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  • El actor mexicano Diego Luna alerta sobre discursos de odio antimigrantes

    El actor mexicano Diego Luna alerta sobre discursos de odio antimigrantes

    El actor y director mexicano Diego Luna alertó sobre el auge de los discursos de odio y rechazo hacia las personas migrantes, una realidad que aborda en su película ‘Ceniza en la boca’, basada en la novela homónima de Brenda Navarro y que llega este viernes a los cines tras participar en la 74 edición del Festival de San Sebastián.

    «Hay como un orgullo en esos discursos de odio, en ese discurso ignorante, de rechazo. Hay mucha estridencia que acompaña estos discursos y es muy fácil capitalizarlo en términos políticos y en términos económicos. El miedo es muy rentable», señaló Diego Luna en una entrevista con Europa Press.

    La cinta transcurre en España y cuenta la historia de una joven que llega al país para reencontrarse con su madre, quien lleva ocho años trabajando ilegalmente para mantener a sus hijos. Luna considera que la película puede funcionar como «un espejo» de distintas sociedades al mostrar las dificultades que enfrentan las comunidades migrantes.

    «Yo lo veo en mi país y probablemente cuando esta película pase en otros países servirá como espejo para reflejar esos gestos de la sociedad que hablan de la peor parte de nosotros, esas pequeñas violencias veladas en lo cotidiano que las comunidades migrantes encuentran», explicó el cineasta, que considera que el cine puede ser una herramienta para favorecer el entendimiento.

    Luna espera que la historia permita al público ponerse en el lugar de quienes abandonan su país.

    «Ojalá que la película consiga que el espectador se ponga en los zapatos del otro. En el momento en el alguien reflexione por qué alguien deja todo detrás», ha señalado, antes de confiar en que ese ejercicio permita que los discursos de odio se transformen «en otra cosa, en respeto, en entendimiento y en generosidad».

    El director llegó al proyecto después de quedar marcado por la novela de Navarro.

    «Fue una lectura que me atravesó, me resonó por todos lados», ha explicado Luna, quien encontró en la obra una reflexión sobre «la ausencia materna y las fracturas familiares que la migración trae».

    «Cuando encontré eso ahí, ya no pude dejar de pensar en la historia, en este personaje, y a fantasear en cómo esta ausencia materna termina marcando y definiendo a este personaje femenino que interpreta Anna Díaz», ha relatado.

    Luna también destacó la «generosidad» de Navarro al permitir que el equipo desarrollara libremente su propia adaptación cinematográfica. «Nos dio muchísima libertad y eso se lo voy a agradecer siempre», ha asegurado.

    La migración también tiene una dimensión personal para Anna Díaz, quien interpreta a Lucila. La actriz conoció la novela después de obtener el papel y explicó que su propia experiencia familiar le permitió aproximarse al personaje, pues su madre también tuvo que emigrar.

    «Se me quedó grabado una frase del libro que decía que las madres intentan abrazar a sus hijas lastimadas y las hijas lastimadas no se dejan abrazar. Y creo que eso es parte de lo que sucede entre ellas, porque no se dan ese momento para platicar de mujer a mujer», afirmó.

    La vivienda y la precariedad son otros elementos presentes en la historia de Lucila, quien enfrenta dificultades para encontrar un espacio propio tras llegar a España.

    «Sin duda, este personaje le resulta muy difícil encontrar su espacio», ha explicado. La joven finalmente encuentra ese lugar en un piso compartido por seis mujeres y sus hijos. «Esa aparente incomodidad que para ella es todo lo contrario, es el abrazo que buscaba», ha señalado Luna, quien destaca cómo la historia muestra la manera en que una comunidad migrante se organiza y acompaña.

    Luna relaciona esa dimensión colectiva con la propia experiencia de acudir a una sala de cine.

    «El cine nos invita y nosotros acudimos primero a un encuentro con extraños con los que vamos a compartir la experiencia de asomarnos a través de la pantalla a la vida de otros que no conocemos y con la esperanza además de encontrar una conexión». «Lo que hacemos en el cine después estemos dispuestos a hacerlo afuera del cine», ha concluido Luna.

     

  • Diego Luna aborda la migración mexicana en «Ceniza en la boca»

    Diego Luna aborda la migración mexicana en «Ceniza en la boca»

    Diego Luna considera que la migración y el cambio climático representan dos de los principales desafíos del mundo actual, y eligió el primero para regresar a la dirección de largometrajes después de diez años con Ceniza en la boca, película presentada el sábado en el Festival de Cine de San Sebastián.

    El actor y director mexicano explicó que el cine puede contribuir a generar empatía frente a los discursos relacionados con la migración. Luna reconoció que «es fácil responder con miedo» ante este fenómeno y que «afloren las violencias», aunque considera que estas pueden «contrarrestar con empatía».

    Ceniza en la boca tiene como protagonista a Anna Díaz, quien interpreta a una joven mexicana que viaja a España acompañada de su hermano adolescente para reencontrarse con su madre, quien dejó México cuando ambos eran pequeños. Adriana Paz interpreta a la madre de los jóvenes.

    Los hermanos crecieron esperando el momento de reunirse nuevamente con su madre, pero su llegada a Madrid los enfrenta con las dificultades que acompañan la experiencia migratoria. Díaz describe a su personaje como «una chica fuerte, con muchas responsabilidades que le dejan poco tiempo para divertirse o para pensar en si misma, pero que aún así intenta construir algo, no solo sobrevivir».

    La actriz destacó que la película también busca mostrar las aspiraciones personales de quienes migran.

    «A veces se tiene la idea de que los emigrante tienen que limitarse a trabajar y trabajar, pero en la película hay espacios luminosos en los que emergen sus esperanzas, sus deseos, su cara humana», añadió.

    Para Luna, mostrar esa dimensión humana puede contrarrestar «al odio y la violencia», porque «la ignorancia a veces logra ser muy estridente».

    El cineasta sostiene que cuando una persona se interesa por la historia individual de un migrante puede modificar su percepción, y considera que el cine «nos invita a tener curiosidad» y es «una ventana que nos asoma a la vida de otras personas».

    El director explicó que la película no surgió como respuesta a las recientes noticias sobre deportaciones de migrantes en Estados Unidos o las dificultades derivadas de la llegada de personas a Ceuta. Luna señaló que la migración constituye un asunto «indispensable desde hace años, especialmente en México, que es esa puerta tan compleja entre Estados Unidos y América Latina».

    La actriz española Teresa Lozano, quien participa en la cinta, considera que Ceniza en la boca aborda «un tema de gran vigencia» como «la deshumanización» de los migrantes.

    «Creo que esta película nos viene muy bien a todos, pero ahora mismos le viene especialmente bien a la sociedad española, porque hay muchos discursos de odio», concluyó.