La inteligencia artificial (IA) se convirtió en una herramienta capaz de escribir, revisar y mejorar códigos informáticos utilizados en páginas web, aplicaciones y otros sistemas digitales, pero todavía no puede sustituir a los programadores, especialmente cuando se trata de detectar fallos de seguridad y desarrollar proyectos complejos, según advirtió el director de Funditec Research, Gonzalo Álvarez Marañón.
El ingeniero de telecomunicaciones explicó que la incorporación de la inteligencia artificial está transformando el trabajo de los desarrolladores de software, quienes ahora cuentan con herramientas que permiten acelerar tareas y mejorar procesos. Sin embargo, señaló que esta tecnología no elimina los principales desafíos de la programación, relacionados con la identificación de errores y el mantenimiento de sistemas informáticos cada vez más complejos.
Álvarez Marañón destacó que uno de los mayores beneficios de estas herramientas es su capacidad para identificar problemas en los programas y facilitar su corrección. «La IA acelera el proceso ayudando a depurar el código de manera mucho más eficiente», afirmó el especialista, quien considera que esta tecnología representa un apoyo importante para los profesionales encargados del desarrollo de aplicaciones.
El experto explicó que estas capacidades se deben a que «la IA generativa es excepcionalmente buena con el lenguaje», ya que «aprende a partir de enormes cantidades de datos», a diferencia de la programación tradicional, donde los sistemas se construyen mediante instrucciones específicas. Esta característica permite a los modelos de inteligencia artificial interpretar lenguajes informáticos y generar soluciones a partir de la información utilizada durante su entrenamiento.
Los lenguajes de programación funcionan mediante reglas estrictas que permiten comprobar si las instrucciones se ejecutan correctamente. Según el director de Funditec Research, «una ventaja que tienen estos lenguajes formales es que se puede comprobar si el código funciona, lo que le permite a la IA aprender por ensayo y error y mejorar muy deprisa». No obstante, advirtió que ningún programa está completamente libre de errores y que los sistemas deben diseñarse para evitar consecuencias mayores cuando se produce algún fallo.
Expertos advierten sobre riesgos de seguridad en códigos generados por IA
El especialista sostuvo que la intervención humana continúa siendo indispensable porque la inteligencia artificial «no puede desarrollar aplicaciones de software complejas de forma fiable sin supervisión». Además, alertó que el uso de estas herramientas por personas sin conocimientos técnicos representa un riesgo, debido a que «en manos de quien no sabe programar puede hacer un código con fallos de seguridad que no sabrá detectar».
Álvarez Marañón explicó que algunos errores informáticos, conocidos como bugs, provocan que los programas dejen de funcionar o presenten comportamientos inesperados, lo que facilita su identificación. Sin embargo, existen otros problemas que «no alteran en absoluto la funcionalidad del programa», pero pueden generar vulnerabilidades capaces de comprometer la seguridad de los sistemas y la información almacenada.
Estas fallas pueden ser aprovechadas por delincuentes informáticos para acceder a datos confidenciales, modificar precios de productos o eliminar información importante sin que necesariamente se detecten problemas visibles en el funcionamiento de las aplicaciones. Por esta razón, el director de Funditec Research insistió en la necesidad de contar con profesionales especializados que supervisen el trabajo de la inteligencia artificial, pues aunque esta tecnología permite desarrollar programas con mayor rapidez, «también introduce fallos de seguridad y hacen falta expertos capaces de detectarlos y corregirlos».
