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  • Los archivos digitales abren las puertas a los alemanes al pasado nazi de sus familias

    Los archivos digitales abren las puertas a los alemanes al pasado nazi de sus familias

    Decenas de miles de alemanes comprueban actualmente si algún familiar perteneció al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, el partido nazi, gracias a las nuevas posibilidades de acceso a archivos digitales y, según los expertos, al paso de décadas que han distanciado a la población de la etapa más oscura del país.

    Michael, un vecino del barrio berlinés de Rixdorf, es uno de los alemanes que ha buscado estos días en los archivos de miembros del partido nazi que ha puesto a disposición de sus lectores el diario Süddeutsche Zeitung, una de las publicaciones que, junto a los semanarios Die Zeit o Der Spiegel, permiten desde hace unos meses este tipo de investigaciones familiares.

    En presencia de EFE, Michael buscó el nombre de su abuelo, «Erich Bothke», de quien este cuadragenario sabe que fue militar del Ejército.

    Michael respiró aliviado al ver que no figuraba en las respuestas del buscador.

    «Acabo de enterarme de que mi abuelo no era nazi», dijo a EFE.

    «Al final, se ha confirmado lo que mi madre y mi tío decían, que no creían que él hubiera colaborado con ellos’», añadió en alusión a los nazis este berlinés, quien reconoció que albergaba dudas sobre el relato vital de su abuelo, «el militar».
    Estados Unidos abrió la vía

    De haber sido su abuelo miembro del partido nazi, Michael podría haber encontrado en la web los datos que hubiera tenido que dar a la formación que lideró Adolf Hitler.

    Por ejemplo, el domicilio, estado civil cuando se hizo miembro, la ocupación y todo de cuanto quedó constancia en los ficheros nacionalsocialistas, de los que se pudieron conservar aproximadamente un 80 %.

    Desde que se publicaran en Estados Unidos a principios de este año los documentos que habían quedado en manos de las autoridades estadounidenses tras la Segunda Guerra Mundial, varios medios alemanes han desarrollado herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para facilitar a sus lectores el acceso a los ficheros.

    Michael, un vecino del barrio berlinés de Rixdorf, es uno de los alemanes que ha buscado estos días en los archivos de miembros del partido nazi que ha puesto a disposición de sus lectores el diario Süddeutsche Zeitung, una de las publicaciones que, junto a los semanarios Die Zeit o Der Spiegel, permiten desde hace unos meses este tipo de investigaciones familiares.EFE

    Millones de búsquedas

    Buscadores como el del semanario Die Zeit han registrado millones de búsquedas.

    «La acogida que ha tenido esta herramienta ha superado con creces nuestras expectativas», reconoció a EFE Johanna Schacht, responsable de comunicaciones de Die Zeit.

    Julie Wolrab, directora científica del Centro de Documentación del Nacionalsocialismo de Friburgo (sur), celebró en declaraciones a EFE la aparición de los buscadores.

    «Facilitan la búsqueda y ofrecen un acceso mucho más sencillo» a una información que ha costado transmitir entre familias, porque «durante generaciones, prácticamente no se habló de ello», según Wolrab.

    Hasta la publicación en la red de los documentos, sólo el Archivo Federal de Alemania, institución encargada de conservar las fichas de miembros del partido nazi, podía atender a los ciudadanos que querían investigar el pasado de sus familiares.

    Pero las consultas allí podían prolongarse durante meses, aunque desde dicha institución señalaron a EFE que en los últimos meses se ha producido un aumento de las peticiones de información.

    Un mito: «Mi abuelo no fue nazi»

    La tecnología digital, pero también el paso del tiempo, han permitido que los alemanes aclaren ahora el pasado de sus familias, algo que era muy necesario, según Frank Bajohr, profesor de historia en la Universidad de Múnich e investigador del Centro de Estudios sobre el Holocausto del Instituto de Historia Contemporánea.

    Porque tras el fin de la Segunda Guerra Mundial se instaló en cada alemán una idea según la cual «todos los demás eran de algún modo criminales, pero mi abuelo no y mis familiares tampoco», explicó Bajohr.

    Pero ahora que la mayoría de la generación que vivió el Tercer ‘Reich’ ha muerto, «se puede hablar con más distancia, de forma imparcial, sin el peso de los debates incómodos en el ámbito familiar o incluso en público», abundó este historiador.

    Esa incomodidad hizo que persistieran para Michael, el vecino de Rixdorf que habló con EFE, las dudas sobre el pasado de su abuelo militar.

    «Siempre pudo haber un poco de duda, una sombra de duda. Pero ahora no la tengo», concluyó.

  • Kanye West dice tener trastorno bipolar y se disculpa por comentarios antisemitas

    Kanye West dice tener trastorno bipolar y se disculpa por comentarios antisemitas

    El rapero estadounidense Ye, antes conocido como Kanye West, se disculpó públicamente este lunes en una página publicitaria en el Wall Street Journal titulada «A quienes he herido», en la que pidió perdón por sus comentarios antisemitas y los atribuyó a su trastorno bipolar.

    En su carta publicada en una página completa de la edición impresa del Wall Street Journal, West, que en 2021 se cambió legalmente de nombre a Ye, atribuyó sus comentarios antisemitas a un trastorno bipolar tipo 1, que vincula a una lesión cerebral sufrida en un accidente de coche hace veinticinco años.

    «En ese estado fracturado, me incliné hacia el símbolo más destructivo que pude encontrar, la esvástica, e incluso vendí camisetas con ella. Me arrepiento y nada me excusa de lo que hice. No soy nazi ni antisemita, amo a los judíos», expresó el artista.

    Ye escribió que cayó en un «episodio maníaco de cuatro meses de comportamiento psicótico, paranoide e impulsivo» a principios de 2025, que «destruyó» su vida y, «a medida que la situación se convirtió en insostenible, había momentos que no quería estar aquí», relató.

    El artista agregó que su esposa, Bianca Censori, le animó a «finalmente buscar ayuda» y que ha encontrado » un nuevo punto de partida y un nuevo equilibrio gracias a un régimen eficaz de medicación, terapia, ejercicio y vida saludable».

    En ocasiones anteriores, Ye había declarado públicamente no tener trastorno bipolar, sino haber estado diagnosticado con autismo.

    En los últimos años, Ye ha causado polémica con declaraciones antisemitas y racistas; por ejemplo, en una serie de publicaciones en X el año pasado dijo ser nazi y elogió a Adolf Hitler.

    El controvertido cantante estadounidense lo catalogó hoy de «comportamiento imprudente» y se disculpó: «No pido simpatía, espero ganarme el perdón».

    Precisamente ese tipo de comentarios lo sumieron en una crisis reputacional casi permanente y llevaron a que la marca deportiva Adidas rompiera en 2022 un contrato para comercializar sus productos de la marca Yeezy.

    En su carta, Ye también pidió perdón hoy a la comunidad negra, a la que agradece su apoyo en los «buenos y malos momentos, y tiempos más oscuros», y a la que dice haber «decepcionado». 

  • ADN revela que Hitler padecía síndrome genético que afectó su desarrollo sexual

    ADN revela que Hitler padecía síndrome genético que afectó su desarrollo sexual

    El dictador alemán Adolf Hitler padecía el síndrome de Kallmann, un trastorno genético que impide la pubertad normal y afecta el desarrollo de los órganos sexuales, según revela un análisis de ADN difundido por el Canal 4 de la televisión británica.

    El hallazgo forma parte del documental “ADN de Hitler. Proyecto de un dictador”, que será estrenado este sábado. La investigación fue dirigida por la genetista Turi King, reconocida por haber identificado en 2012 los restos del rey Ricardo III, monarca inglés del siglo XV.

    Para el estudio, los investigadores secuenciaron el ADN extraído de un trozo de tela ensangrentada del sofá en el que Hitler se habría suicidado en 1945, durante los últimos días del Tercer Reich en su refugio de Berlín. Según el documental, uno de los soldados aliados que ingresó al búnker se llevó el pedazo de tela como recuerdo, el cual ha sido conservado durante décadas.

    El diagnóstico genético es coherente con antiguos registros médicos. En 2010, investigadores alemanes hallaron documentos de la prisión de Landsberg —donde Hitler fue encarcelado tras el fallido golpe de Estado de 1923— que señalaban que padecía criptorquidia, es decir, que uno de sus testículos no había descendido completamente.

    El síndrome de Kallmann, además de afectar la producción de testosterona, puede estar asociado a micropene en algunos pacientes, y suele implicar bajos niveles hormonales y falta de desarrollo sexual secundario.

    Turi King explicó que la motivación detrás del proyecto fue puramente científica, y que si bien muchos laboratorios se negaron a participar, ella decidió hacerlo “con el máximo rigor y responsabilidad”.

    “La genética no justifica en absoluto lo que hizo Hitler”, aclaró en el documental.

    King también descartó la hipótesis de que el dictador tuviera ascendencia judía, una teoría que ha circulado durante años sin fundamento concluyente.

    “Si Hitler hubiera conocido los resultados de su ADN, probablemente se habría condenado a sí mismo a las cámaras de gas”, reflexiona King, aludiendo a las políticas eugenésicas que promovió el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

     

     

  • «Mi Lucha» de Adolf Hitler, 100 años de un panfleto sangriento

    «Mi Lucha» de Adolf Hitler, 100 años de un panfleto sangriento

    Las consecuencias del ascenso del nazismo al poder en 1933 ya se podían prever en «Mein Kampf» (Mi Lucha), el panfleto escrito por Adolf Hitler, cuyo primer tomo se publicó el 18 de julio de 1925 y donde exponía sus planes de anexar a Austria y de conquistar «espacio vital» para Alemania en el este de Europa, y donde no escondía su antisemitismo visceral que luego desembocaría en el Holocausto.

    Sin embargo, en su momento el libro no fue tomado en serio y no se calibró la amenaza que significaba el ascenso de un personaje como Hitler porque muchos pensaban que no necesariamente los hechos vienen detrás de las palabras como lo afirma la politóloga Barbara Zehnpfennig en un artículo.

    Hitler escribió el primer tomo de su libro estando prisionero en la fortaleza de Landsberg por el intento de golpe de Estado del 9 de noviembre de 1923.

    El libro «Mi Lucha», entre otras publicaciones el pasado mayo en la estación de Málaga. EFE/ Rodrigo Zuleta

    Durante mucho tiempo se dijo que Hitler había dictado el libro a Rudolf Hess, quien sería su segundo tras la toma del poder, pero las investigaciones más recientes apuntan a que lo escribió directamente, en una máquina de escribir portátil que le había regalado una admiradora y utilizando resmas de papel que le hacía llegar a la cárcel Winifred Wagner, la nuera del compositor

    Ventas millonarias

    Hasta enero de 1933 se vendieron 287 mil ejemplares de «Mi lucha». A partir de ese momento, con la toma del poder por parte de los nazis, las ventas se dispararon y al terminar la II Guerra Mundial se habían superado los 12 millones de ejemplares vendidos.

    En 1945 el libro había sido traducido al menos a 17 idiomas entre los que había dos traducciones fragmentarias al español -una en Barcelona en 1935 y otra en Ávila en 1937 sin que se especificase el traductor- y una completa en México, de la editorial Herrerían, en 1941 y en versión de Augustín Aragón Leiva.

    Sin embargo, siempre ha estado en el aire la pregunta de, si además de haber sido vendido, el libro también había sido leído.

    Las consecuencias del ascenso del nazismo al poder en 1933 ya se podían prever en «Mein Kampf» (Mi Lucha). EFE/ Salvador Martínez-Mas

    «Hubo reacciones a ‘Mi lucha’ de contradictores políticos y de periodistas cristianos y de algunos sindicatos, pero la mayoría se limitaba a algunos aspectos parciales o a la parte biográfica del libro», escribe Zehpfenning.

    La politóloga destaca un texto publicado en 1932 por el entonces diputado Theodor Heuss -que después sería el primer presidente alemán tras la guerra- que se titulaba «El camino de Hitler».

    Sin embargo, y aunque Heuss se ocupa en detalle y críticamente del libro, subestimó la dinámica que podía desatar la programática subyacente y, dice Zehnpfennig, «como muchos otros liberales creyó que Hitler podía ser domesticado a través del parlamento».

    Un anuncio del horror

    Ian Kerschaw, autor de una de las biografías de referencia de Hitler, dice que «Mi lucha» «es la expresión más clara y completa» de lo que el dictador nazi «pensaba y planeaba hacer».

    Sin duda, el deseo de que Alemania se anexionara Austria y la idea de que debía conquistar Lebensraum (espacio vital) en el este de Europa pueden ser vistos como un anuncio de la política expansionista que caracterizaría al régimen nacional socialista.

    En el texto se pueden encontrar también pasajes de lo que se ha llamado «antisemitismo eliminatorio», que puede verse como un anticipo del Holocausto.

    El primer tomo se publicó el 18 de julio de 1925 y exponía sus planes de anexar a Austria y de conquistar «espacio vital» para Alemania en el este de Europa. EFE/ Salvador Martínez-Mas

    En el segundo tomo habla incluso de que en 1914 se había debido someter a gas venenoso a 12 mil 0 14 mil «hebreos», lo que -leído desde lo que ocurrió después- puede entenderse como un anticipo de Auschwitz.

    El historiador Andreas Wirsching, que impulsó la publicación de una edición crítica desde el Instituto de Historia Contemporánea de Múnich, considera que hay una relación entre la forma en que los contemporáneos subestimaron el libro y la forma de cómo subestimaron al propio Hitler.

    Después de la guerra, siguieron apareciendo ediciones pese a que inicialmente hubo una prohibición -que no afectaba al mercado de lengua inglesa- y a que a partir de 1965 el Ministerio de Finanzas bávaro, a quienes los aliados habían cedido los derechos, rechazaba sistemáticamente las peticiones para obtener una licencia de publicación.

    El 1 de enero de 2016 los derechos quedaron libres y -de cara a esa fecha- el Instituto de Historia Contemporánea de Múnich preparó su edición crítica monumental dirigida por Chistian Hartmann.