La Asociación Ágape de El Salvador realizó con éxito el XXVII Banquete del Amor 2026 en La Hacienda de los Miranda, en San Salvador, actividad que reunió a representantes del sector empresarial, cuerpo diplomático y aliados estratégicos con el objetivo de recaudar fondos para continuar impulsando sus programas de atención social.
El evento solidario reafirmó el respaldo de distintos sectores a la labor de Ágape, institución que durante más de 48 años ha trabajado en beneficio de poblaciones vulnerables en diferentes zonas del país.
Según la organización, los recursos obtenidos permitirán fortalecer y ampliar programas enfocados en salud, educación, seguridad alimentaria, atención al adulto mayor, salud rural preventiva, formación profesional y promoción de valores.
Durante el último año, Ágape brindó apoyo a más de 840,000 personas mediante 1,481,397 atenciones integrales, consolidándose como una de las organizaciones sociales de mayor impacto en El Salvador.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el testimonio de un joven profesional que llegó a la institución cuando era niño como beneficiario del programa “Anzuelo de Dios”. Gracias al acompañamiento recibido, logró continuar sus estudios, convertirse en docente y actualmente se desempeña como coordinador de la Escuela de Turismo y Mercadeo de los programas ESFE/Ágape.
La historia fue presentada como ejemplo del impacto transformador de la organización, al pasar de beneficiario a formador dentro de la misma institución que apoyó su desarrollo académico y profesional.
“El Banquete del Amor representa mucho más que un evento; es una expresión concreta de solidaridad y compromiso con quienes más lo necesitan. Gracias al apoyo de nuestros aliados, podemos continuar transformando vidas y llevando esperanza a miles de familias salvadoreñas”, expresó Roberto Kriete.
Entre las organizaciones aliadas reconocidas durante la actividad figuró Diario El Mundo. El directivo Arturo Argüello recibió un galardón en representación de nuestro medio.
La labor de Ágape continúa inspirada en el legado de su fundador, el padre Flavián Mucci, así como en el trabajo desarrollado posteriormente por el padre Jack Hoak, ambos recordados por su compromiso con las comunidades más necesitadas del país.
