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  • El fracaso de Flávio Bolsonaro y cómo se desconstruyó su campaña

    El fracaso de Flávio Bolsonaro y cómo se desconstruyó su campaña

    Con un asombroso parecido físico a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, y una misma línea política radical, pero unos modales más cuidados, Flávio Bolsonaro fracasó el domingo en el intento de recuperar la jefatura de Estado de Brasil para su familia, cuatro años después del golpe frustrado urdido por su progenitor.

    El hijo mayor del clan Bolsonaro cómo se diluyó la ventaja de dos puntos porcentuales que había logrado en la primera vuelta de las elecciones gracias a la campaña que hizo la izquierda para desconstruir su imagen.

    Durante las tres semanas previas a la votación, la campaña de la izquierda se concentró en cuestionar la imagen de moderación que intentaba proyectar el aspirante conservador. Sus adversarios destacaron las investigaciones por presunta corrupción que marcaron su trayectoria política y cuestionaron sus propuestas de seguridad y economía, especialmente los recortes del gasto público que contemplaba su programa.

    Flávio Bolsonaro, de 45 años y nacido en Resende, Río de Janeiro, comparte varias de las posiciones políticas de su padre, aunque se caracteriza por mantener un discurso público más moderado en sus formas. El senador ha expresado posiciones críticas hacia los tribunales y la izquierda, pero mantiene una relación menos estrecha con los militares que la desarrollada por Jair Bolsonaro durante su carrera política.

    Abogado de profesión, comenzó su trayectoria política a los 21 años y llegó a la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro en 2003. Desde entonces, construyó buena parte de su actividad pública alrededor de la defensa de los intereses policiales y de mayores garantías legales para los agentes de seguridad.

    Su trayectoria también estuvo marcada por señalamientos sobre presuntos vínculos con dirigentes de las llamadas milicias, organizaciones criminales integradas por policías corruptos que ejercen control sobre comunidades de Río de Janeiro mediante amenazas, violencia y extorsión.

    En política exterior, el candidato proponía fortalecer las relaciones de Brasil con Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, y restablecer los vínculos con Argentina, gobernada por Javier Milei.

    El mandatario argentino también figuraba entre sus principales referencias económicas, debido a que Bolsonaro defendía una reducción significativa de impuestos y fuertes recortes presupuestarios. En materia ambiental, el senador cuestionaba el cambio climático y planteaba flexibilizar las restricciones impuestas a propietarios de tierras en la Amazonía.

    El aspirante también adoptó el lema «Dios, patria, familia», utilizado por su padre y cuyos antecedentes se remontan al fascismo italiano de la década de 1930, al que incorporó la palabra «libertad», inspirada en el discurso político de Milei.

    Flávio llegó al Senado en 2018, coincidiendo con la victoria presidencial de Jair Bolsonaro, y posteriormente adquirió mayor protagonismo dentro de su familia tras la condena de su padre a 27 años de prisión y la permanencia de su hermano Eduardo en Estados Unidos para evitar enfrentar a la justicia brasileña.

    Su candidatura, anunciada en diciembre pasado, provocó dudas entre sectores de la derecha brasileña debido a su perfil como senador y los antecedentes judiciales que lo rodeaban. Eduardo Bolsonaro aseguró que fue él quien propuso a su hermano como candidato presidencial y que inicialmente tuvo dificultades para convencerlo de aceptar, porque «no es ambicioso».

    Durante su carrera, Flávio fue investigado por presunto lavado de dinero, asociación ilícita y malversación, aunque la mayoría de las denuncias fueron archivadas durante la presidencia de su padre.

    Entre las investigaciones que marcaron su trayectoria figuran sospechas sobre la contratación de empleados «fantasma» para apropiarse de salarios públicos y presuntas operaciones de lavado de dinero mediante una tienda de chocolates, cuyos ingresos habrían permitido adquirir más de una decena de inmuebles en efectivo.

    Durante la campaña también surgieron cuestionamientos sobre una cuenta bancaria compartida con el abogado Willer Tomaz y sus relaciones con el banquero Daniel Vorcaro, detenido preventivamente por un presunto fraude financiero y vinculado a un aporte de $12 millones para una película biográfica sobre Jair Bolsonaro.

  • Lula y Flávio Bolsonaro disputan ajustada segunda vuelta electoral en Brasil

    Lula y Flávio Bolsonaro disputan ajustada segunda vuelta electoral en Brasil

    Brasil celebrará este domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en las que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva buscará la reelección frente al senador opositor Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La contienda llega con ambos aspirantes empatados en las encuestas y una intensa disputa política y judicial durante las últimas semanas de campaña.

    Unos 159 millones de brasileños podrán acudir a las urnas para elegir al próximo presidente, quien asumirá el cargo el 5 de enero de 2027. Los centros de votación abrirán a las 8:00 de la mañana y cerrarán a las 5:00 de la tarde, hora local. Los resultados se conocerán el mismo domingo mediante el sistema electrónico de votación.

    Flávio Bolsonaro obtuvo el 47 % de los sufragios en la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, dos puntos porcentuales por encima de Lula. Sin embargo, el mandatario brasileño, de 80 años, logró reducir la diferencia en las encuestas y ahora aparece empatado con su adversario, según el último sondeo de Datafolha divulgado el jueves, que atribuye a cada candidato el 50 % de los votos válidos.

    El presidente brasileño enfrenta además un desafío histórico: convertirse en el primer candidato que logra ganar una segunda vuelta después de quedar en segundo lugar en la primera ronda. Ninguno de los aspirantes que compitieron en las nueve elecciones presidenciales celebradas desde el final de la dictadura militar, que gobernó entre 1964 y 1985, consiguió revertir ese resultado.

    Lula necesita superar una diferencia de 2.2 millones de votos para alcanzar su cuarto mandato no consecutivo. La disputa también podría ser más cerrada que la de 2022, cuando derrotó a Jair Bolsonaro por poco más de dos millones de sufragios.

    «Me gustaría pedirles el voto porque o mantenemos la democracia funcionando o vamos a tener un miliciano gobernando este país», alertó Lula durante el último debate televisivo, celebrado la noche del viernes.

    El mandatario modificó su estrategia electoral durante las últimas tres semanas, intensificó su presencia en redes sociales y encabezó concentraciones multitudinarias en ciudades como São Paulo y Belo Horizonte. Desde la Presidencia también impulsó la aprobación de una reforma de la jornada laboral, la condonación de deudas a millones de trabajadores autónomos y medidas de apoyo a la industria de los videojuegos. Además, presentó una propuesta para establecer transporte público gratuito los fines de semana y días festivos en los casi 6,000 municipios brasileños, iniciativas que Flávio Bolsonaro calificó de «electoreras».

    El senador del Partido Liberal (PL), quien dominó buena parte del debate político antes de la primera vuelta, enfrentó cuestionamientos por un supuesto programa de reducción del gasto público de 200,000 millones de reales, equivalentes a $40,300 millones. También surgieron nuevas sospechas difundidas por la prensa brasileña sobre su presunta vinculación con una trama de lavado de dinero relacionada con apuestas en línea.

    Bolsonaro rechazó que sus propuestas económicas perjudiquen a los sectores de menores ingresos. «Voy a subir el salario mínimo por encima de la inflación, no voy a recortar sobre los más pobres, pero voy a organizar la economía para devolver el poder de compra», aseguró durante el último debate.

    La campaña electoral también estuvo marcada por una elevada cantidad de disputas judiciales.

    El Tribunal Superior Electoral recibió más de 800 denuncias durante estos comicios, una cifra récord, según un recuento del portal brasileño G1. Entre las controversias figura la actuación de Meta, empresa propietaria de WhatsApp, Instagram y Facebook, acusada por el equipo de Lula de favorecer la difusión de contenidos de Flávio Bolsonaro y limitar la circulación de publicaciones del presidente. Por esa razón, la campaña oficialista solicitó a la Justicia Electoral la anulación de la candidatura del senador.

    Por su parte, el equipo de Flávio Bolsonaro presentó varias solicitudes para invalidar la candidatura de Lula, a quien acusa de utilizar recursos y estructuras del Estado para favorecer su campaña y difundir información falsa.

    Las denuncias cruzadas y el empate registrado en los últimos sondeos reflejan la tensión política que rodea las elecciones presidenciales brasileñas, cuyo resultado definirá quién gobernará la mayor economía de América Latina a partir de enero de 2027.

     

  • Brasil mide su historia electoral en una segunda vuelta que Lula busca remontar

    Brasil mide su historia electoral en una segunda vuelta que Lula busca remontar

    El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, enfrentará este domingo al senador Flávio Bolsonaro en una segunda vuelta electoral que podría marcar un precedente histórico en el país sudamericano, donde desde 1989 ningún aspirante que terminó segundo en la primera votación consiguió revertir el resultado para alcanzar la Presidencia.

    Lula, de 80 años, busca la reelección después de casi cuatro años de gobierno y afronta su séptima candidatura presidencial en más de 37 años de trayectoria política.

    Sin embargo, por primera vez llega a una segunda vuelta en desventaja, luego de obtener el 45.16 % de los votos en las elecciones del pasado 4 de octubre, frente al 47.03 % conseguido por Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro.

    La diferencia de 1.87 puntos porcentuales entre ambos candidatos coloca al mandatario brasileño ante el desafío de romper una tendencia que se mantiene desde el regreso de las elecciones presidenciales directas en 1989. Brasil celebrará su octava segunda vuelta presidencial y, hasta ahora, en todas las anteriores el candidato que encabezó la primera ronda terminó convirtiéndose en presidente.

    La experiencia electoral de América Latina, sin embargo, demuestra que remontar una desventaja es posible. Desde 1978 se celebraron 67 segundas vueltas presidenciales en la región, de las cuales 22 terminaron con la victoria del candidato que había quedado en segundo lugar durante la primera votación. Esto representa aproximadamente un tercio de los procesos electorales analizados.

    Entre los países que más han recurrido a este mecanismo se encuentran Ecuador, con 12 segundas vueltas; Guatemala, con 10; Brasil y Perú, con ocho cada uno; y Colombia y Chile, con siete. Ecuador encabeza la lista de remontadas electorales, con cinco resultados revertidos, incluido el triunfo de Daniel Noboa en 2023, cuando derrotó a Luisa González pese a haber terminado detrás de ella en la primera ronda. Perú y Guatemala registran tres remontadas cada uno.

    En Perú, Alberto Fujimori protagonizó una de estas victorias en 1990, cuando superó al escritor Mario Vargas Llosa después de perder la primera votación. La historia fue distinta para su hija Keiko Fujimori, quien en 2016 ganó la primera ronda, pero terminó derrotada por Pedro Pablo Kuczynski. Argentina también registra dos remontadas en igual número de segundas vueltas: Mauricio Macri venció a Daniel Scioli en 2015 y Javier Milei derrotó a Sergio Massa en 2023, cuando consiguió el 55.65 % de los votos.

    Colombia y Chile también acumulan dos elecciones presidenciales en las que el resultado inicial cambió en la segunda vuelta. En Colombia, Andrés Pastrana consiguió remontar frente a Horacio Serpa en 1998, mientras que Juan Manuel Santos repitió la situación en 2014 al superar a Óscar Iván Zuluaga y asegurar su reelección. En Chile, José Antonio Kast perdió la segunda vuelta de 2021 frente a Gabriel Boric después de encabezar la primera ronda, pero consiguió revertir una desventaja frente a Jeannette Jara en las elecciones de 2025.

    La elección brasileña pondrá nuevamente a prueba esta tendencia regional. Flávio Bolsonaro buscará mantener la ventaja conseguida el 4 de octubre y prolongar el historial electoral de su país, mientras que Lula intentará convertirse en el primer candidato brasileño que logra ganar una segunda vuelta después de perder la primera ronda.

    El resultado definirá quién gobernará Brasil durante los próximos cuatro años y si el país se incorpora a la lista de democracias latinoamericanas que han registrado remontadas presidenciales.

     

  • Lula y Bolsonaro cierran propaganda electoral con ataques y promesas

    Lula y Bolsonaro cierran propaganda electoral con ataques y promesas

    El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su rival opositor, Flávio Bolsonaro, cerraron este viernes sus espacios de propaganda electoral con mensajes centrados en la esperanza, el cambio y cuestionamientos políticos, a dos días de la segunda vuelta presidencial que definirá quién gobernará el país durante los próximos cuatro años.

    Lula aprovechó su último anuncio para cuestionar a Bolsonaro por presuntos escándalos de corrupción y sus propuestas económicas. La pieza publicitaria, presentada y narrada por mujeres, incluyó señalamientos sobre la trayectoria legislativa del candidato opositor y sus promesas de reducir el gasto público para estabilizar las finanzas del país.

    «En un acto de desesperación, la campaña de Flávio intenta atacar a Lula con noticias falsas. Conozca los datos comprobados que tiene que esconder», expresó una de las participantes del anuncio, antes de presentar los cuestionamientos contra el hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

    La propaganda también aseguró que el opositor «Va a cortar salario, jubilaciones y programas populares» y «prometió que va a privatizar Petrobras», en referencia a sus propuestas económicas.

    El mandatario brasileño, quien busca un cuarto período presidencial no consecutivo, defendió los resultados de su administración y reconoció que todavía existen desafíos pendientes.

    «He dedicado mi vida a luchar por un país más justo», afirmó Lula, quien también sostuvo que el domingo representa «un día que vale por muchos años» para definir el rumbo político y económico de Brasil.

    Por su parte, Flávio Bolsonaro optó por un mensaje de agradecimiento a sus simpatizantes, acompañado de imágenes de sus recorridos por distintas regiones del país y músicos interpretando el himno nacional en varias ciudades. El candidato opositor, de 45 años, aseguró que el contacto con los brasileños durante la campaña transformó su manera de comprender las necesidades de la población.

    «Ustedes me llevaron a andar por el Brasil real. Yo aprendí con ustedes. Nunca más voy a ser el mismo, porque tocó en el fondo de mi alma ese sentimiento, esa fuerza, ese orgullo de ser brasileño, y esas ganas de cuidar de mi país», expresó Bolsonaro, quien apareció vestido con una camisa blanca durante el anuncio. El aspirante también agradeció las muestras de apoyo recibidas durante sus actividades proselitistas.

    El hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022, insistió en que la elección representa una oportunidad para cambiar la conducción del país.

    «Usted va a elegir si es momento de cambiar o si vamos a continuar en ese viejo sistema que nadie aguanta más», manifestó el candidato. Su propaganda también incorporó mensajes religiosos y concluyó con una multitud rezando una parte del Padre Nuestro, seguida de un «amén» colectivo, dirigido especialmente a su base electoral conservadora y religiosa.

    Flávio Bolsonaro obtuvo una ventaja aproximada de dos millones de votos sobre Lula en la primera vuelta del pasado 4 de octubre, aunque ninguno alcanzó más del 50 % de los sufragios válidos necesarios para ganar la Presidencia.

    A dos días de la votación definitiva, las encuestas muestran una competencia cada vez más ajustada, con Lula reduciendo la distancia frente a Bolsonaro, quien permanece estancado en las mediciones. Ambos candidatos llegan así al cierre de campaña en medio de una disputa electoral que mantiene abierta la definición de la Presidencia brasileña.

     

  • Deuda pública y déficit desafían al próximo presidente brasileño

    Deuda pública y déficit desafían al próximo presidente brasileño

    El próximo presidente de Brasil, que será elegido este domingo en una segunda vuelta entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el opositor Flávio Bolsonaro, deberá enfrentar una situación económica marcada por el crecimiento de la deuda pública, un elevado déficit fiscal y la necesidad de impulsar reformas que permitan mejorar las finanzas del país.

    Uno de los principales desafíos será contener el endeudamiento estatal, que alcanza el 82.9 % del producto interno bruto (PIB), mientras que el déficit fiscal se sitúa en el 9.48 %. Ambos indicadores mantienen una tendencia ascendente y representan una amenaza para las cuentas públicas. Aunque los candidatos prometen disciplina fiscal a partir de 2027, sus propuestas presentan diferencias importantes y ninguno detalló completamente cómo ejecutará sus planes.

    Lula apuesta por incrementar la inversión pública para estimular el crecimiento económico y elevar la recaudación tributaria, con el propósito de sostener los programas sociales. Bolsonaro, por su parte, plantea reducir el gasto estatal en unos $40,000 millones, equivalentes al 3 % del presupuesto de 2026, mediante un ajuste que, según promete, no afectará los beneficios sociales. Su propuesta también incluye eliminar al menos diez ministerios y reducir el tamaño de la administración pública.

    Otro problema para el próximo Gobierno serán las elevadas tasas de interés, que actualmente se encuentran en el 13.75 %. Este nivel encarece el financiamiento, limita la inversión y aumenta las dificultades de las familias para pagar sus deudas. Aunque el Banco Central redujo ligeramente los tipos de interés, la inflación interanual del 4.58 % y los altos precios de los combustibles han impedido una flexibilización monetaria más rápida.

    Reforma tributaria y relaciones comerciales con Estados Unidos

    Brasil también deberá implementar en 2027 un nuevo impuesto indirecto destinado a simplificar el sistema tributario y fortalecer la recaudación.

    Según estimaciones preliminares del Gobierno de Lula, el impuesto al valor agregado (IVA) podría alcanzar el 28 %, aunque todavía no existe una tasa oficial. Bolsonaro propone revisar la reforma tributaria aprobada el año pasado, establecer un IVA menor y eliminar centenares de tasas y regulaciones que, según sostiene, «asfixian» a los emprendedores.

    La relación comercial con Estados Unidos será otro asunto prioritario. Brasil mantiene negociaciones con Washington para revertir los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump, que afectan el intercambio con su segundo socio comercial.

    Bolsonaro considera que su cercanía política con el mandatario estadounidense facilitaría un acuerdo, mientras Lula cuestiona esa posición y advierte que su adversario sería «entreguista».

    A este escenario se suma la aplicación, en diciembre, de una reforma laboral aprobada por el Congreso que reducirá la jornada semanal de 44 a 40 horas, una medida que genera preocupación empresarial por sus posibles efectos sobre el empleo y los precios.

    Minería, petróleo y empresas estatales

    La explotación de minerales críticos y el desarrollo petrolero también figuran entre las prioridades económicas. Brasil posee la segunda mayor reserva mundial de minerales críticos, aunque su industria todavía se encuentra en una etapa inicial. Ambos aspirantes buscan fortalecer la producción nacional, pero Bolsonaro propone acelerar las inversiones mediante acuerdos con compañías extranjeras, mientras Lula defiende un mayor control brasileño sobre estos recursos.

    En el sector petrolero, el opositor plantea permitir la fracturación hidráulica para extraer hidrocarburos no convencionales, mientras el mandatario busca que Petrobras vuelva a contar con una red de gasolineras para intervenir en los precios.

    El futuro de las empresas estatales será otra decisión relevante para el próximo Gobierno, especialmente ante las dificultades financieras de algunas instituciones, como Correos, que se encuentra al borde de la quiebra. Lula propone conservar estas compañías bajo propiedad pública y recuperar su estabilidad económica, mientras Bolsonaro plantea privatizar o cerrar aquellas que considere no esenciales. Sin embargo, el opositor asegura que la petrolera Petrobras y el banco Caixa permanecerán en manos del Estado.

     

  • Flávio Bolsonaro busca llevar legado de su padre al poder

    Flávio Bolsonaro busca llevar legado de su padre al poder

    Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, llega a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo 25 de octubre como el candidato más votado y con la intención de continuar el proyecto político de su padre, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022.
    El senador obtuvo una ventaja de aproximadamente dos puntos porcentuales sobre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, en la primera vuelta celebrada el 4 de octubre.

    El candidato del Partido Liberal (PL) fue elegido como sucesor político por su padre, quien cumple una condena de 27 años de prisión domiciliaria por encabezar una trama golpista destinada a impedir la llegada de Lula al poder después de las elecciones de 2022. Aunque busca proyectar una imagen menos confrontativa,

    Flávio mantiene los principales planteamientos del expresidente. «Puedo ser más tranquilo y moderado, pero llevo sangre de los Bolsonaro», afirmó durante el lanzamiento de su candidatura.

    La influencia de Jair Bolsonaro también está presente en el programa de gobierno de su hijo, un documento de 76 páginas que menciona al expresidente o a su administración en 22 ocasiones.

    Flavio Bolsonaro ha puesto el modelo salvadoreño en su plan de gobierno.

    Brasil sin miedo

    Entre sus principales propuestas figuran el fortalecimiento de la seguridad pública, la reducción del aparato estatal y una política económica liberal.

    Bajo el lema ‘Brasil sin miedo’, Flávio plantea disminuir a 14 años la edad de responsabilidad penal para determinados delitos y adoptar el modelo penitenciario del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, como parte de su estrategia contra la criminalidad.

    En materia de seguridad, el aspirante presidencial también propone crear una unidad de élite de las Fuerzas Armadas para vigilar las fronteras, endurecer las penas contra el narcotráfico y las organizaciones criminales, así como establecer la castración química para violadores.

    Su programa contempla imponer condenas mínimas de ocho años de prisión por el robo de teléfonos celulares. Estas medidas forman parte de su propuesta de reforzar la seguridad y combatir los delitos que afectan a la población brasileña.

    En el ámbito económico, Bolsonaro pretende eliminar al menos diez ministerios, reducir los cargos de confianza y disminuir el gasto público. También plantea bajar impuestos, privatizar empresas estatales y adoptar medidas para alcanzar el equilibrio fiscal, reducir la deuda y disminuir el costo de vida. Su propuesta incluye una reforma judicial y el aprovechamiento económico de los recursos de la Amazonía, bajo los principios del bolsonarismo y el lema ‘Dios, Patria, Familia y Libertad’.

    Entre las iniciativas que lo diferencian de su padre destacan la eliminación de la reelección presidencial, programas para promover la independencia económica y la inclusión tecnológica de las mujeres, así como proyectos para explotar y procesar tierras raras y minerales críticos.

    En política exterior, el senador busca estrechar las relaciones de Brasil con Estados Unidos, Israel y Argentina, especialmente con la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, a quien la familia Bolsonaro considera un aliado político.

    El candidato también respalda la creación de una zona de libre comercio continental y la incorporación de Brasil al Escudo de las Américas, una alianza de gobiernos conservadores promovida por Trump para combatir el narcotráfico y que contempla la posibilidad de operaciones estadounidenses en los territorios de los países participantes.

    Flávio Bolsonaro nació en Resende, en el estado de Río de Janeiro, estudió Derecho y comenzó su trayectoria política a los 21 años como diputado regional. En 2019 llegó al Senado brasileño, desde donde consolidó su participación en la política nacional. Sin embargo, su carrera también estuvo marcada por investigaciones judiciales relacionadas con presunto lavado de dinero, un supuesto esquema de empleados fantasma y operaciones inmobiliarias millonarias realizadas en efectivo. Todos esos procedimientos terminaron archivados.

    Actualmente, el candidato enfrenta una nueva investigación relacionada con el financiamiento de ‘Dark Horse’, una película sobre la vida de su padre. Las autoridades investigan posibles delitos de lavado de dinero, evasión de divisas y corrupción, señalamientos que Bolsonaro rechazó al sostener que el proyecto recibió financiamiento privado y legal.

    En medio de estos cuestionamientos, el senador afronta la recta final de una campaña electoral en la que busca consolidar el respaldo obtenido en la primera vuelta y llevar nuevamente al bolsonarismo al Palacio de Planalto.

     

     

  • Lula y Flávio Bolsonaro disputarán este domingo una segunda vuelta polarizada en Brasil

    Lula y Flávio Bolsonaro disputarán este domingo una segunda vuelta polarizada en Brasil

    El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, enfrenta una difícil batalla por su reelección frente al senador opositor Flávio Bolsonaro, quien busca mantener y ampliar la ventaja obtenida en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del pasado 4 de octubre. Ambos candidatos disputarán la segunda vuelta el próximo domingo, en un ambiente de creciente tensión política y con encuestas que apuntan a una contienda muy reñida.

    Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, consiguió el 47.03 % de los sufragios en la primera vuelta, mientras que Lula alcanzó el 45.16 %. Desde entonces, cientos de miles de seguidores de ambos aspirantes participaron en manifestaciones de apoyo que también provocaron enfrentamientos verbales entre simpatizantes del oficialismo y la oposición. La confrontación se extendió a las redes sociales, donde las campañas intensificaron sus ataques contra sus adversarios.

    Lula, de 80 años, aspira a conseguir un cuarto mandato no consecutivo, aunque enfrenta un desafío histórico: ningún candidato que terminó segundo en la primera vuelta consiguió posteriormente ganar la Presidencia brasileña.

    El mandatario perdió 3.4 millones de votos respecto a las elecciones de 2022, principalmente en municipios pequeños vinculados con las actividades agropecuarias.

    «Esa caída se concentró especialmente en ciudades pequeñas donde la agropecuaria tiene un mayor peso en la economía local», explica a EFE Felipe Nunes, profesor de la Fundación Getulio Vargas (FGV) y director de Quaest.

    El crecimiento electoral del senador opositor también destaca en las regiones agrícolas. Según Nunes, al comparar los resultados de Flávio Bolsonaro en 2026 con los obtenidos por su padre en 2022, el candidato «creció en el 98 % de los municipios, pero avanzó más en aquellos donde los granos, la ganadería y las grandes propiedades estructuran la economía».

    En Goiânia, capital del estado de Goiás, algunos ciudadanos que anteriormente respaldaban a Lula ahora apoyan al senador. Pamela Lima, de 24 años, reconoció que votó por el mandatario influida por sus profesores, pero se «arrepintió amargamente» después de relacionarse con trabajadores independientes. Bolsonaro propone impulsar el empleo autónomo y flexibilizar el mercado laboral, pese a que Brasil registra niveles históricamente bajos de desempleo.

    El descontento con el oficialismo también está relacionado con los escándalos de corrupción de administraciones anteriores. Wilker da Silva, decorador de 40 años, explicó que respaldó a Lula durante sus primeros gobiernos, entre 2003 y 2010, pero posteriormente cambió su preferencia política.

    «Demasiada corrupción, descarada, y ya nadie la aguanta más. Lula nunca más», expresa a EFE.

    El rechazo entre los seguidores de ambos candidatos también se refleja en una encuesta de Quaest, según la cual el 43 % de los electores teme más un regreso de la familia Bolsonaro al poder, mientras que otro 43 % teme la reelección del actual presidente.

    El director de Quaest explicó que las preocupaciones de los votantes responden a diferentes motivos políticos y económicos.

    «Entre quienes temen una victoria de Flávio, los motivos incluyen el rechazo hacia él o hacia su familia, el autoritarismo y la corrupción. Entre quienes temen la reelección de Lula, destacan la corrupción, la preocupación por la economía y una valoración negativa del Gobierno», desgrana Nunes.

    Ante este escenario, el mandatario brasileño busca atraer principalmente a quienes no participaron en la primera vuelta, debido a que el porcentaje de indecisos se mantiene entre el 1 % y el 2 %.

    En las elecciones del 4 de octubre, unos 33.4 millones de brasileños se abstuvieron de votar, equivalentes al 21 % del padrón electoral. Sin embargo, la participación representa un desafío para Lula, pues históricamente la abstención aumentó en las segundas vueltas presidenciales desde 1989.

    La única excepción ocurrió en 2022, cuando disminuyó 0.36 puntos porcentuales y permitió incorporar aproximadamente 570,000 votantes adicionales. Para fortalecer su campaña, Lula anunció un incremento del 15 % en el principal subsidio social, prohibió las apuestas deportivas, impulsó ayudas para trabajadores autónomos y consiguió que el Congreso aprobara reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales.

    Por su parte, Flávio Bolsonaro consiguió el respaldo del escritor Augusto Cury y del exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado, quienes ocuparon el tercer y quinto lugar, respectivamente, en la primera vuelta. El senador ganó en 15 de los 27 estados brasileños, incluidos São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, los tres más poblados del país.

    El resultado de la segunda vuelta dependerá, en buena medida, de la capacidad de Lula para conservar su ventaja en el noreste, tradicional bastión electoral de la izquierda, y reducir la diferencia frente a Bolsonaro en las demás regiones de Brasil.

     

  • Las urnas también deciden entre si Jair Bolsonaro continúa detenido o si es liberado

    Las urnas también deciden entre si Jair Bolsonaro continúa detenido o si es liberado

    La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del próximo domingo también definirá el futuro del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a prisión por golpismo y al que su hijo primogénito, Flávio, ha prometido indultar para que pueda participar en su eventual Gobierno si vence al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.

    El senador y candidato opositor ha reiterado que, si es elegido jefe de Estado, concederá un perdón a su padre, que cumple en prisión domiciliar una condena a 27 años de prisión, y ha admitido que el líder de la ultraderecha en Brasil tendrá algún papel en su gestión.

    El líder opositor fue el candidato más votado en la primera vuelta, con el 47 % de los sufragios frente al 45 % del presidente progresista.

    Las opciones de Jair para salir a la calle

    El candidato del Partido Liberal (PL) también ha asegurado que, en caso de victoria, Jair Bolsonaro lo acompañará en la ceremonia de posesión, prevista para el 5 de enero de 2027, lo que exigirá una liberación exprés que los juristas consideran inviable.

    Ello debido a que, incluso con el indulto o la gracia decretada el mismo día de la investidura, los trámites burocráticos, incluyendo la notificación al juzgado competente y la expedición de una orden de liberación por parte de la Corte Suprema, exigirán algunos días, explicó a EFE el jurista Álvaro Jorge.

    «Es muy improbable que todo eso alcance a ser realizado en un mismo día, incluso porque con seguridad la oposición va a presentar recursos y a llevar el caso a los tribunales», afirmó el profesor de Derecho de la Fundación Getúlio Vargas (FGV).

    La concesión de un indulto o de la gracia es una prerrogativa del presidente de la República, pero no impide que cualquier partido objete el beneficio ante la Corte Suprema y pida que se declare su inconstitucionalidad.

    «Fue lo que ocurrió en el caso del exdiputado Daniel Silveira (un ultraderechista condenado por declaraciones antidemocráticas), que fue perdonado por Bolsonaro, pero tuvo que regresar a prisión porque el Supremo consideró el indulto inconstitucional», explicó.

    El indulto es un instrumento colectivo, que beneficia a varias personas, por lo que, lo más probable, según el jurista, es que se opte por la concesión de la gracia, que es individual.

    Jair Bolsonaro, sin embargo, puede ser liberado antes de la investidura si prospera un recurso que pide la revisión criminal del proceso por golpismo, que será juzgado después de las elecciones, según adelantó el magistrado Kassio Nunes Marques, postulado al Supremo por el expresidente.

    La posible revisión tendría que ser aprobada por la mayoría de los cinco miembros de la Segunda Sala de la Corte Suprema, diferente a la que condenó a Bolsonaro, pero algunos magistrados han advertido de que cualquier decisión dependerá de una votación en el plenario.

    Una posible amnistía para todos los condenados

    Según Jorge, Flávio Bolsonaro también puede optar por una amnistía, que es un instrumento más amplio y que favorecería no solo al expresidente sino también a los otros condenados por golpismo, pero cuya concesión depende de la aprobación del Congreso.

    Ello sería posible debido a que, en las elecciones legislativas de este mes, el PL salió como la mayor fuerza tanto en el Senado como en la Cámara Baja, y a que las alianzas con partidos de derecha y centroderecha negociadas por Flávio Bolsonaro en las últimas semanas le garantizan una amplia mayoría en ambas cámaras.

    A diferencia del indulto o la gracia, que perdonan la pena pero mantienen los antecedentes, la amnistía perdona el delito, por lo que también anularía la inhabilitación política que impide a Jair Bolsonaro disputar elecciones hasta 2060.

    ¿Jair en el Gobierno?

    Sobre la participación del expresidente en su eventual Gobierno, el senador niega que le haya propuesto algún cargo, pero admite que será uno de sus consejeros.

    «Bolsonaro nunca trató de cargos conmigo. Nunca sugirió cargos. Eso está fuera del radar. Pero tendré el privilegio de tener como consultor a un gran expresidente», afirmó en una reciente entrevista.

  • Lula y Flávio Bolsonaro cruzan acusaciones de corrupción en debate electoral

    Lula y Flávio Bolsonaro cruzan acusaciones de corrupción en debate electoral

    El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador opositor Flávio Bolsonaro intercambiaron este domingo fuertes acusaciones de corrupción durante su primer debate televisado, celebrado a una semana de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, prevista para el próximo domingo.

    El encuentro, transmitido por la cadena Band, estuvo marcado por constantes interrupciones y señalamientos relacionados con investigaciones que involucran a personas cercanas a ambos aspirantes.

    Lula, candidato a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT), cuestionó los presuntos vínculos financieros de la familia Bolsonaro con el banquero Daniel Vorcaro, mientras que su adversario respondió con acusaciones contra el hijo del mandatario brasileño.

    «La mentira es el fuerte de la familia Bolsonaro», afirmó Lula durante el enfrentamiento.

    El candidato del Partido Liberal (PL) respondió: «Tu nariz está creciendo, Lula. Ten cuidado», después de que el presidente le exigiera explicaciones sobre una millonaria operación financiera relacionada con una película dedicada a la vida de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.

    Las investigaciones apuntan a que Flávio Bolsonaro negoció con Vorcaro, antiguo propietario del Banco Master y actualmente encarcelado, unos 134 millones de reales, equivalentes a $26 millones, para financiar la producción de ‘Dark Horse’.

    La película relata la trayectoria del exmandatario brasileño, quien se encuentra detenido, y todavía no tiene una fecha establecida para su estreno. El escándalo financiero también involucra a distintas autoridades brasileñas y personas del entorno de los Bolsonaro.

    Una de las hipótesis de la investigación señala que parte de esos recursos pudo utilizarse para financiar la permanencia de Eduardo Bolsonaro, hermano del candidato presidencial, en Estados Unidos.

    Desde ese país, Eduardo promovió ante altos funcionarios de la Casa Blanca sanciones económicas contra Brasil por el proceso judicial contra su padre, condenado por intento de golpe de Estado.

    Lula también recordó que el Tribunal Supremo brasileño condenó a Eduardo por coaccionar a los magistrados encargados de juzgar al expresidente y sostuvo que «huyó a Estados Unidos para conspirar contra Brasil». El mandatario agregó: «Ustedes están traicionando a la patria y serán juzgados por ello».

    Flávio Bolsonaro contraatacó al mencionar las tres investigaciones abiertas contra Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, hijo mayor del presidente, por supuesto tráfico de influencias dentro del Gobierno brasileño.

    «Usted protege a su hijo. Su Gobierno se convirtió en un mercadeo de negocios (…) Sus gobiernos siempre estuvieron marcados por la corrupción», expresó el senador, quien también pidió al mandatario que se calmara durante el intercambio.

    «Solo estoy restregándote algunas verdades a la cara, respétame», añadió.

    La confrontación también incluyó referencias a los presuntos vínculos de la familia Bolsonaro con familiares de integrantes de grupos paramilitares de Río de Janeiro. En uno de los momentos más tensos, el senador pidió a Lula que permaneciera a su lado, pero el presidente rechazó la solicitud y respondió: «No quiero quedarme cerca de ti, quiero tomar distancia con milicianos….», en alusión a esas supuestas relaciones.

    El debate se produjo en medio de una contienda electoral ajustada. En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47 % de los votos, dos puntos porcentuales por encima de Lula, quien a sus 80 años busca alcanzar un cuarto mandato presidencial no consecutivo.

    Los sondeos más recientes muestran un empate técnico entre ambos candidatos, dentro del margen de error, aunque el hijo del expresidente Jair Bolsonaro mantiene una ligera ventaja numérica de cara a la segunda vuelta del próximo domingo.

     

  • Deforestación en la Amazonía brasileña cae 41.8 % y alcanza mínimo histórico

    Deforestación en la Amazonía brasileña cae 41.8 % y alcanza mínimo histórico

    La deforestación en la Amazonía brasileña se redujo un 41.8 % entre agosto de 2025 y julio de 2026, alcanzando su nivel más bajo en casi cuatro décadas, según informó este viernes el Gobierno de Brasil.

    Los datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) revelan que durante ese período fueron destruidos 3,335 kilómetros cuadrados de vegetación en la mayor selva tropical del planeta, una superficie inferior a la registrada en años anteriores.

    Las cifras corresponden al sistema de monitoreo satelital Prodes, que permite medir la pérdida de cobertura forestal con mayor precisión y detalle que los informes mensuales publicados por las autoridades ambientales brasileñas.

    La reducción representa el cuarto año consecutivo de disminución de la deforestación en la Amazonía, después de que en 2022 se reportara la destrucción de 11,504 kilómetros cuadrados de bosque, durante el último año del Gobierno del expresidente Jair Bolsonaro, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2023.

    El resultado también establece un nuevo mínimo histórico desde que comenzaron las mediciones en 1988, superando el anterior registro de menor deforestación, correspondiente a 2012, cuando fueron destruidos 4,571 kilómetros cuadrados de vegetación amazónica.

    Brasil busca eliminar la deforestación para 2030

    El Gobierno brasileño atribuyó la disminución de la pérdida forestal a las medidas de prevención y control implementadas en los últimos años, que incluyen vigilancia satelital, inspecciones ambientales, protección de territorios e incentivos para desarrollar actividades económicas sostenibles.

    El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, estableció como objetivo alcanzar la deforestación cero en la Amazonía para 2030, una meta que su administración busca cumplir mediante el fortalecimiento de las acciones de protección ambiental y el combate a la destrucción ilegal de bosques.

    Según las cifras oficiales, desde 2023 las autoridades ambientales realizaron 76,095 operativos de fiscalización en todo Brasil e impusieron 25,101 multas por infracciones relacionadas con la deforestación, cuyo valor acumulado asciende a 11,800 millones de reales, equivalentes a $2,322 millones, como parte de las medidas para frenar la pérdida de vegetación.