Etiqueta: crisis política boliviana

  • El presidente boliviano vincula ola de protestas con el narcotráfico

    El presidente boliviano vincula ola de protestas con el narcotráfico

    El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, afirmó que el país atraviesa una de las etapas más complejas de los últimos años y relacionó las protestas y bloqueos que afectan varias regiones con estructuras vinculadas al narcotráfico y sectores que, según dijo, buscan desestabilizar el orden democrático.

    Las declaraciones fueron realizadas durante la juramentación de Ernesto Justiniano como nuevo ministro de Defensa, en medio de una crisis marcada por más de un centenar de bloqueos que desde hace varias semanas afectan principalmente a La Paz y El Alto.

    Paz sostuvo que las autoridades han identificado movimientos de recursos económicos procedentes de zonas asociadas a la producción de narcóticos, los cuales presuntamente habrían servido para financiar algunas de las movilizaciones registradas en el país.

    «No es de extrañar que desde las regiones de producción de narcóticos se haya capturado a portadores de recursos económicos que, en algunos casos, han ido a alimentar movilizaciones y acciones en contra de nuestra democracia, nuestra Constitución y el bienestar de los bolivianos», afirmó el mandatario.

    El presidente aclaró que no todas las protestas tienen el mismo origen y diferenció a los grupos que considera vinculados a intereses ilícitos de organizaciones sociales y sindicales que ejercen legítimamente su derecho a manifestarse. En ese sentido, reiteró su disposición al diálogo con diversos sectores.

    Según Paz, el Gobierno cuenta con pruebas que respaldan las acusaciones sobre el financiamiento de las protestas y también sobre la supuesta participación de colaboradores cercanos al expresidente Evo Morales en algunas de estas acciones.

    El mandatario también denunció la existencia de intereses extranjeros que, a través de redes sociales, estarían contribuyendo a la difusión de información falsa para incrementar la tensión política y social en Bolivia.

    «Esta es una guerra, esta es una invasión contra Bolivia», expresó Paz al referirse a las campañas de desinformación que, según indicó, buscan profundizar la división entre los bolivianos y debilitar las instituciones del Estado.

    Ante la crisis, el presidente informó que presentó a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley destinado a fortalecer las capacidades institucionales del Estado, incluyendo medidas para otorgar mayor respaldo jurídico a las Fuerzas Armadas y herramientas para enfrentar situaciones excepcionales.

    Asimismo, anunció que la incorporación de Justiniano al Ministerio de Defensa forma parte de una reestructuración más amplia dentro de su gabinete, cambios que continuarán en las próximas semanas.

    «Esta es la batalla de todas las batallas. O transformamos la patria hacia un destino institucionalizado, sin corrupción y con el narcotráfico acorralado, o vuelve un pasado donde todo vale», advirtió el mandatario al referirse al escenario político que enfrenta Bolivia.

     

     

  • Crisis en Bolivia escala con respaldo internacional y tensión diplomática

    Crisis en Bolivia escala con respaldo internacional y tensión diplomática

    La crisis política y social que atraviesa Bolivia desde hace 15 días escaló este miércoles al plano diplomático e internacional luego de que el Gobierno del presidente Rodrigo Paz denunciara ante la Organización de Estados Americanos (OEA) un supuesto intento de desestabilización contra su administración.

    Las protestas comenzaron a inicios de mayo por reclamos salariales, escasez y mala calidad de combustibles, además del rechazo a varias reformas impulsadas por el Ejecutivo. Sin embargo, las movilizaciones derivaron posteriormente en exigencias de renuncia contra Paz, quien asumió la presidencia hace apenas seis meses.

    Los bloqueos de carreteras y manifestaciones se concentran principalmente en La Paz y El Alto, donde participan sindicatos, campesinos aimaras y sectores afines al expresidente Evo Morales.

    Ante el incremento de la tensión, Paz anunció un “reordenamiento” de su gabinete de ministros con el objetivo de hacerlo “más ágil” y cercano a las demandas ciudadanas. Además, informó sobre la creación de un Consejo Económico y Social para discutir las reformas promovidas por su gobierno y responder a las acusaciones de privatización impulsadas por sectores opositores.

    La situación humanitaria en La Paz y El Alto se agravó debido a los bloqueos, que mantienen parcialmente aisladas ambas ciudades y han provocado escasez de alimentos, combustibles, medicamentos y oxígeno medicinal. En mercados populares los precios de productos básicos se duplicaron e incluso triplicaron.

    El Gobierno boliviano habilitó un puente aéreo con apoyo de Argentina para trasladar alimentos e insumos básicos hacia las zonas afectadas. Paz también intentó reducir las tensiones con Buenos Aires luego de que Morales denunciara, sin presentar pruebas, el supuesto traslado de militares argentinos hacia Bolivia.

    Las protestas se radicalizaron esta semana tras la llegada a La Paz de una marcha de seguidores de Morales procedente del altiplano. El lunes se registraron saqueos, enfrentamientos y ataques contra periodistas y ciudadanos, en la jornada más violenta desde el inicio del conflicto.

    El Ejecutivo acusa directamente a Morales de promover las protestas para provocar una “ruptura constitucional” y vincula parte de las movilizaciones con estructuras del narcotráfico, señalamientos que el exmandatario rechaza.

    La confrontación también alcanzó el plano judicial y diplomático. El canciller boliviano, Fernando Aramayo, pidió al presidente colombiano, Gustavo Petro, colaborar para que Morales comparezca ante la Justicia por un proceso de trata agravada de personas.

    Bolivia expulsó además a la embajadora colombiana en La Paz, Elizabeth García, luego de considerar como “injerencistas” declaraciones de Petro, quien calificó las protestas como una “insurrección popular” y aseguró que en Bolivia “hay un pueblo en las calles al que están matando”.

    Mientras tanto, Estados Unidos expresó respaldo total al Gobierno boliviano. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington “no permitirá que criminales y traficantes de drogas derroquen a líderes elegidos democráticamente”, mientras el vicesecretario Christopher Landau aseguró que existe “un golpe de Estado en marcha”.

    Durante una sesión del Consejo Permanente de la OEA, Bolivia pidió atención internacional ante una situación que, según el Gobierno, amenaza el orden democrático y compromete derechos fundamentales. Uruguay y República Dominicana también respaldaron al Ejecutivo de Paz y pidieron preservar la institucionalidad democrática.

     

  • Gobierno de Bolivia denuncia presencia de grupos armados en protestas de afines a Morales

    Gobierno de Bolivia denuncia presencia de grupos armados en protestas de afines a Morales

    El Gobierno de Bolivia denunció este lunes la presencia de supuestos grupos armados en las movilizaciones encabezadas por seguidores del expresidente Evo Morales, quienes marchan hacia La Paz para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

    El vocero presidencial, José Luis Gálvez, afirmó que las autoridades identificaron a personas vinculadas con el uso de armas dentro de las protestas, situación que calificó como preocupante para la seguridad del país.

    “Denunciar que lamentablemente se ha identificado que hay grupos que han pasado al uso de las armas. Eso nos tiene preocupados”, declaró Gálvez ante medios bolivianos.

    El funcionario señaló directamente a Bernabé G.P., un exfuncionario del Ministerio de Defensa que actualmente figura como “presidente del comité de conflicto” de los llamados ‘Ponchos Rojos’, un grupo de campesinos aimaras conocido por mantener una estructura de estilo militar y exhibir armas antiguas durante sus protestas.

    Gálvez mostró un video difundido en redes sociales donde se observa a un grupo de supuestos integrantes de los ‘Ponchos Rojos’ portando armas en una carretera andina mientras gritaban “ahora sí, guerra civil”.

    Según el portavoz presidencial, el exfuncionario también habría convocado a los manifestantes “que se adhieran a la marcha evista y cocalera y que vinieran con todas las armas posibles”.

    Por su parte, el viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, sostuvo que la movilización constituye un intento de desestabilización promovido por Evo Morales contra el Gobierno de Rodrigo Paz, quien asumió la presidencia hace seis meses.

    “Es una movilización con fines conspirativos, que está en el límite de la legalidad”, manifestó Paredes al referirse a la marcha que llegó el domingo a la ciudad de El Alto tras recorrer durante seis días distintas zonas del altiplano boliviano.

    El funcionario estimó que más de 10,000 personas participan en la movilización y aseguró que los sectores afines a Morales “están jugando una especie de batalla final” para intentar recuperar el poder “de la manera más antidemocrática que uno puede imaginar”.

    Las autoridades advirtieron que se procederá con arrestos y sanciones contra quienes provoquen daños a edificios públicos o instituciones estatales durante el ingreso de los manifestantes a La Paz.

    Mientras tanto, la plaza Murillo, donde se encuentran la sede presidencial y el Parlamento boliviano, amaneció fuertemente resguardada por policías y barricadas, en medio del incremento de la tensión política y social en el país.