Etiqueta: crisis institucional

  • Martín Vizcarra se suma a la larga lista de expresidentes peruanos condenados por corrupción

    Martín Vizcarra se suma a la larga lista de expresidentes peruanos condenados por corrupción

    Un tribunal de Perú condenó el  miércoles al expresidente Martín Vizcarra (2018-2020) a 14 años de prisión, tras declararlo culpable de cohecho pasivo propio en dos casos de corrupción ocurridos cuando era gobernador regional de Moquegua (2011-2014). La decisión judicial lo convierte en el cuarto exjefe de Estado peruano sentenciado por delitos de corrupción.

    Vizcarra fue hallado responsable de recibir sobornos en los proyectos de infraestructura ‘Lomas de Ilo’, por el cual recibió una condena de 6 años, y ‘Hospital de Moquegua’, que le valió 8 años adicionales. Además, el tribunal ordenó su inhabilitación por 9 años y el pago de una multa de 94,900 soles (alrededor de $25,800 tras conversión).

    Lo que hace singular el caso de Vizcarra es que llegó a la presidencia con un fuerte discurso anticorrupción, llegando incluso a disolver el Congreso en 2019 como parte de lo que llamó una «cruzada contra la corrupción». Sin embargo, terminó siendo destituido en 2020 por el mismo Congreso por presuntos actos irregulares cometidos durante su gestión regional, pese a que en su momento no se presentaron pruebas concluyentes.

    El expresidente peruano Alberto Fujimori. EFE

    Con Vizcarra, ya son seis los expresidentes peruanos que han enfrentado procesos judiciales, condenas o investigaciones por corrupción en las últimas décadas. Desde Alberto Fujimori hasta Dina Boluarte, Perú ha visto una sucesión de mandatarios involucrados en escándalos judiciales que reflejan una profunda crisis institucional.

    El expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) fue condenado en 2009 a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad, aunque fue liberado por un indulto humanitario en 2023. Alejandro Toledo (2001-2006) fue extraditado desde EE.UU. en 2023 y en octubre de 2024 fue condenado a 20 años y 6 meses de prisión por recibir millonarios sobornos de Odebrecht.

    El expresidente peruano Alan García. EFE

    Alan García (1985-1990 y 2006-2011), investigado por corrupción en contratos del Metro de Lima, se suicidó en 2019 cuando las autoridades iban a arrestarlo por el caso Odebrecht. Según la fiscalía, habría recibido $24 millones en sobornos durante su segundo mandato.

    El expresidente de Perú Ollanta Humala (2011 – 2016). EFE

    Ollanta Humala (2011-2016) fue condenado en abril de 2025 a 15 años de prisión por lavado de activos, luego de recibir financiamiento ilícito de Odebrecht y del gobierno venezolano. Mientras tanto, Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) permanece en arresto domiciliario desde 2019, investigado por pagos de Odebrecht a su consultora.

    Alejandro Toledo, expresidente de Perú, condenado por corrupción. EFE

    Pedro Castillo (2021-2022), destituido tras intentar disolver el Congreso en 2022, enfrenta cargos por rebelión, abuso de autoridad y alteración del orden público. Está en prisión preventiva y la Fiscalía solicita 34 años de cárcel.

    Dina Boluarte (2022-2025), su sucesora, fue investigada por el caso Rolexgate y denunciada por las muertes en protestas, aunque hasta el momento no ha sido procesada formalmente.

    La destituida expresidenta de Perú, Dina Boluarte. / EFE

    En contraste, Valentín Paniagua (2000-2001) se mantiene como el único expresidente reciente sin señalamientos de corrupción. Fue el mandatario interino tras la renuncia de Fujimori y lideró un breve gobierno de transición con amplia aprobación social.

    Valentín Paniagua fue el único expresidente peruano en no ser procesado por corrupción en tres décadas.

    De cara a las elecciones presidenciales de abril de 2026, el panorama político peruano sigue fragmentado: hay 43 candidatos inscritos, muchos sin respaldo de partidos tradicionales. La sombra de la corrupción sigue presente y la ciudadanía enfrenta un nuevo ciclo electoral con una democracia debilitada.

     

  • Cinco magistrados han renunciado a la Corte Suprema de Nicaragua en una semana

    Cinco magistrados han renunciado a la Corte Suprema de Nicaragua en una semana

    La Corte Suprema de Justicia de Nicaragua (CSJ) continúa desmoronándose institucionalmente tras la renuncia de cinco magistrados en una semana, tres de ellos este martes: Armengol Cuadra, Virgilio Gurdián y Manuel Martínez, quienes argumentaron motivos de salud o edad avanzada para abandonar el cargo, según informó la Asamblea Nacional.

    Las dimisiones de esta semana se suman a las de Yadira Centeno y Ellen Lewin, presentadas días antes por razones similares, y que fueron aceptadas de forma expedita por el pleno del Parlamento, controlado por el oficialismo.

    Con estas salidas, la CSJ queda integrada por solo 5 magistrados de los 16 que originalmente la conformaban. Desde 2019, tras el estallido de la crisis sociopolítica en el país, nueve jueces han renunciado y dos han fallecido, profundizando la inestabilidad del Poder Judicial.

    El presidente de la Asamblea Nacional, el sandinista Gustavo Porras, presentó ya una lista de cinco nuevos candidatos para ocupar las vacantes, entre ellos, Ana Julia Guido, actual fiscal general y exsubdirectora de la Policía Nacional. Guido es conocida por su cercanía al círculo de poder de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

    También figuran Octavio Rothschuh y Ernesto Rodríguez, magistrados de apelaciones que han sido sancionados por EE. UU. por su papel en el retiro de la nacionalidad a más de 300 opositores nicaragüenses. Completan la lista Shura Bonilyn Welcome Crawford y José Manuel Fuertes Toledo.

    Desde febrero de 2025, Nicaragua implementó una reforma constitucional profunda que redujo el número de magistrados de la CSJ de 16 a 10 y otorgó al presidente Ortega y su esposa, Rosario Murillo, la facultad de nombrar al titular de la Corte por seis años. Esta misma reforma eliminó el equilibrio de poderes y subordinó formalmente al Poder Judicial bajo el control directo del Ejecutivo.

    Críticas internacionales: ¿una dictadura constitucionalizada?

    La reforma ha sido duramente cuestionada por organismos internacionales como la ONU, la OEA, el Parlamento Europeo y por diversas organizaciones de derechos humanos. Los críticos advierten que la reforma no solo legaliza el autoritarismo, sino que también establece el control absoluto del Ejecutivo sobre el Estado, eliminando la división de poderes.

    Entre los cambios más polémicos se incluyen:

    Ampliación del período presidencial de cinco a seis años.
    Establecimiento formal de la figura de copresidencia para Rosario Murillo.
    Reconfiguración de los «poderes del Estado», que pasan a ser “órganos” coordinados directamente por el Ejecutivo.
    Legalización de la apatridia, usada como castigo contra opositores.

    La renuncia masiva de magistrados y la concentración de poder en manos de Ortega y Murillo evidencian una crisis institucional sin precedentes en Nicaragua. Mientras el oficialismo reestructura el sistema judicial a su conveniencia, la comunidad internacional observa con preocupación lo que muchos consideran una consolidación de una dictadura bajo marco legal.

     

  • Levantamiento del fuero presidencial, el inédito proceso que avanza en Costa Rica

    Levantamiento del fuero presidencial, el inédito proceso que avanza en Costa Rica

    Costa Rica, un país reconocido a nivel internacional por su estabilidad democrática y política, se encamina a una decisión inédita: levantar o no el fuero al presidente del país, Rodrigo Chaves, para que enfrente un proceso penal por un caso de supuesto manejo irregular de fondos provenientes del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

    La Asamblea Legislativa conformó el pasado miércoles una comisión integrada por tres diputados, la cual deberá analizar la acusación contra el mandatario remitida este mes por la Corte Suprema de Justicia y rendir un informe en un plazo de 20 días prorrogable por otros 20, para que el Plenario vote si levanta el fuero o no.

    Para que el fuero sea levantado se necesitan 38 votos, es decir, dos terceras partes del Legislativo, que mayoritariamente está integrado por partidos de oposición.

    Si el fuero es levantado, la Fiscalía podrá seguir investigando y eventualmente indagar al presidente. Si la votación no prospera, el caso retornará al Poder Judicial a la espera de que el mandatario termine su período en mayo de 2026.

    Desde la última guerra civil de este país ocurrida en 1948 y la abolición del ejército a finales de ese año, Costa Rica ha celebrado procesos electorales ininterrumpidos, todos los presidentes han terminado sus periodos sin mayor inconveniente y a ninguno se le ha levantado el fuero, aunque varios sí han estado envueltos en procesos judiciales.

    El caso BCIE

    La acusación señala la responsabilidad del presidente en un delito de concusión en la contratación, aparentemente a la medida, para la empresa RMC La Productora S.A., con el fin de que esta prestara servicios de comunicación para la Presidencia con 405.000 dólares donados por el BCIE.

    La acusación de la Fiscalía también involucra al actual ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez, quien para el momento de los hechos investigados se desempeñaba como jefe de Despacho del presidente Chaves, y Federico Cruz, quien fue asesor de campaña electoral y personal del mandatario.

    Según la acusación, el comunicador Cristian Bulgarelli, propietario de la empresa, habría sido la persona que redactó los requisitos de contratación, luego de sostener reuniones en la Casa Presidencial.

    Además del caso relacionado con los fondos del BCIE, el presidente Chaves enfrenta otra acusación de la Fiscalía General por la aparente utilización de dos estructuras paralelas de financiación en la campaña electoral.

    Esta acusación se encuentra desde junio pasado en estudio por la Corte Suprema de Justicia, que deberá decidir si la traslada al Congreso para que se inicie el proceso de levantamiento del fuero.

    Acusaciones «absurdas» y los roces con el fiscal

    En reiteradas ocasiones Chaves, quien goza de una popularidad superior al 50 % según las encuestas, ha tildado de «absurdas», «ridículas» y «politiqueras» las acusaciones en su contra, en el marco de un tensa relación con el fiscal general, Carlo Díaz.

    «Era cuestión de tiempo para que la Corte Plena, vestida con la toga de la institucionalidad, hiciera política de la más barata enviándole la brasa caliente de la acusación absurda que se montó (el fiscal general) Carlo Díaz a la Asamblea Legislativa para que me levanten el fuero», declaró Chaves el pasado 1 de julio tras conocer que la Corte Suprema de Justicia trasladó la acusación al Congreso.

    Los roces del presidente con el fiscal general han sido constantes. Incluso en marzo pasado Chaves participó en una marcha junto a cientos de sus seguidores para pedir la renuncia de Díaz.

    Entonces, el fiscal calificó la marcha como «una señal más del debilitamiento que él pretende de la división de poderes y de la institucionalidad», y aseguró que las investigaciones que lleva adelante fueron el motivo de la manifestación.

    Además de los procesos judiciales, Chaves también enfrenta varias denuncias ante el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) por beligerancia política, y ya ha sido advertido de que no debe referirse a temas electorales en momentos en que se acerca el inicio oficial de la campaña rumbo a los comicios de febrero de 2026.

    En Costa Rica no está permitida la reelección consecutiva, pero el mandatario y su círculo cercano han insistido durante actos públicos en que el próximo Gobierno necesita una mayoría calificada de diputados para hacer reformas profundas.

    Durante los últimos meses circuló el rumor de que Chaves podría renunciar para competir en las elecciones de 2026 por un puesto como diputado, pero el mandatario finalmente lo descartó el pasado miércoles, al filo de que venciera el plazo de ley para que los funcionarios de los supremos poderes con aspiraciones electorales dejaran sus cargos.