El colapso de un glaciar habría provocado la enorme riada que golpeó una zona fronteriza entre el norte de Nepal y el Tíbet, en China, y que deja un balance provisional conjunto de 362 muertos y unos 1,400 desaparecidos, según las investigaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y expertos chinos.
«Se trató de un derrumbe glaciar y un flujo de detritos», determinó este jueves el USGS, que inicialmente relacionó el origen de la tragedia con un terremoto de magnitud 4.4 en Nepal y posteriormente reclasificó el evento como un deslizamiento de tierra.
Expertos del Ministerio de Recursos Naturales de China también concluyeron, mediante el análisis de imágenes satelitales, que el desastre comenzó con el desprendimiento de una masa de hielo en una zona glaciar de Nepal ubicada a una altitud de entre 5,200 y 5,500 metros.
Según las autoridades chinas, la masa desprendida arrastró materiales glaciares mientras descendía a gran velocidad, transformándose primero en un flujo de detritos y posteriormente en un corrimiento de lodo. La avalancha recorrió aproximadamente 20 kilómetros en apenas siete minutos hasta alcanzar el puerto fronterizo de Gyirong.
Nepal elevó a 359 el número de fallecidos por la riada, que golpeó especialmente el distrito de Rasuwa, ubicado en el norte del país y próximo a la frontera con la región autónoma china del Tíbet.
La Junta de Turismo de Nepal (NTB) informó además que al menos 644 turistas registrados en la zona afectada permanecen desaparecidos. De ese total, 517 son extranjeros, mientras continúan las operaciones para localizar a las personas que permanecen sin contacto.
En territorio chino, las autoridades reportaron tres fallecidos y 558 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong. Las cifras proporcionadas por ambos países elevan a 362 las muertes confirmadas y sitúan en alrededor de 1,400 el número total de desaparecidos por el desastre.
Las autoridades indicaron que numerosas víctimas fueron arrastradas varios kilómetros desde el lugar donde comenzó la riada. El enorme flujo de agua, lodo, piedras y restos de infraestructura descendió por el cauce y afectó distintas localidades situadas en las zonas bajas de la región fronteriza.
