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  • La OMS pide garantías de suministro de oxígeno para salvar a los enfermos de ébola en RDC

    La OMS pide garantías de suministro de oxígeno para salvar a los enfermos de ébola en RDC

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió este martes garantizar un suministro ininterrumpido de oxígeno para reducir la mortalidad provocada por el ébola en la República Democrática del Congo (RDC), donde el actual brote acumula más de 8,000 contagios y está cerca de superar las 4,000 muertes.

    “El suministro de oxígeno resulta crucial en los casos más graves, pero sigue siendo inaccesible o inestable en muchos centros de salud, sobre todo en situaciones de emergencia”, afirmó la doctora Janet Diaz, del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS. “Sin los esfuerzos previos para ampliar el acceso al oxígeno durante los brotes de ébola y marburgo, hoy no tendríamos los resultados positivos que vemos en muchos enfermos”, aseguró la especialista.

    Diaz explicó que garantizar el acceso al oxígeno “va mucho más allá de las bombonas o los equipos”, debido a que también se necesitan sistemas sanitarios operativos, infraestructura confiable, trabajadores capacitados y redes de distribución que “lleguen a los pacientes estén donde estén”.

    La especialista acaba de finalizar su segunda visita a la RDC desde que el brote fue declarado oficialmente el pasado 15 de mayo. La epidemia es provocada por la cepa de Bundibugyo, para la que no existen vacunas ni tratamientos aprobados, y la OMS también advirtió sobre el aumento de las muertes ocurridas fuera de los centros de atención.

    “Sabemos que la atención temprana aumenta de forma significativa las posibilidades de sobrevivir al ébola. Sin embargo, en este brote muchas personas siguen muriendo en sus casas o en sus comunidades al no poder llegar a tiempo a los centros de salud”, señaló Diaz.

    La capacidad de atención aumentó desde unas pocas camas disponibles al comienzo de la emergencia hasta más de 1,600 distribuidas entre 50 centros de las siete provincias afectadas, según la OMS. Las autoridades prevén superar las 2,000 plazas durante los próximos días.

    Tras visitar centros de tratamiento en Bunia, capital de la provincia oriental de Ituri y epicentro de la epidemia, Diaz indicó que la transmisión comenzó a disminuir en algunas zonas, aunque el número de contagios continúa elevado. Datos oficiales recopilados hasta el 27 de septiembre por el Gobierno de la RDC contabilizan 8,116 infecciones y 3,924 muertes confirmadas, con una tasa de letalidad del 48.3 %. Además, 2,088 pacientes se recuperaron y otros 817 permanecen hospitalizados o en aislamiento.

    La epidemia alcanza 63 zonas de salud distribuidas en siete de las 26 provincias de la RDC: Ituri, Tshopo, Bas-Uélé, Haut-Uélé, Kivu del Norte, Kivu del Sur y Ubangi del Sur. El actual brote es el segundo más mortífero y contagioso registrado a nivel mundial, aunque permanece por debajo de la epidemia de África occidental de 2014 a 2016, que provocó unos 11,000 fallecidos y 28,000 contagios.

  • EE.UU. sanciona a Kabila, un expresidente congoleño, por apoyo a rebeldes

    EE.UU. sanciona a Kabila, un expresidente congoleño, por apoyo a rebeldes

    El Gobierno de Estados Unidos anunció sanciones contra el expresidente de la República Democrática del Congo, Joseph Kabila, a quien acusa de brindar apoyo material a grupos armados involucrados en el conflicto en el este del país africano.

    Según el Departamento de Estado, Kabila habría proporcionado respaldo financiero y político a estas organizaciones, consideradas responsables de gran parte de la violencia e inestabilidad en la región. “Con el respaldo financiero y político de Kabila, estos grupos son los principales responsables de la violencia y la inestabilidad en la región”, comunicó la entidad.

    Washington afirmó que la medida busca enviar un mensaje contundente a quienes interfieren en los esfuerzos de paz en la República Democrática del Congo. En ese sentido, advirtió que se exigirán responsabilidades a cualquier actor que obstaculice la estabilización del país.

    Asimismo, instó a los líderes de la región a rechazar a quienes contribuyen a prolongar el conflicto armado y la inseguridad en el este congoleño.

    “La Administración (de Donald) Trump está firmemente comprometida a garantizar que todas las partes cumplan sus compromisos en virtud de los históricos Acuerdos de Washington para la Paz y la Prosperidad y el Marco de Doha, y utilizará todos los instrumentos disponibles para promover una estabilidad duradera en la región”, añadió el comunicado.

    Estados Unidos también reiteró su respaldo a soluciones diplomáticas orientadas a poner fin al sufrimiento de la población civil afectada por el conflicto en la zona oriental.

    Kabila, de 54 años, fue condenado a muerte en septiembre de 2025 por el Tribunal Superior Militar congoleño tras ser declarado culpable de traición por su presunto apoyo al grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que combate contra el Ejército en el este del país.

    El exmandatario fue juzgado en ausencia y además se le impuso el pago de $33,000 millones en concepto de indemnización, de los cuales $29,000 millones corresponden al Estado y $2,000 millones para cada una de las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur.

    Tras permanecer 18 años en el poder y mantener un bajo perfil desde su salida en 2019, Kabila vivió en el extranjero desde finales de 2023, principalmente en Sudáfrica, en un exilio autoimpuesto.

    En abril de 2025, anunció su regreso a la República Democrática del Congo con el objetivo de “contribuir a una solución” del conflicto, y un mes después viajó a Goma, capital de Kivu del Norte, territorio controlado por el M23 desde enero.

    Pese a los intentos de negociación, como el acuerdo firmado en Washington el 27 de junio entre la RDC y Ruanda, y la declaración suscrita el 19 de julio en Doha entre el Gobierno congoleño y el M23, la violencia continúa en la región.

    El este del país permanece en conflicto desde 1998, con enfrentamientos constantes entre fuerzas gubernamentales y grupos rebeldes, a pesar de la presencia de la misión de paz de Naciones Unidas.