El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reiteró este lunes desde Brasilia su postura a favor de que el Mundial de 2026 sea una celebración conjunta, pese a los llamados al boicot surgidos por la política antiinmigración impulsada por el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump.
Infantino se refirió al tema tras reunirse con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en el Palacio de Planalto, donde destacó que el fútbol debe servir como un espacio de unión entre países y culturas.
«Yo miro al futuro y para mí lo importante en este tipo de eventos futbolísticos, como el Mundial femenino o masculino, es unir a las personas y a los países de todo el mundo», afirmó el dirigente.
El titular de la FIFA subrayó además la elevada demanda de boletos para el torneo, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, al asegurar que ya se han registrado más de 500 millones de solicitudes de entradas, una cifra que calificó como inédita.
«La gente quiere ir y va a ir y celebrar juntos. Siempre, siempre celebramos juntos el fútbol», expresó, al ser consultado por un mensaje publicado en redes sociales por el expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien aconsejó a los aficionados «mantenerse alejados de Estados Unidos».
Infantino, quien ha mantenido varios encuentros con Trump y a quien incluso entregó un reconocimiento por «su contribución a la paz mundial», insistió en la necesidad de que el fútbol sirva para unir a las personas, especialmente en el contexto actual.
A los llamados de Blatter se sumó Oke Göttlich, directivo de la federación alemana de fútbol y presidente del club FC St. Pauli, quien respaldó la idea de considerar un boicot ante las amenazas de Trump a la Unión Europea y sus declaraciones sobre Groenlandia.
El Mundial de 2026 se disputará entre junio y julio y será el más grande de la historia, con la participación de 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades anfitrionas en Canadá, México y Estados Unidos.
El torneo marcará el regreso de la Copa del Mundo a suelo estadounidense, donde no se juega desde 1994, en un contexto de tensión social generado por las redadas contra migrantes impulsadas por la Administración Trump.



