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  • El conflicto por el control de Terra Towers: Disputa entre Goldman Sachs y Terra llega a tribunales de Centroamérica

    El conflicto por el control de Terra Towers: Disputa entre Goldman Sachs y Terra llega a tribunales de Centroamérica

    Una disputa internacional por el control de Continental Towers, una red clave de infraestructura en telecomunicaciones, ha escalado a juicios penales en El Salvador, Guatemala y Panamá, tras un prolongado arbitraje iniciado en Nueva York entre Terra Towers y el fondo estadounidense Peppertree Capital Management, vinculado a Goldman Sachs, según un amplio reportaje del medio independiente estadounidense Sarawak Report.

    El conflicto comenzó en 2021, cuando Peppertree —que adquirió un 32 % de participación en la firma— junto a Goldman Sachs (13 %), recurrieron a un tribunal arbitral neoyorquino alegando parálisis en la junta directiva. Terra denunció entonces un intento de adquisición hostil, respaldado por tácticas para desvalorizar la empresa y forzar su venta a un tercero afín a los inversionistas estadounidenses.

    El conflicto involucra directamente a Continental Towers, con operaciones en El Salvador, Guatemala, Panamá y otros mercados de la región. La pugna enfrenta a Terra Towers y al fondo TPG Peppertree, respaldado por Goldman Sachs, una de las firmas financieras más poderosas de Estados Unidos.

    Lo que inicialmente fue una alianza estratégica para desarrollar infraestructura de telecomunicaciones clave en la región —con una inversión de $125 millones— evolucionó en una compleja disputa societaria por el control accionario de Continental Towers. El diferendo fue llevado a arbitraje en Nueva York, pese a la existencia de procesos penales abiertos en los países donde opera la empresa.

    En El Salvador, los tribunales emitieron órdenes de captura internacional contra tres ejecutivos de Peppertree: Ryan David Lepene, E. Howard Mandel y John Joseph Ranieri, acusados de estafa agravada, asociaciones ilícitas y extorsión. Mientras tanto, en Guatemala, ya se registran detenciones por delitos similares.

    Pese a la gravedad de los señalamientos locales, el tribunal arbitral estadounidense avanzó con el proceso sin considerar los casos judiciales activos en Centroamérica. En Guatemala, un juez rechazó la imposición del laudo arbitral, defendiendo la soberanía legal del país. En paralelo, se ha reportado la llegada de lobistas estadounidenses a El Salvador, con el aparente objetivo de influir en el proceso penal contra los directivos extranjeros.

    El Salvador enfrenta un contexto estratégico en su esfuerzo por atraer inversión extranjera, especialmente en sectores de alto valor como telecomunicaciones, energía y tecnología. En este entorno, la seguridad jurídica es un factor clave, tanto para inversionistas como para la institucionalidad local.

    El guatemalteco Jorge Leonel Gaitán Paredes (derecha, falleció el pasado 19 de enero en un hospital de Santa Ana. Su hijo, Jorge Alberto Gaitán Castro (izquierda), también es acusado en un sonado caso de fraude.

    Contradicciones

    Uno de los elementos más polémicos es el respaldo que el tribunal arbitral de Nueva York otorgó a las declaraciones de Jorge Gaitán y Carol Echeverría, excolaboradora suya, quienes denunciaron amenazas de secuestro. Sin embargo, cortes centroamericanas señalan contradicciones en sus versiones respaldadas por evidencias fotográficas y testigos que los vinculan con la malversación de más de $1.2 millones mediante gastos irregulares.

    A pesar de ello, el tribunal estadounidense falló en 2023 a favor de Peppertree y Goldman Sachs, ordenando a Terra Towers el pago de $354 millones en daños, desatando críticas por presunta imposición legal extranjera. Voceros de Terra calificaron el fallo como una muestra de “colonialismo legal”, al no considerar los procesos abiertos en jurisdicciones centroamericanas.

    La disputa ha escalado hasta las Islas Vírgenes Británicas, donde Peppertree y Goldman Sachs intentan forzar la transferencia de acciones de Terra Towers, lo que intensifica el debate sobre los límites del arbitraje internacional y el respeto a la soberanía jurídica de los Estados.

    El análisis del portal Sarawak Report, especializado en investigaciones financieras internacionales, ha sido utilizado por expertos como referencia para ilustrar el conflicto de fondo: la tensión entre grandes fondos de inversión globales y las jurisdicciones judiciales de países latinoamericanos.

    Centroamérica enfrenta así un desafío mayor: garantizar un entorno amigable para los negocios sin comprometer la soberanía judicial de sus Estados. En este contexto, el caso Terra-Peppertree se convierte en un precedente clave para evaluar el equilibrio entre protección de inversiones y respeto a la ley local.

     

  • Finaliza polémico arbitraje por control de empresa que opera en El Salvador

    Finaliza polémico arbitraje por control de empresa que opera en El Salvador

    El conflicto internacional por el control de Continental Towers, empresa con presencia en El Salvador, Guatemala y otros países latinoamericanos, llegó a su fin tras más de cuatro años de arbitraje sin que ninguna de las partes resultara vencedora. La disputa, ventilada en Nueva York, deja abierta la posibilidad para que Terra Towers, socio mayoritario, interponga contrademandas por daños y perjuicios contra los accionistas minoritarios TPG Peppertree y AMLQ.

    Aunque el fallo no otorgó razón definitiva a ninguna de las partes, su contenido ha provocado polémica en Centroamérica. El tribunal arbitral emitió valoraciones severas sobre los sistemas judiciales de El Salvador y Guatemala, lo que generó rechazo por parte de autoridades judiciales en ambos países y abrió un nuevo capítulo de debate sobre la soberanía jurídica regional.

    En El Salvador, la disputa también derivó en un proceso penal activo. Un tribunal contra el Crimen Organizado emitió órdenes de captura contra tres ejecutivos estadounidenses de TPG Peppertree —Ryan David Lepene, E. Howard Mandel y John Joseph Ranieri—, acusados de estafa agravada, extorsión agravada y agrupaciones ilícitas. También figuran como imputados los guatemaltecos Jorge Leonel Gaitán Paredes y Jorge Alberto Gaitán Castro, exejecutivos de la firma.

    Gaitán Paredes fue extraditado a El Salvador en septiembre pasado y Gaitán Castro guarda prisión en Guatemala, donde se ha denunciado que goza de privilegios y un inusual sistema de protección.

    Los guatemaltecos Jorge Leonel Gaitán Paredes (derecha, ya extraditado a El Salvador) y Jorge Alberto Gaitán Castro (izquierda, en prisión en Guatemala), padre e hijo, acusados junto a tres estadounidenses de un sonado caso de fraude.

    Por su parte, Guatemala mantiene procesos penales en curso, algunos con personas detenidas y otras en investigación. Las causas se centran en presuntos delitos financieros y estructuración fraudulenta en el manejo de la empresa de telecomunicaciones. Las investigaciones incluyen auditorías forenses, órdenes judiciales y alertas a INTERPOL.

    Sin embargo, los árbitros del tribunal internacional descalificaron reiteradamente la labor de los sistemas de justicia centroamericanos. Uno de los integrantes del panel, el abogado Marc Goldstein, declaró durante una audiencia que “no tengo conocimiento de las leyes de Perú o Guatemala, pero son una broma”, lo que ha sido calificado como una muestra de prejuicio e ignorancia jurídica.

    Los laudos arbitrales cuestionaron la legitimidad de las acusaciones fiscales y judiciales en ambos países, calificando como “falsos” los cargos penales, “manipulados” los fiscales y “fabricadas” las decisiones judiciales. Las expresiones generaron reacciones inmediatas de figuras del ámbito jurídico centroamericano, al considerar que se trató de una intromisión inaceptable en asuntos soberanos.

    En contraste, el juez federal Lewis Kaplan, de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, ha sostenido que la justicia estadounidense no tiene autoridad para invalidar procesos penales activos en países soberanos, postura que contrasta con el enfoque adoptado por el panel arbitral.

    La reacción más contundente vino de Guatemala, donde un juez calificó el fallo como un acto de “colonialismo judicial”, denunciando que un grupo privado de árbitros estadounidenses intentó influir sobre decisiones de cortes nacionales legítimas. “Aceptar este precedente comprometería la independencia judicial en América Latina”, opinan analistas legales.

    El tribunal incluso describió como “pretextuales” las denuncias penales que motivaron las investigaciones en El Salvador y Guatemala, aunque estas ya han generado diligencias oficiales, cooperación internacional y solicitudes de extradición. En territorio salvadoreño, el proceso judicial continúa en desarrollo, con expectativas sobre una posible difusión roja de INTERPOL para capturar a los ejecutivos estadounidenses.