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  • Abogado afirma que reportes del GIPES y Amnistía Internacional fortalecen base para acciones ante la Corte Penal Internacional

    Abogado afirma que reportes del GIPES y Amnistía Internacional fortalecen base para acciones ante la Corte Penal Internacional

    El abogado Daniel Olmedo sostiene en un análisis de los informes del Grupo de expertas y expertos para la investigación de violaciones de derechos humanos en el marco del estado de excepción en El Salvador (GIPES) y de Amnistía Internacional que ambos reportes no son contradictorios y, por tanto, “fortalecen la base para acciones ante la Corte Penal Internacional”.

    En el análisis “Dos caminos, una conclusión. GIPES y Amnistía Internacional frente a los crímenes de lesa humanidad en El Salvador”, publicado el 23 de julio, Olmedo compara el informe del GIPES presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en marzo de 2026 y el de Amnistía Internacional publicado en julio de 2026.

    Ambos, dice, ven una posible comisión de delitos de lesa humanidad durante el régimen de excepción en El Salvador, pero con diferente población afectada: GIPES identifica grupos de pandillas y personas percibidas como pandilleros, además de opositores y personas recibidas como tales; y Amnistí Internacional se enfoca en personas de comunidades empobrecidas y estigmatizadas identificadas por zonas o apariencia física.

    El abogado aseguró en su análisis de acciones ante la CPI o mediante los mecanismos de jurisdicción universal, que pueden ser ejercicios por los Estados.

    Ambos señalan diferentes hechos que posiblemente se han cometido y que coinciden en encarcelación, tortura y desapariciones forzadas; además de otros actos inhumanos, uno menciona la desnudez forzada, falta de atención médica a embarazadas y obligación de presenciar actos de agresión a otros reos; y otro imposición de condiciones de detención incompatibles con la dignidad humana.

    También son mencionados el asesinato y la violación sexual pero únicamente por el reporte del GIPES.

    El Salvador se adhirió al Estatuto de Roma el 3 de marzo de 2016. El Estatuto de Roma dio paso a la fundación de la Corte Penal Internacional para juzgar a personas responsables de cuatro categorías de crímenes: genocidio, lesa humanidad, guerra y agresión, definiendo el de lesa humanidad cuando es un ataque sistemático contra una población civil.

    Según Olmedo, un elemento para que se cometa el crimen de lesa humanidad “es que el o los ataques que lo conforman se dirijan contra una población civil”.

    En marzo de 2026, la viceministra de Relaciones Exteriores, Adriana Mira, negó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que en El Salvador haya una persecución a los defensores de derechos humanos, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas.

    En esa ocasión, el procurador general de la República, René Escobar Álvarez, aseguró que «el Estado rechaza cualquier intento de atribuirle una política o práctica orientada a la comisión, tolerancia o promisión de actos como desaparición forzada, tortura, violencia sexual o ejecuciones arbitrarias«.

    En la misma audiencia, el GIPES sostuvo que hay «base razonable» que indican la posible perpetración de delitos de lesa humanidad durante el régimen de excepción.

    El informe del GIPES fue rechazado y criticado por el gobierno salvadoreño. El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, señaló en ese entonces a «todas las ONG, tanques de pensamiento, medios y periodistas tarifados de Soros atacando al unísono y de manera evidentemente coordinada» e insistió en que el Estado «prioriza» los derechos humanos de la «gente honrada» y «trabajadora» y acusó a «estos organismos supuestamente de derechos humanos que más parecen un bufete de los delincuentes».

  • Corte Penal Internacional denuncia sanciones de EE.UU. a jueces y fiscales cual “terroristas y narcotraficantes”

    Corte Penal Internacional denuncia sanciones de EE.UU. a jueces y fiscales cual “terroristas y narcotraficantes”

    La presidenta de la Corte Penal Internacional (CPI), Tomoko Akane, denunció este lunes que Estados Unidos impuso sanciones a nueve funcionarios de la institución, colocándolos “al mismo nivel que terroristas y narcotraficantes”, en respuesta a las investigaciones por crímenes de guerra que involucran a Israel y Palestina.

    Durante la apertura de la 24ª Asamblea de Estados Parte, celebrada en La Haya, Akane calificó estas medidas como “ataques sin precedentes” y aseguró que la independencia del tribunal “permanece intacta”, a pesar de las presiones derivadas de la orden de arresto contra el presidente ruso Vladimir Putin y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu.

    Las sanciones, impuestas este año por el gobierno estadounidense, alcanzan a seis jueces y tres fiscales. La presidenta explicó que estas restricciones han afectado severamente la vida personal y familiar de los sancionados, incluso limitando sus operaciones financieras en países miembros de la CPI, incluidos algunos en Europa.

    En paralelo, Rusia también ha intensificado su ofensiva legal contra el tribunal. Moscú emitió órdenes de detención contra nueve jueces y contra la Presidencia de la CPI, luego de que esta dictara una orden de arresto contra Putin por la deportación forzada de niños ucranianos durante el conflicto en ese país.

    “Estas medidas buscan socavar la existencia misma de la Corte”, advirtió Akane ante representantes de los Estados Parte. Sin embargo, reafirmó el compromiso de la institución con la justicia internacional y subrayó que los procedimientos judiciales seguirán avanzando “con eficacia y expedición”.

    La presidenta recordó que cualquier disputa con el tribunal debe resolverse conforme al Estatuto de Roma, y urgió a los países a utilizar los mecanismos de consulta previstos, antes de desatender las órdenes judiciales emitidas por la CPI.

    Uno de los incidentes más recientes ocurrió en julio, cuando Hungría no ejecutó la orden de detención contra Netanyahu durante su visita a ese país, lo que llevó a la Corte a denunciar el hecho como un incumplimiento de sus obligaciones legales. En enero, Italia dejó en libertad al jefe de la policía judicial libia, Osama al Masri, pese a una orden internacional de arresto por crímenes cometidos en la prisión de Mitiga, en Trípoli.

  • La Audiencia Nacional española dictamina que no es competente para investigar a Netanyahu

    La Audiencia Nacional española dictamina que no es competente para investigar a Netanyahu

    Un juez de la Audiencia Nacional española rechazó y archivó la querella presentada contra el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y varios altos mandos del Ejército por el asalto y abordaje de la embarcación Madleen, integrada en la Flotilla de la Libertad con destino a Gaza, el pasado 8 de junio.

    El auto del juez, que se apoya en el informe de la Fiscalía contrario a la admisión de la denuncia, considera que los hechos no son competencia de la Audiencia Nacional por la falta de jurisdicción de los tribunales españoles según la ley española sobre jurisdicción universal, al estar siendo investigado Netanyahu y otros altos mandos en la Corte Penal Internacional (CPI).

    La querella fue presentada por el español Sergio Toribio, miembro de la Flotilla de la Libertad en España, y por el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe por crímenes de guerra, lesa humanidad, detención ilegal y trato degradante.

    Además de contra Netanyahu, la querella va dirigida contra el ministro de Defensa, Israel Katz; el vicealmirante David Saar Salama, y otros altos mandos militares.

    Estos hechos, según los querellantes, eran constitutivos de un delito de lesa humanidad (con detención ilegal y deportación) y de otro delito contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado.

    Sin embargo, el juez instructor concluye que el contenido de la querella «impide la atribución del conocimiento de esta a la jurisdicción española» al no concurrir los presupuestos que recoge la legislación española, y se debe «invocar la persecución de estos delitos, en el presente tiempo a la Corte Penal Internacional, regida por el Estatuto de Roma, ratificado por España, que tiene carácter permanente y autónomo», concluye el instructor.

    La reforma de la llamada ley de justicia o jurisdicción universal, que tuvo lugar en España en 2014, auspiciada por el Gobierno del conservador Partido Popular (PP) «acota», según recuerda el juez, los límites de la jurisdicción española para investigar delitos cometidos fuera de España.

    Los delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra o conflicto armado, «han quedado apartados del principio de justicia universal, salvo extraordinarios o rarísimos casos», por lo que el magistrado rechaza admitir la querella e invoca la persecución de estos delitos a la CPI.

    Esta corte internacional, en noviembre de 2024, dictó órdenes de detención contra el primer ministro israelí y su exministro de Defensa Yoav Gallant, como máximos responsables de la comisión de crímenes de guerra y lesa humanidad en la Franja de Gaza al menos desde el 8 de octubre de 2023.

    Según el relato de la querella, durante el abordaje «se utilizaron drones, gases lacrimógenos, armas no letales y se procedió a la detención arbitraria de los doce tripulantes, todos civiles desarmados, sin advertencia previa ni orden judicial, en ausencia de cualquier amenaza militar».

    El texto denunciaba que los detenidos -entre ellos activistas como Greta Thunberg (Suecia), Rima Hassan (Francia) y Thiago Ávila (Brasil)- fueron trasladados por la fuerza a Israel, incomunicados, despojados de sus pertenencias y sometidos a intentos de adoctrinamiento forzoso, con amenazas de obligarlos a ver material propagandístico.

    El barco Madleen transportaba alimentos, medicinas y material médico destinados a la población civil palestina, en el contexto de un bloqueo calificado como ilegal por Naciones Unidas