Carlos Ernesto Mojica Lechuga, conocido como “El Viejo Lin” y considerado uno de los más brutales cabecillas de la pandilla 18 en El Salvador, murió la noche del miércoles mientras permanecía bajo custodia del sistema penitenciario salvadoreño, confirmó la Dirección General de Centros Penales.
El pandillero, considerado un despiadado asesino, falleció a causa de un fallo multiorgánico provocado por diversas complicaciones de salud que padecía desde hace varios años.
De acuerdo con reportes médicos, Mojica Lechuga sufría de cirrosis hepática, síndrome hepatorrenal y un probable glioblastoma, un agresivo tumor cerebral. Su estado de salud se deterioró tras presentar un severo sangrado digestivo.
“El Viejo Lin” fue identificado durante décadas como uno de los principales rostros de la pandilla 18, organización criminal vinculada a homicidios, violaciones, extorsiones, reclutamiento forzado de menores y múltiples hechos de violencia en El Salvador.
Había sido deportado desde Estados Unidos y durante los años 90 y principios de los 2000, dirigió una de las facciones más violentas de la estructura criminal, en una época marcada por el crecimiento y expansión de las pandillas en distintas comunidades del país.
Su nombre salió a la palestra pública como autor intelectual del asesinato de «Rosa N.», una mujer cuya cabeza fue encontrada dentro de una mochila en el Parque Libertad, en el centro de San Salvador en diciembre de 2002. El resto de su cuerpo desmembrado fue descubierto por la PNC en distintos puntos de la capital.
La Fiscalía acusó a Mojica Lechuga junto a otros 18 pandilleros por el caso, Sin embargo, en 2004, los acusados fueron liberados y el caso fue archivado por falta de pruebas sólidas y contradicciones en los testimonios de los testigos criteriados. El caso de Rosa N. fue presentado entonces como un símbolo de la brutalidad de las pandillas y la impunidad con la que actuaban.
En 2012 volvió a tomar relevancia pública al convertirse en uno de los portavoces de la pandilla durante la denominada “Tregua”, impulsada en el gobierno de Mauricio Funes. En esa época daba entrevistas a medios de comunicación, hablaba en misas y cultos evangélicos y presumía de sus fechorías, al mismo tiempo que pedía perdón por sus crímenes.
La muerte de “Viejo Lin” ocurre en medio del régimen de excepción implementado desde marzo de 2022 y marca el final de uno de los símbolos más representativos del auge de las pandillas en El Salvador.
