Al menos 1,408 personas fueron asesinadas y otras 656 resultaron heridas en Haití entre abril y junio de 2026, según un informe publicado este martes por la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (Binuh), que advirtió sobre el agravamiento de la violencia que golpea al país caribeño.
«Estas cifras muestran que la población sigue pagando un tributo inaceptable a la violencia», afirmó el representante especial del secretario general de la ONU en Haití y jefe de la Binuh, Carlos Ruiz Massieu, quien pidió mantener la protección de los civiles como prioridad en los esfuerzos para recuperar la seguridad.
La violencia tuvo especial incidencia en la llanura del Cul-de-Sac y varios barrios de Cité Soleil, en Puerto Príncipe, donde las disputas entre bandas por el control territorial y las fuentes de ingresos ilícitos dejaron 463 muertos y 256 heridos. En esas zonas también se documentaron al menos 176 casos de violación, mientras más de 18,000 personas tuvieron que abandonar sus hogares y fueron suspendidos servicios esenciales de salud y educación.
Las bandas también continuaron extendiendo sus operaciones fuera de Puerto Príncipe, principalmente en el departamento de Artibonito, donde atacaron localidades, residentes, agricultores e integrantes de grupos de autodefensa.
El informe registró, además, las primeras incursiones armadas en Séguin, en el departamento Sudeste. Los ataques de estos grupos representaron el 55 % de todas las personas asesinadas o heridas durante el trimestre, mientras los secuestros aumentaron de 57 a 81 respecto a los tres meses anteriores.
La Binuh contabilizó al menos 796 víctimas de violencia sexual vinculada con las bandas, entre ellas 772 mujeres y 23 niñas, aunque el documento no ofrece información sobre la víctima restante. De acuerdo con Naciones Unidas, el 87 % de los casos registrados correspondió a violaciones colectivas.
Más del 40 % de las personas asesinadas o heridas fueron víctimas de operaciones ejecutadas por las fuerzas de seguridad contra las bandas. Algunas de estas acciones contaron con la participación de una empresa militar privada extranjera y utilizaron drones explosivos. Entre las víctimas había al menos 95 personas sin vínculos con las bandas y nueve de ellas, incluidos seis niños, murieron o resultaron heridas durante operaciones en las que fueron empleados estos dispositivos.
El organismo documentó también 14 casos de presuntas ejecuciones sumarias o intentos de ejecución en los que estuvieron involucrados miembros de la Policía Nacional de Haití, una cifra que, según el informe, representa una reducción significativa frente al mismo período de 2025. Los grupos de autodefensa, por su parte, fueron responsables de cerca del 5 % de los homicidios y lesiones registrados durante el trimestre.
Ante el deterioro de la seguridad, Naciones Unidas pidió mantener la crisis de Haití en la agenda internacional y acelerar el despliegue completo de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF). También instó a las autoridades haitianas a iniciar investigaciones de los tribunales especializados en crímenes de masas, incluidos los relacionados con violencia sexual y delitos financieros, y recordó que el uso de fuerza letal por los cuerpos de seguridad debe ajustarse al derecho internacional de los derechos humanos.
