El mercado inmobiliario de Estados Unidos muestra señales de desaceleración debido al encarecimiento de los créditos hipotecarios, cuyas tasas de interés a 30 años superaron el 7 % durante octubre. El incremento de los costos de financiamiento afecta la capacidad de compra de los hogares y reduce la actividad tanto en el mercado de viviendas usadas como en la construcción de nuevas propiedades.
Según datos de Freddie Mac, la tasa promedio de las hipotecas a 30 años y tipo fijo se ubicó en el 6.86 % durante septiembre, pero aumentó hasta alcanzar un promedio del 7.4 % la semana pasada. Con esta última tasa, un préstamo hipotecario de $300,000 a 30 años representa una cuota mensual aproximada de $2,077, frente a los $1,851 que se pagaban con la tasa promedio del 6.27 % registrada un año atrás. Esto supone un incremento de $226 mensuales para los compradores.
El aumento de las tasas ocurre pese a que existe una mayor oferta de propiedades y algunos vendedores comenzaron a reducir sus precios. De acuerdo con la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (NAR), el Índice de Ventas Pendientes de Viviendas cayó un 7.3 % mensual durante septiembre y acumuló una disminución del 11.3 % respecto al mismo mes del año anterior. Este indicador permite anticipar el comportamiento de las futuras compraventas de inmuebles de segunda mano.
El índice se situó en 66 puntos durante septiembre, su nivel más bajo desde que comenzaron los registros en 2001, lo que refleja una disminución de la actividad inmobiliaria en todas las regiones estadounidenses.
«Las condiciones del mercado se debilitaron en septiembre debido al rápido aumento de las tasas hipotecarias», declaró Lawrence Yun, economista jefe de la NAR, quien considera que el encarecimiento de los préstamos podría estar cerca de alcanzar su punto máximo, después de aumentar a un ritmo superior al de las tasas de interés de la Reserva Federal.
Las ventas de viviendas usadas que ya completaron sus procesos de compraventa registraron un incremento mensual del 1.5 % en septiembre frente a agosto. Sin embargo, los resultados de los últimos dos meses fueron los más débiles de 2026, lo que evidencia que la recuperación de las transacciones inmobiliarias continúa limitada por las condiciones de financiamiento.
La construcción de nuevas viviendas también experimentó una contracción. Las estadísticas gubernamentales indican que durante septiembre se alcanzó una tasa anual ajustada de 1.22 millones de viviendas iniciadas, equivalente a una caída del 5.2 % respecto a agosto y del 7.4 % en comparación con septiembre del año anterior.
Por su parte, los permisos para construir nuevas propiedades se ubicaron en una tasa anual ajustada de 1.4 millones, un 0.2 % menos que en agosto y un 3 % por debajo del registro de septiembre de 2025.
Matthew Martin, economista sénior para Estados Unidos de Oxford Economics, advirtió que las condiciones actuales podrían prolongar las dificultades para adquirir una vivienda.
«El reciente repunte de los tipos hipotecarios, sumado a nuestra previsión de que se mantendrán altos durante más tiempo, supone otro revés para la asequibilidad de la vivienda», señaló el especialista, quien agregó que las tasas elevadas «afectarán negativamente a las ventas y frenarán la construcción», debido a las dificultades que enfrentarán las empresas constructoras para comercializar sus propiedades disponibles.
Pese a la reducción de la actividad, los analistas no anticipan un aumento masivo de viviendas usadas en venta, debido a que las tasas hipotecarias elevadas también desincentivan a los propietarios a cambiar de inmueble.
«No prevemos una avalancha de nuevas viviendas en el mercado de segunda mano, ya que los tipos más altos disuaden tanto a compradores como a vendedores», explicó Martin. El economista añadió que la fortaleza del mercado laboral, el bajo desempleo y los reducidos niveles de morosidad hipotecaria disminuyen la presión sobre los propietarios para vender sus viviendas, una situación que podría contribuir a mantener los precios del sector.
