El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró la noche del martes durante su discurso sobre el Estado de la Unión ante la sesión conjunta del Congreso que el operativo que ordenó en enero y que culminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro fue una demostración de “competencia y poderío militar” sin parangón en la historia mundial.
La acción militar, denominada Operación Absolute Resolve, fue ejecutada por fuerzas estadounidenses y permitió la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes enfrentan cargos en la justicia estadounidense por narcoterrorismo y delitos relacionados con drogas y armas.
“Guerreros de élite estadounidenses llevaron a cabo una de las hazañas más complejas y espectaculares en términos de competencia y poderío militar en la historia mundial. Nadie ha visto nada igual”, afirmó Trump ante legisladores, defendiendo la operación que capturó al líder venezolano en Caracas y lo trasladó a Nueva York para enfrentar un proceso federal.
El mandatario estadounidense destacó además el rol que jugaron las Fuerzas Espaciales, a las que calificó cariñosamente como “su bebé”, recordando que fueron creadas durante su primer mandato en 2019.
Trump aseguró que la detención de Maduro representa “un nuevo y brillante comienzo para el pueblo venezolano”, subrayando los avances económicos y de cooperación que, según él, se están impulsando con la nueva presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, tras la captura del expresidente.
Como ejemplo del contexto que justifica la operación, Trump mencionó a una joven venezolana presente en el Capitolio y vinculada al excandidato presidencial Enrique Márquez, detenido por cuestionar los resultados de las elecciones en Venezuela. Tras la caída de Maduro, Márquez fue excarcelado y se encontró con su sobrina en el Capitolio, momento que fue destacado por Trump durante su discurso.
La operación estadounidense en Venezuela ha generado repercusiones internacionales y políticas complejas en la región, marcando un punto clave en la política exterior del Presidente de Estados Unidos y su enfoque hacia el Gobierno venezolano.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró el miércoles que el objetivo de la administración del presidente Donald Trump es lograr una “Venezuela democrática”, aunque reconoció que el proceso de transición será complejo y sin plazos definidos.
Durante su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Rubio explicó que, pese a los avances tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, la transformación política en Venezuela aún tomará meses.
“Las transiciones, como la española, toman tiempo. No puedo dar un plazo exacto, pero en tres o cinco meses debemos haber progresado para cambiar la situación actual”, expresó.
Rubio confirmó que Estados Unidos no contempla una intervención militar en estos momentos, pero Trump mantiene abierta la posibilidad de emplear la fuerza si el gobierno interino de Delcy Rodríguez —instalado tras la captura de Maduro— se aparta del camino trazado por Washington.
María Corina Machado, líder opositora venezolana. EFE
Machado entra en el tablero político
En su intervención, Rubio abrió la puerta a la participación de la opositora María Corina Machado en el proceso de transición, tras haber sido apartada inicialmente por no contar con respaldo militar.
“Queremos desencadenar un proceso de estabilización y recuperación en el que María Corina y otros puedan tener un papel”, afirmó el diplomático.
Más tarde, Rubio sostuvo una reunión privada con la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, quien afirmó contar con el respaldo total del gobierno estadounidense.
“La transición a la democracia ocurrirá. Contamos con el apoyo de las democracias más importantes del mundo, en especial con el del presidente Donald Trump”, expresó Machado.
La líder opositora reiteró su deseo de regresar pronto a Venezuela y recalcó que este proceso no debe permitir que “las mafias se mantengan en el poder”.
El petróleo como herramienta clave
Rubio explicó también que, tras la captura de Maduro, Estados Unidos evitó una guerra civil con un “mecanismo temporal” que permite al gobierno venezolano vender petróleo en el mercado internacional, a pesar de las sanciones.
Los ingresos, que ya suman $500 millones, son gestionados a través de una cuenta en Catar, bajo supervisión estadounidense. De esa cantidad, $300 millones han sido entregados a Caracas, según explicó el secretario de Estado, con la promesa de que los fondos serán utilizados exclusivamente para atender necesidades de la población.
Rubio concluyó que, si bien hay avances, se requiere mantener vigilancia constante y presión diplomática para garantizar que la transición no sea “una repetición del pasado”.
La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de fuerzas especiales de Estados Unidos el 3 de enero de 2026 ha sacudido el panorama político en América Latina y reconfigurado las prioridades del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua.
Según un análisis del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam), la reacción inicial de la dictadura nicaragüense ha sido “inusualmente comedida”, evitando aludir directamente a Estados Unidos, lo que sugiere la apertura de canales de comunicación que podrían conducir a una negociación con Washington.
El nombramiento del canciller nicaragüense Denis Moncada como encargado de negocios en Washington se interpreta como un intento explícito de iniciar un diálogo con la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump. Este movimiento llega en un contexto en el que el régimen Ortega-Murillo intenta evitar una escalada de tensiones que ponga en riesgo su permanencia en el poder.
El efecto Venezuela y el dilema del régimen nicaragüense
Los analistas señalan que, aunque Nicaragua no tiene el mismo peso geopolítico que Venezuela, los Ortega han percibido que aliados como China y Rusia no hicieron esfuerzos significativos para apoyar a Maduro tras su captura, lo que disminuye las probabilidades de una intervención internacional en Managua en caso de una crisis similar.
Esta realidad coloca al régimen nicaragüense ante un profundo dilema político: mantenerse en su discurso de antimperialismo y arriesgarse a mayores sanciones y presiones de Estados Unidos, o bien buscar una apertura gradual con Washington que le permita conservar el control sin sacrificar sus intereses vitales.
Presión externa y posibles efectos internos
La operación contra Maduro no solo ha modificado las dinámicas políticas en Venezuela, sino que también ha intensificado la presión estadounidense sobre Nicaragua en distintos frentes. En los últimos días, Estados Unidos ha exigido la liberación inmediata de presos políticos en Nicaragua, una demanda que llevó al régimen a liberar a decenas de reclusos tras las demandas de Washington.
Además, organizaciones como Monitoreo Azul y Blanco han documentado detenciones arbitrarias dentro de Nicaragua por expresiones de apoyo a la captura de Maduro, lo que refleja la sensibilidad del régimen ante la reacción social y la necesidad de contener cualquier signo de disidencia interna.
El 2026 se presenta como un año clave para Nicaragua, con elecciones de medio término en el horizonte y una crisis sucesoria latente dentro del círculo gobernante. El escenario político incluye tensiones internas entre la cúpula del Ejército, empresarios sandinistas y sectores políticos que podrían favorecer una transición controlada sin la presencia de Rosario Murillo, o bien una continuación del régimen bajo nuevas condiciones impuestas desde el exterior.
La captura de Nicolás Maduro ha dejado al descubierto la fragilidad de las alianzas políticas tradicionales en América Latina y ha generado un efecto dominó que impulsa a la dictadura de Ortega y Murillo a reconsiderar su aislamiento político. Ante la posibilidad de mayores sanciones económicas y diplomáticas, la apertura de espacios de negociación con Estados Unidos no solo parece viable, sino una estrategia pragmática para preservar el poder y limitar la presión externa en Nicaragua.
El secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, confirmó este sábado que la Santa Sede trabajó para lograr una solución pacífica que evitara un derramamiento de sangre en Venezuela, incluyendo gestiones diplomáticas con el presidente Nicolás Maduro y otros representantes del régimen, antes de su detención por parte de Estados Unidos.
Parolin afirmó, al margen de un acto oficial en el Vaticano, que se intentó alcanzar un acuerdo que también había sido mencionado en algunos periódicos, en referencia a las informaciones del Washington Post sobre esfuerzos vaticanos para facilitar un salvoconducto o un destino negociado para Maduro previo a su captura.
“Habíamos intentado lo que también apareció en algunos periódicos”, dijo Parolin, en alusión a los reportes de que el Vaticano exploró opciones como asilo en Rusia para Maduro antes de que fuera detenido por las fuerzas estadounidenses.
El cardenal reiteró que la Iglesia siempre ha apoyado un camino pacífico para la resolución de la crisis venezolana, aunque reconoció que la situación se enfrentó “ante un hecho consumado”, tras la operación militar estadounidense que culminó con la captura de Maduro y su esposa.
Parolin agregó que en Venezuela ahora existe una situación de “gran incertidumbre” y expresó su deseo de que el país evolucione “hacia la estabilidad y hacia una recuperación económica, porque la situación es muy precaria y la gente sufre”. También subrayó que es “necesaria una democratización del país”.
Aunque el secretario de Estado no proporcionó detalles específicos sobre las gestiones diplomáticas, el diario The Washington Post publicó que el Vaticano, además de buscar posibles rutas de salida para Maduro, pidió a las autoridades estadounidenses paciencia para permitir que se exploraran opciones de asilo, incluso con garantías de seguridad auspiciadas por Rusia.
El papa León XIV se refirió recientemente a la crisis venezolana en su discurso ante el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, donde instó a que se respete la voluntad del pueblo de Venezuela y se busquen soluciones pacíficas alejadas de “intereses partidistas”.
Un grupo de unos 30 salvadoreños se congregó este sábado en la Plaza Simón Bolívar, en el centro de San Salvador, para exigir la liberación del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, apresados por Estados Unidos el pasado 3 de enero en una operación militar en Caracas. Los manifestantes calificaron las capturas como un “secuestro” y expresaron rechazo a la intervención estadounidense en los asuntos de otros países latinoamericanos.
Los integrantes del movimiento Salvadoreño de Solidaridad con Venezuela alzaron pancartas y corearon consignas como “¡Qué viva Venezuela!” y “Libertad para el compañero Maduro y Cilia”, mientras recordaban a los militares venezolanos y cubanos fallecidos durante la acción, que, según autoridades venezolanas, dejó 47 efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y 32 militares cubanos muertos.
Carlos Martínez, integrante del comité y miembro del partido izquierdista FMLN, condenó lo que calificó de “agresión fascista del imperio” y sostuvo que con la captura de Maduro, Estados Unidos “ha violentado el derecho internacional, la libre determinación de los pueblos y la soberanía de Venezuela”. Afirmó también que desde El Salvador se suman a las jornadas mundiales que exigen la liberación de la pareja.
Lourdes Palacios, exdiputada del FMLN, aseguró que la acción estadounidense busca “robarle y quitarle esos bienes naturales que posee este país”. “Desde El Salvador, les decimos: allí estamos con ustedes, compañeros y compañeras de Venezuela. Nos solidarizamos con ustedes y también con el hermano Gobierno cubano y su pueblo”, añadió Palacios.
Tras la operación estadounidense en Caracas, Maduro y Flores fueron trasladados a Nueva York, donde enfrentan cargos federales, incluidos narcoterrorismo y tráfico de drogas. Ambos se declararon no culpables durante su primera comparecencia judicial en Estados Unidos.
El ataque que resultó en la captura de Maduro forma parte de la denominada “Operación Determinación Absoluta”efectuada por fuerzas estadounidenses en Venezuela el 3 de enero de 2026. En esa acción, además de arrestar a Maduro y Flores, se llevaron a cabo bombardeos en infraestructura militar y se produjeron víctimas dentro del país, según reportes internacionales.
Leopoldo López, una de las caras más visibles de la oposición venezolana, espera que la salida del poder del depuesto presidente Nicolás Maduro lleve a la «democratización total de Venezuela», un camino, que según él, debe ser de transición «propia» y que no debería quedarse solo en la estabilización económica.
En una entrevista en Washington, adonde viajó como orador invitado a la Lipset Lecture, una prestigiosa conferencia anual sobre democracia en el mundo, el activista y exprisionero político reflexionó sobre el futuro de una Venezuela pos-Maduro, el papel de la oposición en este «inicio de la transición» y la noción de que «ninguna dictadura es para siempre».
PREGUNTA: Más de una semana después de la captura por fuerzas estadounidenses de Nicolás Maduro ¿cómo responde a quienes insisten en que las acciones de Washington tienen que ver más con el petróleo que con la democracia?
Creo que quien diga eso no conoce Venezuela y no sabe lo que ha significado vivir en Venezuela bajo Chávez y Maduro. Estamos en un escenario mejor que hace 10 días, pero todavía no estamos en democracia.
Estamos en un proceso de inicio de una transición que va a requerir estabilizar el país. Esperamos que este proceso culmine en una democratización total de Venezuela. No estamos allí. Hay una transición en donde el régimen se mantiene, pero la expectativa es que haya cambios que apuntalen el progreso hacia una democracia.
El peligro está en que se busque solo una estabilidad en lo económico que no construya el camino a la democracia, el cual corresponde a los venezolanos.
Cuando dicen que todo esto es para que los americanos tengan control del petróleo venezolano, no podemos olvidar que hoy los vínculos de Venezuela con su petróleo y su gas son con Rusia, con Irán y con China, vendido a unas tasas de descuento altísimas en un esquema que ha permitido a quienes están en el poder valerse de los recursos del Estado. Siempre se ha planteado la necesidad de abrir la industria petrolera al capital privado internacional y venezolano.
P. ¿Qué se requiere para eso?
R. En la reunión que tuvieron el presidente Trump y los representantes de las grandes empresas petroleras, lo dijeron. Estas son inversiones que requieren estabilidad no de años, sino de décadas. Y para que eso ocurra tiene que haber un Estado de derecho, unas garantías. Tiene que haber una estabilidad que hoy no representa la dictadura interina de Delcy Rodríguez.
P. ¿Cómo se vive este proceso en Venezuela?
R. Yo te diría que hay una alegría contenida porque el régimen se mantiene. En estos momentos sigue habiendo mucha represión en Venezuela y censura. Hay casi 1,000 presos políticos y solo han liberado a 20 (distintas ONGs hablan de algunas decenas más). El país no ha cambiado estructuralmente, lo que ha surgido es la posibilidad de que comience este cambio. Y para que comience, tendrá que ser a través de una elección transparente en donde se pueda participar abiertamente.
P. ¿Qué riesgo existe de que el Gobierno interino de Delcy Rodríguez se consolide en el poder sin una verdadera alternativa democrática? ¿Cuál es papel de la oposición?
R. Lo que hemos visto es que hay dos partes que en los últimos 10 días han hablado: el Gobierno de Estados Unidos, y la dictadura interina de Delcy Rodríguez y el gran tema ausente en esa conversación ha sido la democracia. ¿A quién le corresponde presentar esa agenda y proponer una ruta clara? Al liderazgo democrático en Venezuela, encabezado por la legitimidad de Edmundo González y María Corina Machado, premio Nobel de Paz, y todos los que estamos comprometidos con una Venezuela democrática.
P. ¿Qué importancia le confiere a la reunión entre María Corina Machado y Trump en la Casa Blanca?
R. Es una oportunidad para que quede muy claro el mensaje de democracia, el mensaje de libertad, que tenga que venir acompañado de una acción y una ruta concreta de cómo podemos llegar a la democracia.
P. ¿Todavía mantiene su propósito de regresar a Venezuela?
R. Claro que sí. Por supuesto que queremos contribuir con todo este esfuerzo al que le hemos dedicado la vida, estos 25 años de lucha. Y por supuesto que nuestra mayor aspiración, y hablo de un colectivo gigantesco de millones de personas, es poder regresar a Venezuela.
P. ¿Como ve el impacto de este proceso en la región, en países como Cuba y Nicaragua?
R. Creo que tienen impactos en distintas dimensiones. El primero de ellos es entender que las dictaduras no son para siempre. Luego entender que pueden venir momentos en donde se quiebren estos sistemas. Lo tercero es que la ciudadanía se tiene que mantener activa y esperanzada, y yo sí creo que estamos en el inicio de un proceso de cambio en el continente americano y además yo creo que para los EE.UU. es estratégico que el continente americano sea uno de democracia y libertad.
Y eso pasa no sólo por Venezuela, sino también por Cuba y por Nicaragua.
El ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, aseguró este lunes que los avances en la reapertura de las embajadas entre Venezuela y Estados Unidos responden al objetivo de proteger al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes se encuentran detenidos en territorio estadounidense acusados de narcoterrorismo, tras haber sido capturados en una operación militar realizada en Caracas.
Durante una conferencia de prensa del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), transmitida por el canal estatal VTV, Cabello explicó que la reactivación de las misiones diplomáticas permitiría tener representación consular que vele por la seguridad del mandatario y de su esposa, actualmente en custodia en Estados Unidos.
“Se está avanzando en el reinicio y la apertura de las embajadas de Venezuela en Estados Unidos y Estados Unidos en Venezuela, eso nos va a permitir tener representación consular para que puedan estar velando por la seguridad y tranquilidad de nuestro presidente Nicolás Maduro y de Cilia en Estados Unidos”. Diosdado Cabello, ministro del Interior de Venezuela.
Cabello advirtió que, por ahora, Venezuela no cuenta con funcionarios diplomáticos en Estados Unidos que puedan brindar asistencia a Maduro y Flores, más allá de los abogados que los representan, quienes —según recalcó— no son venezolanos. Remarcó que la principal intención de este proceso es garantizar el estado de salud y condiciones de ambos, además de propiciar el restablecimiento de relaciones bilaterales con la nación norteamericana.
El viernes pasado, el gobierno venezolano anunció el inicio de un “proceso exploratorio de carácter diplomático” con Estados Unidos, que busca reestablecer las misiones diplomáticas en ambos países y abordar las consecuencias del “secuestro” del presidente y su esposa, quienes fueron capturados el pasado 3 de enero en territorio venezolano por fuerzas estadounidenses.
Mediante un comunicado oficial, la administración venezolana —ahora bajo la dirección de la presidenta encargada Delcy Rodríguez— confirmó que una delegación de funcionarios del Departamento de Estado de EE. UU. llegó al país con el objetivo de realizar evaluaciones técnicas y logísticas propias de la actividad diplomática.
Asimismo, una misión diplomática venezolana viajará a Estados Unidos para ejecutar labores correspondientes, aunque no se detalló la fecha ni el número de funcionarios que integrarán dicha delegación.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el pasado 4 de enero que su gobierno ya está considerando la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas. La sede diplomática, ubicada en Baruta, cerró en 2019, después de que Maduro rompiera relaciones diplomáticas con Washington.
Desde ese año, la Oficina Externa de EE. UU. para Venezuela ha operado desde la embajada estadounidense en Bogotá, Colombia, donde se han gestionado todos los asuntos relacionados con el país sudamericano.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó este lunes que su Gobierno podría fungir como «un vehículo de comunicación» entre Estados Unidos y Cuba, aunque aclaró que ese asunto no fue abordado en su reciente conversación con el presidente estadounidense, Donald Trump, y que cualquier eventual papel de mediación dependería de la aceptación de ambas partes.
Durante su conferencia de prensa presidencial, Sheinbaum señaló que el tema cubano podría tratarse más adelante, pero subrayó que México solo podría desempeñar ese rol si existe voluntad de Washington y La Habana.
“Obviamente, si México llegara a ser un vehículo para una comunicación entre Estados Unidos y Cuba, pues tienen que aceptar las dos partes, evidentemente”, aseguró.
Las relaciones con EE.UU. se han tensado luego de que un reporte del diario Financial Times informara que México se ha convertido en el principal proveedor de crudo de la isla caribeña, aunque la semana pasada Sheinbaum aseguró que «no se está enviando más petróleo del que se había enviado históricamente» y rechazó que haya «un envío particular».
“México está en las mejores condiciones, en la mejor posición para poderlo hacer, pero evidentemente tiene que ser aceptado por las partes, pero en esta ocasión no hablamos de este tema”, reiteró.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este domingo a Cuba de que ya no recibirá más dinero o petróleo de Venezuela, al señalar que la isla ha estado «viviendo durante años» gracias al dinero y el crudo venezolanos a cambio de «servicios de seguridad» para los «dos últimos dictadores (Hugo Chavez y Nicolás Maduro)».
México mantiene relaciones diplomáticas ininterrumpidas con Cuba y, de manera histórica, ha abogado por el diálogo y el levantamiento de sanciones, mientras que las relaciones entre Washington y La Habana siguen marcadas por tensiones políticas y el embargo estadounidense.
La de este lunes es la primera conversación entre Sheinbaum y Trump desde que el mandatario estadounidense amenazase con ataques terrestres a México contra los carteles que, según él, gobiernan el país vecino; y a poco más de una semana de la intervención militar de Washington en Venezuela donde se capturó al presidente, Nicolás Maduro, y esposa, Cilia Flores, acusados de narcotráfico entre otros delitos en Nueva York.
La líder opositora María Corina Machado aseguró este miércoles que el Gobierno de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, es «absolutamente temporal» e insistió en que su país está en un proceso hacia la «transición», luego de la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante operación militar estadounidense en el país suramericano.
Machado, en una entrevista con el medio venezolano La Patilla, afirmó que la Administración de Rodríguez, quien juró al cargo el lunes por orden el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), es «absolutamente temporal».
«Y el objetivo es que sea un proceso lo más corto, absolutamente lo más corto y rápido posible», añadió Machado.
La exdiputada, quien salió en diciembre pasado de Venezuela para recibir el nobel de la Paz en Oslo después de casi un año en la clandestinidad, remarcó que el país está en una «fase antes de que avance la transición».
Durante esta etapa, consideró, deben pasar una «serie de eventos», entre ellos la liberación de presos políticos, que la ONG Foro Penal cifra en 863.
En ese sentido, Machado advirtió que este es un proceso «irreversible», que, a su juicio, tiene como objetivo «desmantelar una estructura represiva y criminal».
El lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó una convocatoria de elecciones en Venezuela en los próximos 30 días hasta que el país suramericano «recupere su salud».
En una entrevista con la cadena NBC News, el mandatario dibujó una transición de Venezuela a más largo plazo y volvió a insistir en que la prioridad es reparar las infraestructuras del país.
Maduro está acusado por la Justicia de EE.UU. de cuatro cargos federales, entre ellos conspiración de narcoterrorismo y conspiración para la importación de cocaína.
La Asociación de Periodistas Venezolanos en España (Venezuelan Press) piden el respaldo de la sociedad y autoridades españolas para lograr la liberación inmediata de los «presos políticos» y garantías que aseguren un ejercicio libre de la profesión informativa como fundamentos de una democracia efectiva y plena en su país.
«A pesar de la censura y el cierre de medios en Venezuela durante casi tres décadas, los periodistas venezolanos nos hemos mantenido inquebrantables en nuestro propósito de denunciar la realidad y los crímenes del régimen chavista y madurista», dicen en un comunicado publicado este miércoles, tras la intervención militar estadounidense en el país sudamericano.
En esta línea, los profesionales de la información se dirigen a la sociedad española, a los colegas de la prensa y a las autoridades políticas en este «momento histórico», dada la «importancia vital» de España como puente entre Europa e Hispanoamérica, referente informativo de quienes comparten la misma lengua.
Y piden su respaldo para lograr la libertad «inmediata y total» de las personas encarceladas en Venezuela por «pensar distinto» del discurso oficial, pues cualquier proceso de apertura hacia la democracia debe iniciarse de esta manera. «No habrá democracia mientras haya civiles y militares perseguidos, amenazados y encarcelados por disentir», argumenta Venezuelan Press.
Igualmente, piden el cese de la «persecución» de los periodistas para que puedan trabajar con «seguridad», y que también queden en libertad inmediatamente los informadores y otros trabajadores de la prensa que permanecen detenidos.
«Reafirmamos nuestro compromiso con la seguridad y la defensa de nuestros colegas en Venezuela, cuyo amedrentamiento y persecución ha recrudecido tras los hechos del 3 de enero de 2026», dice la nota en alusión a la operación norteamericana, apresamiento y traslado de Nicolás Maduro a los EE.UU. acusado de narcotráfico y otros delitos.
Incide la asociación en la «restitución» del libre ejercicio del periodismo: «Es imperativo que se restablezcan los derechos de expresión e información, consagrados en la Constitución de Venezuela (…), violados de forma reiterada desde su entrada en vigor. Los venezolanos tenemos derecho a tener una prensa libre y acceso universal a los portales digitales».
Para alcanzar estos objetivos, apelan a España como «refugio y puente» informativo: «Reconocemos a España como sociedad aliada y un espacio con la libertad de expresión que se nos niega en nuestra tierra. Nuestra labor en el exilio es servir de canal estratégico para los medios españoles, ofreciendo información verificada, análisis de expertos y testimonios que favorezcan la comprensión de la crisis venezolana».
Y abogan por una profesión enfocada «en hechos, no en ideologías», con el «imprescindible» equilibrio informativo. «La tragedia venezolana trasciende el discurso ideológico, debe basarse en el reflejo de la realidad y en el respeto a la voluntad de los venezolanos ya expresada en las urnas», apunta Venezuelan Press.