El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes en su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso que los nuevos aranceles globales del 10 % impuestos a las importaciones no requerirán “la intervención del Congreso” para mantenerse de forma permanente.
El mandatario activó esta nueva fase de su política comercial tras el reciente revés de la Corte Suprema a sus llamados “aranceles recíprocos”.
Trump sostuvo que los gravámenes implementados este día son distintos a los anteriores. “son un poco más complejos, pero probablemente mejores, lo que conducirá a una solución aún más sólida que antes”, afirmó el gobernante republicano.
Además, recalcó: “No será necesaria la intervención del Congreso”, pese a que la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 —norma en la que se respaldó— establece que estos aranceles solo pueden mantenerse por 150 días sin autorización legislativa.
Las declaraciones del Presidente de Estados Unidos indican que no buscará el respaldo del Capitolio para consolidar esta nueva etapa de su política arancelaria, en un contexto en el que los republicanos mantienen una mayoría ajustada en ambas cámaras.
El viernes pasado, la Corte Suprema, por 6 votos contra 3, determinó que el mandatario excedió sus facultades al aplicar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer aranceles el año anterior sin la aprobación del Congreso.
Ese mismo día, Trump firmó una orden ejecutiva para establecer a partir de este día un arancel global del 10 % amparado en la legislación de 1974. Posteriormente anunció que evaluaba incrementar el impuesto aduanero en 5 puntos adicionales, hasta el 15 %, aunque esa decisión aún no ha sido formalizada mediante decreto.
Durante su intervención ante legisladores, el mandatario defendió que los aranceles podrían sustituir la recaudación del impuesto sobre la renta.
“Creo que los aranceles pagados por países extranjeros, como en el pasado, reemplazarán sustancialmente el sistema moderno de impuesto sobre la renta, aliviando una gran carga financiera a la gente que amo”, expresó.
La resolución del Supremo fue calificada por el presidente como “desafortunada”, en presencia del titular del tribunal, John Roberts, y de los jueces Elena Kagan, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett, quienes asistieron a la sesión sin reaccionar públicamente a sus palabras.

