La capital cubana vive un auge de vehículos eléctricos, especialmente triciclos adaptados para pasajeros, como alternativa ante la grave crisis energética que enfrenta la isla.
Estos medios de transporte se han convertido en una solución ante la escasez de combustible, que ha reducido significativamente la circulación de vehículos tradicionales.
«Estos triciclos resuelven bastante la situación. Lo único malo es que cuando llega una hora determinada empiezan a subir los precios», comentó Liset de la Caridad.
El costo del transporte representa un reto para muchos ciudadanos, en un contexto donde el salario mínimo ronda los 2.100 pesos cubanos mensuales.
Las principales avenidas de La Habana, antes llenas de autos y turistas, ahora muestran una notable disminución de vehículos a motor.
Asimismo, la crisis ha afectado sectores como el turismo, con restaurantes y hoteles cerrados y una reducción de vuelos hacia la isla.
Cuba enfrenta problemas energéticos desde 2024 debido a fallas en sus termoeléctricas y dificultades para importar combustible.
Ante esta situación, muchos ciudadanos han optado por nuevas formas de empleo, como conducir triciclos eléctricos.
«Al menos en este trabajo le brindamos un servicio a la población en medio del problema energético», explicó Alberto Duani.
El fenómeno también ha abierto oportunidades laborales para mujeres, como Yamiselis Alfonso, quien conduce uno de estos vehículos en rutas urbanas.
En paralelo, el Gobierno ha reducido el transporte público y priorizado servicios esenciales, incluso promoviendo el uso de triciclos para pacientes.
Pese a la llegada puntual de combustible importado, expertos advierten que la cantidad es insuficiente frente a la demanda nacional.
La expansión de estos vehículos refleja la adaptación de la población ante una crisis que sigue impactando la vida diaria en la isla.
