Durante 2025, la sala de redacción de Diario El Mundo, en la alameda Manuel Enrique Araujo de San Salvador, se convirtió en un punto de encuentro para artistas que han marcado generaciones y otros que hoy escriben su propio camino.
Uno de los momentos más significativos fue la visita de Carlos Sandoval, creador del entrañable payaso Pizarrín, quien compartió su historia personal y artística, desde su infancia en Cuscatancingo hasta el legado circense heredado de su padre, el recordado payaso Pelele.
En una charla cargada de nostalgia, Sandoval reflexionó sobre su paso por la televisión salvadoreña y la huella que dejó el programa «Jardín Infantil» (canal 2) en la memoria colectiva del país.
El cine también tuvo un espacio destacado con la visita de Cris Meléndez y Darío Mayén, protagonistas de la película salvadoreña «Nunca es tarde». Ambos conversaron sobre el impacto que ha tenido la cinta, producida por Clak Films, y las nueve prenominaciones obtenidas en los Premios Platino 2025.
Los actores hablaron de los retos de hacer cine en El Salvador, la emoción de representar al país en una plataforma internacional y los nuevos proyectos que buscan seguir posicionando al talento nacional en la industria audiovisual iberoamericana.
Desde el humor, Hugo Castillo ofreció una mirada honesta sobre sus más de 30 años de trayectoria artística, marcada por el personaje de Déborah Penélope. El comediante abordó los desafíos de reinventarse en una era dominada por las redes sociales, el sacrificio que implica la vida artística y su participación en la película «Mojados en Navidad» (2025), consecuente a la exitosa «La balada de Hortensia» (2024), con Julio Yúdice.
Su testimonio fue también un mensaje directo a las nuevas generaciones que sueñan con hacer comedia en un contexto cada vez más cambiante.
La música cerró el ciclo de entrevistas con voces que representan distintas etapas y estilos. Becca, cantante estadounidense de raíces salvadoreñas, habló sobre su identidad, su proyecto «503 Legacy» y la necesidad de visibilizar a la comunidad salvadoreña en el extranjero.
A su vez, el cantante guatemalteco Astor Torres compartió el inicio de una nueva etapa musical con el sencillo «Ya no hay amor» y un documental que honra la historia de su padre, el legendario cantautor salvadoreño Álvaro Torres.
La conversación se amplió con Ricardo Bendek, solista y vocalista de Inflorescencia, quien presentó un álbum marcado por la introspección y la sanación, y Adri Menéndez, joven cantautora que encontró en la música un refugio para transformar el dolor en arte, confirmando que el 2025 fue un año de voces diversas y relatos profundamente humanos.
El cantante y compositor Astor Torres, heredero del talento musical de su padre Álvaro Torres, visitó la redacción de Diario El Mundo para promocionar su nuevo sencillo “Ya no hay amor” y comenzar la grabación de un documental que retrata los inicios de la carrera de su progenitor en las calles capitalinas.
Entre pupusas, recuerdos familiares y proyectos musicales, el artista pidió un espacio en el corazón del público salvadoreño para escribir su propia historia.
¿Qué te trae a El Salvador en esta oportunidad?
Llegué a El Salvador y fuimos a la zona cero a empezar a grabar un documental donde estoy tratando de revivir los pasos que mi padre Álvaro Torres tomó cuando tocaba aquí en las calles. Incluso me encontré a unos músicos que llegaron a tocar con mi abuelo Gérman Ibarra y me contaban de que mi abuelito era violinista con ellos y mi papá era un niño cantando en la calle con ellos, me conmovió esa historia y feliz de la vida… de poder venir a deleitarme de tanto paisaje, un país hermoso y de comer bien rico.
Sí, sobre todo las pupusas…
Sí, ayer comí pupusas ahí en el centro, muy rico…
¿Las preferís de maíz o de arroz?
Me gustan las dos. Pero la de arroz tiene alguna peculiaridad que me encanta, sobre todo la que es con queso y loroco.
¿Tu objetivo es la grabación del documental?
Sí, es eso y dar a conocer mi música. Yo estoy tratando de invertir lo que pasó con mi padre: Mi padre se va a los 20 años para Guatemala y en Guatemala es donde se hace famoso o su carrera crece, y yo estoy tratando de venir a El Salvador a ver si sucede lo mismo. Pidiendo la oportunidad a los salvadoreños de que me den un chance de entrar en su corazón y que decidan qué puede pasar con mi carrera.
¿Habrá chance de verte cantando con tu padre aquí en algún momento?
Aquí en El Salvador nunca lo hemos hecho. He tenido la fortuna de compartir escenario con mi papá muchísimas veces en otros lugares donde hay muchos salvadoreños, como en Maryland, Estados Unidos, o incluso en otros países como Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Chile y es algo muy especial para mí porque yo desde niño soñaba con ese momento. Yo espero que algún día lo podamos a hacer aquí, como él dice, allá en mi patria querida el Salvador.
Sería fenomenal, a mí me encantaría. Primero que todo porque estamos en la tierra que él ama tanto, a la cual le dedicó una canción tan hermosa como “Reencuentro” (Patria querida), que solo un salvadoreño puede escribir una canción hacia El Salvador de esa manera. Poder vivir ese calor que tienen los salvadoreños con mi papá sería genial.
¿Recuerdas la primera vez que escuchaste “Reencuentro”?
Sí, yo estuve en la grabación, tenía unos 11 años. Él le estaba diciendo al de la flauta que hiciera la parte del tema “El torito pinto», pero él músico era un americano y no sabía qué era eso y mi padre tuvo que darle la tonada, él músico la copió y la hizo. Es una cosa que tengo aquí grabada en la mente.
También, recuerdo la grabación de las cuerdas y la frase, cuando él empieza la canción: “Hacía tanto…”; él añoraba a El Salvador y se acordaba de todo lo que vivió aquí, las andadas en la en la zona cero, las andadas cantando en buses, cuando vino caminando de oriente para acá buscando a mi abuelo, para él poder ser músico.
¿Ese momento te motivó a decir: «Yo quiero dedicarme a esto»?
Fíjate que ya ese momento lo había vivido a la edad de seis, siete años que fue la primera vez que yo voy de Guatemala hacia Estados Unidos a ver a mi padre y me llevaron a un teatro; cuando yo vi la ovación de la gente y lo ví ahí cantando tan bonito, yo me quería ir para allá (al escenario) y el manager me agarraba y me decía: «Que no, quédate aquí».
Y yo desde ahí me di cuenta que quería hacer esto. Después vienen grabaciones de discos llegando al tema de “Reencuentro”.
Yo desde entonces quería hacer eso, llegando al punto que el año pasado le hice un homenaje en vida que se llama “Obras de mi padre”, donde escojo 10 canciones de él y las hago a mi estilo en una onda bien íntima. Cuando se lo presento, él llora de emoción porque le gustó mucho, entonces yo me di por bien pagado, ya con eso.
¿Pensaste que tendría el éxito que ha cosechado?
Nunca pensé que fuera a pasar algo con el disco; sin embargo, lo he presentado en Cuba, Chile, Perú, Colombia y ha tenido éxito, pero como eso fue el año pasado, aquí no lo hemos presentado todavía. Yo espero que ahora que estoy presentando “Ya no hay amor”, que es mi nuevo sencillo, la gente empiece a buscar mi música y encuentre ese disco, que es muy especial.
Cuéntanos de tu nuevo sencillo…
“Ya no hay amor” es una canción que le escribí a una novia que tuve hace unos años, una cubana que conocí en Miami FL. Yo la conocí en un lugar nocturno y siempre, a partir de ese momento, nos veíamos de noche. Llegó un momento en que yo me enamoré y le dije: «Mira, a mí me gustaría verte de día también». Ella me dijo: «No, es que de día no puedo. Yo creí que usted estaba en la misma sintonía que yo». Lo que ella quería era fiesta.
Me acordé de esa historia cuando estaba con un amigo que es compositor llamado Xavier Mily y me preguntó: «¿Por qué no hacemos una canción de eso?». La hicimos y eso es lo que estamos promocionando ahorita.
Lo grabé en marzo y salió el 4 de junio. Tiene dos mesecitos y la verdad que la aceptación que he tenido a nivel latinoamericano ha sido muy buena, estoy muy feliz, llegando al punto que me voy para Madrid el 5 de septiembre a darle promoción también por allá.
¿Tendremos la oportunidad de verte actuar aquí?
Depende de los fanáticos, de que hagan suyas mis canciones y haya una demanda. Cuando hay demanda, entonces ya hay empresarios que pueden traerlo a uno. Yo feliz de la vida, me encantaría, sería un sueño hecho realidad para mí.
¿Cuál es el mensaje que le darías a las nuevas generaciones que quieren dedicarse a la música?
El mejor consejo que me dieron un día es que tienes que trabajar duro, tienes que ser muy disciplinado y muy constante y sobre todo ser honesto contigo mismo y no hacer lo que la gente.
El cantante guatemalteco radicado en Miami FL (Estados Unidos) Astor Torres, hijo del cantautor Álvaro Torres, visita El Salvador con una agenda que combina música, nostalgia y reencuentros familiares.
Su visita tiene como objetivo grabar un documental que revive los pasos de su padre en tierras salvadoreñas, explorando lugares y memorias que marcaron los inicios de su carrera. Durante el rodaje, Astor incluso se ha encontrado con músicos que compartieron escenario con su abuelo José Germán Ibarra, fallecido en 2023, lo que ha añadido un toque profundamente personal a la producción.
Además del documental, Torres está promocionando su más reciente sencillo, “Ya no hay amor”, lanzado en junio pasado e inspirado en una experiencia personal que vivió hace algún tiempo.
El paisaje urbano de San Salvador se convirtió en uno de los escenarios para la cinta de Torres.
El artista busca conquistar al público salvadoreño e invertir el camino que tomó su padre: así como Álvaro se hizo famoso en Guatemala, Astor espera cinquistar aún más el corazón de todas y todos los salvadoreños. Y es que eunque ha compartido escenario con su padre en otros países, aún no ha tenido la oportunidad de hacerlo en territorio salvadoreño, todo un sueño pendiente.
Durante la entrevista realizada por Diario El Mundo, el cantante recordó con emoción haber estado presente en la grabación de “Reencuentro” (Patria querida), uno de los temas más icónicos de su padre, y cómo desde niño supo que quería dedicarse a la música. También habló de su homenaje discográfico “Obras de mi padre” (2024), un proyecto íntimo que ha tenido gran recepción en varios países de Latinoamérica.
Astor Torres adelantó que su agenda internacional continuará en septiembre con presentaciones en Madrid, España, para promocionar su nuevo tema, pero no descarta volver pronto a El Salvador. “Depende de que el público haga suyas mis canciones”, dijo, dejando claro que sería un honor presentarse en la tierra que inspiró algunas de las composiciones más queridas de su padre.