La Administración del presidente Donald Trump acusó al Museo Nacional de Historia de Estados Unidos, administrado por la fundación Smithsonian, de promover una agenda política a través de sus exposiciones y de presentar una visión crítica de la historia estadounidense, según un informe divulgado por la Casa Blanca.
El documento, elaborado por el Consejo de Política Nacional de la Casa Blanca, sostiene que la dirección del museo ha adoptado un enfoque ideológico que, en lugar de presentar la historia como un patrimonio común, la utiliza como una herramienta para fomentar la división y el desánimo entre los ciudadanos.
«Nuestro principal hallazgo (…) es que el liderazgo del museo ha adoptado explícitamente un marco ideológico que no trata la historia de Estados Unidos como una herencia común que debe ser enseñada y celebrada, sino como un instrumento político de división, desaliento y desánimo contra nuestros ciudadanos», señala el informe.
Los autores del documento también sostienen que la institución está integrada por «activistas políticos extremistas que quieren transformar nuestro país» y critican que las exposiciones otorguen un papel central a temas como la supremacía blanca, la esclavitud, el racismo, la xenofobia, la misoginia y otras formas de injusticia.
El informe, de 162 páginas, cuestiona además que el museo se aparte de las narrativas patrióticas tradicionales y, según la Casa Blanca, respalde posiciones favorables a la inmigración indocumentada y a los movimientos que promueven la regularización de migrantes en Estados Unidos.
No obstante, el documento reconoce que la institución puede abordar episodios como la esclavitud, las injusticias y el trato hacia los pueblos indígenas, siempre que esos hechos no sean utilizados para presentar al país desde una perspectiva basada principalmente en el resentimiento o la confrontación.
«El museo puede y debe reconocer la esclavitud, la injusticia y el maltrato de los pueblos nativos, así como otros errores, sin animar a los ciudadanos a ver su país principalmente a través de la suspicacia, el resentimiento y la división», concluye el informe.
La publicación del documento se suma al debate sobre el contenido de las instituciones culturales y educativas en Estados Unidos, en medio de las diferencias entre la Administración Trump y diversos sectores académicos y museísticos sobre la forma en que debe contarse la historia del país.
