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  • Arquitectos explican cómo construir edificios más seguros ante terremotos

    Arquitectos explican cómo construir edificios más seguros ante terremotos

    Los recientes terremotos registrados en Venezuela volvieron a poner sobre la mesa la importancia de aplicar criterios de ingeniería y arquitectura sismorresistente en las edificaciones. Para los especialistas, construir sobre terrenos adecuados, utilizar materiales con capacidad de deformación y diseñar estructuras compactas puede marcar la diferencia entre un edificio dañado y uno colapsado.

    La secretaria del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), Eugenia del Río, explicó que el objetivo de una construcción no es permanecer inmóvil durante un terremoto, sino responder de manera controlada para proteger la vida de sus ocupantes.

    «La misión de los arquitectos no es que el edificio no se mueva o no sufra desperfectos, que sería imposible, sino que se mueva de una forma controlada y absorbiendo la energía que le transmite el terremoto, sin llegar al colapso».
    Eugenia del Río, secretaria del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.

    De acuerdo con cálculos de la NASA elaborados mediante imágenes satelitales, el doble sismo ocurrido el miércoles, con magnitudes de 7.2 y 7.5, pudo haber dañado o destruido cerca de 58,800 edificios.

    Del Río señaló que una estructura puede sufrir daños severos y, aun así, cumplir con su principal función: evitar la pérdida de vidas humanas.

    Al observar las imágenes de la emergencia, afirmó que «lo primero que piensas» es que muchos edificios «por motivos económicos, o por desconocimiento, o porque se edificaron antes de que se supiera cómo hacerlo, o porque no han tenido un mantenimiento, no estaban preparados para soportar la tensión de un terremoto«.

    La especialista indicó que todo proyecto ubicado en una zona sísmica debe comenzar con un estudio detallado del terreno, ya que la cimentación es la base de la seguridad estructural.

    Explicó que los suelos duros y rocosos transmiten menos las ondas sísmicas que los terrenos arcillosos o arenosos. Además, advirtió que la presencia de agua subterránea puede incrementar el riesgo al favorecer la pérdida de estabilidad del suelo durante un movimiento telúrico.

    Añadió que, cuando el terreno es resistente, las zapatas o losas de cimentación reforzadas absorben el primer impacto del sismo y reducen la transmisión de energía hacia el resto de la estructura. En cambio, cuando el suelo presenta arena o un alto nivel de agua, es necesario recurrir a pilotes que alcancen estratos más sólidos para garantizar la estabilidad del edificio.

    En cuanto a los materiales, Del Río aseguró que el hormigón armado, las estructuras metálicas y la madera ofrecen un mejor comportamiento frente a los terremotos debido a su capacidad para deformarse sin romperse. En contraste, advirtió que las edificaciones construidas con mampostería o ladrillo presentan mayores riesgos porque tienen poca capacidad de deformación y pueden colapsar con facilidad.

    La arquitecta también recomendó evitar diseños con plantas bajas abiertas destinadas a estacionamientos o centros comerciales, conocidas como «plantas blandas», ya que concentran gran parte de los daños durante un sismo. Asimismo, explicó que las construcciones con formas simples y compactas responden mejor que aquellas con grandes voladizos, desniveles o distribuciones irregulares del peso. Aunque construir en una zona sísmica representa un costo adicional, sostuvo que un buen diseño no necesariamente encarece de forma significativa la obra y ofrece mayores niveles de seguridad.

    Finalmente, Del Río advirtió que, tras un terremoto, incluso los edificios que aparentan estar en buenas condiciones pueden representar un riesgo de colapso o registrar fugas de gas y otras amenazas.

    Por ello, afirmó que las estructuras deben ser inspeccionadas individualmente antes de ser utilizadas nuevamente y consideró indispensable que la reconstrucción incorpore normas sismorresistentes más estrictas, aunque ello implique una mayor inversión.

    También recordó que arquitectos españoles se ofrecieron como voluntarios para colaborar en las labores de recuperación que enfrenta Venezuela.