El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que suspendió una segunda oleada de ataques militares inicialmente programada contra Venezuela, debido a la cooperación que está recibiendo por parte del gobierno de ese país.
A través de un mensaje publicado en su red Truth y difundido también por el Departamento de Estado en la red X, Trump explicó que la ofensiva “parece innecesaria” tras avances en las negociaciones y gestos de buena voluntad del régimen venezolano, como la liberación de presos políticos.
“Venezuela está liberando a un gran número de presos políticos como muestra de su ‘búsqueda de la paz’. Este es un gesto muy importante e inteligente”, escribió el presidente estadounidense en su red social.
Trump señaló que ambos países trabajan juntos en la reconstrucción de la infraestructura petrolera y gasífera venezolana, con una visión de modernización a gran escala. Añadió que, gracias a estos avances, se decidió cancelar la ofensiva militar prevista, aunque aseguró que “todos los barcos permanecerán en su lugar por motivos de seguridad”.
El presidente también afirmó que empresas petroleras estadounidenses se comprometieron a invertir al menos $100,000 millones en Venezuela. “Con ellas me reuniré hoy en la Casa Blanca”, indicó Trump, en referencia al encuentro programado para este viernes con representantes del sector energético.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el domingo que podría sostener conversaciones con el gobernante venezolano, Nicolás Maduro, luego de que el régimen sudamericano mostrara interés en establecer un canal de comunicación.
Durante una breve declaración a la prensa desde el Aeropuerto Internacional de Palm Beach, en Florida, el presidente aseguró: “Podríamos tener discusiones con Maduro, y veremos cómo resulta eso. Ellos quisieran hablar”.
El presidente estadounidense no especificó cuándo ocurrirían las posibles conversaciones ni quién las encabezaría, pero reiteró que es el Gobierno venezolano quien ha solicitado abrir el diálogo. “Yo hablo con cualquiera, veremos qué pasa”, expresó Trump.
Las declaraciones del mandatario ocurrieron poco después de que el Departamento de Estado anunciara que a partir del 24 de noviembre designará como organización terrorista extranjera (FTO, por sus siglas en inglés) al denominado Cartel de los Soles, estructura criminal que Washington vincula con Maduro. El Gobierno venezolano ha rechazado esa acusación y la califica de “invento”.
Consultado sobre si esta designación autoriza posibles ataques a infraestructura venezolana o activos controlados por Maduro, Trump respondió: “Nos permite hacer eso, pero no hemos dicho que vamos a hacer eso, y podríamos discutir (con Venezuela)”.
Las posibilidades de diálogo surgen tras reportes de medios estadounidenses como The Miami Herald y The New York Times, que revelaron en octubre que Caracas habría buscado negociaciones con la Administración Trump. Entre las ofertas presentadas figuraban la apertura del petróleo y el oro venezolano a empresas estadounidenses, así como una propuesta para redirigir exportaciones energéticas de China hacia Norteamérica.
Las declaraciones del presidente también coinciden con la llegada del portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande de la flota estadounidense, al mar Caribe como parte del refuerzo militar ordenado por Washington.
En paralelo, Estados Unidos confirmó la destrucción de una embarcación en el océano Pacífico que transportaba supuestamente drogas, donde murieron tres personas a bordo. Las autoridades los calificaron como “narcoterroristas”. Con este ataque, suman ya 21 bombardeos similares desde septiembre, con un saldo de más de 80 muertos.
Trump defendió estas acciones militares y aseguró que el Congreso será informado sobre los pasos futuros en la relación con Venezuela. “Tenemos gran apoyo porque todo es sobre drogas. Bueno, en el caso de Venezuela, es sobre drogas y es también sobre miles, cientos de miles de personas que arrojaron a nuestro país, y algunos son miembros de la pandilla Tren de Aragua. Algunos, muchos son narcotraficantes, algunos son asesinos”, enfatizó.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó el domingo una guerra contra Venezuela, pese a la creciente tensión militar en el Caribe por ataques de su gobierno a supuestas narcolanchas, que ya han dejado al menos 64 fallecidos desde septiembre.
En una entrevista con la cadena CBS, el mandatario fue cuestionado sobre la posibilidad de una intervención directa en el país sudamericano. “Lo dudo, no lo creo”, respondió Trump, refiriéndose al posible conflicto, mientras se espera la llegada del portaaviones USS Gerald Ford a aguas del Caribe.
Consultado sobre si Estados Unidos planea una intervención terrestre en Venezuela, el presidente evitó confirmar o negar cualquier acción.
“No me inclinaría a decir que haría eso porque no hablo con los periodistas sobre si voy a atacar o no… no le voy a decir qué voy a hacer con Venezuela, si es que lo voy a hacer o no”, sostuvo Trump, agregando que el gobierno de Caracas “nos ha tratado muy mal, no solo con las drogas”.
El presidente reiteró su acusación de que las autoridades venezolanas han enviado a miles de criminales a Estados Unidos. “Han traído a nuestro país a… a 11,888 asesinos”, declaró, responsabilizando de esta situación a las políticas migratorias del expresidente Joe Biden. “Venezuela vació sus cárceles en Estados Unidos. Dejaron entrar a gente que jamás debió haber entrado”.
Trump defendió los bombardeos a embarcaciones como una acción contra el narcotráfico, asegurando que cada lancha destruida representa un golpe al crimen transnacional. “Cada uno de esos barcos que ven derribados —y estoy de acuerdo, es algo terrible— mata a 25,000 estadounidenses”, dijo, en referencia al daño causado por las drogas que ingresan desde Sudamérica.
Donald Trump (i) presidente de Estados Unidos y Nicolás Maduro, gobernante venezolano. EFE
La caída de Maduro está cerca
Al ser cuestionado sobre si estas operaciones buscan derrocar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, el mandatario estadounidense respondió con ambigüedad, pero dejando entrever sus intenciones.
“Yo diría que sí. Creo que sí”, afirmó, sugiriendo que el tiempo de Maduro al frente de Venezuela estaría llegando a su fin.
Las recientes declaraciones del presidente se dan tras un nuevo ataque del Ejército estadounidense en el Caribe, donde murieron tres personas, provocando fuertes críticas del gobierno de Venezuela y de Colombia, encabezado por Gustavo Petro. Ambos mandatarios denunciaron la operación como una violación a la soberanía regional.
Organizaciones no gubernamentales han calificado las ofensivas como “ilegales” y han pedido una rendición de cuentas. Naciones Unidas también expresó preocupación, señalando que “ninguno de los individuos en los barcos atacados representaba una amenaza inminente”, y llamó a una investigación “rápida, independiente y transparente”.
Según reportes de la CBS, las operaciones militares estadounidenses en el Caribe y el Pacífico han dejado al menos 64 personas muertas desde septiembre, en un contexto de creciente presión internacional contra las acciones unilaterales del gobierno de Trump.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió que su país está involucrado en un «conflicto armado» formal con los carteles de la droga y que los miembros de esos grupos son «combatientes ilegales», según un aviso confidencial que su Administración remitió esta semana al Congreso y que fue divulgado por medios locales.
El documento ofrece una justificación legal para considerar como acciones legítimas —y no como asesinatos— los tres ataques militares ordenados por Trump contra embarcaciones en el mar Caribe el mes pasado, operaciones que dejaron 17 muertos. Al menos dos de esas intervenciones se produjeron contra botes procedentes de Venezuela, añade la notificación.
Especialistas legales consultados por The New York Times afirman que la decisión de reconocer formalmente la campaña contra los carteles como un conflicto armado activo refuerza el uso por parte del Ejecutivo de poderes extraordinarios propios de tiempos de guerra y amplía la justificación para operaciones militares sin las mismas limitaciones del derecho penal ordinario.
La notificación al Congreso precisa que el presdiente «determinó» que los carteles implicados en el tráfico de drogas son «grupos armados no estatales» cuyas acciones «constituyen un ataque armado contra Estados Unidos».
Además, el texto señala: «Con base en los efectos acumulativos de estos actos hostiles contra los ciudadanos e intereses de Estados Unidos y naciones extranjeras amigas, el presidente determinó que Estados Unidos se encuentra en un conflicto armado no internacional con estas organizaciones terroristas designadas».
Como parte de la respuesta en la región, Washington desplegó al menos ocho buques de guerra, un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear y más de 4,500 soldados, además del envío de cazas F‑35B a Puerto Rico.
El Gobierno estadounidense acusa al gobernante venezolano, Nicolás Maduro, de liderar el llamado Cartel de los Soles —una presunta organización vinculada al narcotráfico que EE. UU. ha señalado como terrorista—, acusación que Caracas rechaza; la medida abre un intenso debate legal y político sobre el alcance de la acción militar y el control del Congreso sobre estas operaciones.