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  • Consumir hasta cinco tazas de café al día puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares según estudio científico

    Consumir hasta cinco tazas de café al día puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares según estudio científico

    Consumir hasta cinco tazas de café americano al día, equivalentes a unos 225 miligramos de cafeína, es seguro para la mayoría de las personas y puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, según una declaración científica de la Asociación Estadounidense del Corazón publicada en la revista Circulation.

    El documento señala que una ingesta diaria de hasta 400 miligramos de cafeína procedente del café se considera segura y «parece estar relacionada con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular en algunas personas», entre ellas insuficiencia cardíaca, ictus y otros padecimientos del corazón.

    Los especialistas aclaran que estos beneficios corresponden al café y no a otras bebidas con cafeína, como refrescos o bebidas energéticas, cuyo consumo puede incrementar el riesgo de hipertensión arterial y arritmias.

    La declaración también destaca que diversos estudios han encontrado que los compuestos bioactivos presentes en el café poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, lo que ayudaría a explicar su efecto protector sobre la salud cardiovascular y metabólica.

    Además, el consumo de café con cafeína, siempre que no contenga azúcares añadidos, siropes, aromatizantes o crema, se asocia con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, insuficiencia cardíaca e ictus.

    No obstante, los investigadores advierten que algunos ensayos clínicos también identificaron efectos adversos. Entre ellos figura un mayor riesgo de contracciones ventriculares prematuras, así como un aumento del colesterol de baja densidad o colesterol «malo» relacionado con el cafestol, un compuesto presente principalmente en el café sin filtrar, como el espresso, el preparado en prensa francesa, el café turco y el café hervido.

    En contraste, el cafestol prácticamente no está presente en el café preparado con filtros de papel ni en el café instantáneo. Los autores también señalan que agregar azúcar, leche, crema o siropes puede disminuir los beneficios asociados al consumo de esta bebida.

    La declaración concluye que aún se requieren más investigaciones para comprender con mayor precisión cómo la cafeína afecta a cada persona, ya que factores como la genética, la edad, el metabolismo y los hábitos de consumo influyen en la forma en que el organismo procesa esta sustancia y en sus efectos sobre la salud cardiovascular.

     

     

  • El consumo excesivo de bebidas energéticas se asocia a insomnio, erosión del esmalte dental y molestias digestivas

    El consumo excesivo de bebidas energéticas se asocia a insomnio, erosión del esmalte dental y molestias digestivas

    El consumo excesivo de bebidas energéticas puede provocar diversas afectaciones en la salud, entre ellas erosión del esmalte dental, insomnio, molestias digestivas y alteraciones cardiovasculares, advirtieron especialistas de Sanitas, quienes recomendaron limitar su ingesta y evitar convertirlas en un hábito diario.

    La advertencia surge en un contexto de amplio consumo de estos productos. De acuerdo con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), el 25 % de la población en España consume bebidas energéticas. Además, el 49 % de quienes las ingieren lo hace al menos una vez al día y el 47 % acostumbra mezclarlas con alcohol.

    El odontólogo del equipo Asistencial y de Innovación Clínica de Sanitas Dental, Antonio Longo, explicó que el principal daño bucal proviene de la elevada acidez de estas bebidas, la cual reduce el pH de la boca y favorece el desgaste progresivo del esmalte dental.

    «El daño en la boca aparece por la repetición. Cada lata reduce el pH oral, la saliva necesita tiempo para compensarlo y, si antes de que la boca se recupere, se vuelve a tomar otra bebida ácida, el esmalte entra en un ciclo de agresión continua. Muchos pacientes no lo perciben hasta que aparecen síntomas como la sensibilidad al frío o molestias al cepillarse», afirmó Longo.

    El especialista agregó que un elevado consumo de cafeína también puede provocar acidez, náuseas, dolor estomacal y diarrea, especialmente cuando las bebidas energéticas se consumen en ayunas, en grandes cantidades o de forma rápida. Asimismo, indicó que su ingesta puede favorecer episodios de ansiedad, nerviosismo e irritabilidad.

    Otro de los efectos más frecuentes es la alteración del sueño. Según los expertos, consumir estas bebidas durante la tarde o la noche dificulta conciliar el sueño y reduce la calidad del descanso, lo que puede provocar que la persona despierte con sensación de cansancio a pesar de haber dormido.

    Longo alertó además sobre los riesgos de combinar bebidas energéticas con alcohol, ya que esta mezcla disminuye la percepción de fatiga y puede llevar a consumir mayores cantidades de alcohol o subestimar el nivel real de intoxicación.

    Por su parte, el director médico del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, Pablo Turrión, explicó que un consumo ocasional suele tener un impacto limitado en personas sanas. Sin embargo, advirtió que el uso frecuente para estudiar, trabajar, entrenar o asistir a reuniones sociales puede provocar taquicardias, palpitaciones y trastornos del sueño que no deben normalizarse.

    Los especialistas señalaron que los riesgos son mayores en adolescentes, mujeres embarazadas o en período de lactancia, personas con hipertensión, enfermedades cardiovasculares o trastornos del sueño. Por ello, recomendaron reservar estas bebidas para ocasiones puntuales, evitar consumirlas antes de dormir, enjuagarse con agua después de ingerirlas y consultar a un profesional de la salud cuando su consumo se convierta en una práctica cotidiana.

     

  • Estudio de Harvard revela que el consumo moderado de café puede reducir el riesgo de demencia

    Estudio de Harvard revela que el consumo moderado de café puede reducir el riesgo de demencia

    Un nuevo estudio prospectivo a gran escala realizado por investigadores estadounidenses ha confirmado que el consumo moderado de café con cafeína (2 a 3 tazas al día) o té (1 a 2 tazas al día) se asocia con un menor riesgo de demencia, mejor función cognitiva y menor deterioro mental en adultos mayores.

    La investigación, publicada en la revista JAMA, fue desarrollada por el Hospital General de Massachusetts (Mass General Brigham), la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard y el Instituto Broad del MIT y Harvard, y analizó datos de 131.821 personas provenientes del Estudio de Salud de Enfermeras (NHS) y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud (HPFS), con un seguimiento de hasta 43 años.

    Según el análisis, quienes consumían café con cafeína tenían un 18 % menos de riesgo de desarrollar demencia en comparación con quienes bebían poco o nada. Además, reportaron una menor incidencia de deterioro cognitivo subjetivo (7,8 % frente al 9,5 %) y obtuvieron mejores resultados en pruebas objetivas de memoria y funciones mentales.

    En paralelo, el consumo moderado de té también se asoció a resultados positivos, mientras que el café descafeinado no mostró beneficios significativos, lo que sugiere que la cafeína sería el principal componente neuroprotector.

    “El café es una bebida cotidiana para millones de personas, por lo que queríamos analizar si podía tener un impacto preventivo contra la demencia”, explicó Daniel Wang, autor principal del estudio y profesor asistente en Harvard.

    El estudio destaca por su profundidad y amplitud, al contar con más de cuatro décadas de datos dietéticos y cognitivos. Se evaluaron factores como la dieta, el rendimiento en pruebas mentales, la aparición de deterioro cognitivo y el diagnóstico clínico de demencia.

    Los resultados se mantuvieron incluso al comparar personas con diferentes riesgos genéticos de padecer demencia, lo que refuerza la validez de los hallazgos.

    Cafeína y compuestos neuroprotectores

    Tanto el café como el té contienen polifenoles y cafeína, compuestos bioactivos que según el estudio reducen la inflamación y el daño celular cerebral, ayudando a preservar las funciones cognitivas con el paso del tiempo.

    A diferencia de investigaciones anteriores, esta no detectó efectos adversos en quienes consumían más cafeína de la cantidad óptima, y al contrario, se observaron beneficios continuos.

    Los investigadores insisten en que, aunque el efecto del café es modesto, su inclusión en un estilo de vida saludable puede contribuir a prevenir o retrasar el deterioro cognitivo, una prioridad en salud pública ante la ausencia de tratamientos curativos eficaces para la demencia.

    “Nuestros hallazgos sugieren que el café o la cafeína pueden ser una pieza más en el rompecabezas de la prevención cognitiva”, concluyó Wang.