infecciones de este tipo.

    La atención médica en este centro, indicó Escobar, pasa por alto «problemas médicos graves y es, en algunos casos, inexistente, incluso ante situaciones de salud urgentes».

    El brote de esta enfermedad, una de las más contagiosas, llega en medio de una ola de críticas y denuncias por parte de la oposición demócrata y organizaciones en defensa de los derechos humanos a las condiciones en los centros de detención para migrantes, especialmente en Texas.

    Es a su vez el segundo brote de una enfermedad altamente contagiosa que se hace público en Camp East Montana en lo que va de año. A principios de mes, al menos dos personas fueron contagiadas por tuberculosis.

    Tres personas han fallecido dentro del centro en lo que va de año: una de ellas por suicidio, otra tras una falla renal y el tercero por «homicidio» en un enfrentamiento con el personal del centro, según las versiones oficiales y filtraciones a medios estadounidenses.

    Bajo la actual Administración republicana de Donald Trump, las detenciones de migrantes en EE.UU. alcanzaron nivel récord: en enero tuvo detenidos a más de 73,000 migrantes, la cifra más alta desde la creación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en 2001, según datos filtrados a la cadena CBS News.

  • Trump dice que España es un «socio terrible» y que «nadie» le dirá si puede usar sus bases

    Trump dice que España es un «socio terrible» y que «nadie» le dirá si puede usar sus bases

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes que España es una aliado terrible y amenazó con cortar todo el comercio con España, tras la negativa del Gobierno de España a dejar usar las bases de Rota y Morón para atacar a Irán.

    «España esta siendo terrible, he pedido cortar todos los acuerdos con España», afirmó el mandatario estadounidense, en declaraciones desde el Despacho Oval tras reunirse con el canciller alemán, Friedrich Merz.

    Trump ha tachado de «poco amistosa» la postura de España de no permitir usar las bases en suelo nacional para lanzar la ofensiva contra Irán. «No tiene un gran liderazgo, es el único aliado de la OTAN que no acordó llegar al 5% y de hecho no pagan ni siquiera el 2%. Vamos a cortar todo el comercio», ha señalado.

    En este sentido ha puesto en duda que España pueda vetar el uso de las instalaciones militares. «Podemos usarlas cuando queramos, podemos volar y usarlas nadie nos va a decir (lo contrario)»,  aseguró.

    Trump, afirmó este martes que España ha sido «un socio deficiente» para la OTAN y advirtió de que «nadie» le impedirá utilizar sus instalaciones, después de que el Gobierno español prohibiera el uso de las bases de Rota y Morón en el contexto del conflicto en Irán.

  • Gianni Infantino llama a celebrar “juntos” el Mundial 2026 pese a llamados al boicot

    Gianni Infantino llama a celebrar “juntos” el Mundial 2026 pese a llamados al boicot

    El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reiteró este lunes desde Brasilia su postura a favor de que el Mundial de 2026 sea una celebración conjunta, pese a los llamados al boicot surgidos por la política antiinmigración impulsada por el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump.

    Infantino se refirió al tema tras reunirse con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en el Palacio de Planalto, donde destacó que el fútbol debe servir como un espacio de unión entre países y culturas.

    «Yo miro al futuro y para mí lo importante en este tipo de eventos futbolísticos, como el Mundial femenino o masculino, es unir a las personas y a los países de todo el mundo», afirmó el dirigente.

    El titular de la FIFA subrayó además la elevada demanda de boletos para el torneo, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, al asegurar que ya se han registrado más de 500 millones de solicitudes de entradas, una cifra que calificó como inédita.

    «La gente quiere ir y va a ir y celebrar juntos. Siempre, siempre celebramos juntos el fútbol», expresó, al ser consultado por un mensaje publicado en redes sociales por el expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien aconsejó a los aficionados «mantenerse alejados de Estados Unidos».

    Infantino, quien ha mantenido varios encuentros con Trump y a quien incluso entregó un reconocimiento por «su contribución a la paz mundial», insistió en la necesidad de que el fútbol sirva para unir a las personas, especialmente en el contexto actual.

    A los llamados de Blatter se sumó Oke Göttlich, directivo de la federación alemana de fútbol y presidente del club FC St. Pauli, quien respaldó la idea de considerar un boicot ante las amenazas de Trump a la Unión Europea y sus declaraciones sobre Groenlandia.

    El Mundial de 2026 se disputará entre junio y julio y será el más grande de la historia, con la participación de 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades anfitrionas en Canadá, México y Estados Unidos.

    El torneo marcará el regreso de la Copa del Mundo a suelo estadounidense, donde no se juega desde 1994, en un contexto de tensión social generado por las redadas contra migrantes impulsadas por la Administración Trump.

  • El mensaje de los groenlandeses a Donald Trump: Groenlandia no está a la venta

    El mensaje de los groenlandeses a Donald Trump: Groenlandia no está a la venta

    Los habitantes de Groenlandia consideran insultantes las insistentes amenazas de Donald Trump de comprar el territorio y tienen un mensaje directo y sencillo para el presidente estadounidense: el país no está a la venta.

    Aqqalu Jerimiassen, líder del partido liberal-conservador Attasut y diputado en el Parlamento groenlandés, es uno de los que exhibe la prenda, orgulloso pero a la vez con evidentes muestras de preocupación en su rostro.

    «No quiero vivir así. No quiero vivir con este miedo. Quiero poder dormir sin preocupación», explica cuando se le pregunta cómo está llevando el acoso de Trump.

    A preguntas de EFE, Jerimiassen, de 39 años, dice que su mensaje para el presidente estadounidense es simple.

    «Respeto. Somos sus aliados y lo seguiremos siendo. Cooperación, sí, podemos tener una buena cooperación. Pero ¿invasión?, no gracias. Siempre podemos ser amigos. No tenemos que enemistarnos», señala con gesto cansado.

    Otro político, el vicepresidente groenlandés, Múte B. Egede, declaró en una rueda de prensa en la noche del miércoles, que la población debe mostrarse unida para confrontar las crecientes presiones estadounidenses. También invitó a sacar a la calle la Erfalasorput, la bandera groenlandesa.

    «Tenemos una población pequeña, y con la presión que hay sobre nosotros, es completamente necesario cuidarnos mutuamente. Tenemos que darnos fuerza para conservar Groenlandia», dijo Egede.

    Un danés que vivió más de 20 años en Groenlandia, y que prefiere no ser identificado, explica a EFE que si para cualquiera la idea de ser comprado es ofensivo, para la cultura de los inuit, los indígenas del Ártico que son la inmensa mayoría de la población de la isla, lo es especialmente.

    «Ninguna cantidad de dinero sería capaz de comprar Groenlandia a los groenlandeses», afirma convencido.

    Y recuerda como hace un año, cuando Trump indicó por primera vez su intención de comprar Groenlandia y mientras trabajaba para una institución financiera en Nuuk, su oficina hizo un rápido cálculo del precio que tendría Groenlandia.

    «El resultado fue una cifra astronómica, entre 250 y 300 millones de coronas danesas (entre 40 y 47 millones de dólares o entre 33 y 40 millones de euros) para cada uno de los 57,000 habitantes de Groenlandia. Con esa cifra preguntamos a nuestros colegas groenlandeses si aceptarían una oferta tan astronómica. Todos la rechazaron», comenta.

    Por ponerlo en contexto, la cifra total es 3,26 veces más que la cantidad que según los medios estadounidenses, Washington estaría dispuesto a ofrecer por Groenlandia.

    El aventurero ártico José Trejo, uno de los principales expertos españoles en Groenlandia y que cada año pasa largas temporadas en la región, coincide en que los groenlandeses están totalmente opuestos a cualquier idea de formar parte de EE.UU.

    «Groenlandia no quiere pertenecer a los estadounidenses de ninguna de las maneras. Lo que pasa es que los estadounidenses van a pasar por encima como una apisonadora. Creo que los groenlandeses no están ni preparados, ni lo estamos los europeos, para la presión que va a generar Estados Unidos. Y tienen muchas fórmulas para presionar», explica.

    De vuelta a Jerimiassen, el político reconoce que se siente reconfortado por la respuesta internacional.

    «Estoy agradecido, de todo corazón, por la respuesta internacional. Realmente agradezco que los líderes de países extranjeros estén hablando de la gente de Groenlandia y que estén a nuestro lado. Significa mucho para todos nosotros», concluye.

  • El Gobierno de EE.UU. asegura que 650,000 inmigrantes irregulares han sido deportados

    El Gobierno de EE.UU. asegura que 650,000 inmigrantes irregulares han sido deportados

    La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó este jueves que EE.UU. ha «arrestado, detenido y deportado a sus países de origen» a más de 650,000 inmigrantes irregulares «gracias» a la Administración de Donald Trump.

    «Gracias al presidente Trump, tenemos a 2.6 millones de personas que han abandonado nuestro país y que, para empezar, no deberían haber estado aquí. Estaban aquí ilegalmente, y más de 650,000 de ellas fueron arrestadas, detenidas y deportadas a sus países de origen», anotó Noem en una conferencia de prensa en Nueva York.

    La titular de Seguridad Nacional agregó que «los dos millones que se marcharon voluntariamente» tienen la «posibilidad para regresar a casa y volver (a Estados Unidos) algún día por la vía legal, para así tener la oportunidad de disfrutar del sueño americano».

    Noem recordó, además, que mañana en Estados Unidos se celebra el Día de las Fuerzas del Orden y animó a los ciudadanos a «darles las gracias.

    “Cuando vean a un agente de Aduanas y Protección Fronteriza… Denles las gracias. Hagan algo amable por ellos. Invítenlos a almorzar», señaló.

    Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes han expresado su preocupación por las deportaciones masivas y las limitaciones prácticas al derecho de asilo en la frontera, señalando que estas políticas pueden poner en riesgo los derechos humanos de las personas afectadas.

    En 2003, EE.UU. creó el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), agencia encargada de la identificar, detener y deportar inmigrantes irregulares, así como de investigar delitos como trata de personas o contrabando trasnacional.

    Desde su creación, ha acumulado numerosas críticas y denuncias por discriminación y racismo que se han disparado desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, que lo ha convertido en la herramienta fundamental de su política de deportaciones masivas.

    Además del aumento de efectivos para las redadas en comercios, asociaciones y centros de trabajo, el ICE se beneficia de una interpretación más restrictiva de los derechos de los inmigrantes que permite a los agentes detenciones y deportaciones sin control judicial.

     

  • Petroleras de EE.UU. «no entrarán» pronto en Venezuela, pese al deseo de Trump: expertos

    Petroleras de EE.UU. «no entrarán» pronto en Venezuela, pese al deseo de Trump: expertos

    Tras el ataque militar de Washington que llevó a la detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump ha insistido en que su deseo ahora es que las grandes petroleras estadounidenses vuelvan a extraer petróleo del país suramericano.

    Sin embargo, lejos del entusiasmo que sugiere el discurso político, el ánimo dentro de la industria petrolera es cauteloso. La incertidumbre respecto al futuro de Venezuela, sumado a la alta suma de inversión requerida para que el país suramericano vuelva a los niveles de producción de los años 90, mantiene -por ahora- a los pesos pesados a la orilla.

    Una inversión que se mide en «décadas»

    Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de crudo del mundo: unos 303,000 millones de barriles, equivalentes al 17% del total global. La mayor parte se encuentra en la Faja del Orinoco, en forma de crudo extrapesado que requiere tecnología avanzada y grandes inversiones para ser explotado.

    Revivir el sector y aumentar la producción requeriría una inversión de capital de entre 8.000 y 9.000 millones de dólares anuales por los próximos 14 años, según un análisis publicado este lunes por la firma Rystad Energy.

    Como explica Mark Jones, catedrático de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Rice en Houston (Texas), «el horizonte temporal para el tipo de inversión del que estamos hablando en Venezuela se mide en décadas, no años».

    Chevron es la única petrolera estadounidense que aún tiene operaciones en Venezuela, después de que en 2007 el expresidente Hugo Chávez nacionalizara los últimos yacimientos petroleros operados por el sector privado, obligando a las grandes compañías extranjeras a aceptar un control mayoritario del estado, a través de Petróleos de Venezuela (PDVSA) o abandonar el país.

    Incluso con la participación de Chevron —cuyas empresas mixtas aportan alrededor del 27% de la producción nacional, unos 242.000 barriles diarios— Venezuela sigue siendo un actor marginal, con menos del 1% del suministro mundial.

    Contrario a lo que ha afirmado Trump, un leve aumento de la producción de crudo en Venezuela a corto plazo tendría un impacto «mínimo» en el mercado y los precios del petróleo, aseguran expertos, especialmente en un contexto en el que el petróleo está a su valor más bajo desde 2020, a un promedio de 69 dólares el barril.

    «Una parte importante de la base política de Trump está en contra de una intervención extranjera y una de las maneras que tiene el presidente para intentar calmarlos es diciendo que (la intervención en Venezuela) es beneficiosa para la economía de EE.UU.», indicó Jones.

    La incertidumbre sobre el futuro político del país, el recuerdo de un pasado de políticas de nacionalización de activos extranjeros y el bajo precio del barril mantienen a las grandes petroleras, como ExxonMobil y ConocoPhillips, escépticas sobre una vuelta a Venezuela.

    Incluso desde antes de que EE.UU. interviniera y depusiera a Maduro, la Casa Blanca ya estaba teniendo conversaciones con las petroleras y se encontraron con la misma respuesta de ahora: no tenemos deseo de invertir en Venezuela, de acuerdo con reportes en CNN y el portal Politico.

    Desazón para la industria local

    Aunque la producción de petróleo en EE.UU. está en máximos históricos (alrededor de 13.5-13.9 millones de barriles diarios), el ritmo de crecimiento está ralentizando porque se está perforando menos, ante la baja del precio del barril y los aranceles, según datos de la Agencia de Información de Energía de EE.UU. (EIA).

    Para Kirk Edwards, consejero delegado de la empresa energética con sede en Odessa (Texas), la insistencia de Trump por invertir en Venezuela envía el mensaje errado a los productores estadounidenses.

    «Estamos enviando nuestros empleos y ganancias al extranjero, en lugar de mantener precios adecuados en Estados Unidos para que nuestra gente pueda seguir perforando».

  • China, con la mirada puesta en el petróleo venezolano tras la caída de Maduro

    China, con la mirada puesta en el petróleo venezolano tras la caída de Maduro

    La captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos ha generado un terremoto geopolítico y ha elevado la incertidumbre en el sector petrolero, con su principal aliado y comprador, China, siguiendo la situación muy de cerca.

    Preguntado directamente en rueda de prensa por países como China y su interés en el petróleo venezolano, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró: “Estamos en el negocio del petróleo. Vamos a vendérselo. No vamos a decir que no vamos a dárselo. (…) Venderemos grandes cantidades de petróleo a otros países, muchos de los cuales ya lo están usando”.

    La mayoría de importaciones se produce con múltiples trasbordos a través de terceros países como Malasia o Cuba para ocultar su origen real, por lo que la calificadora de deuda S&P sigue considerando a China como el principal comprador mundial de crudo venezolano.

    Sin embargo, “el petróleo venezolano supone menos de un 5 % del total de importaciones de China”, matiza el jefe del Instituto de Política Energética de la Universidad de Xiamen, Lin Boqiang, en declaraciones recogidas por el diario hongkonés South China Morning Post.

    Según S&P, esos barriles se dirigen mayormente a refinerías independientes en la provincia oriental de Shandong que importan el crudo pesado a precios rebajados debido a las sanciones, y que lo procesan para aplicaciones como el asfaltado.

    Amortiguar el impacto

    Además, aunque Pekín mantiene las cifras en secreto, esa firma ya avanzó hace unos meses que el mayor importador mundial de petróleo se había embarcado en una campaña para elevar sus reservas estratégicas de ese material, algo que, precisamente, le permitiría amortiguar el impacto de incertidumbres como la de estos días.

    Neil Shearing, economista jefe de la consultora británica Capital Economics, recuerda también que la importancia de Venezuela a nivel mundial ha caído en las últimas décadas por la mala gestión: en los 70, producía un 8 % del suministro mundial de petróleo, cifra que ha caído ahora al 1 %.

    Así, el país sudamericano se encuentra actualmente en el puesto número 18 de productores mundiales. Y, aunque posee las mayores reservas del planeta, los costes de procesar el tipo de crudo del que dispone y de recuperar la producción a niveles simplemente de hace una década suponen importantes trabas, a las que se suma el aumento de la extracción en EE. UU. y los países de la OPEP.

    “En resumidas cuentas, no creemos que los eventos de este fin de semana alteren de forma material los mercados globales de petróleo y, por consiguiente, tampoco los pronósticos económicos mundiales”, apunta Shearing.

    Implicaciones geopolíticas

    El experto sí que cree que hay una lectura geopolítica que vincula a China, EE. UU. y Venezuela: “Venezuela se había convertido en el aliado más fiel de China en Latinoamérica, una postura que generaba malestar en todo el espectro político en Washington”.

    “Si surge un Gobierno alineado con EE.UU., supondría que otro importante productor de materias primas se aleja de China para volver a acercarse a EE. UU.”, agrega Shearing, en referencia a la aproximación de posturas de Washington con Arabia Saudí en los últimos meses.

    De hecho, Bloomberg recuerda que Pekín se convirtió en un financiador clave para Caracas, con más de 60.000 millones de dólares en préstamos respaldados por el petróleo hasta 2015. Forbes sitúa en hasta 19.000 millones las devoluciones pendientes, ahora sumidas en la incertidumbre ante la caída de Maduro.

    La prensa oficial china también se ha referido a la cuestión petrolera: el rotativo nacionalista Global Times afirmó anoche que el impacto a corto plazo será “mínimo”, pero sí advierte de que una mayor influencia de EE.UU. sobre las mayores reservas del mundo podría traducirse en una “manipulación” de los precios globales.

    “Pekín condenará las acciones de EE. UU. Pero dudo que China haga mucho más que eso”, pronostica Bonnie Glaser, vicepresidenta del laboratorio de ideas estadounidense German Marshall Fund of the United States, en declaraciones a medios locales.

    “Venezuela no está entre los intereses prioritarios de China, y hay muchos más inconvenientes que ventajas en llevar a cabo acciones que compliquen la capacidad de Trump de anotarse una victoria”, incide la analista.