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  • Novak Djokovic vence a Jannik Sinner y disputará final del Abierto de Australia ante Carlos Alcaraz

    Novak Djokovic vence a Jannik Sinner y disputará final del Abierto de Australia ante Carlos Alcaraz

    El serbio Novak Djokovic se impuso este viernes al italiano Jannik Sinner en un vibrante duelo de cinco sets (3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4) y avanzó a su undécima final del Abierto de Australia, donde enfrentará al español Carlos Alcaraz.

    El número uno del mundo, ganador de 24 títulos Grand Slam, resistió el empuje del italiano durante cuatro horas y nueve minutos, y logró revertir una racha negativa de cinco derrotas consecutivas ante Sinner.

    Con esta clasificación, Djokovic se convirtió en el segundo tenista en la historia de la Era Abierta en alcanzar una final individual con 38 años o más, junto al australiano Ken Rosewall, quien fue subcampeón en Wimbledon 1974 a los 39 años.

    El próximo domingo, el serbio buscará un nuevo título frente a Alcaraz, quien necesitó cinco horas y 27 minutos para eliminar al alemán Alexander Zverev con parciales de 6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4) y 7-5.

    El esperado duelo entre Djokovic y Alcaraz reeditará la rivalidad entre dos generaciones del tenis masculino, en una final que promete emociones intensas y alto nivel competitivo.

    El segundo jugador de la Era Abierta en alcanzar una final de un Grand Slam con 38 años o más después de Ken Rosewall, que fue subcampeón en Wimbledon 1974 con 39 años, ofreció un recital de juego y resistencia. Demostró su vigencia en la competición a pesar de que las preguntas sobre su retirada son más frecuentes que las de sus aspiraciones.

    El hombre récord de finales tardó cuatro horas y doce minutos en sellar su trigésima octava final en un grande y alargar su registro respecto a Roger Federer que se retiró con 32.

    Fue una lucha sin cuartel que mantuvo el tipo después del choque anterior, épico, entre Carlos Alcaraz y Alexander zverev, de cinco horas y media. El duelo entre Djokovic y Sinner completó una jornada de tenis inigualable.

    No se hundió el serbio a pesar del inicio fulgurante de Sinner que implantó su ley. El trabajo de Djokovic fue paulatino, poco a poco, de resistencia. De estar en el partido. De aprovechar su momento. Y lo hizo, respondió a cada contratiempo y supo jugar a su rival que firmó veintiséis saques directos pero que nunca pudo descolgar al serbio.

    Djokovic dio la sensación de ‘hacer la goma’. De ir y venir. De no poder aguantar el ritmo del transalpino, catorce años más joven, con más energía. Logró situarse en una final de Grand Slam en su decimoséptima temporada, ampliando así su récord de la Era Abierta de más temporadas con una participación en una final individual masculina de Grand Slam.

    El serbio logró su victoria 402 en un Grand Slam. Apunta ahora hacia su undécimo título del Abierto de Australia y ampliar su récord histórico de más títulos individuales masculinos del Abierto de Australia. Se apoderó del récord en solitario, por delante de Roy Emerson y Federer, tras derrotar a Rafael Nadal para ganar su séptimo título aquí en 2019, antes de sumar títulos en 2020, 2021 y 2023.

    Ahora, ante Alcaraz, aspira a convertirse en el jugador de mayor edad de la Era Abierta en ganar un título individual masculino de Grand Slam, y en el segundo hombre de la Era Abierta en ganar un título de Grand Slam con 37 años o más, después de Rosewall, quien ganó el título en el Abierto de Australia de 1972 con 37 años y 62 días.

    Tras cuatro horas y cuarto de lucha espera a Alcaraz que necesitó cinco horas y media para deshacerse de Alexander Zverev.

    «Este ha sido uno delos ambientes más especiales que he tenido nunca aquí. El precio de la entrada ha valido la pena. Tengo mucho respeto por Sinner es un gran jugador que me ha llevado al límite», añadió sobre la pista el serbio, feliz y con un público entregado, en puertas de una final histórica.

  • Carlos Alcaraz podría asegurar el número 1 con una final en el Masters de París

    Carlos Alcaraz podría asegurar el número 1 con una final en el Masters de París

    El español Carlos Alcaraz Garfia, actual número 1 del mundo, se encuentra en una posición favorable para terminar 2025 en lo más alto del ranking de la ATP tras la retirada de Jannik Sinner, su principal competidor, en el Masters 1,000 de Shanghái. Al murciano le bastaría llegar a la final en París-Bercy para alcanzar su objetivo, incluso si Sinner lograra ganar los tres torneos restantes de la temporada.

    A sus 22 años, Alcaraz, que recientemente se coronó en el ATP 500 de Tokio, decidió no participar en el torneo de Shanghái para recuperarse de una torcedura en el tobillo izquierdo, mientras que Sinner acudió con la intención de defender el título obtenido el año pasado. Sin embargo, su eliminación en la segunda ronda, tras caer 7-6 (3), 5-7, 2-3 y retirarse por calambres frente al neerlandés Tallon Griekspoor, le costó la retención de solo 50 puntos, dejándolo con un total de 10,000.

    Con esta situación, Alcaraz ostenta 11.340 puntos en el ranking ATP y, desde ahora, defenderá 300 puntos: 100 en el Masters 1.000 de París-Bercy y 200 en las Nitto ATP Finals en Turín. Sinner, por su parte, tendrá que exponer los 1.500 puntos ganados en 2024, y también participará en el ATP 500 de Viena, donde podría sumar puntos adicionales.

    Si Sinner ganara todos sus encuentros, Alcaraz podría asegurarse el número 1 a final de año simplemente alcanzando la final en París. Asimismo, podría alcanzar el mismo objetivo al llegar a semifinales, siempre que gane al menos uno de sus partidos en las ATP Finals.

  • Sinner es un robot; Alcaraz, por una vez, humano

    Sinner es un robot; Alcaraz, por una vez, humano

    Como cuando ‘Deep Blue’ venció a Gary Kasparov en 1997, el ordenador, el robot, volvió a doblegar al humano. Jannik Sinner derrocó a Carlos Alcaraz en Wimbledon y el italiano es campeón por primera vez en la Catedral (4-6, 6-4, 6-4 y 6-4).

    El juego del italiano, preciso, consistente, regular, siempre excelso, remontó al del español, confiado en el factor humano, pero que vivió un día en el que no le salía nada. El partido se podía resumir en las palabras de Alcaraz en el tercer set: «Desde el fondo de pista está siendo mucho mejor que yo», expresaba el español mientras la computadora de San Cándido hacía todos los movimientos de ajedrez necesarios para desfigurar al murciano.

    Y es que, aunque ganó el primer parcial, Alcaraz nunca pudo dominar el encuentro. Era el italiano el que dirigía desde el fondo, como a él le gusta, de lado a lado, con una colocación milimétrica, con precisión de cirujano. Era el partido que se había imaginado en su cabeza, el que había dibujado junto a Darren Cahill para vengar lo ocurrido en París.

    Para eso hacían falta dos ingredientes. Que Alcaraz no estuviera en modo superhéroe y, sobre todo, que Sinner hubiera superado los tres puntos de partido errados en Roland Garros. Él aseguraba en la previa que sí: «si no, no estaría aquí», y aunque muchos no se lo creían, durante las tres horas y tres minutos que duró la final, demostró que sí.

    Demostró que a los grandes, las experiencias como la de París solo les hacen mejorar, que no se estancan. Todo lo contrario. Porque lo normal, después de perder un primer set en el que iba 4-2 arriba y en el que el español se llevó cuatro juegos seguidos, era venirse abajo y volver a ver los fantasmas del Bosque de Bolonia de hace cinco semanas.

    Pero nada, este Sinner es otro, más maduro, igual de predecible, pero igual de difícil de contraatacar. Es como ese Leo Messi o ese Arjen Robben que sabías que te iba a recortar con la zurda, y que aunque lo había hecho mil veces antes, lo volvía a intentar y le volvía a salir bien.

    «Haga lo que haga le va a entrar», le admitía Alcaraz a su equipo, entregado al liderazgo de un tenista que en octavos de final estaba fuera ante Grigor Dimitrov, pero que utilizó esto como gasolina.

    En el segundo y tercer set, desplegó el mejor tenis de su carrera en hierba, con un saque impoluto, ganando más de un 70 % de puntos con primer saque y permitiendo en los segundos sets solo un punto de ‘break’. Salvado, claro, como la mayoría de llamadas de emergencia que recibió el italiano, como esas dos pelotas de rotura que llegaron con 4-3 en contra en el tercero, cuando la pista central se creyó que otra remontada inverosímil era posible.

    Sinner, con nervio en su raqueta, salvó el 15-40 con un segundo saque a la línea y el segundo lo entregó Alcaraz con un mal golpe. Cuando más miedo tuvo Sinner, cuando más hacía faltaba ponerle presión, el murciano no pudo. Hoy no era el día, hoy era el día de Sinner.

    Es el primer italiano en ganar Wimbledon, el primero en derrocar a Alcaraz en una final de Grand Slam y el mejor del momento, en hierba, la última superficie que le quedaba por domar. Ya tiene cuatro Grand Slams y ha ganado en Australia, Nueva York y Londres. Solo le falta Roland Garros, donde estuvo a un punto de coronarse.

    Una pena para Carlos, pero volverá. Aún le quedan muchos Wimbledon por ganar. Seguro.