El asesinato del exfiscal anticorrupción y exjefe del ente recaudador de impuestos de Guatemala, Juan Francisco Solórzano Foppa, ocurrido el sábado en un campo de fútbol, conmocionó al país centroamericano.
Solórzano Foppa, emblema de la lucha contra la corrupción en la última década en Guatemala, fue atacado a tiros cuando disputaba un partido de fútbol amateur a pocos kilómetros del centro de la capital.
Su muerte llega solo unos días después de afirmar en su cuenta de la red social X que mercenarios de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos realizaron recientemente un operativo en el este de Guatemala para intentar detener a un presunto narcotraficante de alto perfil, en un ataque bajo investigación que dejó ocho muertos.
Asimismo, el abogado había emprendido una fuerte lucha por desenmascarar a la pandilla Barrio 18 y sus nexos con el poder político guatemalteco.
«Hoy fue asesinado un valiente. Lo asesinaron por serlo. Por no callarse», subrayó el analista político Daniel Haering, a cuyas palabras se sumaron cientos de voces que en redes sociales lamentaron el asesinato del exjefe de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), ente recaudador de impuestos en Guatemala.
Precisamente al mando de esta entidad, Solórzano Foppa cobró relevancia en 2016 al ejecutar el proceso judicial más grande de la historia del país centroamericano, con el cobro de una multa de más de cien millones de dólares a la empresa Aceros de Guatemala.
Sin embargo, Solórzano Foppa ya contaba en ese momento con un amplio historial como fiscal en el Ministerio Público (Fiscalía), donde investigó estructuras criminales.
«Hace casi veinticuatro años empezamos como pasantes en la agencia 19 de la Fiscalía Metropolitana», recordó este sábado Juan Francisco Sandoval, otro de los fiscales referentes en Guatemala de la lucha contra la corrupción y quien permanece en el exilio desde hace seis años.

En un campo de fútbol
El círculo de personas cercanas a Solórzano Foppa sabía que el abogado se tomaba en serio su seguridad personal, precisamente por su pasado como fiscal y por su lucha contra la corrupción.
Por ello, todo apunta a que los sicarios que lo ultimaron conocían sus pasos y lo acribillaron en un momento de vulnerabilidad, mientras jugaba al fútbol en un parque público, como lo hacía todos los sábados.
El abogado quedó en la gramilla del parque Campo Marte con sus botas de fútbol puestas, en uniforme morado y a un costado de la línea de banda.
Todo apunta, según detallaron las autoridades a EFE, a que los dos sicarios detenidos por la muerte de Solórzano Foppa llegaron al lugar disfrazados de repartidores de comida y posteriormente lo atacaron con un fusil.
Tanto el presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo de León, como la vicepresidenta, Karin Herrera, manifestaron su indignación por el crimen.
Mientras tanto, el asesinato este sábado del abogado abre nuevamente las heridas de un país azotado por la violencia desde hace medio siglo, como lo atestiguó también la tía de Solórzano Foppa, la escritora Alaíde Foppa, desaparecida por el Estado de Guatemala en 1980 durante el conflicto armado interno.
Gobierno promete investigación
El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, dijo el sábado que “estamos en una etapa de recolección de evidencias para construir una investigación sólida y colaborar con el trabajo independiente del Ministerio Público (Fiscalía)”.
“No vamos a adelantar conclusiones ni a excluir ninguna hipótesis, ya que la verdad debe prevalecer con pruebas», declaró Villeda, durante una rueda de prensa.
El ministro del Interior detalló que preliminarmente se sospecha que en el hecho habrían participado cuatro personas, al tiempo que la Policía detuvo a Rigoberto Choc Toz, de 30 años —exsoldado del Ejército entre 2017 y 2019—, y a Daniel Zaqueo Choc Toz, de 18 años, incautándoles una carabina y una motocicleta que actualmente están en proceso de verificación balística y videoforense.
Asimismo, Villeda precisó que el exfiscal contaba con protección policial desde 2010 tras investigar a la pandilla Barrio 18, esquema reforzado el año pasado por su perfil público. No obstante, puntualizó que al momento del ataque sus escoltas custodiaban a su hijo menor a entre 30 y 40 metros de distancia por instrucción directa de Solórzano Foppa.
En el suceso, acaecido en el complejo deportivo público conocido como Campo Marte, a pocos kilómetros del centro de la capital, falleció también Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro, de 45 años, considerado por la cartera del Interior como una «víctima colateral».
Solórzano Foppa dirigió la Dirección de Análisis Criminal (2013-2016) de la Fiscalía y la Superintendencia de Administración Tributaria (2016-2018), donde promovió intervenciones para cobrar tributos eludidos por grandes empresas e impulsó peritajes clave en el caso ‘La Línea’, que forzó la renuncia del mandatario Otto Pérez Molina en 2015.
Posteriormente asumió la defensa del periodista encarcelado José Rubén Zamora Marroquín, proceso por el cual en 2023 fue procesado por supuesta obstaculización a la acción penal en una causa denunciada por organismos internacionales como persecución de tinte político.
Según el titular de la cartera del Interior, para esclarecer el crimen, las autoridades analizan cámaras de seguridad, pruebas balísticas, estudios videoforenses y declaraciones testificales, bajo estricto respeto a la presunción de inocencia.
«Estamos haciendo una investigación para establecer la verdad, no para que la narrativa se adecúe a la detención de estas personas», enfatizó Villeda.
Por su parte, la Fiscalía confirmó a través de un comunicado que asumió la dirección del caso y que examinará todas las «hipótesis razonables bajo un estricto rigor científico, orientando sus actuaciones por la dignidad de las víctimas y el derecho a la verdad y a la justicia».
