Perú celebrará este domingo una de las elecciones presidenciales más disputadas de los últimos años, con más de 27.3 millones de ciudadanos convocados a elegir entre la candidata conservadora Keiko Fujimori y el aspirante de izquierda Roberto Sánchez, quienes llegan al balotaje separados por un estrecho margen en la intención de voto.
La segunda vuelta se desarrolla en un ambiente de alta polarización política y bajo un fuerte escrutinio nacional e internacional, luego de los problemas logísticos registrados durante la primera ronda electoral del pasado 12 de abril.
Keiko Fujimori avanzó al balotaje tras obtener el 17.19 % de los votos válidos en la primera vuelta. Roberto Sánchez finalizó en segundo lugar con el 12 %, mientras que el ultraderechista Rafael López Aliaga quedó fuera de la contienda por apenas 21,000 votos.
La campaña también estuvo marcada por cuestionamientos sobre supuestas irregularidades electorales. López Aliaga denunció sin presentar pruebas concluyentes la existencia de fraude, una narrativa que tomó fuerza tras los retrasos registrados en la distribución de material electoral en algunos centros de votación de Lima. Sin embargo, las autoridades electorales señalaron que los inconvenientes afectaron únicamente al 0.65 % de los locales habilitados en el país.

Para Fujimori se trata de su cuarto intento por llegar a la Presidencia de Perú. La líder política perdió anteriormente las segundas vueltas celebradas en 2011 frente a Ollanta Humala, en 2016 contra Pedro Pablo Kuczynski y en 2021 ante Pedro Castillo.
Sánchez, por su parte, es psicólogo y congresista. Además, fue el único ministro que permaneció durante los 16 meses del gobierno de Pedro Castillo, de quien se declara heredero político. Durante la campaña ha reivindicado la figura del exmandatario y ha prometido impulsar su liberación.
Los últimos sondeos conocidos antes de la prohibición legal para publicar encuestas reflejaban un empate técnico entre ambos candidatos. El elevado número de votos blancos y nulos también genera incertidumbre sobre el resultado final. En la primera vuelta se registraron aproximadamente 3.4 millones de votos en blanco o anulados, una cifra superior a la obtenida por cualquiera de los candidatos eliminados.
Las autoridades electorales habilitaron 10,335 centros de votación dentro y fuera del país. Del total de electores convocados, más de 1.2 millones residen en el extranjero y podrán ejercer el sufragio en 219 locales distribuidos en diferentes países.
Las mayores concentraciones de votantes peruanos fuera del país se encuentran en Buenos Aires, Santiago de Chile, Madrid y Barcelona. Además, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) modificó la ubicación de 549 mesas electorales, medida que afectará a más de 160,000 ciudadanos, principalmente en Lima.
Con el objetivo de garantizar la transparencia del proceso, más de 55,000 observadores nacionales e internacionales supervisarán la jornada electoral. Entre ellos figuran misiones de la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos (OEA), la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público y organizaciones de la sociedad civil.
La votación comenzará a las 7:00 de la mañana y finalizará a las 5:00 de la tarde. En Perú el sufragio es obligatorio y quienes no acudan a votar deberán pagar una multa equivalente a aproximadamente $32, mientras que los ciudadanos designados como miembros de mesa que no se presenten enfrentarán sanciones cercanas a los $80.
El ganador gobernará Perú durante el período 2026-2031 y tendrá la tarea de conducir al país en medio de una prolongada etapa de inestabilidad política que ha marcado la última década.









