El nuevo nuncio apostólico en El Salvador, monseñor Giancarlo Dellagiovanna, aseguró este domingo que su misión será fortalecer la comunión de la Iglesia y servir al pueblo salvadoreño, durante la misa de bienvenida organizada por la Conferencia Episcopal de El Salvador en la Catedral Metropolitana de San Salvador.
En su primer mensaje como representante del papa León XIV en el país, el diplomático vaticano agradeció el recibimiento del arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar Alas, y de los obispos salvadoreños, al tiempo que destacó la importancia de la unidad entre las iglesias particulares y la Santa Sede.
El nuncio afirmó que el ministerio del sucesor de San Pedro tiene como misión fortalecer la comunión entre los pueblos y preservar la unidad de la Iglesia, respetando al mismo tiempo la diversidad de cada comunidad cristiana.
Durante su homilía, recordó el testimonio de los apóstoles Pedro y Pablo, a quienes describió como hombres marcados por limitaciones y errores, pero transformados por la acción del Espíritu Santo para convertirse en grandes testigos del Evangelio.
“El señor los elige y los envía al mundo para llevar la luz, la enseñanza y la redención de Cristo”, expresó Dellagiovanna al reflexionar sobre la vocación de los primeros apóstoles y la misión de la Iglesia.
El representante del Vaticano sostuvo que Dios continúa transformando la fragilidad humana en una oportunidad para el servicio, al señalar que la misericordia divina permite convertir las debilidades en fortalezas al servicio del Evangelio.
Asimismo, hizo un llamado a todos los cristianos a trabajar por la unidad de la Iglesia y recordó una enseñanza del papa León XIV: “En aquel que es uno, Cristo, somos uno”, al destacar que el testimonio común fortalece la credibilidad del mensaje cristiano.
Al concluir su intervención, Dellagiovanna pidió a los fieles acompañarlo con sus oraciones para cumplir su misión como enlace entre la Iglesia salvadoreña y el Santo Padre. También encomendó su servicio a la protección de Nuestra Señora de la Paz, de los santos Pedro y Pablo y de san Óscar Arnulfo Romero.
“Les pido que me acompañen con sus oraciones para que pueda desempeñar bien mi tarea, transmitiendo al Santo Padre las esperanzas, los deseos, las preocupaciones y las expectativas de la Iglesia de El Salvador y de todo el pueblo salvadoreño”, manifestó el nuevo nuncio apostólico.
