La aparición de alergias alimentarias en la infancia obedece a una combinación de factores genéticos, ambientales y microbianos, según un nuevo estudio liderado por la Universidad McMaster de Canadá, que analizó datos de 2.8 millones de personas en 40 países.
El metaanálisis, basado en 190 investigaciones previas, identificó que alrededor del 5 % de los niños desarrolla alguna alergia alimentaria antes de cumplir seis años. Entre los principales factores de riesgo están el eccema en el primer año de vida, antecedentes familiares de alergias, introducción tardía de alimentos alergénicos y la exposición temprana a antibióticos.
Los bebés con eccema tienen entre tres y cuatro veces más posibilidades de desarrollar una alergia. Asimismo, las sibilancias o alergias nasales durante la infancia también elevan el riesgo. El estudio destacó que los niños con padres o hermanos alérgicos —especialmente cuando ambos progenitores lo son— presentan una mayor predisposición.
Introducir alimentos como cacahuetes, frutos secos y huevos después de los 12 meses duplica el riesgo de alergia, mientras que el uso de antibióticos en el primer mes de vida incrementa notablemente la posibilidad de desarrollar reacciones alérgicas a ciertos alimentos.
Por el contrario, factores como el bajo peso al nacer, la lactancia parcial, el parto tardío, el estrés materno o la dieta durante el embarazo no mostraron asociación significativa con el desarrollo de alergias, según concluye el equipo.
“El estudio amplía nuestra comprensión de las alergias alimentarias”, explicó Derek Chu, autor principal de la investigación, quien recalcó que la genética por sí sola no explica el aumento global de los casos. Las interacciones entre los genes, la salud de la piel, el microbioma y el ambiente son claves.
Chu recomendó que futuras investigaciones incluyan poblaciones más diversas y utilicen pruebas de provocación alimentaria para afinar los hallazgos, con el objetivo de mejorar las estrategias de prevención en bebés con mayor riesgo.

