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  • La reforma paramétrica de pensiones: ¿logrará cumplir las condiciones del FMI?

    La reforma paramétrica de pensiones: ¿logrará cumplir las condiciones del FMI?

    La reforma de pensiones, originalmente planteada para 2026 en el programa del Servicio Ampliado del Fondo (SAF) que El Salvador sostiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y pospuesta para 2027, está amarrada a un objetivo más de consolidación fiscal y sostenibilidad de las finanzas públicas que de mejora de las pensiones.

    En sus informes, el organismo, además de sugerir cambios en los parámetros como edad de jubilación y tasa de cotización, manifiesta la necesidad de un sistema que pueda sostenerse financieramente y que contenga los costos fiscales de la reforma de 2022. Plantea expresamente que la propuesta de reforma debe “fortalecer la sostenibilidad del sistema y generar ahorro fiscal”.

    También, sostiene que el Estado debe reducir su dependencia del ahorro acumulado en los fondos previsionales, ya que alrededor del 89 % de los ahorros administrados por las Administradoras de Fondos para Pensiones (AFP) están invertidos en deuda del Estado para cumplir obligaciones con el sistema público de pensiones. La propuesta de reforma que espera el FMI debe «dotar al sistema de pensiones de bases sólidas, al tiempo que se contienen los costos fiscales y los pasivos contingentes».

    El FMI indica que el Estado, además, debe reconocer sus obligaciones en el pago de intereses luego del período de gracia concedido tras la reforma de 2022 que aumentó las pensiones.

    Para 2027, el FMI ya no habla de una reforma en general sino de una reforma paramétrica de pensiones en línea con las recomendaciones del FMI.

    ¿Pero será suficiente una reforma paramétrica para cumplir las exigencias financieras que supone esta reforma de pensiones que se hará en 2027?

    El economista Carlos Acevedo considera que podría lograrlo solo si se suben suficientemente las tasas de cotización y la edad de jubilación, que podría ser los cinco años.

    «Si la reforma puede resolver esos desafíos, en teoría, sí pudiera. Si subís lo suficiente la edad de jubilación, si subís lo suficiente la tasa de cotización y si ajustas la tasa de reemplazo, sí pudiera responder a la preocupación de hacerla sostenible», indica.

    Sin embargo, no cree posible que el Gobierno deje de tomar prestado del Fondo de Pensiones y no ve posible que un impuesto a las riquezas pueda ser la solución, sobre todo si también se busca atraer inversión extranjera.

    Acevedo considera que un ajuste a la tasa de reemplazo, a la baja, podría beneficiar la sostenibilidad de la reforma sin embargo, cree que ya está suficientemente baja.

    «La tasa de reemplazo está en lo que serían los mínimos estables. Porque recordemos que venimos de tasa de reemplazo del 100%. La tasa de reemplazo, ahora de la gente que ha cotizado toda su vida laboral dentro del sistema privado, anda por menos del 30%. Claro, si se quiere hacer el sistema sostenible, habría probablemente que ajustar también a la baja la tasa de reemplazo», indica.

    «Si se ajustan suficientemente los parámetros pudiendo bajar la tasa de reemplazo, probablemente se logra la sostenibilidad financiera, pero sería absolutamente inaceptable del punto de vista social y político. Yo creo que la tasa de reemplazo ya está suficientemente baja». Carlos Acevedo, economista.

    Según el economista el Estado no podría devolver los intereses no pagados al Fondo de Pensiones y tampoco cree que sea necesario.»Creo que lo que se va a hacer es devolverlo un esquema de anualidades vencidas, unos 20 o 25 años de anualidades vencidas».

    Para Acevedo, la solución para lograr un sistema de pensiones sostenible no es fácil. Descarta propuestas que buscan una devolución de la deuda de pensiones porque tampoco considera que el Estado tenga capacidad. «¿Y dónde lo saca? Ese dinero ya se pagó en pensiones a los jubilados», cuestionó.

    Para el economista Rommel Rodríguez, es posible que una reforma paramétrica logre estabilizar el sistema de pensiones sin una reforma estructural y continuando el mecanismo de préstamo del Fondo de Pensiones al Estado.

    “Sí se puede nivelar o estabilizar o equilibrar un sistema de pensiones única y exclusivamente mediante la modificación de sus parámetros, que ya sabemos aumento de la tasa de cotización, el tiempo de trabajo, que sería impopular totalmente, la edad de jubilación, la fórmula cómo se calcula la pensión, la comisión AFP, pero esta sí sería impopular». Rommel Rodríguez, economista.

    Rodríguez también considera la posibilidad de que el Estado asuma la administración de los fondos y, al tomarlos, «desaparece» contablemente la deuda de pensiones. Otra posibilidad, señaló, es un impuesto, sin embargo, observa que sería una medida dolorosa.

    Para la Mesa por una Pensión Digna, la población salvadoreña suele cometer «el error de asociar la palabra reforma con un incremento en sus beneficios», pero que la reforma paramétrica del Fondo Monetario Internacional (FMI) solo busca «proteger las cuentas del Estado, no al pensionado» para «garantizar la devolución del préstamo que hará al Gobierno a través del Servicio Ampliado del Fondo (SAF)» y no necesariamente de mejorar las pensiones con la reforma exigida.

    Esta organización también se plantea la pregunta si una reforma paramétrica de subir la tasa de cotización del 17 % al 20 % sería suficiente para alcanzar el «equilibrio actuarial», es decir, lograr un sistema previsional sostenible como lo plantea el FMI, pero advierte que aumentar «desproporcionadamente» la tasa de cotización sería «contraproducente, ya que encarece el costo laboral formal, castiga la creación de empleo y exacerba la informalidad, contrayendo irónicamente la base de recaudación».

    «Obligar a una base decreciente de cotizantes formales a financiar el enorme déficit estatal destruirá el dividendo demográfico salvadoreño. Esto demuestra que la variable fiscal, sin la variable de cobertura e inclusión, conduce al colapso demográfico-financiero. Por ende, la reforma no puede ser paramétrica; debe ser una reingeniería estructural». Mesa por una Pensión Digna.

    Según la Mesa, «aceptar sumisamente» una reforma «estrictamente paramétrica en 2027 equivale a prescribir analgésicos a un paciente que sufre una hemorragia arterial», alterando edades, montos de contribución y fórmula «sin reestructurar la matriz de gobernanza y las fuentes de rentabilidad». Lo califica como «un fraude intergeneracional».

    Advierte que esto provocará un «espejismo» que logrará satisfacer las demandas de sus acreedores internacionales con «una clase trabajadora empobrecida y un mercado laboral asfixiado».

    «El déficit estructural de más de $20,865 millones no desaparecerá; simplemente detonará con mayor ferocidad cuando la presente generación alcance la tercera edad», augura la organización, lo cual señala termina por alejar más a los trabajadores informales y de bajos ingresos del sistema previsional.

    La Mesa cree que la reforma no debería ser paramétrica sino estructural. También, sugiere que la Cuenta de Garantía Solidaria (CGS) «debe ser cofinanciada sustancialmente mediante ingresos de impuestos progresivos sobre el gran capital.

  • La deuda de pensiones creció $92 millones en enero y llegó a $11,333 millones

    La deuda de pensiones creció $92 millones en enero y llegó a $11,333 millones

    La deuda estatal de El Salvador con los fondos privados de pensiones alcanzó en enero los $11,333.45 millones, tras sumar $92.32 millones adicionales en el primer mes de 2026, de acuerdo con datos del Banco Central de Reserva (BCR) divulgados este viernes 27 de febrero.

    Las cifras, retomadas por el BCR del Instituto Salvadoreño de Pensiones (ISP), indican que el saldo pasó de $11,241.13 millones en diciembre de 2025 a $11,333.45 millones en enero recién pasado.

    En términos interanuales, la deuda acumulada creció $761.05 millones respecto a enero de 2025, cuando totalizaba $10,572.4 millones, lo que equivale a un incremento aproximado de 7.2 %.

    Estos recursos provienen de los descuentos aplicados a los salarios de los trabajadores y son captados por el Gobierno mediante la emisión de títulos valores que el ISP coloca y que las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) están obligadas a adquirir.

    Actualmente, los Certificados de Obligaciones Previsionales (COP) suman $2,939.26 millones. A esto se añaden $8,394.19 millones en Certificados de Financiamiento de Transición (CFT), instrumentos que no pagan capital ni intereses desde la reforma aprobada por la Asamblea Legislativa, dominada por Nuevas Ideas, a finales de 2022.

    Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), esta modificación llevó a que 89 % de los activos administrados por las AFP —que en 2024 alcanzaron $14,900 millones— se mantengan invertidos en títulos de deuda pública, directa o indirectamente a través de bancos e instituciones financieras.

    El FMI también advirtió que las pensiones del sistema privado comenzaron a pagarse con recursos de la Cuenta de Garantía Solidaria (CGS), un fondo común destinado a cubrir a los afiliados cuando agotan el saldo de sus cuentas individuales.

    Los salvadoreños están a la espera de que el Gobierno del presidente Nayib Bukele presente una nueva reforma al sistema de pensiones, compromiso adquirido con el FMI y cuyo plazo de entrega venció el pasado 10 de febrero.

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  • Solo dos de cada 10 salvadoreños ahorran para su pensión, la mayoría lo hace mediante una AFP

    Solo dos de cada 10 salvadoreños ahorran para su pensión, la mayoría lo hace mediante una AFP

    Solo el 20.1 % de los salvadoreños ahorra para una pensión en la vejez, reveló la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera, la cual evidencia que la mayoría lo hace porque el ahorro se aplica mediante un descuento en la planilla salarial.

    La encuesta, presentada el martes por el Banco Central de Reserva (BCR), consultó a los salvadoreños si en los últimos 12 meses habían ahorrado o cotizado para obtener una pensión en la vejez. Al respecto, un 79.9 % respondió que no, mientras que un 20.1 % afirmó que sí.

    Por zona geográfica, el porcentaje de personas que ahorran para una pensión se reduce a solo un 8.5 % en el área rural, frente a un 24.8 % en la zona urbana. En cuanto al género, el estudio muestra que los hombres ahorran más para la vejez, con un 28.1 % a nivel nacional, en comparación con un 13.6 % de las mujeres.

    El informe también evidencia que San Salvador es el departamento con mayor cobertura de ahorro previsional, ya que un 30.6 % de los encuestados afirmó contar con este tipo de protección, seguido de La Libertad con un 23.4 % y Cuscatlán con un 21 %.

    En la encuesta también se consultó por qué no cotiza para una pensión, a lo cual el 63.7 % respondió que es porque no tiene un empleo formal, seguido de un 11.8 % que afirmó que no dispone de dinero, un 11.2 % dijo que no está interesado y un 7 % ya está pensionado.

    ¿Cómo ahorran para la vejez?

    De acuerdo con la encuesta, el 82.9 % de quienes ahorran para su pensión lo hace porque tiene un descuento obligatorio como cotizante de una Administradora de Fondos de Pensiones (AFP). Tras la reforma previsional de 2022, el ahorro aumentó del 15 % al 16 % del salario: el aporte del trabajador es del 7.25 %, mientras que la contribución patronal asciende al 8.75 % mensual.

    Un 15.1 % señaló que mantiene una cuenta de ahorro personal con miras a la vejez, mientras que un 6.3 % indicó que guarda dinero en su casa. Además, un 0.9 % cuenta con un fondo de protección laboral, un 0.4 % participa en un fondo de inversión, un 2.4 % es cotizante del Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada (IPSFA) y un 1.6 % mencionó otros mecanismos de ahorro.

    La encuesta también consultó a las personas retiradas sobre el uso que dan a los fondos de su pensión. Con respuestas de opción múltiple, el 90 % indicó que los destina a gastos de subsistencia, el 47 % a salud y el 42.4 % a la atención de emergencias.

    Otros usos incluyen la compra de vivienda o vehículo (9.4 %), la ampliación o inicio de un negocio (4.1 %), vacaciones (2.1 %) y el pago de préstamos o deudas (12 %). Además, un 2.3 % señaló que, aunque recibe una pensión, no se considera retirado, ya que continúa trabajando.

  • Fondos para pensiones de la Cuenta de Garantía Solidaria se acabarán prevé S&P

    Fondos para pensiones de la Cuenta de Garantía Solidaria se acabarán prevé S&P

    La Cuenta de Garantía Solidaria (CGS), un fondo colectivo que sirve para pagar pensiones vitalicias y mínimas financiada con fondos de los trabajadores cotizantes de las AFP (administradoras de fondos para pensiones), se quedará sin reservas, pronosticó también la calificadora S&P Global Ratings, que esta semana mantuvo la perspectiva “estable” para El Salvador con una situación fiscal desafiante.

    S&P advirtió en un comunicado de prensa que podría bajar las calificaciones para El Salvador “en los próximos 6 a 12 meses” si los déficits fiscales se mantienen “elevados” agravado por el final del periodo de gracia que goza actualmente la deuda del Estado con los ahorros para las pensiones administrados por las AFP; y también advirtió que podría subir estas perspectivas “en los próximos 12 a 18 meses” si se mejora el desempeño fiscal.

    Durante su horizonte de proyección, la calificadora informó en el comunicado: “Esperamos que el fondo de solidaridad para el sistema de pensiones de contribución definida se quede sin reservas”.

    En su evaluación, la calificadora hace proyecciones hasta el año 2028.

    El agotamiento de la CGS fue prevista por el Estado antes de la reforma de 2022 cuando en 2020 advirtió que llegará a tener únicamente $3.03 millones en 2027 y que su saldo sería negativo en 2028 (-154.97 millones).

    Más información: ¿Se está acabando la Cuenta de Garantía Solidaria y qué sugieren los especialistas?

    El Fondo Monetario Internacional (FMI) también advirtió que la CGS se acabará en 2027 por la “generosidad de las pensiones” de los jubilados de la reforma de 2022 que dio beneficios “por encima de los ahorros acumulados en las cuentas individuales”.

    El artículo 119 de la Ley integral de sistema de pensiones aprobada en diciembre de 2022 establece que “el último garante de los compromisos que asume la CGS” es el Estado y que si los fondos son insuficientes “le corresponderá concurrir al Estado”. El Estado aún no revela en qué consistirá la próxima reforma de pensiones a la cual se ha comprometido con el FMI.

    La Cuenta de Garantía Solidaria (CGS) es una cuenta colectiva creada en la reforma de 2017 que sirve para pagar pensiones cuando a los jubilados se les agotan sus ahorros individuales, para pagar pensiones vitalicias del Sistema de Pensiones Público (SSP), pagar Certificados de Traspaso y devolver ahorros a los afiliados que no cumplen requisitos de jubilación.

    Es similar a un fondo solidario que les garantizó, a los cotizantes de las AFP, pensiones vitalicias.

    Esta CGS es principalmente financiada con el 6 % de los ingresos de los cotizantes de las AFP (sistema privado de pensiones), una tasa aportada por los empleadores, así como una cotización especial de los pensionados por vejez.

    Antes de la reforma aprobada en diciembre 2022, el Estado tenía la obligación de aportar a la CGS unos $160 millones (2.5 % de ingresos corrientes del presupuesto) pero esa obligación se derogó.

    El 80 % de los ahorros prestados al Estado

    La calificadora S&P aseguró que el 80 % de los ahorros de pensiones están prestado al Gobierno.

    Explicó que para financiar “el déficit previsional”, es decir, lo que le hace falta al Estado para pagar pensiones, “la ley obliga a las AFP a comprar “certificados previsionales” que ascendieron al 30 % del PIB al 2024” y que en total sumaron el 46% del PIB en 2024, “de los cuales el 80% se prestaron al gobierno”.

    Otro tema delicado: el fin del periodo de gracia

    Otro tema delicado de las obligaciones del Estado con las pensiones es que pronto finalizará el periodo de gracia concedido por las AFP para que el Estado siga pagando –capital e intereses– de lo que ha tomado prestado del ahorro de los cotizantes de las AFP.

    S&P recordó que en 2023 el gobierno reperfiló la deuda con las AFP por certificados de largo plazo, que incluyeron un período de gracia de cuatro años en intereses y capital.

    La calificadora advirtió que el gobierno no ha dicho cómo enfrentará estos pagos, e incluso señaló que podría haber una baja de calificación a El Salvador si hay déficits fiscales elevados y que ello subiría la probabilidad de incumplimiento de pago ante el fin de dicho periodo de gracia.

    En nuestra opinión, el fin del período de gracia del servicio de la deuda con los fondos de pensiones privados en 2027 aumentará la carga de intereses y mitigará cualquier ganancia esperada en superávit primario”. Calificadora S&P.

    “Una mayor claridad sobre la estrategia del gobierno para afrontar el fuerte aumento en los futuros pagos de deuda a los fondos de pensiones privados fortalecería la calidad crediticia”, indicó.

    Sin embargo, reconoció una reducción del déficit del Sistema Público de Pensiones (SPP) “debido a una estrategia de inversión más conservadora” aunque prevén que el sistema público de pensiones “seguirá dependiendo” de los fondos ahorrados en las AFP “para financiar sus déficits”.

    La expectativa sigue estando en la reforma previsional que el gobierno debe aprobar en 2026 según sus compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

  • Cae un 43 % la emisión de nueva deuda de pensiones en primer semestre de 2025

    Cae un 43 % la emisión de nueva deuda de pensiones en primer semestre de 2025

    La emisión de Certificados de Obligaciones Previsionales (COP) cayó en un 43 % en el periodo de enero a junio de 2025, respecto a enero a junio de 2024 según los datos publicados por el Banco Central de Reserva sobre la deuda que tiene el Estado con los fondos de pensiones de los trabajadores cotizantes de las AFP.

    Si bien de enero a junio de 2024, el Instituto Salvadoreño de Pensiones (ISP) emitió $621.49 millones en estos instrumentos de deuda estatal con los ahorros para pensiones, este tipo de emisiones se redujo a $351.82 millones de enero a junio de 2025.

    Hasta el primer semestre de 2025, el Estado, a través del Instituto Salvadoreño de Pensiones (ISP) adeuda un total de $10,876.81 millones a los ahorros de pensiones de los trabajadores cotizantes de las Administradoras de Fondos para Pensiones, de los cuales $8,394.77 millones es la deuda acumulada antes de la reforma de 2022.

    La nueva deuda estatal de pensiones, emitida y adquirida después de la reforma de pensiones de diciembre de 2022, llegó a $2,482.05 millones en junio.

    La reforma vigente desde 2023, que aumentó algunas pensiones, continuó con el mecanismo del uso de los fondos de pensiones del sistema privado para que el Estado pueda sufragar el pago de pensiones del sistema público.

    En 2023 hubo una exposición indirecta de los fondos de pensiones, a través de los bancos y los bonos de pensiones.

    En un informe publicado el 5 de marzo de 2024, el banco de inversión Barclays informó: “Sospechamos que el sistema de pensiones está financiando al gobierno mediante esquemas de représtamos a través del nuevo organismo de pensiones, el ISP y la banca comercial”.

    En esa ocasión, el bando de inversión expresó que “el ISP está emitiendo más COP de los necesarios”, ya que el déficit relacionado con las pensiones fue de $800 millones, que se financió con ahorros de pensiones privados que tienen la obligación de comprar todos los nuevos certificados de obligación previsional (COP) emitidos por el ISP.

    “Sin embargo, el ISP emitió $1,098 millones en COP el año pasado, lo que significa que casi $300 millones de los fondos se utilizaron para fines distintos a financiar el déficit pensional”, señaló. Citó que en 2023 el Banco Hipotecario emitió $225 millones en bonos cuyos principales compradores fueron los fondos de pensiones según los informes bursátiles.

    La emisión y un aumento de depósitos de $310.3 millones a principios de 2023 permitieron un aumento de inversiones de $506 millones que suponen “se financió principalmente con las AFP”.

  • Deuda estatal de pensiones cerró en $10,876.81 millones en junio de 2025

    Deuda estatal de pensiones cerró en $10,876.81 millones en junio de 2025

    La deuda de pensiones cerró en $10,876.81 millones a junio de 2025 luego de una emisión total de $2,482.05 millones en nuevos certificados estatales que han sido adquiridos por las Administradoras de Fondos para Pensiones (AFP) después de la reforma aprobada en 2022 y vigente a partir de 2023.

    Según el Banco Central de Reserva, la deuda estatal con los fondos de pensiones heredada de años anteriores, antes de reforma, asciende a $8,394.77 millones. Su monto no ha variado desde la reforma de 2022, gracias a un acuerdo entre el gobierno y las AFP para congelar por cuatro años las amortizaciones de intereses o capital de dicha deuda.

    La reforma de 2022 facultó al Instituto Salvadoreño de Pensiones (ISP), que antes era el Instituto Nacional de Pensiones de los Empleados Públicos (INPEP), a que emitiera Certificados de Obligaciones Previsionales (COP).

    La deuda anterior fue emitida a través de Certificados de Inversión Previsional (CIP) que eran emitidos por el extinto Fideicomiso de Obligaciones Previsionales (FOP) a tasas menores de rendimiento.

    El gobierno realizará una nueva reforma de pensiones a la luz del acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

    El acuerdo con el FMI busca una financiación adecuada del sistema de pensiones, la reducción de la dependencia estatal de los fondos de pensiones, la diversificación de las inversiones de los ahorros de los trabajadores cotizantes en las AFP y también buscan la contención de los costos fiscales asociados a la reforma de 2022.

    Está prevista la publicación de un informe actuarial para septiembre, la publicación de una propuesta de reforma de pensiones para el 10 de febrero de 2026 y la aplicación de la reofrma “a mediados de 2026” con las recomendaciones del FMI.

    El FMI mantiene vigente la negociación del Servicio Ampliado del Fondo (SAF) que incluye un financiamiento gradual de $1,400 millones y que en el fondo busca lograr una estabilidad financiera de El Salvador.