Etiqueta: ChatGPT consumo energético

  • ChatGPT estrena un modo de bloqueo para resguardar información sensible en empresas

    ChatGPT estrena un modo de bloqueo para resguardar información sensible en empresas

    OpenAI incorporó un modo bloqueo en ChatGPT para elevar la protección de información sensible en entornos empresariales. La función está orientada a reducir el riesgo de exposición ante técnicas de prompt injection, un tipo de manipulación en el que instrucciones externas intentan alterar el comportamiento esperado del asistente de IA.

    La novedad llega en un momento en el que las empresas integran modelos generativos en tareas de soporte, análisis documental, programación, atención interna y gestión del conocimiento. En esos escenarios, los sistemas pueden interactuar con correos, archivos, bases de datos o contenidos web. El nuevo modo añade una capa de control para limitar operaciones potencialmente delicadas cuando el modelo procesa información no verificada o instrucciones procedentes de terceros.

    Un control más para adopción corporativa

    El objetivo no es frenar el uso de IA, sino hacerlo más administrable. La inyección de instrucciones se ha convertido en un desafío técnico para productos que combinan lenguaje natural, herramientas externas y acceso a datos corporativos. Un asistente puede recibir una orden legítima del usuario y, al mismo tiempo, encontrar instrucciones ocultas en un documento o una página. El modo bloqueo busca reducir ese vector mediante restricciones adicionales en el tratamiento de información sensible.

    Para los responsables de tecnología, la función encaja con una tendencia más amplia: convertir los asistentes de IA en sistemas gobernables, auditables y compatibles con políticas internas. La seguridad ya no depende solo del modelo base. También requiere permisos, aislamiento de datos, trazabilidad, controles por usuario y configuración según el nivel de exposición de cada flujo de trabajo.

    Seguridad como requisito de productividad

    La mejora refuerza la posición de los asistentes generativos como herramientas de productividad empresarial. Su valor aumenta cuando pueden operar sobre datos reales de la organización sin ampliar innecesariamente la superficie de riesgo. En la práctica, este tipo de controles permite usar IA en procesos más exigentes: revisión legal preliminar, análisis financiero, consultas sobre documentación interna o automatización de tareas repetitivas.

    El movimiento confirma que la competencia en IA empresarial ya no se mide solo por velocidad o calidad de respuesta. También pesa la capacidad de ofrecer seguridad configurable, integración con políticas corporativas y mecanismos para contener comportamientos no deseados durante el procesamiento de información.

  • ChatGPT consume tanta electricidad al año como Madrid en siete meses

    ChatGPT consume tanta electricidad al año como Madrid en siete meses

    El uso masivo de herramientas basadas en inteligencia artificial, como ChatGPT, ha disparado su consumo energético hasta niveles comparables con el de ciudades y países enteros. Según datos del portal de análisis BestBrokers, el modelo desarrollado por OpenAI podría consumir anualmente unos 17.3 teravatios-hora de electricidad, una cantidad suficiente para abastecer a Madrid durante más de siete meses.

    ChatGPT, uno de los asistentes de IA más utilizados en el mundo, cuenta actualmente con cerca de 900 millones de usuarios activos semanales, según cifras citadas por The Information. Su popularidad, impulsada por la capacidad de responder preguntas, redactar textos, generar imágenes y resolver problemas complejos, ha convertido esta herramienta en una de las más demandadas globalmente.

    Sin embargo, este crecimiento también conlleva un elevado impacto energético. Según un estudio del laboratorio de IA de la Universidad de Rhode Island, el modelo ChatGPT-5 consume entre 2 y 45 vatios por mensaje de longitud media, con un promedio de 18.9 vatios-hora. Esto significa que una sola interacción con ChatGPT puede requerir más de 50 veces la energía que utiliza una búsqueda típica en Google.

    El análisis detalla que este consumo energético no solo supera al de miles de hogares, sino que rivaliza con ciudades enteras. En el caso de España, por ejemplo, ChatGPT podría suministrar electricidad a todos los hogares del país durante 23 días. En otras ciudades europeas, como París, Londres y Berlín, el consumo de ChatGPT equivaldría a más de un mes, cinco meses y un año y cinco meses de electricidad, respectivamente. En ciudades más pequeñas como Copenhague o Ámsterdam, alcanzaría para más de cuatro años.

    BestBrokers estima que mantener el funcionamiento de esta tecnología representa un costo energético de alrededor de $2,420 millones al año, según tarifas comerciales actuales.

    El analista de datos Alan Goldberg advierte que el crecimiento exponencial de estos sistemas está generando una presión significativa sobre las infraestructuras energéticas globales. “Las operaciones diarias consumen electricidad a una escala que rivaliza con la de naciones enteras”, señaló. También alertó sobre el riesgo de una expansión tecnológica insostenible si no se aplican estándares de eficiencia y transparencia rigurosos.

    A medida que la inteligencia artificial se integra cada vez más en la vida diaria, el desafío de equilibrar su desarrollo con el impacto ambiental se vuelve más urgente, según los expertos.